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Cáp. XV: Jennifer

 

Esa mañana había comenzado como cualquier otra. Patricia se había quedado fuera de clase por llegar tarde al colegio y ahora suspiraba por su mala suerte.

 

­ ¿Por qué no puedo tener la vida de una adolescente normal? Anoche estuve peleando hasta tarde, no me pueden exigir que llegue temprano a clase...si tan sólo pudiera explicarle al profesor que soy una heroína...pero no...¡¡¡¡BUUUUAAAAA!!!! – lloraba en el pasillo

 

Ya habían pasado dos semanas desde la muerte de Sanosuke. Todo parecía haber vuelto a la "normalidad", pero los ataques del enemigo cada vez se hacían más frecuentes y Patricia no podía con tanta presión. Además de eso, los enemigos se estaban haciendo más y más difíciles.

Star se encontraba en la casa hablando de nuevo con el extraño gato por el televisor.

 

­ ¿Cómo esta la situación por allí? – preguntó Comet

­ No lo sé Comet...los enemigos están haciéndose más difíciles cada vez y no hay indicios de ninguna otra Sailor

­ Debes encontrar a Sailor Júpiter lo más rápido posible, de esa forma, con Sailor Venus estarán completas

­ Si...las Inner Scouts. Pero sabes que cuando estén unidas Uranus y Neptune aparecerán y las cosas serán diferentes...

­ Lo sé, pero ellas tan solo aparecerán si la situación se pone más difícil

­ Cierto. Ya me voy, mantente en contacto

­ Si, adiós

 

La pantalla del televisor se apagó automáticamente. Star se volteó y subió a la cama.

Su mirada mostraba preocupación y no era infundada. El enemigo se hacía más y más fuerte y las chicas ya casi no podían con él, sabía que si la cuarta guerrera no aparecía pronto todo sería más difícil. Pero en cuanto ella apareciera Uranus y Neptune traerían la discordia con ellas. Ellas eran muy rebeldes e independientes, y el carácter frágil de Patricia no podría con eso.

 

­ ¿Qué te preocupa Star? – escuchó una voz

 

Se levantó sobresaltada y vio una figura femenina sentada en la ventana.

Tras las sombras se podía distinguir una larga cabellera recogida en dos colas. Dos hermosos ojos púrpura brillaban en la oscuridad de la habitación.

 

­ Me asustaste, no debes aparecerte así, podrían verte – replicó la gata

­ No seas tan amargada...dime, ¿cómo van las cosas?

­ Me temo lo peor, no sé que puede pasar

­ Sé a lo que te refieres, no sabemos si las tres podrán mantener al enemigo, pero en cuanto aparezca Júpiter es muy probable que Uranus y Neptune aparezcan también

­ Sí, no sé si Patricia pueda soportar el carácter de esas dos, es muy frágil y es aún muy pronto para una pelea dura, y más contra ella – el rostro de Star tomó un tono aún más preocupado al pensar en "ella"

­ Pero no podemos hacer nada, además...no es seguro que Uranus y Neptune aparezcan, tan solo lo harán si es necesario

­ Sé que ellas terminarán con la moral de Patricia, y si queremos que sea la futura princesa no lo podemos permitir. Sabes perfectamente que si no puede hacer aparecer de nuevo el Cristal de Plata perderemos esta batalla...

­ Tienes razón, pero Haruka y Michiru aprendieron a querer a Serena hasta el punto de morir por ella, no sé porque la nueva generación no puede aprender a querer a Patricia

­ Es cierto, pero aún estoy insegura. Pídele consejo a Setsuna, ella debe saber que hacer...

­ Esta bien, Star...ya me tengo que ir

­ Adiós

 

La extraña chica salió por la ventana y se perdió por las calles sin ser vista.

Star se tumbó de nuevo sobre la cama y trató de mantener la calma, pero era muy difícil, la situación era extremadamente peligrosa.

Al llegar la tarde Patricia, Lis y Daniel caminaban camino a sus casas tras un día más de lo que Patricia llamaba "la agonía del adolescente", comúnmente conocida como escuela.

 

­ No lo puedo creer...de nuevo me dejaron fuera de clase, y ya tengo otra amonestación, mi mamá me va a matar, y no es que mis notas sean muy buenas...¿por qué? ¿por qué mi vida es tan difícil? – lloraba Patricia

­ No quiero decir te lo dije pero...te lo dije. Por no estudiar suficiente no pasaste los exámenes, y ahora tendrás que repetirlos – regañó Lis

­ ¡Pero es que yo no puedo....¡¡¡BUUUAAAA!!! Además, no es mi culpa, es que los profesores me odian...¿verdad que sí Daniel?

 

Las dos chicas observaron a un Daniel que miraba ensimismado al cielo y silbaba con una típica cara de "yonosénada".

 

­ ...contéstame Daniel – reclamó Patricia

­ .......

­ ...contesta

­ ......

­ ...te digo que contestes

­ ......

­ ¡¡¡DANIEL!!!

 

La siguiente imagen que Lis pudo ver fue a Daniel correr por la calle con una roja y furiosa Patricia detrás de él, ante lo cual no pudo más que reírse.

Cuando la situación se calmó los tres caminaron de nuevo esta vez en silencio. Cada uno tenía sus propios dilemas mentales que resolver, aunque se hizo algo difícil por los continuos lloriqueos de Patricia.

Tras unos minutos más caminando Daniel se paró en una calle e hizo un ademán de despedida con la mano.

 

­ Nos vemos, chao – se despidió

­ Adiós – dijo Lis con una sonrisa

 

Patricia se limitó a refunfuñar mientras miraba a otro lado.

 

­ Oye Patricia...lo siento, ¿me perdonas? – dijo Daniel en tono de humillación

 

Patricia se volteó y lo miró seria. Iba a regañarle, pero la tierna sonrisa del chico se lo impidió por completo, así que se limitó a devolverle la sonrisa.

 

­ ¡Claro que te perdono, bobo! – dijo dándole un ahogante abrazo

­ Gracias... – contestó tratando de respirar

 

Se separaron y se quedaron mirándose por unos momentos. Daniel, como despertando de un sueño, se despidió de nuevo de ellas y se alejó por la calle.

Patricia dio un largo suspiro y continuó su camino junto con Lis.

 

­ ¿Estas segura que Daniel no te gusta? – preguntó Lis con una sonrisa pícara

­ ¡Que no! No empieces otra vez...

­ Lo siento...pero es que pareciera que...

­ ¡No! No parece nada. A mi no me gusta – dijo Patricia muy segura

­ ¿Ni un poquito?

­ No. Admito que lo aprecio mucho. Es un gran amigo, y, la verdad, es bastante guapo, y tiene una sonrisa maravillosa, ¡ah! Y unos ojos muy lindos...también un cuerpo de infarto...¡pero a mi no me gusta!

­ Si tú lo dices...

­ ¡Que no me gusta!

­ Claro, claro...bueno, aquí te dejo, ¡nos vemos mañana! – dijo Lis mientras se alejaba por una calle

­ ¡¡¡Pero a mi no me gusta Daniel!!! – gritó Patricia sin lograr ninguna atención por parte de Lis

 

De nuevo un suspiro la recorrió hasta llegar al exterior y perderse junto con el viento.

Casi arrastrando los pies siguió caminando, aquellas dos últimas semanas habían sido demoledoras. Por suerte era viernes y podría descansar todo lo que quisiera durante el fin de semana. Sin embargo, había algo que la preocupaba, un mal presentimiento. Además, había notado que Star también estaba muy extraña esos últimos días.

En verdad...tan sólo esperaba que ese fin de semana no ocurriera nada para poder descansar.

Diez minutos después Patricia se lanzó sobre su cama con el mismo uniforme y cerró sus ojos tras un tercer suspiro.

De repente abrió sus ojos bruscamente y se sentó sobre la cama. Aquello le venía ocurriendo más o menos desde que se transformó en Scout, y le resultaba bastante extraño. Cada vez que cerraba a sus ojos veía el rostro de aquella mujer. La había visto en sus sueños, y sabía que la voz que le ayudaba en sus batallas le pertenecía a ella. No era solo el hecho de verla, podía sentirla dentro de ella, y aunque su energía era muy cálida, le resultaba algo escalofriante. Star se encaramó de un salto en la cama y se sentó en el regazo de Patricia.

 

­ ¿Te ocurre algo? – preguntó la gata con preocupación

­ No, es solo que...nada, no importa

­ Esta bien, no tienes por qué decirme, pero seguro que todo va a estar bien

­ Gracias, Star, eres una gran amiga

 

Patricia comenzó a acariciar a su gata hasta que esta se quedó dormida. Pronto la tarde y la noche pasaron. El día siguiente amaneció gris y triste.

El duro invierno caía sobre Tokio, y en esos días no había sol, pero nevaba bastante, lo cual le daba un aire especialmente alegre a la temporada.

Además de eso, se acercaba el año nuevo y todos, niños y grandes, se encontraban felices por esas fechas.

Esa mañana Sam y Lis se encontraban esperando a Patricia en el Templo, la cual, como de costumbre, no se había levantado a tiempo.

La Sailor del fuego se encontraba parada en la puerta con cara de pocos amigos, de brazos cruzados y golpeando el suelo nerviosamente con el pie, mientras que Lis seguía concentrada en su lectura de "El Señor de los Anillos".

Unos minutos después Patricia apareció corriendo como el rayo por la calle frente al Templo. Corrió por el camino que llevaba hasta el edificio y se paró frente a Sam. Tras descansar por unos momentos miró asustada hacia su amiga.

 

­ ¡SIEMPRE LLEGANDO TARDE! ¡¡¡NO LO PUEDO CREER!!! ¡TIENES QUE SER MÁS RESPONSABLE! – regañó Sam

­ ¡¡¡¡¡BUUUUAAAA!!!!!! ¡No me regañes! - replicó Patricia

­ ¡Te lo mereces!

­ ¡¡¡¡BUUAA!!! Sam es muy mala conmigo – lloró Patricia

­ ¡Claro! Es que eres una irresponsable, y una inmadura

­ ¡No te pases! Tampoco eres tú quien para hablar de eso

­ ¿¡QUÉ DICES!?

­ ¡YA ME OÍSTE!

 

Pronto comenzó una pelea más entre las dos amigas.

Lis las miró por un momento con resignación y devolvió su mirada al libro.

 

­ No tienen remedio... – pensó

 

Un rato más tarde las tres se encontraban conversando tranquilamente mientras tomaban té.

 

­ Sé que hay algo que le preocupa a Star – decía Patricia – y creo que tiene que ver con el enemigo

­ Probablemente, cada vez las batallas están siendo más difíciles – dijo Lis

­ Si, pero cuando encontremos a las dos guerreras que faltan no habrás problema, ¿no? – preguntó Sam

­ No lo sé, en verdad no lo sé

­ En estos momentos no hay nada que podamos hacer más que seguir luchando

­ Exacto...

 

Las tres miraron con resignación y se unieron en un largo suspiro.

Por unos momentos permanecieron en silencio, hasta que Lis rompió el hielo.

 

­ Por cierto – comenzó - ¿alguna vez escucharon el nombre de Amy Mizuno?

­ Amy Mizuno... – meditó Sam – no, nunca

­ Yo tampoco – contestó Patricia tras tomar un sorbo de té - ¿por qué?

­ Es que hace como dos semanas tuve un sueño. Allí había una mujer y me dijo llamarse Amy Mizuno. No puedo dejar de pensar que tiene algo que ver con el hecho de que seamos Sailors

­ Es cierto – asintió Patricia

­ Tiene el mismo apellido que tú – dijo Sam

­ Lo sé. Busqué en libros de familia, pero no aparece en ningún lado

­ Bueno...tendremos que averiguar más

 

Unas horas después Patricia se despidió.

 

­ ¡¡¡Chao!!! – exclamó – ¡nos vemos esta noche!

­ ¡Adiós!

 

Esa noche iban a ir a, junto con Daniel, una discoteca para adolescentes que frecuentaban bastante.

Patricia comenzó a correr rápidamente por las anchas avenidas, tenía que llegar pronto a almorzar a su casa o el bobo de su hermano terminaría con su comida.

Iba corriendo con ilusión cuando chocó con alguien. Cayó al suelo, pero rápidamente se levantó haciendo mil reverencias y articulando incomprensibles disculpas.

 

­ En serio lo siento, no se que decir...lo siento

 

Levantó la cabeza y se encontró con dos chicos corpulentos y con malas pintas. Se miraron entre ellos de forma maliciosa y luego miraron a Patricia.

 

­ Tendrás que sufrir tu castigo – dijo el más alto de los dos

 

Acto seguido sacó una navaja. Patricia, al sentirse amenazada, retrocedió unos pasos mirando asustada a los hombres y se quedó paralizada. Sabía que si gritaba no conseguiría nada, se encontraba en una calle muy poco transitada.

 

­ Parece que la niñita esta asustada – dijo el segundo de los chicos

 

Los dos rieron sádicamente y comenzaron a avanzar hacia Patricia. Cuando esta se esperaba lo peor una chica apareció por detrás de los chicos.

 

­ ¿Qué hacen chicos? – dijo ella

 

Los chicos parecieron reconocer la voz y se voltearon asustados.

 

­ ¡Oh, no! ¡Es la niña-hércules! ¡¡¡Corre!!!

 

Los dos chicos salieron como alma que lleva el diablo como si la vida les fuera en ello.

Patricia observó a la chica. Se trataba de una chica bastante más alta que ella, de pelo marrón y ojos verdes. El pelo era liso y lo llevaba recogido en una media cola. Sus ojos brillaban como perlas y mostraban una mirada amable y pacífica. Una hermosa sonrisa coronaba su bello rostro.

 

­ ¿Estas bien? – dijo

­ Si...si – dijo Patricia aún sorprendida

­ Entonces ya me voy

 

La chica sonrió una vez más y se alejó de Patricia.

 

­ ¡Espera! – gritó Patricia - ¿cómo te llamas?

 

La chica no oyó y siguió su camino lejos de Patricia.

Horas más tarde las tres chicas estaban con Daniel frente a la discoteca. Su nombre era "Pals", y era una de las pocas discotecas de la ciudad que dejaba entrar a menores de edad. Ellas solo tenía 16 años, y Daniel ya tenía 17, pero aún así no podrían haber entrado a ninguna otra discoteca.

Pasaron al lugar y pronto la música inundó sus oídos. El lugar era todo negro, pero el techo estaba adornado con pequeñas luces simulando un cielo estrellado. Frente a la entrada se encontraba la barra, dentro estaba la pista de baile y subiendo unas escaleras se encontraba el DJ. Cerca de la barra había algunas mesas abarrotadas de parejas de enamorados.

El grupo de los cuatro fue hacia la barra. Se sentaron y una mesera se acercó hacia ellos.

 

­ Hola chicos – saludó

­ Hola Kamoto – saludaron todos

 

Frecuentaban mucho el lugar, así que eran conocidos de todos los meseros.

 

­ ¿Qué se les ofrece?

­ Yo quiero una coca-cola – dijo Sam

­ Que sean dos – dijo Daniel

­ Para mí seven-up – dijo Patricia

­ Y para mí – dijo Lis

­ Enseguida

 

Obviamente no le servían alcohol a los menores, así que debían conformarse con simples refrescos.

 

­ Hay mucha gente hoy – dijo Lis

­ Si, tienes razón, seguro que hay algún chico lindo para mí – dijo Sam

­ ¿Es que no puedes pensar en otra cosa más que chicos? – replicó Patricia

­ Ni que tú pensaras en otras cosas

­ ¡Oye! No inventes

­ Yo nunca miento

­ ¡¡¡Mentirosa!!!

­ ¡Eso tú! ¿Cómo te atreves?

 

Las dos chicas comenzaron a gritarse una vez más atrayendo la atención de todos los que se encontraban a su alrededor. Daniel y Lis miraron a otro lado con la común expresión de "yonolosconozco".

 

­ Debemos hacerlas parar pronto o los de seguridad las van a sacar – susurró Lis

­ Tienes razón – dijo Daniel – ya va...¡Patricia! ¿Quieres bailar?

 

Patricia paró la pelea por un momento y dirigió su mirada hacia Daniel que le dedicaba una gran sonrisa.

 

­ ¡Claro! – dijo sacándolo a la pista de baile mientras le sacaba la lengua a Sam

­ ¡Que fastidio! ¿No podía sacarme a bailar a mí? – se quejó Sam

­ No seas así...sabes que esos dos van a terminar juntos – dijo Lis

­ Si, es cierto, pero Patricia aún no admite que le gusta

­ Yo sé, de hecho aún persigue a Mark

­ ¿¡Qué!? ¿A MÍ Mark? ¿Cómo se atreve?

­ Oopss, creo que metí la pata – murmuró Lis para sus adentros

­ Se va a enterar cuando vuelva... – gruñó Sam

 

Mientras tanto en la pista de baile Daniel y Patricia bailaban una animada canción. Patricia bailaba muy animada, pero lo único Daniel conseguía eran pisotones. Si aquello no terminaba pronto le iban a explotar los zapatos.

Unos segundos después la canción terminó y Daniel respiró aliviado. Una música lenta comenzó a sonar así que los dos se pegaron bastante para bailar aquello. Patricia descansó su cabeza sobre el pecho de Daniel y se sintió realmente bien. Sin embargo, al encontrarse tan cerca de Daniel no podía evitar pensar en Tuxedo Mask y no podía entender por qué.

Al terminar esa pieza los dos volvieron a la barra.

 

­ Vamos a bailar – dijo Sam agarrando a Daniel antes de que se sentara

­ Pero...

­ ¡Sin peros!

 

Después de eso Sam arrastró a Daniel a la pista de baile, literalmente.

 

­ ¿¡Qué le pasa a esa!? – gritó Patricia

­ Solo esta un poco celosa, dale un poco de tregua, ¿si? – dijo Lis

­ Esta bien

 

Tres canciones después los dos se encontraban de nuevo junto al grupo.

 

­ Voy un momento al tocador – se disculpó Patricia mientras se alejaba de ellos

 

Fue al tocador y al salir se encontró frente a ella a los dos chicos que habían pretendido atacarla esa tarde.

 

­ Así que la niña vino a divertirse – dijo el alto

­ Esta vez no te vas a librar de nuestra navaja

 

Patricia, asustada, iba a entrar de nuevo al baño para pedir ayuda. Sin embargo, antes de que hiciera ningún movimiento uno de los chicos se puso detrás de ella impidiéndole el paso.

Se disponía a gritar para que vinieran en su auxilio, pero de repente y sin razón aparente, los dos chicos salieron corriendo del lugar. Patricia miró hacia todos lados buscando una explicación razonable para lo que acababa de ocurrir. Pronto divisó a la misma chica de esa tarde que le dedicaba una nueva sonrisa.

Se acercó lentamente a ella.

 

­ ¡Gracias! – exclamó abrazándola

­ Calma... – dijo la chica alejando a Patricia para poder respirar

­ Muchas gracias, ya van dos veces que me salvas hoy de esos tipos

­ No es nada. Ellos van a mi colegio; amenazan mucho, pero en verdad no hacen nada

­ Te tienen auténtico pavor

­ Lo sé...es porque soy muy fuerte y se algo de pelea

­ Ya veo...mucho gusto, soy Patricia Tsukino

­ ¡Lo mismo digo! Yo soy Jennifer Kino – dijo la chica con una sonrisa – bueno, adiós, nos veremos

 

La chica se alejó, pero Patricia la paró antes de que se alejara del todo.

 

­ ¿Estás con alguien? – preguntó sonriente

­ No, estoy sola

­ ¡Ven! Te presentaré a unos amigos

­ Claro

 

Las dos chicas se dirigieron juntas a donde estaban Daniel, Lis y Sam. En esos momentos Lis y Sam hablaban animadas mientras que Daniel se lamentaba de la desgracia que habían sufrido sus pies tras los bailes con Patricia y Sam.

 

­ Chicos, les presento a Jennifer – dijo Patricia señalando a la mencionada

– ellos son Daniel, Samantha y Elizabeth

­ Mucho gusto – dijo Jennifer haciendo una referencia

­ Lo mismo digo

 

Todos saludaron y sonrieron, y tras eso, Jennifer se sentó con ellos.

 

­ Y...¿cómo conociste a Patricia? – preguntó Lis

­ La salvé de unos matones de mi escuela – contestó la chica orgullosa

­ ¡Si! Eran como diez hombres de dos metros de estatura y muy corpulentos – comenzó Patricia emocionada – todos tenían navajas y uno de ellos hasta una pistola. Jennifer llegó y les pegó a todos, y los dejó inconscientes, cuando despertaron salieron despavoridos

­ ^_^U...creo que estás exagerando un poco – dijo Jennifer con una ENORME gota de sudor – en realidad solo eran dos chicos y llevaban una navaja de esas baratas que ni siquiera cortan

 

Al momento apareció una gota en la cabeza de todos los presentes. Sin duda Patricia tenía un gran poder inventivo.

 

­ Les encanta asustar a las chicas, pero en verdad no son malos – continuó Jennifer

 

En ese momento un chico se acercó hacia Jennifer. Era bastante alto. Llevaba el pelo algo largo dejando un mechón caer sobre su ojo. Era color verde muy oscuro al igual que sus ojos. Llevaba dos chicas al lado, una agarrada de cada brazo. Hizo aparecer una sonrisa maliciosa en su cara que mostró orgulloso a Jennifer.

 

­ Hola Jenny, ¿cómo estas? Tony y Phil me dijeron que los ahuyentaste dos veces de hacerle daño a una niña boba...

 

El rostro de Patricia se tornó peligrosamente furioso.

 

­ ¿Qué quieres Will? – preguntó Jennifer en tono duro

­ Nada en especial...solo felicitarte por tu valentía niña-hércules. Claro, que no tienes otra cosa más que eso, tu fuerza bruta. Te dejó con tu grupo de rechazados...adiós

 

El chico se alejó tras una sonora carcajada. Patricia se esperaba una respuesta agresiva por parte de su nueva amiga, pero esta se limitó a mirar al suelo. Tras unos segundos salió corriendo del lugar sin decir nada.

 

­ ¡Jennifer! – exclamó Patricia

­ Déjala, es solo por lo que dijo ese chico – dijo Lis poniéndole una mano en el hombro

­ ¡No! Tengo que saber que pasa – exclamó Patricia corriendo fuera del lugar

­ ¡Que cabezona! – se quejó Sam – ahora tendremos que seguirla

 

De esa forma los tres salieron del local tras Patricia.

Patricia divisó la figura de Jennifer que parecía correr sin sentido. Corrió tras ella sin hacer notar su presencia.

Finalmente, Jennifer llegó al parque no.10 y se sentó en un banco. Clavó una mirada triste en el suelo. Patricia se acercó lentamente y se sentó junto a ella mirando al horizonte.

Tras unos matorrales Daniel, Lis y Sam observaban la escena curiosos.

Por unos momentos las dos chicas permanecieron en silencio sin dirigirse una mirada hasta que Patricia decidió romper el hielo.

 

­ ¿Por qué te dejaste afectar por las palabras de ese chico? – preguntó

 

Jennifer permaneció en silencio hasta que un suspiro salió al exterior.

 

­ Él me hizo daño, y no soporto que me trate así

­ ¿Quieres contarme lo que ocurrió?

­ Me invitó a un baile, pero nunca llegó a recogerme, así que fui yo sola y lo encontré allí con otra chica.

­ Vaya...lo siento

­ Me gustaba en verdad, ¿sabes? Ahora se dedica a burlarse de mí diciendo que no tengo más cualidad que la fuerza y eso me duele demasiado. No puedo controlarlo.

­ Me gustaría decirte que te entiendo, pero no sería verdad. Solo puedo decirte que lo ignores. Realmente eres muy linda y pareces muy simpática, no mereces que te traten de esa forma. En verdad, si no fue contigo es porque no te merece...

­ Gracias Patricia...tienes un gran corazón

­ No es na...

 

Antes de que Patricia pudiera articular otra palabra se escuchó un agudo grito. Las dos chicas se levantaron automáticamente buscando el lugar de donde procedía. Miraron a todos lados pero no había nada. De repente Jennifer señaló hacia arriba.

 

­ ¡Es allí! – exclamó

 

Patricia miró la azotea de un edificio donde se distinguían resplandores muy fuertes.

 

­ ¡Vamos! – exclamó Jennifer

­ ¡Espera!

 

Jennifer corrió hacia el lugar y Patricia la siguió. Se temía que era el enemigo, pero mientras Jennifer estuviese con ella no podría transformarse.

Lis, Sam y Daniel observaron lo mismo que las dos chicas.

 

­ ¡Buscaré ayuda! – exclamó Daniel alejándose

 

Cuando el chico desapareció de su vista las dos chicas se miraron decididas y asintieron.

 

­ ¡Por el poder de Mercurio!

­ ¡Por el poder de Marte!

 

Jennifer y Patricia subían rápidamente por las escaleras del edificio de oficinas. Llegaron al último piso, abrieron la puerta y pasaron a la azotea.

Allí había una mujer que parecía estar hecha de agua y que se dedicaba a extraerles la energía a unos oficinistas.

Al ver aparecer a Jennifer y a Patricia le pareció que serían un buen entretenimiento y comenzó a lanzarles ataques de agua. Ambas los evitaron a duras penas.

Patricia comenzó a alejarse disimuladamente para poder transformarse sin ser vista, así que la demonio se fijó en Jennifer. Esta era muy ágil y esquivaba casi todos los ataques. Sin embargo, uno la alcanzó lanzándola contra la puerta. Al chocar se golpeó la cabeza y cayó inconsciente.

La demonio sonrió satisfecha y miró para todos lados.

 

­ ¿¡DONDE ESTÁ LA OTRA!? – gritó furiosa

­ ¿¡Cómo te atreves atacar a gente honrada que trata de trabajar!? Soy una Sailor Scout que lucha por el amor y por...por...por...ya va...¡ah, sí! La justicia, soy Sailor Moon y te castigaré en el nombre de la Luna

 

Sailor Moon hizo su aparición estelar colocándose frente a una herida Jennifer en signo de protección.

 

­ Así que tú eres la famosa Sailor Moon...no pareces la gran cosa

­ Ok...me sentí ofendida

­ ¡¡¡Pelea!!!

 

Un nuevo ataque de agua se dirigió hacia Sailor Moon, la cual lo esquivó.

 

­ ¡Oh, no! ¡Jennifer!

 

De un momento a otro el ataque que ella había evitado terminaría en una inconsciente Jennifer. Sailor Moon sabía que no podría salvarla hiciera lo que hiciese.

Sin embargo, justo antes de chocar contra ella una figura recogió a Jennifer salvándola del peligro.

 

­ ¡Tuxedo Mask! – exclamó Sailor Moon

 

Frente a ella se encontraba su adorado héroe con Jennifer en brazos. La colocó en un lugar apartado y fue al lado de Sailor Moon.

 

­ ¿Estás bien? – preguntó el chico

­ Sí

­ ¡Sailor Moon, Tuxedo Mask! – se escuchó una voz

 

Ambos se voltearon y vieron a Sailor Mars y Sailor Mercury que respiraban entrecortadamente.

 

­ Ya están todos...mejor, terminaré con todos de una vez – dijo la demonio

­ No creas que nos dejaremos – aseguró Mars

­ ¡Ahora lo veremos!

 

Un nuevo ataque se dirigió hacia ellos. Todos lo evitaron a duras penas.

 

­ ¡Llama del dragón, ataca! – exclamó Mars

 

La demonio esquivó el ataque con facilidad. Tuxedo Mask lanzó una rosa que se clavó en su brazo sin causar ningún daño aparente. La demonio la arrancó de su cuerpo con desprecio y se rió.

Lanzó otro ataque hacia ellos.

 

­ ¡Espiral acuática, estalla!

 

Los dos ataques de agua chocaron y se deshicieron con el golpe.

 

­ Parece que será una batalla difícil – suspiró Sailor Moon

 

Mientras la batalla continuaba Jennifer abría sus ojos. Se tocó la cabeza al notar dolor en ella. Se levantó con cuidado y observó la escena. Vio a los cuatro guerreros luchando arduamente contra el demonio. Se sorprendió, siempre había pensado que eran cuentos para niños.

Se quedó algo apartada esperando que la pelea terminara.

 

­ ¡Llama del dragón, ataca!

 

El ataque de Mars esta vez alcanzó a la demonio causándole algunas heridas.

Esta contraataco con un ataque de agua.

 

­ ¡Cuidado! – exclamó Sailor Moon

 

Sailor Moon se colocó frente a Sailor Mars para defenderla. El ataque le llegó de lleno empujándola hacia atrás. Chocó con Sailor Mars haciendo que saliera lanzada junto con ella. Las dos cayeron por la azotea.

 

­ ¡Sailor Moon!

­ ¡Chicas!

 

Sailor Moon abrió sus ojos esperando una muerte segura, pero se encontró con Sailor Mars que la sostenía de la mano. Esta, a su vez, estaba sujeta por Jennifer.

 

­ ¡Jennifer! – exclamó Sailor Moon

­ ¿Cómo sabes mi nombre?

­ No importa ahora, debemos ayudar a Sailor Mercury

 

Jennifer llamó a Tuxedo Mask que las ayudó a subir.

Para ese momento la demonio iba perdiendo terreno frente a los guerreros.

 

­ ¡Tiara lunar, acción!

 

La tiara de Sailor Moon cortó a la demonio por la mitad, la cual se volvió a juntar rápidamente.

 

­ ¡Llama del dragón, ataca!

 

Las llamas de Mars causaron algunas heridas en el cuerpo de la demonio. Antes de que pudiera hacer nada Mercury también ataco golpeándola fuertemente.

 

­ ¡Sailor Moon! – exclamó Tuxedo Mask

­ ¡Resplandor de Luna llena, purifica!

 

El ataque de Sailor Moon terminó definitivamente con la demonio. Esta respiró tranquila y dirigió su mirada enamorada a Tuxedo Mask. Él se acercó a ella y le besó la mano.

 

­ Nos veremos

 

Hizo un ademán de despedida y se fue.

 

­ ¡Maldita sea! – gritó Creúsa – de nuevo terminaron con el demonio

 

Se encontraba en una sala amplia sentada cómodamente en un sillón. Se trataba de una mujer de figura esbelta y redondeada. Tenía el pelo rojo, largo por la espalda y sujeto en una cola alta. Sus labios y ojos eran del mismo tono. Vestía un vestido de tiras por encima de la rodilla con una raja a un lado de un color rojo sangre. Una cadena dorada adornaba su cintura.

 

­ Parece que tienes problemas – se escuchó una voz masculina

­ Matashi, no tengo tiempo para ti – murmuró la mujer

­ Esta bien – dijo el mencionado

­ Espera...quiero advertirte. Mantente alejado de mi misión, te lo advierto, sé lo que le hiciste a Sanosuke

­ Era un traidor, merecía la muerte

­ No confío en ti, por eso te advierto

 

Matashi sonrió y se marchó de la sala en silencio. Creúsa comenzó a jugar nerviosa con la cadena, realmente no confiaba en ese tipo.

Diez minutos después Lis, Sam y Patricia se encontraban en el parque despidiendo a Jennifer. Daniel se había ido hacía tiempo.

 

­ Bueno, me gustó mucho conocerlos, espero que nos veamos pronto

­ ¡Claro! – exclamó Patricia

­ Adiós

 

Las chicas iban a despedirse, pero escucharon un maullido. Patricia se volteó.

 

­ ¡Star! – exclamó tomando a su gata en brazos

­ ¿Es tuya? – preguntó Jennifer

­ Sí

­ ¡Que linda! – dijo acariciándola – bueno...ya me voy

 

Jennifer se alejó lentamente.

 

­ ¡Adiós! – se despidieron todas

­ Adiós Sailor Júpiter – pensó Star

­ Bueno, será mejor que vayamos a casa – dijo Patricia

­ Luego iré, tengo cosas que hacer – dijo Star saltando de los brazos de Patricia

­ Esta bien, pero no llegues muy tarde

 

Star se cercioró de que las chicas se habían alejado lo suficiente y miró hacia arriba. Sobre un árbol, escondida por las sombras de la noche, estaba la misma figura femenina.

 

­ ¿No le dirás nada? – preguntó

­ No aún...me alegro de haberla encontrado, pero trataré de mantenerla alejada de la batalla el máximo tiempo posible

­ ¿Estás segura?

­ Sí, además, si Lita no se le manifestó en esta batalla debe ser porque aún no es necesaria

­ Esta bien, adiós Star

­ Adiós, princesa...adiós

 

Continuará...