![]() |
Cáp. XVIII: Creúsa
Sailor Mars se encontraba en un desierto de desolación. Un pequeño rayo de luz entraba desde algún lugar desconocido rompiendo toda la oscuridad que cubría el resto del lugar.
Comenzó a correr desesperadamente sin sentido alguno. No podía ver lo que se presentaba delante de ella, así que de pronto sintió como caía al vacío. Al llegar al suelo, como un extraño milagro, no sufrió ningún dolor.
Abrió los ojos lentamente y, después de un largo rato, consiguió ver algo. Ante ella estaba de nuevo aquella mujer, aquella mujer cuya risa la mortificaba cada vez que luchaba contra algún enemigo. Enfrentándola se encontraba Sailor Moon con el traje desgarrado y con los ojos llorosos. No muy lejos Sailor Mercury estaba arrodillada junto a otra Sailor desconocida. Detrás de Sailor Moon, Sailor Júpiter yacía inconsciente y con un hilo de sangre resbalando por su frente. A su derecha tres Sailors más miraban la escena impasibles, pero con el miedo grabado en los rostros. Al lado de estas una chica de cabellos rosados luchaba contra la muerte, y a su lado, una última Sailor la sostenía arrodillada y plagada en lágrimas.
Sailor Mars cayó al suelo invadida por las sombras, no sabía que hacer, ni siquiera sabía por qué se encontraba en ese lugar. Cerró sus ojos y rezó por salir de allí.
De repente escuchó una voz que la llamaba y abrió los ojos despertando bruscamente en su habitación del Templo.
- Ese sueño otra vez... - pensó Sam al despertar - ¿qué significará?
A la mañana siguiente Patricia se levantó con una sonrisa en la cara. Era el último día de las vacaciones de invierno y no pensaba desperdiciarlo. Se levantó con un salto y se vistió rápidamente. Bajó las escaleras donde toda su familia ya disfrutaba del desayuno.
- ¡Buenos días! - exclamó
- Patricia...no grites tanto - dijo su mamá en tono conciliador
- Es que la gente tonta solo sabe gritar - comentó su hermano
- ¡Hermano! Si hay alguien tonto aquí serás tú - dijo sacándole la lengua descaradamente
- Vamos chicos...dejen de pelearse - dijo su padre
- Esta bien papá - dijo Patricia mientras se sentaba
Tras el desayuno salió de la casa y se dirigió al apartamento de Jennifer. La nueva Sailor las había invitado para que lo conocieran y también para aclarar algunas cosas de la misión.
Mientras caminaba por la calle se percató de que se había olvidado de algo.
- ¡Star! - exclamó atrayendo algunas miradas extrañas - que tonta soy...
Hizo el camino de regreso y llegó de nuevo a su casa.
- ¿Ya regresas? - preguntó su madre extrañada al verla
- No, es que se me quedó algo - comentó Patricia subiendo las escaleras nerviosa
Entró a su habitación y buscó a la gata con la mirada.
- ¡Star! - gritó al no verla
La gata no aparecía, así que Patricia comenzó a buscarla por la habitación. Al pasar al lado de su mesa de estudio tiró una caja al suelo sin querer haciendo que todo su contenido se derramara.
- Que despiste - dijo mientras se agachaba a recoger las cosas
Recogió unas fotos, un collar, una flor y unas cuantas cosas más.
- Un momento, ¿dónde esta la pluma de Venus? Yo la guardé aquí
Movió sus ojos por el suelo buscando el objeto perdido, pero no había nada. Era realmente extraño, estaba completamente segura de que había puesto la pluma ahí.
Siguió buscando y tan sólo encontró una última foto. La tomó en sus manos y la observó por unos momentos. En ella aparecía ella con Daniel. Observó el rostro de su amigo detenidamente y soltó un largo suspiro. No se habían visto desde la fiesta de Año Nuevo, ni siquiera habían hablado por teléfono. Tenía miedo de que todo lo sucedido acabara con su amistad, o con aquel sentimiento especial. Si tan sólo pudiera aclararse...
El sonido del teléfono la sacó de sus pensamientos. Agarró el aparato y lo colocó en su oreja.
- Familia Tsukino - contestó amable
- ¡Hola Patricia! Soy Jennifer - sonó la voz del otro lado
- ¡Hola! ¿Cómo estás?
- Muy bien, ¿y tú?
- Bien gracias...¿qué deseas?
- ¿Acaso no vas a venir? Llevas media hora de retraso
- Lo siento, pero es que se me olvidó llevar a Star y tuve que regresar a la casa a por ella
- Pero si Star está aquí
- Con razón no la encontraba...bueno, enseguida voy, ¡nos vemos! Sayonara Jennifer-chan
- ¡Sayonara Patricia-chan!
Patricia colgó el auricular y bajó las escaleras para luego salir a la calle de nuevo. Corrió todo lo que sus piernas le permitían y finalmente llegó a la dirección de Jennifer.
Subió en el ascensor hasta el tercer piso y llamó a la puerta con la letra B.
- ¿Quién es? - se escuchó del otro lado
- ¡Soy yo! Patricia - exclamó
La puerta se abrió ante los ojos de Patricia, y, tras ella, Jennifer con su típica radiante sonrisa.
- ¡Hola! - saludó Patricia
- Hola Patricia, pasa
Patricia pasó al apartamento y lo observó detenidamente. Entró directamente a la sala donde estaban Lis, Sam y Star. Cerca había una puerta que probablemente daba a la cocina y al otro lado un pasillo que debía ir a las habitaciones. No era demasiado grande, pero sin duda estaba muy ordenado y el ambiente era agradable y hogareño.
- ¡Llegas tarde! - reclamó Sam
- Es que pensé que Star estaba en la casa y tuve que volver por ella - se excusó Patricia
- Te dije anoche que iría yo sola, pero como no escuchas... - dijo Star en tono reprochador
- Bueno, lo hecho, hecho está, ya no tiene remedio
- Patricia tiene razón - dijo Lis - será mejor que comencemos
Patricia y Jennifer se sentaron alrededor de una pequeña mesa junto a las demás chicas. Jennifer le sirvió un trozo de torta a Patricia y esta rápidamente la engulló como si la vida le fuera en ella.
- ¡Esta buenísima! - exclamó - ¿la hiciste tú?
Jennifer asintió algo sonrojada.
- Bueno, ¿por qué convocaron esta reunión, si se puede saber? - preguntó Star
- Es que...quería saber más sobre esto de las Sailors y todo, porque no entiendo nada - dijo Jennifer
- ¿Quieres saber la verdad? - dijo Lis - nosotras tampoco
- ¿¡Cómo!?
- Es cierto - comenzó Sam - simplemente aasumimos la responsabilidad y los poderes por el bien del planeta, pero no sabemos absolutamente nada
- Unas mujeres aparecen en nuestras cabezas y nos guían, pero no sabemos quienes son ni que quieren de nosotras
- Vaya, y yo que esperaba que me aclararan algunas dudas... - suspiró Jennifer - ¿y tú Star? ¿Sabes algo?
- Sí, sí sé - asintió la gata - mas no debo decir nada. Todo lo que averigüen lo deben hacer por ustedes mismas. Cuando llegue el momento de las respuestas esas mujeres de las que hablan se las darán. Sé que la situación es angustiosa, pero no puedo hacer más...
- Ya veo...
- El único dato que tenemos por ahora es Amy Mizuno - comentó Lis
- ¿Amy Mizuno?
- Sí. Ella se me apareció en un sueño y me dijo que ese era su nombre. Hemos buscado información sobre ella, pero no hay nada...
- Bueno...habrá que seguir buscando
Unas horas antes un avión de British Airways aterrizaba en el aeropuerto nacional de Tokio procedente de Londres. De él bajaba una joven japonesa de cabellos rubios y ligeramente ondulados sujetos en una media cola con un discreto lazo rojo. Sus ojos azul verdoso miraban en todas direcciones buscando el riel que transportaría sus maletas. Pronto lo divisó y corrió hacia él.
Horas más tarde, cuando la reunión de las cuatro amigas era llevaba a cabo, la chica llegaba al apartamento que había alquilado para su estadía en Japón. Entró a la habitación y soltó las maletas tirándolas sobre la cama. Luego dejó delicadamente sobre el suelo una caja que parecía traer una mascota en su interior. La abrió y un gato blanco salió de ella rápidamente.
- ¡No puedo creer que me tenga que ver degradado a ir en una jaula! No soy un animal salvaje, soy civilizado - se quejó el gato
- Lo siento Comet, pero el mundo aun no esta acostumbrado a los gatos parlanchines - replicó la chica
- Lo sé Vanesa, pero aun así no fue agradable, fue un vuelo muy largo
- Lo sé, estoy muy cansada
- Pero ahora no hay tiempo para descansar, debemos ir a buscarlas cuanto antes
- Esta bien pero...¿dónde las encontraremos?
- Esto...pues...yo...no lo sé
- ¿¡Qué!? ¿Tanto tiempo así y no sabes donde vive ninguna de las Sailors?
- La verdad es que nunca le pregunté a Star
- Ayy... - suspiró la chica - no tienes remedio. Saldremos, con un poco de suerte las encontraremos, y sino habrá que esperar hasta el próximo ataque
La chica tomó al gato en sus brazos y salió a la calle.
Creúsa caminaba nerviosa, pero con pasos firmes. Su señor la había llamado y eso no le hacía la más mínima gracia. No sabía cual era la situación exacta, pero sabía que era crítica. Desde su último ataque las cosas habían estado muy en tensión por allí. Llegó hasta el trono y se arrodilló clavando la vista en el suelo; le daba miedo mirar a su amo.
- Creúsa...
- ¿Sí amo?
- Fallaste una vez más
- Lo...lo sé - su voz se quebraba a cada palabra
- Ve tu misma y encárgate de las Sailors. Si no cumples tu misión y ellos no te matan, lo haré yo, ¿te queda claro?
- Si, mi señor
Creúsa se levantó bruscamente y salió de la sala.
- Debo acabarlas... - murmuró
Mientras tanto Patricia y las demás paseaban por el parque no. 10 tratando de disfrutar lo poco que quedaba de las vacaciones. Patricia y Sam caminaban enfurruñadas tras su última pelea mientras que Lis y Jennifer no podían evitar la risa ante la expresión de ambas.
- ¿Por qué no vamos por un helado? - preguntó Lis
- ¡¡¡Si!!! ¡Helado! - exclamó Patricia
- ¿¡Es qué tu solo piensas en comer!? - exclamó Sam
- Pues...si - dijo Patricia provocando que las tres amigas cayeran al suelo con una ENORME gota de sudor en la frente
Tras el comentario las tres comenzaron a reír sin poder parar mientras Patricia las miraba con cara de no entender.
Minutos más tarde las cuatro estaban comiendo unos deliciosos helados sentadas cómodamente.
- Oigan... - comenzó Jennifer - ¿no sienten como que esa chica las está observando?
Las tres dirigieron la mirada hacia una chica que estaba sentada cerca de ellas y que las miraba insistentemente.
- Si, que extraño... - dijo Lis - ¿creen que sea el enemigo?
- No, se ve simpática - dijo Patricia
- Patricia, eres demasiado confiada - comentó Sam
- De todas formas...no creo que sea mala
Vanesa se encontraba sentada en una mesa en una heladería. Observaba a cuatro chicas que estaban cerca de ella con detenimiento. Según su gato aquellas eran las Sailors.
- Estas seguro de que son ellas? - preguntó silenciosamente
- Si, no hay duda - contestó el gato
- ¿Cómo se llaman?
- Patricia, Elizabeth, Samantha y Jennifer
- Ok...¿cuál es Sailor Moon?
- La del pelo rubio, es Patricia Tsukino
La chica salió del local detrás de las cuatro chicas que aun discutían sobre quien era ella.
Las chicas caminaban intranquilas, sabían que aquella extraña las estaba siguiendo, y no conocían sus intenciones.
Patricia, cansada de la situación se volteó y la encaró valientemente. La chica se paró en seco y observó a la Sailor con detenimiento.
Patricia sonrió y miró a la chica.
- ¿Deseas algo? - preguntó
- Si... - comenzó la chica - ¿tu eres Patricia Tsukino?
- Sí, ¿cómo lo sabes?
- Verás, mi nombre es Vanessa Aino, y yo soy...
Antes de poder terminar las palabras de Vanessa se vieron interrumpidas por varios gritos de agonía. Sin pensarlo dos veces las cuatro chicas se dirigieron al lugar de donde provenían los gritos.
- ¿Qué debo hacer Comet? - preguntó Vanessa angustiada
- Será mejor que esperes, para ver como se desarrollan las cosas
- Esta bien
Vanessa corrió al lugar y se escondió tras una esquina para poder bien como se desarrollaban los hechos. Observó toda la escena con detenimiento. Flotando se encontraba una hermosa mujer de cabellos rojizos y ojos del mismo tono. Llevaba un vestido corto rojo sangre y una cadena dorada a la cintura. Se dedicaba a atacar a las pocas personas que ya quedaban en la calle.
- ¡Vamos Sailors! ¡Vengan de una vez! - gritaba
Vanessa miró a todos lados buscando a las Sailors, pero aun no aparecían, lo único que pudo observar fue dos figuras femeninas que observaban la situación escondidas de la vista de la mujer.
- ¡Alto ahí! ¿Cómo te atreves a estropear una tarde tan hermosa! Nosotras, las Sailors que luchamos por el amor y la justicia no te lo permitiremos. Te castigaremos en el nombre...
- ¡De la Luna! - exclamaron todas a excepción de Júpiter que aun no conocía el discurso
- Por fin llegáis Scouts, os estaba esperando - dijo la mujer con malicia
- ¿Para que?
- Para terminar con vuestra miserable existencia
Sin esperar más respuesta lanzó unas temibles bolas de fuego hacia las chicas que las esquivaron ágilmente.
- ¡Tiara lunar!
La tiara de la Sailor se dirigió hacia que Creúsa que la detuvo sin mayores dificultades. Acto seguido lanzó un poderoso ataque hacia Sailor Moon, que pronto se vio en el aire entre los brazos de Tuxedo Mask.
- Tuxedo Mask...gracias la cielo
Los dos se colocaron junto al resto del grupo.
- ¡Llama del dragón, ataca!
- ¡Cielo de Júpiter, truena!
Los dos ataques se juntaron y se dirigieron hacia la mujer que los esquivó con facilidad. Las chicas comenzaron a atacar sin descanso buscando que la enemiga se quedara sin energía, pero parecían no conseguir nada.
Creúsa no sabía que hacer, mientras todas siguieran atacando a la vez no habría forma alguna de dañarlas. Pronto pensó en un ataque que hacía tiempo que no usaba pero que serviría para la situación, tan sólo necesitaba un poco de tiempo para realizarlo.
Las cuatro Sailors dejaron de atacar durante unos segundos, estaban demasiado cansadas para seguir. Esto fue suficiente para darle a Creúsa el tiempo que necesitaba.
- ¡Vortex! - exclamó
Al momento un extraño remolino se formó sobre las cabezas de las Sailors. A los pocos segundos comenzó a crear una capa sobre ellas. En un movimiento rápido Tuxedo Mask empujó a Sailor Moon sacándola del radio de acción de la capa.
Finalmente, la capa tocó el suelo dejando dentro de ella a las tres Sailors y al guerrero.
- Ahora morirán todas - dijo Creúsa con voz tétrica
- ¿¡Qué hiciste!? - gritó Sailor Moon histérica
- La capa se irá cerrando hasta aplastarlos a todos, y tú no puedes hacer nada
- ¡Espiral acuática, estalla!
El ataque de Sailor Mercury se dirigió al campo y fue absorbido sin causar ningún daño aparente.
- No lo intenten, el campo solo se puede romper por un punto y ha de ser desde fuera. Ahora tú Sailor Moon, lucharás conmigo
Creúsa se lanzó contra Sailor Moon comenzando una lucha cuerpo a cuerpo. La líder de las guerreras evitaba los golpes como podía, pero pronto estos empezaron a hacer mella en ella.
Dentro del campo Tuxedo Mask alargó su bastón y lo colocó horizontalmente contra las paredes de la capa, dándoles así un poco más de tiempo.
- Sailor Mercury, debes averiguar por que punto se puede romper el campo - dijo Tuxedo Mask
La Sailor asintió y sacó su mini-computadora y se colocó su visor. Debían hacer algo para salir de aquella situación.
- ¡Tiara lunar, acción!
Una vez más la tiara de Sailor Moon fue rechazada por la enemiga. Sailor Moon se arrodilló desesperada a la vez que varias lágrimas de frustración salieron de sus ojos. Colocó su mano derecha en su abdomen que mostraba una temible quemada y miró a los ojos de su enemiga.
- Para, por favor, para - lloró
- Cuanto lo siento pequeña...pero debes morir. Si pudiera evitarlo créeme que lo haría, pero no hay forma de que vivamos las dos en este mundo - dijo Creúsa mirando con algo de compasión a la guerrera
- Haz lo que quieras conmigo...mátame, tortúrame, ya nada importa, pero déjalos ir a ellos...por favor...hazlo
Vanessa observaba la situación en completa tensión. De pronto comprendió que era el momento de actuar.
- Comet, debo entrara en acción - anunció
- Hazlo
- ¡Por el poder de Venus, transformación!
Creúsa miró a Sailor Moon incrédula ante sus palabras.
- Vaya, niña...tienes un gran corazón, pero no puedo hacerlo
Creúsa hizo aparecer una espada entre sus manos y la levantó con lentitud. Se colocó frente a Sailor Moon dispuesta a descargarla.
- ¡¡¡Sailor Moon!!! - gritó Tuxedo Mask desesperado ante su inutilidad
- ¡Es arriba! - exclamó Sailor Mercury - arriba donde se forma el campo puede ser roto
Automáticamente las tres chicas lanzaron sus ataques hacia donde Mercury indicaba, pero no había forma de romperla, debía de ser desde fuera.
- Si no hacemos algo la amará - lloró Mars
- ¡Corazón de Venus, fulmina!
De repente un extraño rayo llegó a la punta del campo destruyéndolo y dejando libres a los guerreros.
Creúsa bajó la espada y dirigió su mirada hacia el lugar de donde provenía el rayo. Sailor Moon se levantó y dirigió su mirada al mismo lugar.
Entre las sombras se pudo distinguir una figura femenina con un traje de guerrera.
- ¿Quién eres tú? - exclamó Sailor Moon sobresaltada