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Capitulo 6: La presentación de la Princesa Satanity

 

Al día siguiente, Serena estaba sola en las calles de Tokyo.

 

- Que malas son... todas... Amy en sus cursos de niña genio, Mina en Voleibol, Rei en el templo, Lita cocinando... - paso por el frente de la sala de videojuegos de Andrew - Ah!! Me hará bien entrar aquí... a veces jugar relaja - dijo con una sonrisa que indicaba bien a las claras que eso era solo una excusa.

 

Entro, saludo a Andrew (o Motoki) y se sentó en el juego de las carreras de autos. A su lado había ya un jugador con el casco puesto, que jugaba muy bien. Serena se puso su casco y comenzó su carrera, con bastantes contratiempos porque se le había ido toda la practica conseguida a través de el ensayo diario después de clases.

 

- ¡Argh! - exclamo contrariada al no poder doblar una curva como quería para ganar.

- Vamos, moñuda, no te pongas así - le dijo su vecino, quitándose el casco.

- ¡¡Haruka!! ¿Qué haces aquí? ¡Pense que estabas corriendo una carrera en Africa!

- Si, pero se postergo unas semanas mas y no quería estar tanto tiempo allá, así que cancele mi participación...

- ¿Y Michiru? ¿Y Hotaru? ¿Y Setsuna?

- Ellas están bien, Michiru daba anteayer un concierto en Viena y Setsuna y Hotaru están recorriendo Japón. Es mas, deberían volver en algunos días mas.

- ¡Así que estaremos juntas de nuevo!

- Claro... ¿Y las otras?

- Muy bien - el rostro de Serena se ensombreció

- ¿Pasa algo?

- Seria mejor que buscáramos algún lugar mas apartado para hablar de esto, Haruka...

 

Haruka la miro como intentando ver mas allá de lo que Serena le decía en medias palabras. Luego sonrío.

 

- Esta bien. Vamos.

 

Fueron al parque numero 10, y se sentaron en un banco vacío bajo unos arboles.

 

- Bien, ya estamos acá. ¿Me dirás que pasa? - reclamo Haruka

- Claro. Lo básico es sencillo: tenemos nuevos enemigos.

- ¿Qué? ¿Y quienes son, de donde vienen, como atacan, quienes han atacado...? ¿Tienen mucha fuerza?

- Calma... calma... ¡calma! Vamos por partes. La atacante esta vez es mi hermana en la Luna, a la Princesa Satanity, que desea matarme para así tener en herencia el Cristal de Plata. Son muy fuertes, y nos habrían vencido de no habernos ayudado Sailor Sun y Sailor Earth...

- ¿Dos nuevas Sailors? ¿Quiénes son?

- No lo sabemos aun... solo se que Sun es mi hermana la Princesa Selene. De Earth solo sabemos que es mi sobrina, la hija de Sun. Y otra cosa: hemos subido nuestro nivel. Yo soy Cosmos y ustedes son Eternals...

- ¿Tu crees realmente que nosotras también seamos Eternals?

- Claro, el poder del Cristal de Plata las ha alcanzado a todas, aunque tu no hayas sentido su llegada...

- ¡¡¡AAHHH!!!

- ¿Qué es eso? - dijo Serena, parándose

- Ha venido desde allá. ¡Vamos, rápido!

 

Un monstruo tenia atrapada a Amy y le estaba sacando la energía, mientras que Siriah miraba levitando.

 

- ¡Alto ahí! ¡Soy Sailor Moon y no te permitiré que abuses de una chica que vuelve de clases!

- ¡Soy Sailor Uranus y tampoco te permitiré este abuso!

- ¿Sailor Uranus? ¡Una nueva Sailor! ¡Esto dará mas gracia al asunto, ya se volvía monótono!

- ¡¿Monótono?! - grito Sailor Moon

- ¡Vamos, Sailor Moon! ¡Tierra... tiembla!

 

El ataque de Uranus debilito lo suficiente al monstruo como para que aflojara un poco a Amy, pero nada de gravedad.

 

- ¡Mi ataque no ha surtido efecto!

- ¿Por qué atacas a una chica así? - dijo Sailor Moon a Siriah

- Porque se que ella es una de las Legendarias Sailors, y quiero el poder de su reencarnación y de su palacio. Por eso, simplemente. Y me lo dará con su Llave Estelar. ¡Cyborg! ¡Sácale la Llave!

 

El monstruo puso a Amy contra una muralla y ante la mirada impotente de Sailor Moon y Uranus, metió la mano en el cuerpo de Amy y saco un cofre con los símbolos de Mercurio. Lo abrió y saco de el una llave azul claro, que también tenia el símbolo del planeta de Amy grabado.

 

- ¡¡Déjala!! - grito Sailor Moon

- Bien cyborg. Tráela aquí - dijo Siriah mientras que Amy caía desplomada al suelo. Su sirviente así lo hizo, y ella la tomo.

- ¡No te lo permitiremos! - gritaron unas voces, y siete figuras aparecieron.

- ¡Venus, Jupiter, Mars, Chibimoon! Y... ¡Neptune, Pluton, Saturn! ¡Llegaron!

- Claro, nos encontramos con ellas en casa de Lita. Tu no estabas y vinimos acá a encontrarte... - dijo Neptune

- ¡Llegaron todas! - dijo Siriah - bien. Pues mi cyborg peleara contra ustedes. La recompensa si logran vencerla es esta Llave, la Llave de Mercurio. Pero antes - agrego con una sonrisa maliciosa - han de saber que este cyborg, y los siguientes, han sido perfeccionados con un material mas resistente que todo...

- ¡No nos importa! ¡Lucharemos por la Llave del Palacio de nuestra amiga! - grito Jupiter. Amy las miro, sosteniéndose a duras penas. Ellas luchaban por su bienestar...

- ¡Sailor Venus! ¡Beso de Amor y Belleza de Venus!

 

El poder fue rechazado por el cuerpo del cyborg, que no hizo nada por rechazarlo.

 

- ¡Mis ataques no surten efecto!

- ¡Veamos si resistes el fuego! ¡Saeta Llameante de Marte!

 

Como el anterior, el cyborg no resulto herido. Salió de entre las llamas como si nada hubiese pasado.

 

- ¡Maremoto de Neptuno!

- Grito... mortal

 

Aun combinados, los ataques nada podían. Y ahora era el turno de atacar del cyborg. Lanzo a un lado a Jupiter y Venus con una mano, con la otra a Uranus y Pluton. Con la cabeza embistió luego a Sailor Moon. Y a Saturn, Chibimoon y Mars las mando de una patada contra la pared.

 

- ¡Chicas! - dijo Amy

- Parece que necesitan ayuda... - dijeron dos voces. Una alta Sailor y otra mas baja aparecieron por entre unos arboles. Las Sailors Exteriores las miraron con recelo, a pesar de saber por las Interiores de quienes se trataban y que relación tenían con Serena.

- ¡Sailor Sun! ¡Sailor Earth!

- ¡Llamas incandescentes del Sol!

- ¡Ataque espacial de la Tierra!

 

Combinados, los ataques hicieron retroceder al cyborg, pero no le hicieron mas que una quemadura. Aprovechando el momento, Sailor Moon grito:

 

- ¡Rayo resplandeciente de la Luna de Plata!

 

Y el resultado fue sorprendente. Nada. Lo boto, si, pero nada... ¡nada!. El ataque mas poderoso de todos no servia... todas las Sailors, sin excepción, sintieron un escalofrío que les trepaba por la espalda.

Y comenzó la golpiza. El cyborg las botaba, zarandeaba, pegaba y sacudía a su antojo. Todas parecían muñecos en sus brazos... habian perdido la confianza, porque sentían que no tenían suficiente poder contra un enemigo tal.

 

- ¡Déjalas en paz! - grito de pronto una voz. Todos, en el piso, atacando o levitando, miraron con asombro como la silueta de Amy se había despegado de la pared que la sostenía y avanzaba tambaleante.

- ¡No te permitiré esto! ¡Antes muerta que ver a mis amigas sufrir tanto... por mi!

- Amy, ¡vete de aquí! - grito Sailor Moon desde el suelo donde estaba con sus trenzas deshechas.

- No haré eso, Sailor Moon, porque yo también soy una Sailor que tiene como misión protegerte. ¿Qué importa guardar nuestras identidades si ellos saben bien quienes somos cada una de nosotras?

- ¡Pero estas muy débil! - objeto Sailor Chibimoon

- ¡No podrás luchar! - agrego su prima, Sailor Earth

- ¡No importa! ¡Poder del Cristal de Mercurio, transformación!

 

Sailor Mercury quedo lista para luchar, aunque muy débil. Al primer impacto del cyborg, cayo al suelo, jadeando.

 

- Te digo, Sailor Mercury, que sin esta, tu Llave Estelar, no podrás hacer mucho... - sonrío burlona Siriah

- ¿Ah, si...? - dijo Mercury, preocupada. Las fuerzas la abandonaban rápidamente. - ¡Lo tengo! Chicas, si todas actuamos en equipo, tal vez saquemos de todo esto la manera de devolver mi llave...

- Sailor Mercury tiene razón, chicas - dijo una voz varonil

- ¡Tuxedo Mask!

- Yo también ayudare - dijo Tuxedo Mask

- ¡Burbujas de Mercurio... estallen!

 

Se cubrió totalmente de niebla. En ella, Sailor Jupiter golpeo con toda su fuerza (que como todos saben, es mucha...) al cyborg, dejándolo tendido.

Sailor Mars se subió en los hombros de Uranus y desde allí salto hasta Siriah. Aunque a esta no le llegaba la niebla, al ver salir una cosa disparada hacia ella, y pudo evitar reaccionar y dar un paso hacia atrás, con las manos extendidas. A Mars le fue muy fácil hacerse con la llave. En cuanto la consiguió y llego al suelo, la niebla se desvaneció.

 

- ¡¡Mercury!! - la chica estaba desmayada en el suelo. Intentaron devolverle su llave y no podían: no quería volver a entrar en su cuerpo. Moon, que tenia la preciosa llave azul en sus manos, tomo con ella las manos frías de Mercury. Y el contacto con la llave fue mas que suficiente. Mercury reacciono y sus manos se calentaron nuevamente. Y bario los ojos.

- ¡Despertaste!

 

El cyborg ya estaba repuesto del mazazo propinado por Jupiter, y se lanzo nuevamente en una embestida contra el grupo. Todas, alertas ya, se hicieron a un lado. Mercury todo su llave y, furiosa como pocas veces, grito con ella sobre la cabeza:

 

- ¡Jamas te lo perdonare...! ¡Esto ha sobrepasado los limites!

- ¿Y que harás? - intento reírse Siriah

- ¡Poder de Marina, palacio de Mercurio! ¡La Princesa de Mercurio, Sailor Mercury, reencarnación de tu Dios rey Hermes te llama! - la llave comenzó a brillar con una luz azulada - ¡Tromba de agua de Mercurio!

 

Este poder fue increíble. Una tromba de agua bajo desde el cielo directo hacia Mercury. Cuando todos pensaban que la mataría, ella llevo la llave brillando al frente, apuntando al cyborg, y la tromba se desvió, atacando al enemigo, que se disolvió en este poder. Siriah, al ver esto, huyo enfurecida.

 

- ¡Fue... increíble, Mercury! - dijo Chibimoon sin aliento

- Eso estuvo buenísimo, Mercury - dijo Sun, y de dos saltos se fueron de la vista madre e hija.

 

Las amigas rodearon de abrazos a Mercury, a quien una cadena de oro rodeo en el cuello y capturo a la Llave en ella. Luego, una voz susurro dentro de la cabeza de la chica un "Cada vez que me necesites, búscame y siempre me hallaras en esta cadena..."

 

De pronto, una voz se escucho en el aire; una voz que hizo temblar hasta lo mas profundo de su ser a todas las Sailors, pero que fue Sailor Moon quien mas se estremeció. Recordaba esa voz...

El cielo, hasta entonces azul, se puso negro, y una figura, alta, con un vestido negro y dos moños iguales a los de Serena, apareció. Su cabello era completamente negro, pero en el final de las dos largas trenzas era rubio, tan rubio como el de Sailor Moon o el de Sailor Sun. Tenia la apariencia de tener la misma edad que Serena.

 

- ¿Quién eres? - pregunto Sailor Moon, aunque no tenia necesidad

- Vaya, hermana, ¿así que ya no me reconoces? - dijo la chica - ¡Soy tu hermana, la Princesa Satanity!

- ¿Hermana? ¿Y vienes a pelear contra mi? - pregunto Sailor Moon

- Claro, pero no en esta ocasión. Deseaba verte en persona, Sailor Moon... además que quería presentarme ante ustedes, para que me recuerden cuando sea la Reina del Universo y dueña del Cristal de Plata!

- ¡¡Tu nunca serás la dueña de nada!! - grito Uranus - ¡¡Nosotras protegeremos a la Princesa y al Cristal!!

 

Dos figuras observaban desde un árbol cercano la discusión.

 

- Mama, ¿no crees que deberíamos intervenir? - dijo la mas pequeña

- No, Earth. Si Satanity me ve, me reconocerá y no podré actuar libremente. Yo no estoy en peligro inmediato, pero si Serena muere - a Sun se le hizo un nudo en la garganta al solo suponer que esa Sailor valiente y poderosa que era su hermana pudiera morir - Satanity me mataría a mi también, porque sabe que el Cristal no acepta ordenes malvadas, pero si es la única heredera...

- A ver si comprendo. Si ella toma el Cristal y lo usa para fines maléficos, tu podrías presentarte ante ella, reclamar tu derecho de ser también una heredera del Milenio de Plata y el Cristal te obedecería a ti.

- Exacto... aunque claro, antes me dejare ver que permitir que maten a Serena.

- ¡Sshh! Parece que sucede algo.

 

En efecto, algo pasaba. Satanity había alargado una mano en dirección al broche de Serena, y Uranus y Neptune habian saltado al frente de ella para protegerla, y Satanity las había mandado volando fuera.

 

- ¡Falsa, mentirosa! - grito Jupiter - ¡Dijiste que no venias a atacar!

- Todo se vale en la guerra, querida amiga - dijo Satanity sonriendo malignamente. Se acercaba, y Mars y Venus, conjuntamente, atacaron.

- ¡Basta! - grito Satanity, y las tiro también, como antes había hecho con Uranus y Neptune.

 

Mercury y Pluton fueron las siguientes. No pudieron. Chibimoon y Saturn lo intentaron también, pero no pudieron. Y de pronto, cuando ya Satanity estaba a punto de tomar el broche, Sailor Moon grito:

 

- ¡No dejes que te toque, Cristal de Plata!

 

Y el Cristal emitió una luz tan fuerte que hizo que todos, a excepción de Sailor Moon, tuvieran que cerrar los ojos... y en medio de esto, Satanity grito:

 

- ¡Me las pagaras, hermana! ¡Te matare si es necesario para que me des el maldito Cristal! ¡Había intentado quitártelo por las buenas, pero si lo deseas acabare contigo y luego lo poseeré para siempre y dominar al Universo...!

 

Y diciendo estas palabras, desapareció, y el Cristal dejo de emitir energía. Sailor Sun y Earth se fueron definitivamente, antes que las otras se dieran cuenta de su presencia.

Cuando las chicas le contaron a Luna y a Artemis el aspecto de Satanity, Luna dijo:

 

- Yo creo que el cabello de Satanity muestra todo el mal que hay en ella.

- Si - dijo Artemis - el rubio indica lo bueno que aun queda en su corazón, y el negro lo que tiene de maldad. En el Milenio de Plata, era rubia completamente, menos una pequeñísima punta negra. Un ida el negro comenzó a subir... y no sabíamos a que eso significaba que el mal iba siendo presa de Satanity.

- Ella no fue siempre mala... - murmuro Luna

- ¿Podremos volverla un día a la normalidad? - pregunto Serena

- Valor, Serena - dijo Rei

- Si, de seguro que algún día lograremos que tu hermana sea la misma del Milenio de Plata - dijo Mina

- Esta bien... bueno, creo que ya es momento de irnos. Yo estoy ahora en casa de Lita, no me podía exponer a que le sucediera algo a mi familia por mi culpa...

- ¡Ah! - dijo Michiru - las chicas nos contaron que le habías pedido la mano de Serena a su padre, Darien...

 

El pobre chico se puso rojo hasta la punta de las orejas, y Serena también, pero dijo por lo bajo:

 

- Si, así es... nos casaremos en cuanto yo termine mi educación...

 

Y así, las risas terminaron con la tristeza de Serena

 

Continuará...