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Agua, tan solo agua

 

Mi mano pasa lentamente sobre el agua creando pequeñas ondas a su alrededor.

La noche ha caído sobre Tokio de Cristal y todo esta tranquilo. Todo está como siempre, la noche se cierne sobre mí amenazante, pero las estrellas la iluminan trayendo su ilusión como niñas pequeñas, la plateada luna reina sobre todo, tan majestosa como siempre, y el silencio, el aterrador silencio flota en el aire, fluye en el agua, fluye en mi ser.

 Silencio, temido y soñado silencio, que traes paz para mi mente pero dolor para mi corazón.

 

Levanto la cabeza y miro de nuevo las brillantes estrellas, es un espectáculo maravilloso. Y ahí, junto con ellas duerme la luna, pero yo no me atrevo a mirarla. Es demasiado resplandeciente, brilla mostrando su amor y bondad, y yo no puedo verla, no merezco verla. Siempre brillaste y siempre brillarás sobre mí, todo lo que tu hagas será más grande de lo que haga yo, todo tu sufrimiento y dolor será más grande que el mío, todos tus sentimientos serán mayores y más puros, porque tú eres luna, la reina de la noche, mi reina.

 

De nuevo, aquí, sentada frente al enorme lago de mi palacio de soledad, estoy yo, pensando en lo mismo, dándole más y más vueltas, atormentándome más.

 

Me arrodillo y me acerco a mi amado lago. Mi rostro se refleja en él. Si, esa soy yo, Amy Mizuno, Sailor Mercury, la princesa de Mercurio, como quieras, no me importa, ya casi olvidé quien soy.

 

"Tus ojos son como el agua" recuerdo que muchos me han dicho. Si, mis ojos son como el agua, y mi alma también. El agua, tan bella en la superficie, pero tan oscura en el fondo, siempre guardando los sueños más puros que nadie conocerá jamás.

 

Ser doctora....ese ha sido el único sueño que alguna vez he mostrado. Quizá por eso decidí seguir, seguir siempre adelante. Pero, ¿qué hay de los demás sueños? "El amor es lo más importante, lo sabrás cuando llegue" me habían dicho, pero, ¿y si nunca llega? ¿y si...y si estoy condenada a la eterna soledad?

 

Soledad...triste y dolorosa soledad que me carcomes por dentro.

Y todo, todo el dolor, todo el sufrimiento, ¿por qué? Por ella. Sí, por ella, mi princesa. Recuerdo claramente aquel día. Conocí a la joven Serena Tsukino, me pareció la persona más amable y bondadosa que jamás había conocido. Me acompañó hasta mi seminario y luego se despidió. Cuando estaba allí apareció un extraño demonio que comenzó a atacar a todos. Pronto apareció Serena y se transformó en Sailor Moon. El demonio decidió atacarme y entonces, llegó aquella gata y me lanzó una pluma, una pluma con el símbolo de Mercurio. Sin dudar un solo instante la tomé y grité "¡Por el poder de Mercurio!"

Ese fue el instante, el preciso instante en el que yo misma terminé con mi vida. Desde ese momento dejé de ser Amy Mizuno, pasé a ser algo mucho más importante, Sailor Mercury, fiel servidora de la princesa de la Luna, su princesa.

Y ella...ella siempre estuvo allí, mi princesa. Ella era la que luchaba, la que terminaba con el enemigo, la que arriesgaba su vida, la que vencía sus miedos. ¿Y que hay de mí? ¿Y que hay del resto de las Sailors? Nadie me dijo nunca "fuiste muy valiente" o "peleaste bien hoy" o, mucho mejor "gracias" simplemente gracias, ¿tanto te hubiera costado, princesa? No, no lo creo Serena, no lo creo.

Pero claro...ella era la princesa. Nosotras solo estábamos ahí para protegerla, porque nuestra vida no era importante, pero la suya sí.

Al principio todo era un juego, podía seguir con mi vida normal y jugar a ser heroína de vez en cuando. Pero cada la vez las batallas se fueron poniendo más duras, los enemigos más fuertes, comenzó a haber nuevos retos...ya no era un juego, era mi vida.

Llegó el momento en el que dejé de luchar por una causa, ya no luchaba por ayudar a otros, por mantener la paz, tan solo luchaba, sin ningún motivo.

Pero ella seguía allí, tan fuerte como siempre, tan bondadosa como siempre y yo, por debajo, una fiel súbdita que no rechista.

Y, después de todo, ¿qué tiene ella? ¿por qué ella? No tiene la pasión ni el glamour de Rei, o la dulzura y el encanto de Lita, o la belleza y el estilo de Mina, o mi inteligencia. No, ¿Qué tiene ella sino cuatro guerreras que la protegen?

Es cierto, ¿qué habría pasado con ella si no hubiésemos estado? Cada una de las veces que la salvamos del peligro, cada vez que morimos o nos arriesgamos solo por ella. Fueron tantas las veces...pero claro...siempre podíamos resucitar, siempre quedaba una esperanza, su esperanza. Pero ella no había sentido la muerte en carne propia, no sabía como se sentía perder tu vida, tus sueños por arrojarte a salvar a alguien en un impulso. No importa...igual resucitamos, pero no, yo no había resucitado, yo estoy muerta, mi alma esta muerta por el dolor, el dolor de la soledad, el dolor del agua.

 

-¡Amy! – escucho una voz

 

¿Quién podrá ser? Es muy tarde. Me levanto y comienzo a caminar alejándome de mi adorada agua. Veo una figura que se acerca a mí corriendo rápidamente.

Creo que ya puedo distinguirla.

 

-¡Sailor Júpiter!

 

Hacia mucho tiempo que no veía a Lita con su traje de guerrera, hacia mucho tiempo que no había una batalla.

 

-Amy, están atacando a la Reina, debemos ir a salvarla

 

De nuevo ella, nuestra princesa, ahora reina.

 

Ante la insistente mirada de Júpiter saco mi pluma y la miro una vez más. Puedo notar como mis facciones se vuelven tristes, pero no hay otra cosa que hacer, debemos ir a salvarla.

 

-¡Por el poder del cristal del planeta Mercurio, transformación!

 

Una vez más has aparecido en mi vida, una vez más soy Sailor Mercury.

 

Corro junto con Sailor Júpiter hacia el palacio de Cristal. Después de un largo tramo llegamos. La situación es algo crítica. El enemigo tiene a nuestra reina, Venus y Mars hacen lo que pueden por salvarla, pero es inútil. El rey tan solo se preocupa de proteger a su pequeña hija.

 

-¡Saeta llameante de Marte!

-¡Beso de amor y belleza de Venus!

-¡Ataque de hojas de roble de Júpiter!

 

Todo aquello de nuevo. No puedo controlarlo, ese sentimiento de miedo, inseguridad, dolor, todo vuelve a mí. Me arrodillo sin poder moverme. Los ataques, los golpes, el dolor, los gritos, todo se repite. Una dura batalla para las Sailors. Se siente tan mal, creo que va a terminar conmigo. Me están llamando, creo que quieren que reaccione, pero no me moveré, no, ya nada importa. El dolor, el sufrimiento, los sueños perdidos, el amor que nunca existió, no lo podré recuperar, no podré recuperar mi vida. Ya nada importa.

 

-¡¡¡NO, Serena!!!

 

Ese grito, ese grito de nuestro rey es una alerta, algo grave pasa.

Abro mis ojos y levanto la cabeza. Un poderoso ataque va a llegar hasta nuestra reina. Hay algo en mi, un impulso. Me levantó bruscamente y corro hacia donde se desarrolla la batalla. Corro lo más que me dan las piernas.

Llego allí y me coloco delante de Serena.

 

-¡¡¡Mercury!!!

 

Escucho un agónico grito que me llama, pero cada vez esta más lejos, muy muy lejano.

Siento como si estuviera cayendo al vacío, caigo sin remedio, pero algo me envuelve, algo cálido y frío a la vez, es agua. El agua me rodea lentamente.

Ahora lo comprendo, esta es la muerte. La muerte verdadera. Mi muerte junto al agua, el elemento de la soledad, mi única y eterna compañera.

 

FIN