free web hosting | free website | Web Hosting | Free Website Submission | shopping cart | php hosting
affordable web hosting | Pets | web page hosting | web hosting | website hosting | web hosting service | web hosting | best web hosting

Cáp. XIV: Amigas por siempre

 

Los dos hermanos se miraron por un momento. Mientras que Matashi sonreía satisfecho Sanosuke le miraba furioso. Sabía que le habían enviado para terminar con su vida por traidor. Pero no se iba a dejar vencer, no iba a ser tan fácil terminar con él.

 

­ Te envía el amo, ¿no es así? – preguntó conociendo la respuesta

­ Que inteligente...ya sabes que no queremos traidores entre nosotros

­ Lucharé por mi vida

­ Eso es lo que quería, será una pelea interesante hermano, pero estoy seguro que venceré

­ Compruébalo

 

Matashi bajó hasta el suelo y tomó posición de pelea a la vez que Sanosuke.

Se miraron con rabia dispuestos a comenzar una feroz pelea, pero antes de que comenzaran Sailor Moon dejó a Sailor Mercury en brazos de Mars y corrió a colocarse delante de Sanosuke.

 

­ No dejaré que le hagas daño – dijo mirando a Matashi

­ No me hagas reír...ninguna niña en minifalda me vencerá – rio Matashi

­ Tengo más poder del que crees – dijo Sailor Moon comenzando a flaquear

­ Quítate del medio Sailor Moon – dijo Sanosuke – me sorprende que me defiendas a pesar de lo ocurrido, realmente eres tan bondadosa como dicen, pero esta es mi batalla, una batalla que he de pelear por mi honor y por ella...por Lis

 

Estas palabras despertaron una sonora y tenebrosa carcajada en Matashi, mientras que Sailor Moon se volteó y lo miró con ternura. Realmente amaba a su amiga, y debía hacer todo lo posible para respetar sus deseos, aunque tenía un mal presentimiento hacia aquella pelea, no le agradaba dejar así a Sanosuke.

 

­ Haré como deseas – dijo apartándose del lugar para volver donde estaban sus amigas

 

La risa de Matashi dejó de inundar el lugar en ese preciso instante. De nuevo se colocó en posición de pelea esperando a comenzar la ardua lucha.

 

­ ¿Preparado? – dijo en tono irónico

 

Tomó el silencio de su hermano como un sí y dio comienzo a la pelea.

Sailor Moon y Sailor Mars los observaron sorprendidas. Eran tan rápidos que se hacia prácticamente imposible seguir sus movimientos con la simple vista.

Tan sólo lograban escuchar gritos, lamentos y murmullos de respiración agitada.

Tras unos segundos tratando en vano de seguir la pelea observaron como Sanosuke recibía un golpe en la barbilla y salía disparado hacia arriba quedando finalmente tumbado en el piso junto a ellas. Antes de que pudiera reaccionar, Matashi se lanzó sobre él golpeándole el pecho haciendo que algo de sangre saliera de su boca.

Las chicas miraron el espectáculo horrorizadas, pero no acertaron más que a gritar. No debían interferir en la pelea, además estaban conscientes de que no tenían ninguna oportunidad.

Sanosuke, ya levantado, trataba de golpear a su hermano sin ningún éxito.

Estaba algo débil. Matashi, cansado de defenderse, comenzó a atacar de nuevo. Sanosuke evitó varios golpes con eficacia, pero tras unos minutos más recibió un fuerte golpe en el hombro. Al recibirlo cayó al suelo que se llenó de sangre a su alrededor. Matashi se dirigió hacia él riendo y golpeó brutalmente el hombro herido.

El grito de Sanosuke inundó todo el parque hasta el más pequeño extremo.

 

­ Vaya hermano, aquella vieja herida todavía no sana del todo – rió Matashi

­ ¿¡Cómo te atreves!? – gritó Sailor Moon indignada – atacas allí donde sabes que tiene una herida profunda. Tu no buscas ganar, tan solo buscas hacer más daño

­ Así es la vida, niña, debes atacar al punto más débil

­ Eres despreciable – agregó Sailor Mars

­ Te lo agradezco – contestó en tono irónico

 

Mientras esto ocurría Sanosuke se había levantado, tenía sus brazos en alto y los ojos fijos en el horizonte, parecía preparase para algo. Matashi lo observó extrañado.

 

­ ¿Te preparas para algo?

 

Sanosuke no cambió la expresión. Pronto todos pudieron observar como una extraña luz transparente envolvía sus brazos a la vez que una pequeña bola se formaba entre sus manos.

De repente el rostro de Matashi se tornó asustado.

 

­ No...no serás capaz, no ese ataque – murmuró

 

Aterrorizado observó como su hermano seguía preparando el extraño ataque sin importarle lo que dijera.

Matashi, viéndose acorralado ante el poder de Sanosuke, optó por la salida más fácil. En un rápido movimiento tomó a Sailor Moon por el cuello y se colocó frente a su hermano.

 

­ Atácame si quieres, pero ella muere conmigo – amenazó

 

Sanosuke miró sorprendido y confuso.

 

­ No lo hagas, termina con él – suplicó Sailor Moon

 

A pesar de estas palabras la bola que se formaba entre sus manos fue disminuyendo de tamaño hasta desaparecer. La luz que cubría sus brazos se hizo tenue hasta que él volvió a tomar una postura descansada.

 

­ Así me gusta hermanito...ahora harás lo que te diga o ella morirá. Arrodíllate

 

Sanosuke lo miró con rabia, pero al observar que presionaba sobre el cuello de Sailor Moon hizo lo que le pedía.

 

­ Cierra los ojos y no hagas un movimiento

 

De nuevo se rindió a la voluntad de su hermano. Matashi levantó el brazo izquierdo y extendió la mano. Un aura negra cubrió la mano a la vez que una nueva carcajada surgía de su garganta.

De repente Sanosuke pareció convulsionarse. Abrió sus ojos y comenzó a respirar entrecortadamente. Un aura negra cubrió todo su cuerpo. Tras unos segundos en un estado de dolor y angustia algo de sangre brotó de su boca a la vez que sus ojos quedaban totalmente en blanco. Finalmente, cayó al suelo para morir. Matashi lanzó a Sailor Moon al suelo bruscamente y le sonrió.

 

­ Una de mis técnicas de matanza, ¿te gustó?

­ ¡¡¡MONSTRUO!!! ¿¡¿¡CÓMO PUDISTE!?!? ERA TU HERMANO – gritó Sailor Moon entre lágrimas

­ Lo sé...en otra ocasión nos veremos Sailor Moon, ahora debo irme

 

Tras estas palabras desapareció.

 

­ ¡¡¡ESPERA, BASTARDO!!! – gritó Sailor Mars

 

Sailor Moon se volteó a mirar el cuerpo inerte de Sanosuke. Pudo apreciar como iba desapareciendo poco a poco. Finalmente, desapareció de nuevo. Ese fue el preciso instante en que Sailor Mercury recuperó la conciencia.

El tenue resplandor de la Luna entraba por un resquicio de su ventana iluminando su hermoso rostro y haciendo brillar las lágrimas que caían de sus ojos como si de diamantes de tratara. Allí, sentada sobre una silla, tumbada en el escritorio, miraba con la vista perdida hacia la pared.

Lis ya no podía pensar, no podía sentir, no después de esa noche, no después de perder a Carlos. Sin darse cuenta se había enamorado de él, y él también la amaba, pero ya no estaba allí. La única persona a la que realmente había amado de aquella forma tan especial.

Lo único que deseaba en ese momento era desaparecer de la faz de la tierra, pero más que nada romper con todo, todo lo que la había llevado a ese sufrimiento, y nadie podría impedirlo.

La mirada de Patricia se dirigía distraída a las resplandecientes estrellas.

Aquella noche el cielo estaba especialmente hermoso; ojalá pudiera disfrutarlo. Después de esa noche nada sería igual, la pérdida de Sanosuke había sido demasiado para ella. No podía evitar sentirse culpable por su muerte y por el sufrimiento de su amiga.

Dio un largo suspiro y se tumbó en su cama. Antes de acostarse miró hacia su escritorio. Un pequeño resplandor azul brillaba en él, un resplandor con el símbolo de Mercurio.

Después de ver lo ocurrido Lis se limitó a destransformarse y entregarle la pluma como signo de renuncia. Habían perdido una guerrera...

Matashi se encontraba arrodillado frente a su señor con mirada de orgullo.

 

­ Cumpliste bien tu trabajo – felicitó Libiar

­ Entonces...¿podré tomar la misión? – preguntó Matashi con un brillo maligno en los ojos

­ Claro que no, ¿qué te hace pensar eso? Sabes que todo va por rango. Eres un gran fiel servidor, pero eso aún no te da el derecho de adelantarte. Creúsa tomará la misión

­ ¡Pero...

­ ¿¡ALGO QUE OBJETAR!?

­ No, no mi señor

­ Bien, ahora vete

 

Matashi desapareció con una expresión de indignación grabada en su rostro.

 

­ ¿El traidor esta muerto? – preguntó la mujer saliendo de las sombras

­ Si, tal como pediste. Tengo una pregunta para ti

­ Dime que deseas saber

­ Durante la batalla aparecieron dos guerreras entre las sombras ayudando a las Sailors. No es la primera vez que aparecen, ¿quiénes son?

­ Guerreras...que extraño...no sé quienes son

­ Lástima...ahora me voy, tengo cosas que hacer...

 

Libiar desapareció en un halo de luz negra mientras que la mujer se limitó a dirigir su mirada al cielo.

 

­ Así que estás aquí Sailor Plut – murmuró – pero, ¿quién te acompaña?

 

Aquella mañana Patricia observó triste como el puesto de Lis permanecía vacío. Su amiga nunca faltaba, así estuviera cayéndose de enferma, ella nunca faltaba, pero aquello, era demasiado para ella. Patricia simplemente se sentía culpable, incapaz de mirar a Lis a la cara.

Llegó la hora de salida. Patricia arrastró su pies hasta la salida cuando alguien la tomó por el brazo. Se volteó sorprendida y vio a Daniel con cara de preocupación.

 

­ Daniel...

­ Si, dime, ¿qué te ocurre hoy? Te noto muy apática...¿pasó algo?

­ No...es sólo, nada, cosas mías

­ Esta bien...oye, ¿qué le pasó a Lis? No vino hoy

­ Yo...no sé, supongo que esta enferma

­ Ya veo, ¿quieres que vayamos a verla juntos?

­ No.. yo...será mejor que no...yo...lo siento mucho – dijo a la vez que se iba corriendo dirección a su casa

­ ¡Patricia! – gritó Daniel - ¿qué pasará?...si pudiera hacer algo...pero no... Tuxedo Mask puede ayudar a Sailor Moon, pero Daniel no puede ayudar a Patricia... – un largo suspiró le recorrió – supongo que no me queda más que esperar

 

El sol brillaba más que ningún día mientras Samantha caminaba por las abarrotadas calles de Tokio. Se dirigía a casa de Lis rápidamente.

Debía hacer algo para convencerla de volver. Probablemente no habría nadie mejor para eso que Patricia, pero se sentía demasiado culpable como para hablar con Lis.

Lanzó un suspiro al aire y siguió caminando decidida.

Finalmente llegó a la casa de su amiga. Llamó a la puerta y, tras unos segundos, Lis abrió.

 

­ Samantha...hola – saludó

­ Hola Lis, ¿puedo pasar?

­ Claro

 

Samantha pasó a la casa y siguió a Lis hasta su cuarto. Después se sentaron.

Lis realmente se veía demacrada, probablemente no había dormido nada.

 

­ Lis...tienes que volver

­ ¿Por qué tengo que hacerlo?

­ No sé, salvar al mundo, es una responsabilidad, no lo puedes dejar así

­ Es una responsabilidad que yo no pedí. Lo único que ha hecho ha sido traerme desgracias, ya no quiero...no quiero seguir

­ ¡¡¡No seas egoísta!!!

­ ¿¡EGOÍSTA!? ¡Tú no has perdido a quien amas! ¡¡¡No me entiendes!!! Así que no vengas a decirme que no sea egoísta Sam

­ Esta bien...creo que mejor me voy – dijo levantándose – al fin y al cabo no voy a conseguir nada.

­ Si... – dijo en ademán de levantarse

­ No te levantes, sé donde esta la puerta

 

Samantha se dirigió a la puerta de la habitación, pero antes de irse se volteó.

 

­ Lis – comenzó – Patricia está muy mal, se siente culpable, creo que deberías ir a verla

­ Primero debo lidiar con mi dolor, luego lidiaré con el de los demás

­ Claro...al menos trata de dormir algo, creo te hará bien

­ Gracias Sam y...lo siento, lo siento mucho

­ Lo sé Lis, lo sé

 

Después de eso Samantha se fue de la casa dejando a Lis sola con sus penas de nuevo. Decidió seguir el consejo de Sam y dormir un poco, realmente estaba cansada, no había dormido nada.

Se acostó en la cama y, tras unos minutos, el sueño la venció. Era un sueño muy débil, pero que le permitía soñar con mundos fantásticos y paraísos perfectos.

En uno de sus sueños se vio a si misma. Llevaba su traje de Sailor Mercury y se encontraba en un lugar lleno de vegetación y armonía. A su alrededor todo lo que había era agua. Caminó lentamente por la orilla de una de las playas.

Llego a una de ellas, especialmente bella, y observó a una mujer que se encontraba sentada pasando su mano por el agua. Se acercó a ella con cautela, tenía miedo, pero la mujer despertaba una sensación de paz.

Estaba de espaldas, y vestía un vestido blanco de lino.

 

­ Hola Lis – dijo la mujer

­ ¿Cómo...como sabes...

­ Eso no importa – dijo volteándose

 

Se trataba de una mujer muy hermosa, con pelo azulado y corto y ojos del mismo color.

 

­ ¿Qué hago aquí? – preguntó Lis

­ No lo sé...supongo que me necesitas

­ Ahh, ya veo. Seguramente tú me vas a decir por que debo seguir siendo una Sailor, ¿no? Que típico

­ En verdad, no hay nada que yo pueda decirte que te vaya hacer cambiar de opinión. El sufrimiento que sientes no se apartará de tu corazón aunque mis palabras sean sabias

­ Vaya...tienes mucha razón, te lo agradezco – dijo sentándose a su lado – todos quieren que vuelva, pero yo...

­ Lo sé Lis, lo sé...dime...¿te gusta el agua?

­ Si, me siento tranquila a su alrededor

­ Claro, es tu elemento...¿sabes? Puedes negar quien eres, pero nunca lo olvidarás, nunca olvidarás lo que ha ocurrido, aun cuando lo apartes de tu vida

­ Tu también...tratas de convencerme de que vuelva a luchar, a sufrir

­ No...esa decisión es tuya y de nadie más. Sé lo que es esta responsabilidad. Yo fui Sailor Mercury, y renuncié a muchas cosas por serlo, quizá alejarse es lo mejor

­ Entonces, ¿entiendes lo que siento?

­ Claro

­ Y tú, ¿por qué seguiste entonces? ¿Por qué luchaste hasta el final?

­ Interesante pregunta...creo que fue por ellas. Por las demás Sailors que arriesgaban su vida junto a mi, y por ella. Por mi princesa, mi líder.

­ ¿Sailor Moon?

­ Si...ella hizo tanto por mi, me quiso como a una hermana, siempre me dio ánimos para seguir

­ Patricia...ella...ella es así. Siempre esta allí para mí

­ Cierto, y dime, ¿no quisieras estar tú allí para ella?

 

En ese preciso instante todo a su alrededor comenzó a disiparse y la mujer comenzó a alejarse lentamente.

 

­ ¡Espera! – gritó Lis - ¿cuál es tu nombre?

­ Amy, Amy Mizuno

 

Lis despertó en su habitación repentinamente. Aquel sueño había sido tan real, y tan bueno.

 

­ Amy Mizuno – pensó

 

Una hora después llamaron a la casa de Patricia. Se disculpó con Sam, que estaba allí, y fue a abrir la puerta. Abrió y se encontró con Lis.

 

­ ¡Lis! – exclamó bajando la cabeza

­ Hola Patricia...

­ Pasa adelante

 

Las dos amigas subieron a la habitación donde se encontraba Samantha, que se sorprendió de ver a Lis.

 

­ Hola Sam

­ Hola Lis

­ Quería hablar con ustedes... – comenzó Lis – siento haberme comportado así, tan solo estaba mal, muy mal. Pero...quiero seguir, quiero seguir con ustedes, con mis amigas

 

Patricia sonrió y le tendió la pluma a Lis la cual la tomó con algo de tristeza. No estaba bien, no aún, no soportaba la pérdida de Carlos, pero estaba con sus amigas, con las personas que más quería...y sabía que iba a estar bien, si, porque ellas iban a estar allí siempre y ella iba a estar también.

Puso su mano en el centro de la mesa sujetando la pluma y miró a las dos chicas.

 

­ Amigas para siempre

 

Samantha y Patricia hicieron lo mismo.

 

­ Amigas para siempre – murmuró Samantha

­ ¡¡¡Amigas para siempre!!! – gritó Patricia

­ ¡¡¡SI!!!

 

Continuará...