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Cáp. XVII: Una fiesta de Año Nuevo. Sailor Júpiter, la Scout del trueno
Esa tarde Patricia salió del colegio con una sonrisa grabada en su rostro.
Cuando salió del recinto dio unas vueltas sobre si misma mirando al cielo y comenzó a correr hacia su casa.
Por fin, después de tres meses de duro trabajo, las vacaciones de invierno habían llegado.
Patricia seguía corriendo feliz ante la expectativa de las vacaciones.
Al ir envuelta en sus propios y alegres pensamientos se le olvidó por completo que había un mundo a su alrededor y, como consecuencia, terminó chocando con alguien al girar en una esquina. Cayó al suelo con un fuerte estruendo, pero al instante se levantó haciendo miles de reverencias y articulando algunas palabras incomprensibles.
- Lo siento, lo siento mucho, no se que decir, perdóneme
- No te preocupes, no pasó nada - dijo una voz amable
Patricia levantó la vista para ver a la víctima de su despiste. Se trataba de una mujer de unos 24 o 25 años, alta y esbelta, muy guapa sin duda.
Tenía el pelo largo y de un tono verdoso, sujeto en una media cola con un moño muy elegante. Los ojos grandes, expresivos y de un tono rojizo.
- En verdad lo siento
- Acepto tus disculpas, ya no te preocupes - dijo la mujer con una sonrisa
- Gracias...disculpe, ¿nos hemos visto antes? - preguntó Patricia algo confundida
- No, no lo creo...ya me tengo que ir, adiós - dijo la mujer mientras se alejaba
Patricia se giró y la vio alejarse de allí. Sabía que no había visto nunca a esa mujer, pero había algo, como un pensamiento extraño enterrado en su memoria, que evocaba a la figura y el rostro de esa mujer. Por un momento no pudo evitar el verla con un traje de Sailor, como una más de su equipo.
Sin darle más vueltas al asunto siguió su camino. Cuando llegó a su casa subió a su habitación sin saludar. Soltó su bulto y abrió la ventana dejando que el aire llegará a su rostro y despeinara su cabello.
- ¡¡¡VACACIONES!!! - gritó emocionada
Al momento Star, que estaba en uno de sus mejores sueños, despertó asustada.
- ¡Patricia! ¿¡Qué haces!? No me asustes así - reclamó
- Perdóname Star, pero es que estoy muy emocionada porque tengo dos semanas de vacaciones
- Pero recuerda que tienes tareas que hacer
- Siempre le traes el punto negativo a todo...¿no me puedes dejar ser feliz al menos por un momento?
- Si me dejaras dormir yo te dejaría ser feliz
- perdón, Srta. Gruñona
Star se recostó sobre la cama ignorando el comentario y tratando de volver a dormir.
- Creo que bajaré a comer algo
- Recuerda que quedaste con las chicas en el Templo
- ¡Cierto! Gracias por recordármelo - dijo Patricia tomando a la gata en brazos y estrujándola entre sus brazos
- Ok, ok...ya suéltame
- Esta bien...
Patricia dejo a Star sobre la cama y después de cambiarse salió de la habitación.
- Que chica... - pensó Star
Quince minutos más tarde Patricia llegaba a la entrada del Templo. Por una vez había llegado a tiempo, incluso antes, así Sam no le podría reclamar nada. Llegó hasta el edificio y vio a Sam que, como de costumbre, barría la entrada sin demasiado interés.
- ¡Buenas tardes! - saludó emocionada
- Hola Patricia, llegas pronto, ¡que raro! ¿Te sientes bien? - contestó Sam sin apartar la vista de su escoba
- ¿¡A qué te refieres!?
Antes de que pudiera replicar nada más escucharon un saludo. Las dos miraron hacia la entrada y vieron a Lis y a Jennifer que llegaban juntas.
- ¡Hola chicas! - saludó Patricia
Momentos más tarde las cuatro tomaban té tranquilamente en el interior del Templo.
- Y luego me sacó del salón, según él, por hacer demasiado escándalo, ¡que injusticia! - decía Patricia indignada ante los sucesos del día anterior en el colegio - pero bueno, ya estamos de vacaciones y no hay nada que me las pueda arruinar
- Tienes razón - dijo Jennifer - por cierto, ¿cuando haremos el intercambio de regalos?
- El día de Año Nuevo, ¿no? - dijo Lis
- ¡Claro! - exclamó Sam - estaba pensando que podríamos hacer una fiesta en el Templo para celebrar
- ¡Una fiesta! ¡Que buena idea! - exclamó Patricia levantándose emocionada - ¡yo me encargo! Necesitamos decoración, comida, bebida, hay que hacer las invitaciones, ¿a quien invitaremos? ¡Que divertido!
- Un momento, un momento - comenzó Sam - es MÍ Templo, así que YO organizaré la fiesta
- Esta bien... - dijo Patricia desilusionada
- Claro que necesitaré ayuda
- ¡¡¡SI!!! Yo seré tu asistente. ¡Patricia Tsukino a su servicio! - dijo tomando postura de militar
- No tiene remedio... - pensó Lis entre suspiros
La noche llegó a la ciudad cuando Patricia llegó a su casa después de la reunión. Tras cenar con su familia y molestar un rato al fastidioso de su hermano subió a su habitación y cerró la puerta tras ella. Al momento tomó a Star en brazos y dio unas vueltas.
- ¡Haremos una fiesta! - exclamó
- Esta bien, esta bien, ¿puedes soltarme?
- Ok, ok - dijo Patricia dejando a Star sobre el piso
- ¿Cómo es eso de que harán una fiesta?
- ¡Si! - comenzó Patricia mientras se ponía su pijama - será por Año Nuevo. La haremos en el Templo de Sam
- Ya veo...que interesante
- ¡Sí! ¿No te parece emocionante?
- Si, supongo que sí
- Por cierto...quería comentarte algo - dijo Patricia sentándose en la cama y poniendo a Star en su regazo
- ¿De que se trata?
- ¿Es posible que yo reconozca a las Sailors con tan sólo verlas?
- Puede...¿por qué lo preguntas?
- Hoy al salir del colegio choqué contra una mujer. Sentí la sensación de haberla visto en alguna parte, y cuando me puse a pensar no pude evitar imaginármela con un traje de Sailor
- Que extraño, ¿cómo era ella?
- Pues...tendría unos 24 años...era alta, muy guapa. Tenía el pelo verde oscuro, casi negro, y los ojos de un tono granate...
- No sé quien es...
- Bueno, no importa, será mejor que me vaya a dormir - comentó Patricia entre bostezos
- Sí, será mejor. Una pregunta más...
- ¿Sí?
- ¿De que color era el traje con el que la viste?
- Negro - dijo Patricia sin demasiado interés - luces fuera - terminó para apagar la luz y tratar de dormir
Star miró por la ventana hacia el horizonte.
- Debes tener más cuidado Setsuna - pensó - Patricia es muy perceptiva
Dos días después Lis, Patricia, Jennifer y Sam recorrían las calles de Tokio buscando todo lo necesario para su fiesta. Primeramente habían pensado en ir al centro comercial pero aún estaba cerrado después del "pequeño incidente" de la semana pasada.
- ¡Compremos confeti! - exclamó Patricia
- Esta bien - sonrió Sam
Era la única situación hasta ese momento en el que las dos se estaban poniendo de acuerdo, era realmente sorprendente.
- ¡Miren! - exclamó Lis - allí hay una tienda de artículos de fiesta, ¡entremos!
- ¡VAMOS! - gritaron Sam y Patricia corriendo hacia donde Lis señalaba
- Esto es realmente increíble... - murmuró Jennifer
- Tienes razón, aunque creo que es mejor así - respondió Lis
- Sí, al menos no llaman la atención
Acto seguido las dos chicas entraron a la tienda donde Sam y Patricia habían entrado antes. Al atravesar la puerta escucharon unos gritos y notaron que toda la gente que estaba en el local dirigía su mirada hacia un pasillo de la tienda. Las dos chicas fueron hacia donde todos miraban y, automáticamente, una ENORME gota de sudor resbaló por su cabeza.
- ¡AZULES! - gritó Sam
- ¡¡¡NO!!! ¡TIENEN QUE SER ROJOS! - respondió Patricia
- ¡ES MÍ FIESTA! ¡¡¡AZULES!!!
- ¡SON MUY FEOS! ¡ROJOS!
- ¡¡¡AZULES!!!
- ¡¡¡ROJOS!!!
- ¡¡¡AZULES!!!
- ¡¡¡ROJOS!!!
Lis y Jennifer se alejaron de allí arrastrando los pies.
- No tienen remedio...
- Era demasiado bueno para ser cierto...
Tras una larga discusión acerca del color de los platos las chicas decidieron comprarlos de ambos colores gracias a la democrática intervención de Lis que logró calmarlas.
Pasaron el resto de la tarde comprando y después de muchas y largas peleas consiguieron todo lo necesario para la tan deseada fiesta.
Mientras ellas compraban Daniel caminaba por una calle cercana aún buscando un regalo para Patricia. Caminaba algo intranquilo, ya que notaba una extraña presencia que lo seguía desde hace rato. No era una presencia maligna, pero sí era muy extraña.
Star seguía de cerca de ese tal Daniel que tanto andaba con Patricia. Estaba segura de que él tenía algo que ver con su misión. Podía percibirlo, él tenía un gran poder, pero debía asegurarse de que estaba de su parte.
Daniel, de repente, sintió un enorme dolor de cabeza, un dolor que se clavaba en su cerebro como una afilada espada y que a duras penas lo dejaba respirar.
- No otra vez... - se dijo a la vez que se alejaba a una calle solitaria
Star corrió hacia donde se dirigía el chico y observó lo que le ocurría.
Daniel se arrodilló ante el dolor y se sostuvo la cabeza con las manos.
- ¿Qué quieres? - dijo con la fuerza que le quedaba
De nuevo aquel extraño hombre se apareció ante él como un holograma. Star observó la figura que se presentaba ante ella y abrió los ojos sorprendida.
- Rey...rey Endimión...entonces, este chico es... - murmuró sin ser escuchada
Al momento en que el hombre apareció el dolor se disipó de la cabeza de Daniel. Respiró aliviado y se levantó mirando al hombre a los ojos.
- ¿Qué deseas? - preguntó
- Ocurra lo que ocurra, en la siguiente batalla no debes entrometerte... es realmente importante que me escuches - dijo el Neo-rey seriamente
- Te escucharé porque te aprecio aunque realmente no te conozco, porque sé que eres un hombre bueno y porque siempre me aconsejas bien... pero... ¿podrías decirme por qué?
- Claro. En la siguiente batalla debe aparecer la cuarta Sailor
- ¿Sailor Júpiter?
- Exacto. Con el tiempo el enemigo se hace más fuerte y más listo, es imperativo que las Sailors de los planetas interiores se reúnan cuanto antes.
- Esta bien...pero, ¿y si algo le pasa a Sailor Moon?
- Sé que la amas, pero esta vez no es tu deber protegerla. Sólo, mantente cerca, nunca sé sabe lo que puede pasar
Daniel miró una vez más al hombre clavando su mirada en sus ojos y luego este se esfumó de la misma forma que había aparecido devolviéndole el dolor de cabeza a Daniel. El chico de nuevo se volvió a arrodillar hasta que unos segundos después el dolor se pasó.
- ¿Por qué siento este dolor cada vez que él aparece? - se preguntó para sí mismo
Salió del callejón y siguió su búsqueda del regalo.
Star también salió del lugar y sonrió (si es que los gatos pueden sonreír, claro).
- Ya te tengo Tuxedo Mask - pensó
Tres días después Jennifer llegó al Templo a la tan esperada fiesta de Año Nuevo. Al llegar se sorprendió al ver el lugar. Sin duda Patricia y Sam habían hecho un gran trabajo.
Vio a Lis que hablaba tranquilamente con Kamoto, la hermana de Mark y mesera de "Pals". Se dirigió hacia ellas con una sonrisa.
- ¡Hola! - saludó alegre
- ¡Hola! - respondieron las dos chicas
- Parece que Sam y Patricia se pusieron de acuerdo después de todo... - comentó Jennifer
- Sí, hicieron un buen trabajo - respondió Lis
- ¡Un gran trabajo! Esta es la mejor fiesta que jamás he visto... - exclamó Kamoto - mmm...discúlpenme, creo que veo una presa sugerente por allá
Las chicas observaron a Kamoto dirigirse a un atractivo chico rubio que tomaba algo de ponche.
- Vaya con la pequeña Kamoto... - murmuró Jennifer
- Sí...
- ¿Dónde están Patricia y Sam?
- ¡Aquí!
Jennifer se volteó y vio a las dos chicas que estaban detrás de ellas con unas enormes sonrisas.
- Gran fiesta chicas - dijo Jennifer
- ¡Gracias! - exclamó Sam - obviamente porque YO la organicé
- ¡Oye! ¡Yo hice todo el trabajo duro! - replicó Patricia
- Cierto...tú ayudaste mucho, ¡hicimos un gran trabajo! - sonrió Sam
- ¡¡¡Sí!!!
Jennifer y Lis suspiraron aliviadas: se había evitado una pelea milagrosamente.
- Hola chicas - se escuchó una voz
Las chicas observaron al que las saludaba y vieron a Daniel que les sonreía dulcemente.
- ¡Daniel! - exclamó Patricia - que bueno que viniste...
- No me perdería una fiesta organizada por ustedes...les quedó muy bien
- ¡Gracias Daniel! - exclamó Sam
- ¿Cómo pasaron esta semana de vacaciones? - preguntó Daniel - a penas las vi
- Es que estuvimos organizando la fiesta - se disculpó Lis - aunque Patricia y Sam hicieron todo el trabajo
- Es cierto - afirmó Jennifer
En ese instante Yukichi se acercó al grupo con unas bebidas.
- ¿Gustan? - preguntó ofreciendo los refrescos
- ¡Claro! Gracias - dijo Jennifer
- Gracias Yukichi - dijo Sam tomando un refresco - no tenías porque molestarte
Al decir estas palabras Sam se quedó mirando fijamente al chico con una sonrisa dibujada en el rostro, a la cual el respondió con el mismo gesto.
Las otras tres chicas se miraron con un gesto malicioso, ya habían encontrado la pareja para Sam.
- ¡Hola chicas! ¿Qué tal?
Todos se voltearon buscando al dueño de la voz y se encontraron frente a frente con el atractivo Mark. Al verlo Jennifer casi se derritió, Sam lo observó por unos segundos y luego dirigió su mirada de nuevo a Yukichi y Lis saludó tímidamente con la mano.
- ¡Hola Mark! - exclamó Patricia con chispas en los ojos
De nuevo el rostro de Daniel se tornó algo triste. Mientras Mark estuviera presente en la vida de Patricia él no tenía ninguna oportunidad. Sin embargo la siguiente reacción lo sorprendió sobremanera.
- ¿Bailas conmigo Daniel? - preguntó Patricia
- Cla...claro - contestó el chico siendo literalmente arrastrado hasta la pista
Más tarde Mark hablaba con su hermana Kamoto, Yukichi con Jennifer, Sam vigilaba detenidamente los movimientos de los dos anteriores, Patricia hablaba con Daniel y Lis se encontraba afuera mirando el cielo estrellado.
- Jennifer, ¿puedo preguntarte algo? - dijo Yukichi
- Claro - respondió esta
Yukichi sacó una caja pequeña y la abrió. Contenía una hermosa pulsera de brillantes con pequeños corazones dorados.
- ¿Crees que a Samantha le gustará? - dijo el chico algo avergonzado
- ¡Por Dios! Claro, es muy bonita. ¿Acaso ella es tu amiga secreta?
- No, es solo que quería hacerle un regalo especial. Es Año Nuevo, además, por estas fechas murieron sus padres, así que quería alegrarla.
- Ya veo...¿sus padres murieron? No lo sabía
- Sí, fue hace unos cuatro años. Murieron en un accidente de avión. Por eso ella vive con su abuela en el Templo
- Realmente te gusta, ¿verdad?
- Sí, pero no sé si ella me quiera - se lamentó el chico
- No te preocupes, yo me encargaré de que te quiera
Jennifer sabía que Sam sentía algo por aquel extraño chico, y estaba dispuesta a todo para unir a esa pareja. Si era necesario apartaría a Mark del camino, pero esa pareja debía forjarse.
Mientras tanto, Sam miraba a la pareja que hablaba animadamente. ¿Qué significaría esa pulsera? ¿Acaso ahora eran novios? Debía averiguarlo...aquello no le gustaba. No que ella sintiera algo por Yukichi...pero aquello no le gustaba nada.
En esos mismos momentos Lis observaba las estrellas con tristeza.
Cuando veía a todas las chicas tan felices y tantas posibles parejas no podía evitar que se le oprimiera el corazón.
- Carlos... - pensó
No lo podía evitar, esos momentos le evocaban tanto a él. Carlos...o Sanosuke, ¿qué importaba? Era la única persona a la que había amado de aquella forma.
Dejó escapar una cristalina lágrimas por sus hermosos ojos. Resbaló por su mejilla y cayó en su mano. Miró una vez más al cielo y sonrió.
Sabía que donde estuviese Carlos la estaba amando en ese momento y ella iba a seguir adelante. Lo iba a hacer por él, por Patricia, por Sam y sobre todo, por ella misma. No se iba a dejar vencer.
Con ese pensamiento en su mente volvió adentro para tratar de disfrutar de la fiesta.
Cerca de allí, también afuera y viendo las estrellas y la luna llena se encontraban Daniel y Patricia. Los dos permanecían en silencio, pero aun así en una perfecta armonía. Daniel la miró por unos instantes y entonces supo que debía decírselo. Comprendió que debía dejar salir aquellos sentimientos que oprimían su corazón, fuese cual fuese la respuesta.
- Tengo que decirte algo - comenzó
- ¿De que se trata? - preguntó Patricia mirándolo a los ojos
- Quiero decirte que...bueno...Patricia, yo siento algo por ti, algo más que amistad, algo que no lo logro entender y que me invade cuando estoy junto a ti. No sé lo que es, pero sé que solo tú me puedes ayudar a descubrirlo. Me gustas desde el día que te conocí, y ahora este nuevo sentimiento me consume y no sé que hacer...sólo necesitaba decírtelo, era justo que lo supieras aunque tus sentimientos hacia mí no sean los mismos ya no podía retenerlo más dentro de mí
Patricia miró por un momento a Daniel tras esas palabras. Después de sostenerle la mirada por unos segundos que se hicieron eternos apartó la vista y miró al suelo. ¿Qué responder? ¿Qué hacer? Sus sentimientos aún no eran claros...simplemente no sabía que decir. La confusión la inundó junto a un sentimiento de dolor, ¿o amor quizás? No lo sabía.
- Daniel...yo...
Antes de que pudiera decir nada hubo una explosión en la calle frente al Templo que hizo temblar el suelo. Los dos jóvenes se vieron separados ante el terrible movimiento de tierra.
Patricia buscó con la mirada a Daniel, pero no lo vio por ningún lado.
Después la mirada de Lis la encontró. Ambas asintieron y se levantaron a duras penas. Salieron del Templo y corrieron hacia la calle. Al llegar afuera se encontraron con Sam que miraba asustada a la nueva amenaza que se les cernía delante. Se trataba de un hombre de su mismo tamaño, con el cabello y los ojos hechos de fuego. Corría a una velocidad impensable de un lado a otro causando el caos entre la gente que trataba de huir. Un solo toque del hombre los dejaba sin energía.
- Debemos transformarnos - dijo Sam levantando su pluma - ¡Por el poder de Marte!
- ¡Por el poder de Mercurio!
- ¡Luna sagrada, transfórmame!
Al momento las tres Sailors encararon al extraño hombre. De lo que no se habían percatado aún era de la presencia de cierta persona que las observaba con el rostro plagado por la estupefacción. No era otra que Jennifer, aun permanecía oculta tras un árbol que aún permanecía en pie.
- ¡Alto ahí! ¿Cómo te atreves a estropear la linda tradición del día de fin de año? No te permitiré que lo hagas. Somos las Sailor Scouts que luchamos por el amor y la justicia, y te castigaremos en el nombre...
- ¡De la Luna! - exclamaron las tres
El hombre las miró curioso y seguidamente estalló en carcajadas.
- Así que ustedes son las famosas Sailor Scouts...vaya...me esperaba algo mejor...
- ¿¡Qué quieres decir!? ¡A ver si puedes con nosotras renacuajo! - dijo Sailor Moon en un ataque de histeria
- Eso veremos...
La extraña criatura comenzó a correr a velocidad supersónica lanzando ataques de fuego a las chicas. Estas los evitaban como podían, pero eran muy rápidos y continuos, así que recibieron varios golpes. Por suerte no tenían demasiada potencia, así que no causaron ninguna herida grave.
- ¡Ataquemos! - apremió Sailor Moon - ¡Tiara lunar, acción!
- ¡Espiral acuática, estalla!
Los dos ataques se fundieron en un solo pero no llegaron a alcanzar el objetivo. Las chicas continuaron atacando sin parar, pero ninguno de los ataques conseguía dar al enemigo, era demasiado rápido.
Sailor Mars sacó un ofuda como última estrategia, pero de nuevo fue inútil.
- ¡Terminemos con esto de una vez! - exclamó el hombre
Hizo aparecer en sus manos un látigo color rojo que lanzó hacia Sailor Mercury. Esta fue golpeada por él. Fue lanzada contra un árbol contra el chocó. Después de chocar el látigo se colocó a su alrededor y la aprisionó contra el árbol provocando algunas quemaduras en su cuerpo.
El hombre paró de moverse y miró a las otras dos Sailors.
- Hacen un solo movimiento y su amiga muere
Las dos chicas se miraron indecisas. Sabían que el hombre cumpliría su amenaza, ¿qué podían hacer?
En un lugar cercano Daniel miraba la escena consumido por el desespero.
Debía hacer algo, pero recordaba las palabras del rey "ocurra lo que ocurra, en la siguiente batalla no debes entrometerte...".
Mientras tanto Jennifer observaba la batalla aún detrás del árbol. La angustia la carcomía por dentro, debía hacer algo o sus amigas morirían, no lo podía permitir.
- Si yo pudiera hacer algo... - murmuró
- Puedes hacerlo
Jennifer miró sorprendida a su alrededor, pero no había nadie.
- Solo estoy en tu mente, no te asustes...cierra tus ojos
Jennifer, aun confundida, cerró sus ojos y pudo ver a una mujer a los lejos.
No se la distinguía mucho, pero sin duda vestía un traje de Sailor Scout.
- ¿Quién, quien eres? - preguntó Jennifer, aun confundida
- Eso no importa...lo importante es quien eres tú - respondió la mujer
- ¿Yo?
- Sí, tú eres la cuarta Sailor Scout, Sailor Júpiter. Es tu deber despertar y ayudar a las que a partir de ahora serán tus compañeras de batalla
- Pero...no entiendo...¿cómo es posible?
- Aún no es tiempo de respuestas. Ahora, transfórmate y ayúdalas
En ese momento Jennifer abrió sus ojos y una pluma verde con el símbolo de Júpiter apareció frente a ella. La tomó temblando y pronunció las palabras que se formaron en su mente.
- ¡Por el poder de Júpiter!
Mientras tanto, en la batalla, la tensión crecía por momentos. Sailor Moon le sostenía la mirada al enemigo. Todos permanecían quietos y callados.
Las chicas sabían que la única forma de salir de aquello era un ataque por la
espalda, así que si alguien no aparecía pronto, no sabían que podía pasar.
- Déjala ir - dijo Sailor Moon - pelea conmigo solamente
- Sailor Moon...¡no lo hagas! - exclamó una adolorida Sailor Mercury
- Sería interesante sin duda... - murmuró el hombre - pero necesito acabar con todas de una vez...
- ¡¡¡Cielo de Júpiter, truena!!!
Las chicas observaron impresionadas como el hombre recibía un ataque de truenos por la espalda y caía arrodillado al suelo.
Las tres chicas miraron al lugar de donde provenía el ataque. Allí había una chica vestida igual que ellas portando los colores rosado y verde.
Sailor Moon se dirigió a ella, pero antes de que hiciera nada Sailor Mars la tomó por el brazo.
- ¡Hazlo ahora Sailor Moon!
- ¡¡Sí!! ¡Resplandor de Luna Llena, purifica!
El ataque dio de lleno en el hombre el cual se desintegró devolviendo la energía robada. Al momento desaparecer el látigo que sostenía a Sailor Mercury se fue junto a él dejando libre a la susodicha.
Mars y Moon fueron hacia ella ignorando la presencia de la desconocida.
- ¿Estás bien? - preguntó Sailor Mars
- Sí, solo son algunas quemaduras - dijo Sailor Mercury con una sonrisa
Tras cerciorarse de que el estado de Mercury era bueno las tres chicas miraron a la nueva Sailor.
- ¿Quién eres? - preguntó Sailor Mars
- Soy la cuarta Sailor Scout, Sailor Júpiter, la Scout del trueno
- Ya veo...¿te unirás a nosotras? - dijo Sailor Moon tendiéndole la mano
- Claro que lo haré Patricia - contestó la nueva Sailor estrechando la mano
- Tú...¿tú sabes quienes somos? - preguntó Mercury incrédula
- ¡Claro! - sonrió esta - ¡soy yo!
- ¿Jennifer? - preguntó Sailor Moon
La Sailor asintió. Sailor Moon se abalanzó a sus brazos.
- ¡¡¡Gracias!!!
Una hora más tarde la fiesta terminó y solo quedaron las cuatro chicas, Kamoto, Daniel, Mark y Yukichi.
Yukichi se acercó tímidamente a Sam.
- ¿Puedo hablar con ustedes, por favor? - preguntó
- Claro Yukichi...y no me trates de usted
- Esta bien...solo quería darte este regalo por Navidad
Yukichi le mostró la caja que horas antes le había mostrado a Jennifer. Sam la abrió y vio la pulsera. Al momento sus mejillas se tornaron rojas.
- Gracias Yukichi...es muy lindo, no se si pueda aceptarlo
- ¡Acéptalo por favor! Quiero que lo tengas siempre contigo
- Esta bien...
Yukichi tomó la pulsera y se la puso a Sam. Los dos se quedaron mirándose en su propio mundo de rosas y amor, un mundo que Sam negaba tener con él, pero un mundo que pronto ambos alcanzarían...juntos.
Mientras tanto Patricia y Daniel se encontraban afuera sentados en unas escaleras. Se encontraban en silencio mirando al cielo sin saber muy bien que decir.
- Daniel... - dijo Patricia rompiendo el hielo - yo...no sé que decirte. Es que verás...yo...siento algo por ti, algo que extraño, demasiado extraño. Es un sentimiento que no puedo describir y que sin duda no quiero perder, pero...es que, no sé - en ese momento la chica estalló en llanto
- Oye...lo menos que deseo es hacerte llorar
Patricia lo miró a los ojos y luego se abrazó a él.
- Lo siento - dijo entre sollozos - en verdad lo siento...
- No hay nada que sentir, no te preocupes, todo estará bien
- ¿Cómo puedes ser tan dulce? Realmente lo siento, pero es que estoy muy confundida aún, tengo que definir mis sentimientos, debo saber cuales son sus límites y que tan grandes son. Sé que hay algo en mi corazón por ti que es algo más que amistad, pero...no estoy lista...no aún...
- Esta bien, todo esta bien - contestó el chico abrazándola más fuerte
- ¡Vamos a intercambiar los regalos! - gritó Sam desde el interior
- Vamos - dijo Daniel
- Si, esta bien...vamos
Tras el intercambio de regalos llegó el nuevo año, un año que prometía sorpresas, aventuras y amor, pero sobre todo, amistad.
Cuando todo terminó Patricia llegó a su casa exhausta, sin duda había sido una noche larga.
- ¿Ocurre algo? - preguntó Star al ver su cara de cansancio
- Solo estoy un poco cansada...el enemigo atacó
- ¿¡Esta noche!?
- Si...Sailor Júpiter apareció
- Así que Jennifer ya se dio cuenta...
- ¿¡Tú lo sabías!?
- Sí, solo que debía despertar por sí misma, no era mi tarea hacerlo
- Ok...te creo. Ahora me voy a dormir...luces fuera
La luz se apagó y Patricia se lanzó a la cama a tratar de dormir entre sus tan confusos pensamientos.
A la misma hora, en la ciudad de Londres, un gato blanco se encaramaba a la cama de su dueña en un intento de despertarla.
- Vanessa, Vanessa despierta - dijo el gato
- ¿Qué?...¿Qué quieres Comet? Son las tres de la mañana...me gustaría dormir - contestó la chica con voz de fastidio
- Sailor Júpiter apareció
- ¿¡QUÉ!? - gritó la chica mientras se levantaba bruscamente provocando que el gato acabara contra la pared
- Como te dije...ya es hora de que vayamos a Tokio Vanessa...quiero decir...Sailor Venus...