free web hosting | website hosting | Web Hosting | Free Website Submission | shopping cart | php hosting

Cáp. XVI: Los sentimientos de Patricia

 

Esa tarde las chicas se encontraban en el Templo. Samantha barría la entrada sin mucho interés, Lis estudiaba literatura antigua y Patricia reía a carcajadas escondida tras un manga de Sakura Card Captor.

Lis estaba demasiado concentrada en su estudio como para que las risas de Patricia la molestaran, pero Sam se iba poniendo cada vez más furiosa, le estaba sacando de quicio. De un momento a otro un tremendo grito saldría de su garganta ocasionando una de las típicas peleas. Sin embargo, antes de que la agresiva chica hiciera nada, Yukichi apareció trayendo consigo una bandeja con té.

 

­ Aquí tienen señoritas – dijo dejando la bandeja sobre la mesa

­ Gracias Yukichi – dijo Sam con una sonrisa

­ ¡Por cierto! Ya se me olvidaba – dijo Lis sacando la cabeza de los libros – hice papeles con nuestros nombres para jugar al amigo secreto, como ya se acerca la Navidad...

­ ¡¡¡Si!!! – exclamó Patricia dejando de reírse - ¡la semana que viene...¡¡¡VACACIONES!!!

­ Tú solo piensas en eso Patricia... – gruñó Sam para sus adentros

­ Aquí tienen los papeles – dijo Lis sacando una bolsita llena de pequeños papeles

­ ¿Quiénes están incluidos? – preguntó Sam

­ Bueno...nosotras tres, Jennifer, Daniel, Kamoto, Yukichi y Mark. ¿Por qué no toman ya el suyo?

 

Todos se dirigieron a la bolsita y tomaron un papel. Sam leyó Yukichi en su papel. Su rostro se tornó en una expresión de decepción, no es que le molestara regalar a Yukichi, era un chico muy amable, pero le hubiese gustado regalarle a Daniel o a Mark. A Lis le tocó regalarle a Kamoto. Le gustó, en verdad no le importaba a quien regalarle, todos los "jugadores" eran buenos amigos. Yukichi leyó Jennifer. Ella se había integrado hacía una semana al grupo de amigos, pero realmente era una chica muy amable y alegre, quizá así podría conocerla mejor. Patricia gritó de alegría al leer su papel; decía Mark. No podía imaginarse situación más feliz que regalarle al amable chico del Crew Center. Mientras cada uno leía su papel y analizaba sus sentimientos hacia la persona escucharon unos pasos rápidos. Miraron a la entrada del Templo y vieron a Jennifer que caminaba sonriente hacia ellos.

 

­ ¡Hola! – saludó alegre

 

Todos saludaron y la invitaron a sentarse.

 

­ Ten – dijo Lis tendiéndole la bolsa de papeles a Jennifer

­ ¿Qué es esto?

­ El amigo secreto – contestó Patricia aun sonriente

­ Ya veo...¿quiénes están incluidos? – preguntó tomando un papel

­ Nosotras cuatro, Yukichi, Daniel, Kamoto y Mark

 

Jennifer abrió el papel y leyó Daniel. Le pareció bien, el chico le caía muy bien.

 

­ Oigan, ¿quién es Mark? – preguntó curiosa tras guardar el papel

­ Cierto, tú no lo conoces – dijo Patricia

­ Es un chico que trabaja en el Crew Center, es un centro de juegos – dijo Sam siempre más práctica – podríamos quedar mañana para presentártelo

­ Me parece bien – contestó Jennifer

­ Tú solo quieres ir para verlo, no para presentárselo a Jennifer – dijo Patricia maliciosa

­ Y me dirás que tu no quieres verlo

­ Yo no tengo ningún interés en él

­ Claro, claro...la gente puede ser tan mentirosa

­ ¿¡Me llamas mentirosa!?

­ Yo no dije nada...el que se pica, ajos come

­ ¿¡Cómo te atreves!?

 

Así una nueva pelea comenzó ante la que todos los demás presentes dieron un largo suspiro.

Pronto, entre conversaciones y algunos gritos la tarde terminó con una promesa de verse al día siguiente después del colegio para que Jennifer conociera a Mark. Esta ya tenía muchas ganas de conocerlo, debía conocer al hombre que tantas peleas ocasionaba.

En algún lugar de la ciudad de Tokio una misteriosa mujer golpeaba el piso con el pie nerviosamente mientras controlaba su deseo de morderse las uñas.

Mientras estaba envuelta en sus propios y extraños pensamientos Libiar entró con pasos lentos a la oscura sala donde ella solía estar, oculta de todos.

 

­ ¿Qué te ocurre? Te veo nerviosa – preguntó Libiar

 

La mujer lo miró sorprendida por unos instantes y después se levantó del cómodo sillón en el que estaba para comenzar a caminar lentamente por la sala.

 

­ Creúsa esta fallando. No podemos permitirnos otro fracaso – contestó ella sin siquiera dirigirle una mirada

­ Sé que es malo que los súbditos fracasen, pero en cierto modo es comprensible, ellos son débiles. No te preocupes por eso, tenemos todo el tiempo del mundo para conseguir esa energía

­ ¿¡Tiempo!? Es lo que menos tenemos...el poder de las Sailor Scouts aumenta poco a poco, y pronto se reunirán todas.

­ Pero si solo son tres aún...Star no ha hecho un gran trabajo

­ No lo creas...hace tiempo que vengo percibiendo la energía de Sailor Venus, ella ya ha despertado.

­ Entonces no entiendo por qué aun no se ha unido a la batalla

­ Deben aparecer en el mismo orden en que lo hicieron en el siglo XX. En cuanto encuentren a Sailor Júpiter Sailor Venus se unirá a ellas y las Inner Scouts estarán completas. Las cinco juntas tienen mucho más poder que por separado...además, es probable que Uranus y Neptune aparezcan también.

­ Entonces, ¿por qué no atacar ahora que aún son débiles?

­ ¡No! Necesito suficiente energía humana para que el poder del Cristal Oscuro vuelva a ser el mismo de antes. Sin su poder no podremos neutralizar al Cristal de Plata

­ Pero ellas aún no lo tienen

­ Si atacáramos lo haría. Esa Neo-Reina esta en la mente de la nueva Sailor Moon...en un ataque decisivo ella sería capaz de hacer aparecer el Cristal de Plata, por eso debemos esperar a que el Cristal Oscuro pueda ser usado

­ Ya veo...entonces simplemente le daré una advertencia a Creúsa

­ Hazlo y, por cierto, vigila a Matashi, sería capaz de cualquier traición con tal de tener poder

­ Así lo haré...

 

En la tarde del día siguiente las cuatro chicas se dirigían al Crew Center.

Sam y Patricia iban con paso rápido apremiando a las otras a que no fueran tan lentas.

Minutos más tarde las chicas llegaban al lugar. Fueron a la entrada y las puertas automáticas se abrieron frente a ellas. Entraron buscando al chico sin mucho éxito.

 

­ Hola chicas – escucharon tras ellas

 

Se voltearon sobresaltadas y se sorprendieron al ver a Daniel.

 

­ Hola Daniel – saludó Lis

 

Las demás hicieron un gesto en señal de saludo y continuaron inspeccionando el local con la vista.

 

­ ¿Qué hacen? – preguntó Daniel extrañado

­ Buscan a Mark – contestó Lis

­ Ya veo...

 

Lis no pudo dejar de notar un mirada de desilusión y tristeza proveniente de Daniel hacia Patricia. Él, sin duda, sentía algo especial por Patricia, y, aunque ella lo negara, también sentía algo por Daniel. Dios...¿cómo podía ser tan tonta de no darse cuenta de lo que Daniel sentía? Eso ponía realmente furiosa a Lis...pero Patricia era igual de despistada para todo, no tenía remedio...

 

­ Vamos a presentárselo a Jennifer – explicó Lis

­ Entiendo

­ Por cierto – a la vez que decía esto Lis sacó una pequeña bolsa de papeles

– toma el tuyo

­ ¿Qué es esto?

­ El amigo secreto

 

Daniel tomó su papel y leyó Patricia. Una sonrisa de alegría junto con una mirada de tristeza.

 

­ ¡Allí está! – exclamó Sam

­ ¡¡Mark!! – gritó Patricia al divisar al chico

 

Este se volteó sobresaltado. Al descubrir a las chicas les dedicó una seductora sonrisa ante la cual las chicas, incluso Lis, casi se derriten en mitad del local. Se acercó hacia ellas y saludó con la mano.

 

­ ¿Qué las trae por aquí? – preguntó el chico

­ Veníamos a presentarte a una amiga – comenzó Sam – ella es Jennifer – dijo señalando a la aludida

­ Mucho gusto – dijo él tendiéndole la mano

­ Lo mismo digo – contestó ella tomando su mano

 

Mientras estrechaban manos Jennifer aprovechó para mirar al chico detenidamente. Pelo rubio y ojos oscuros. Y esa sonrisa...que sonrisa Dios.

 

­ Esto... - comenzó Mark – iba a ir con Daniel al cine, ¿vienen?

­ ¡¡¡Claro!!! – exclamó Patricia emocionada

­ Antes de nada toma tu papel para el amigo secreto – sonrió Lis

­ Claro – dijo Mark tomando un papel

 

Leyó Lis en el papel y sonrió. La chica le caía muy bien, sin duda era la hermana que siempre le hubiese gustado tener, pero no, en vez de eso le tocó vivir con la insoportable de Kamoto.

 

­ Esperen un segundo, ¿sí? Enseguida nos vamos – dijo Mark

­ Claro

 

Cuando se alejó Jennifer miró a las chicas sorprendidas.

 

­ Es tan guapo como decían – dijo Jennifer sonriendo

­ ¿Verdad que si? – suspiró Patricia

­ Me recuerda al chico que me rompió el corazón – comentó Jennifer

­ ¿Quién? ¿El del bar? – preguntó Sam extrañada

­ Sí

­ Si tu lo dices...

 

Mientras ellas discutían sobre el parecido de Mark y sobre lo guapo y atractivo que era, en un lugar oscuro, en una sala amplia, sentada en una cómoda butaca y con un martini en a su lado Creúsa tecleaba nerviosa en una computadora portátil.

 

­ ¡Este programa no sirve de nada! – gritó furiosa

 

Cerró la computadora provocando que extraños y alarmante ruidos salieran de él.

Tomó el martini en la mano y tomó un pequeño trago mientras se levantaba y caminaba nerviosa alrededor de la sala.

 

­ Si no consigo energía pronto terminarán conmigo, debo hacer algo. Esas malditas Sailors...tienen demasiada suerte...

­ ¿Problemas amiga?

 

Creúsa se volteó sobresaltada y vio a un sonriente Matashi.

 

­ Nada de tu incumbencia – dijo seria

­ Creo que esas Sailors te están trayendo serias preocupaciones, pero cálmate, todo saldrá bien

­ No estoy tan segura como tú de eso. ¿Qué te importa a ti que a mi me vaya mal? Mi muerte sería tu ascenso y lo sabes. No dudarías en matarme ni un solo instante

­ Eres inteligente – rió Matashi

 

En ese momento se colocó detrás de Creúsa y le apartó el pelo del cuello abrazándola por la cintura.

 

­ Quizá yo podría ayudarte, a cambio de un favor – dijo malicioso dándole un beso en el hombro

­ Antes muerta que en tus brazos Matashi – dijo ella cortante

 

Él se alejó de ella y la miró con escepticismo.

 

­ Tú te lo pierdes

­ No, no lo creo

 

Tras eso Matashi despareció de la sala entre carcajadas, dejando a la chica con sus preocupaciones.

Media hora más tarde los seis amigos se encontraban en la sala de cine. Mark, Lis y Daniel se encontraban algo apartados de las otras tres chicas que discutían acaloradamente sobre quien iba a sentarse al lado de Mark.

 

­ ¡Yo!

­ ¡No! Yo

­ ¡No es justo!

­ Yo a la derecha

­ ¡Yo a la izquierda, yo a la izquierda!

­ ¡No! ¡Yo lo dije primero!

 

Tras unos minutos así dejaron de pelear ya que se dieron cuenta de que estaban atrayendo la atención de todas las personas que se encontraban en la sala.

Finalmente, decidieron echarlo a suertes quedando Sam y Jennifer a los dos lados de Mark. De esa forma Patricia se tuvo que conformar con sentarse al lado de Daniel y de Lis.

La película dio comienzo y todos se calmaron y se dispusieron para verla.

 

­ Esta película da mucho miedo – murmuró Jennifer juntándose algo más a Mark

­ Tienes razón – dijo Sam imitándola

 

Patricia les lanzó una mirada furtiva a ambas provocando la risa de Lis. Un rato después la película continuaba y tanto Sam como Jennifer se encontraban abrazadas a Mark. Patricia había decidido no prestarles atención y veía la película tranquila.

 

­ ¡Dios mío! – gritó Patricia en una de las escenas de terror

 

Al hacerlo tomó la mano de Daniel y la apretó.

 

­ Patricia...mi mano – dijo él notando como la sangre ya no llegaba a ella

 

La aludida no hizo caso, sino que apretó más la mano del chico. Él luchó contra el dolor que la presión le producía, pero también sonrió ante la idea de sus manos juntas.

Al terminar la película todos salieron del cine y se quedaron quietos en la entrada.

 

­ Bueno... – comenzó Mark – nos veremos otro día, ¿no?

­ ¡No! – dijo Jennifer mirándolo embelesada – vayamos a algún lado ahora, al...

­ ¡Centro comercial! – propuso Sam

­ Esta bien – sonrió Mark

­ Los acompañaría, pero me temo que debo volver a mi casa – se disculpó Lis

­ ¿Seguro que no puedes quedarte? – preguntó Patricia

­ No, lo siento

­ Entonces supongo que nos veremos mañana – dijo Sam

­ Sí, ¡chao!

 

Lis se alejó mientras los demás se despedían con la mano.

El grupo se dirigió al centro comercial. Esta vez Patricia caminó al lado de Mark.

Llegaron al centro comercial y comenzaron a pasear por numerosas tiendas.

 

­ ¡Entremos aquí! – propuso Patricia señalando una enorme tienda de ropa – tengo que comprarle un regalo a mi mamá, pronto será su cumpleaños

 

Todos asintieron y entraron a la tienda.

 

­ ¡Mira esto! ¡Y esto! ¡O esto! ¡Que lindo esto! – decía Patricia yendo de un lado para otro

­ Es increíble la cantidad de cosas que puede mirar en un solo segundo – dijo Mark mirando sorprendido a la chica

­ Impresionante – dijo Daniel

­ ¡PATRICIA! – gritó Sam – creo que los guantes estarán bien

­ Ok...creo que tienes razón

 

Todos respiraron aliviados cuando vieron a Patricia caminar hacia la caja para pagar el regalo.

Una hora más tarde todos paseaban aún por el centro comercial mientras comían un helado. Durante el tiempo que habían estado allí había habido varias peleas más acerca de Mark, pero todo parecía estar en orden...por ahora.

 

­ Ya es tarde – dijo Daniel – creo que deberíamos irnos

 

Todos asintieron y se dirigieron a la entrada del centro, pero cuando iban a salir escucharon un grito procedente del interior del lugar.

 

­ ¡Vayamos a ver! – exclamó Mark corriendo al lugar

 

Todos lo siguieron hasta que llegaron a una heladería en la que un monstruo que parecía estar hecho de fuego se dedicaba a dejar sin energía a las personas quemando todo a su paso.

Patricia y Sam se miraron indecisas, hasta que todos se fueran no podrían transformarse.

Mientras tanto el monstruo ya parecía haber terminado con las personas que había en los alrededores, ya que las demás habían conseguido huir. El monstruo miró a todos lados y divisó al grupo que aun seguía allí. Comenzó a avanzar hacia ellos peligrosamente, ante lo que ellos comenzaron a retroceder lentamente.

 

­ Oh, no – murmuró Jennifer

 

Patricia miró asustada a Mark que se encontraba a su lado y después miró a Daniel que se encontraba frente a ella en un ademán de defensa. Avanzó un pasó y tomó la mano de Daniel.

 

­ Daniel...tengo mucho miedo – murmuró

­ No te preocupes, saldremos de esta – dijo él dedicándole una sonrisa

 

Por alguna razón aquellas palabras la reconfortaron de una manera increíble.

 

­ Ok... – dijo Mark – corran a la de tres...Uno, dos, ¡tres!

 

A la señal los cinco jóvenes comenzaron a correr. Por suerte, el monstruo no era demasiado rápido y pudieron tomarle algo de ventaja.

 

­ ¡Separémonos! – gritó Sam - ¡Vamos!

 

Tomó la mano de Patricia y corrió hacia un lado apremiando a los otros a que fueron en dirección contraria.

Cuando las dos se encontraron solas se miraron y levantaron broche y pluma.

 

­ ¡Luna sagrada, transfórmame!

­ ¡Por el poder de Marte!

 

Sailor Moon y Sailor Mars se colocaron frente al monstruo enfrentándolo.

 

­ ¡Alto ahí! No permitiré que molestes a la gente que pasea tranquila mientras compra. Somos las Sailor Scouts que luchamos por el amor y la justicia, soy Sailor Moon

­ ¡Y yo Sailor Mars!

­ Y te castigaremos en el nombre...

­ ¡De la Luna! – gritaron ambas a pesar de estar siendo totalmente ignoradas por el monstruo

­ ¡Oye! No nos ignores – dijo Sailor Mars indignada - ¡ahora verás! ¡Llama del dragón, ataca!

 

El ataque se dirigió hacia el monstruo, el cual al verlo contraataco con una enorme bola de fuego. Los dos ataques chocaron produciendo una humareda que inundó todo el lugar dejando a las chicas sin visibilidad.

 

­ ¡No veo nada! – exclamó Sailor Moon

­ Yo tampoco

 

Al momento las dos chicas sintieron algo que las cubría dándoles algo de visibilidad. Sailor Moon miró hacia arriba y vio a Tuxedo Mask inclinado sobre ella protegiéndolas con su capa.

 

­ ¡Tuxedo Mask! – exclamó Sailor Moon

 

Él la miró y le sonrió dulcemente. Ella respondió con otra sonrisa. Cuando el humo se difuminó Tuxedo Mask apartó la capa de delante de las chicas. Las dos observaron al monstruo que las miraba con furia.

 

­ ¿¡Cómo se atreven!? – gritó con una voz cadavérica

 

Los tres guerreros retrocedieron unos pasos. El monstruo lanzó un nuevo ataque realmente rápido.

 

­ ¡Apártense! – exclamó Tuxedo Mask

 

Tuxedo Mask y Sailor Moon consiguieron evitar el ataque, pero Sailor Mars lo recibió de lleno en el brazo.

 

­ ¡Sailor Mars! – gritó Sailor Moon

 

Observó a su amiga que se encontraba arrodillada con una mano sobre su brazo derecho. En el se veía una terrible quemadura y un pequeño hilo de sangre que corría hasta su mano.

 

­ Estoy bien, no te preocupes – dijo Mars tratando de olvidar el dolor

­ Sailor Moon, utiliza tu ataque ahora – dijo Tuxedo Mask

­ ¡Si! ¡Resplandor de Luna llena, purifica!

 

El ataque se dirigió directamente hacia el monstruo debilitándolo, pero sin lograr a terminar con él.

 

­ ¡Oh, no!

­ Aun no esta lo suficientemente débil

­ Entonces debo debilitarlo. Tuxedo Mask, ve con Sailor Mars – dijo Sailor Moon

­ Pero...Sailor Moon

­ Hazlo, por favor, no quiero que le pase nada malo

 

Tuxedo Mask asintió y fue al lugar donde estaba Sailor Mars.

 

­ ¿¡Pero que haces!? – exclamó la Sailor del fuego al ver al guerrero con ella – ¡debes ayudar a Sailor Moon!

­ Sus deseos son que te proteja y así lo haré. Ella tiene un gran corazón, prefiere sufrir que ver sufrir a sus amigas

­ ¡Es una tonta!

 

Sailor Moon se colocó frente a frente con el monstruo dispuesta a enfrentarlo. Este comenzó a acercarse a ella con pasos lentos pero firmes.

Ella solo acertó a retroceder con el terror en sus ojos. No sabía que hacer cuando de repente el monstruo dio un grito de dolor.

 

­ ¿Pero que...

 

Antes de que pudiera terminar la frase vio a Sailor Mercury que se situaba a su lado.

 

­ ¡Sailor Mercury!

 

La aludida miró a la líder y le sonrió, a lo cual ella respondió con otra sonrisa.

 

­ Creo que uno de mis ataques de agua lo debilitaran lo suficiente para que tu ataque haga efecto – sentenció la Sailor

­ Adelante

 

Sailor Mercury lanzó un ataque que el monstruo consiguió evitar. La situación se repitió innumerables veces. Era imposible darle con uno de los ataques. Sailor Mars miraba la situación desesperada, debía hacer algo. Se levantó lentamente y analizó la situación.

 

­ Sailor Mars, no debes... – comenzó Tuxedo Mask

 

Ella le lanzó una mirada dura suficiente para hacerle callar.

 

­ Si puedo hacer que preste atención a otra cosa Mercury podrá darle...debo hacerlo. ¡Llama del dragón, ataca!

 

El ataque de Mars se dirigió directo al monstruo el cual se distrajo esquivándolo sin notar un ataque de Mercury que le llegaba por otro lado. El ataque acuático le dio de lleno haciéndolo caer arrodillado.

 

­ ¡Resplandor de Luna llena, purifica!

 

El ataque de Sailor Moon terminó definitivamente con el monstruo.

 

­ ¡Sailor Mars! – exclamó la guerrera de la Luna corriendo hacia su amiga - ¿cómo se te ocurre? Ahora tu herida volvió a sangrar

­ Mereció la pena, ¿no crees?

­ ¡Estás loca! Tienes que dejar de preocuparme así – dijo Sailor Moon abrazándola

 

Unos minutos después Patricia, Sam y Lis salían de lo que solía ser el centro comercial.

Al salir observaron a Jennifer y a Mark que corrían hacia ellas.

 

­ ¡Chicas! ¿Están bien? - preguntó Mark

­ Si, no te preocupes – contestó Lis

­ ¿Qué haces aquí Lis?

­ Es que vine a ver si aun seguían en el centro comercial para pasar otro rato con ustedes

­ Ya veo...¡Sam! Tu brazo, ¿qué pasó? – preguntó Jennifer preocupada

­ No fue nada, ya esta bien. Mi abuela me curará luego

­ Oigan...¿dónde está Daniel? – preguntó Patricia preocupada

­ Al ver que no salían entró al centro comercial, aun no sale – dijo Mark

­ ¡Dios mío!

 

Patricia dirigió su mirada al centro comercial que se encontraba en llamas en esos momentos. Su corazón se encogió. ¿Habría perdido a Daniel? No, no podía ser.

Por un momento sintió como las lágrimas se acercaban a sus ojos cuando vio una figura que salía del centro. Cuando se acercó un poco más pudo distinguir a Daniel que corría hacia ellos. Se abalanzó sobre él y le dio un tierno abrazó.

 

­ ¡Daniel! – exclamó ¡Estas bien!

­ Si, estoy bien...

­ ¿¡Cómo se te ocurre ir allí tú solo!?

­ Iba a buscarlas

­ ¡Es una locura! ¿¡No te das cuenta de que te podría haber pasado algo!? ¡No vuelvas a hacer algo así!

­ Esta bien, tranquila

­ Menos mal que estas bien – dijo abrazándolo de nuevo

 

Algo más tarde las cuatro chicas se encontraba en el Templo Ashitaka. Los chicos ya se habían ido después de cerciorarse de que el brazo de Sam estaba bien.

 

­ Por cierto – preguntó Patricia - ¿alguna de ustedes le regala a Daniel?

­ Si, yo, ¿por qué? – dijo Jennifer

­ ¡Te lo cambio!

­ Esta bien...¿por quien?

­ Por Mark

­ ¿¡Por Mark!? Pero Patricia... – exclamó Jennifer tremendamente sorprendida

­ He decidido dejar la lucha por él, ahora queda entre ustedes dos

­ Entiendo...pero, ¿por qué el interés en regalarle a Daniel? – preguntó Sam con una mirada maliciosa

­ ¡Eso son cosas mías!

 

En otro momento las chicas hubiesen comenzado con comentarios maliciosos, pero realmente era muy tarde y estaban muy cansadas para ello. Patricia sonrió, aun no sabía que era lo que sentía por Daniel, ese sentimiento que le había hecho tomarle de la mano cuando tenía miedo o sufrir tanto ante el pensamiento de su pérdida, pero sabía que era algo muy especial que quería conservar solo para ella.

 

­ Bueno...yo me voy ya – anunció Jennifer – es muy tarde

­ Esta bien, nos vemos

 

Jennifer se alejó de las chicas tras un además de adiós con la mano. Minutos más tarde una figura felina apareció entre las sombras y se colocó en el regazo de Patricia.

 

­ Hola Star, ¿qué haces aquí? – preguntó Sam

­ Tengo algo para ustedes

­ ¿Qué cosa?

 

La gata dio un extraño salta y aparecieron tres objetos con aspecto de reloj. Uno era blanco con una luna, otro azul con el símbolo de Mercurio y otro rojo con el símbolo de Marte.

 

­ ¿Qué es esto? – preguntó Patricia curiosa

­ Son intercomunicadores. Con esto siempre estarán comunicadas. Si Lis no hubiese decidido ir al centro comercial más tarde no sé que podría haber pasado en esa batalla. Ahora podrán ponerse en contacto cada vez que algo ocurra

­ Ya veo...¡que útil!

 

Así las chicas se quedaron hablando con la gata toda la noche tras un duro día.

A lo lejos, sobre un árbol, dos figuras femeninas observaban la escena mientras sonreían.

 

­ Parece que aún pueden con el enemigo...Star tiene razón, aun no es necesaria la aparición de Sailor Júpiter – dijo una de ellas

­ Como ustedes digan...

 

Continuará...