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Cáp. VI: Secuestrada

 

Patricia caminaba tranquila hacia su casa. Había estado estudiando en casa de Lis para el examen del día siguiente, pero aun tenía que repasar más.

 

- Ya no quiero estudiar más – pensó

 

Sin embargo, las palabras de su amiga Lis vinieron pronto a su cabeza.

 

- "Si no repasas en tu casa tú sola, de todas formas suspenderás"

 

Dejó escapar un largo suspiro y continuó su camino. Pronto comenzó a caminar más y más lento, no quería llegar a su casa por nada del mundo, prefería cualquier cosa antes que estudiar.

 

- No pasará nada si voy por un helado antes – pensó con una sonrisa en la cara

 

Sin pensarlo dos veces cambió su rumbo y se dirigió hacia la heladería. Para llegar debía atravesar el parque no. 10. Era un lugar muy amplio al que los jóvenes solían ir a montar en bicicleta o a patinar. Antes de las glaciaciones era un parque verdadero, con árboles y flores, pero en esos días la naturaleza estaba muy deteriorada y apenas quedaban algunos espacios protegidos.

Mientras caminaba escuchó un terrible grito que venía de detrás de un edificio. Rápidamente se dirigió al lugar, aquello le daba miedo, pero lo prefería a estudiar.

Llegó al lugar y observó una extraña criatura que atacaba a unos niños inocentes. Se escondió como pudo y alzó su broche algo temerosa.

 

- Valor, Patricia, es tu deber – pensó - ¡Luna sagrada, transfórmame!

 

Al momento se había convertido en Sailor Moon. Se dirigió al lugar y encaró a la criatura.

 

- ¡Ya basta! – comenzó – no dejaré que maltrates a unos pobres niños, soy una Sailor Scout que lucha por...por...¡el amor y la justicia! Y te castigaré en el nombre de la Luna

- Por fin llegaste – exclamó la criatura con voz macabra

- ¡Si! ¡Deja a esos niños!

- ¿Cuáles? ¿Estos?

 

Señaló a los niños que se convirtieron en pequeñas masas babosas para luego unirse al cuerpo del monstruo.

 

- ¿Qué es esto? – preguntó Sailor Moon asustada

 

Con un rápido movimiento la criatura se colocó detrás de Sailor Moon y pasó su brazo por su cuello.

 

- ¡Suéltame! – gritó una desesperada Sailor Moon

- No, tu vendrás conmigo

 

Pronto Sailor Moon comprendió que le habían tendido una trampa. Tenía que hacer saber a Lis que el enemigo la había llevado con él. Tomó un colgante que solía llevar siempre, se lo arrancó y lo lanzó al suelo.

Después de este acto desapareció junto con la criatura.

Daniel caminaba hacia su casa. Estaba atravesando el parque no. 10. Había estado en casa de Lis estudiando con ella y con Patricia para el examen del día siguiente. Era muy difícil, pero él era buen estudiante, no tanto como Lis, pero al menos no era tan malo como Patricia...

En ese momento pisó algo. Levantó su pie lentamente y recogió lo que había pisado. Se trataba de un colgante dorado que tenía una pequeña lágrima de cristal.

 

- Vaya...esto es de Patricia – pensó – se lo llevaré a su casa

 

Cambió su rumbo y fue a la casa de Patricia. Así, además, la vería. No estaba totalmente seguro, pero creía sentir algo especial por la chica. Ella era tan...tan...diferente a todo, tan alegre, tan llena de sueños...En verdad era una persona muy especial.

Mientras pensaba en esto había llegado a la casa de la chica. Se acercó a la puerta y una cámara comenzó a analizarlo.

 

- Identifíquese – sonó una voz robótica

- Mi nombre es Daniel Chiba

- No es conocido

- Vengo a ver a Patricia

 

En ese momento la puerta de la casa se abrió. Apareció una mujer madura pero bastante atractiva y bien conservada. Daniel imaginó que era la mamá de Patricia.

 

- Disculpa esto – dijo señalando la cámara – es un nuevo sistema de seguridad

- No se preocupe

- Lo siento, pero Patricia no está, aún no ha regresado. Esta en casa de su amiga Elizabeth

- Esta bien, pero encontré esto en el parque – dijo sacando el colgante – creo que es suyo, ¿podría dárselo?

- Muchas gracias, eres un jovencito muy amable

- No hay de que

 

Daniel se despidió y continuó su camino.

 

- Que raro – pensó – Patricia salió antes que yo de la casa de Lis...bueno, seguro fue por un helado

 

Entre tanto Sailor Moon había sido llevada al Palacio de Tokio. Era un palacio que se encontraba en el centro, estaba hecho de cristal y se pensaba que era del siglo XXX. Se consideraba un patrimonio nacional, aunque ya estaba bastante derruido.

Sailor Moon se encontraba dentro del palacio en una estancia bastante espaciosa. No había nada en ella sino unos grilletes en la pared en los que la pusieron. La criatura se encontraba con ella.

 

- ¿Qué esta pasando? – chillaba - ¡suéltame bestia inmunda!

 

La criatura tan solo se limitaba a reír con una voz cavernosa.

 

- Veo que hiciste tu trabajo – se escuchó una voz

 

Al momento la criatura se arrodilló y miró al piso.

De las sombras apareció una mujer muy hermosa. Era alta y esbelta, sus ropas parecían de hielo o algo semejante, al igual que sus cabellos y sus ojos, aunque estos tenían un débil tono verde. En sus manos llevaba un pequeño puñal con el que jugaba. Su sonrisa era malévola y mostraba frialdad.

 

- ¿Quién eres tú? – preguntó Sailor Moon

- Tu mayor pesadilla

 

Lis, mientras tanto, estaba en su casa estudiando. El examen era muy difícil y, aunque sabía todo a la perfección, nunca estaba de más repasar una vez más los temas. Después tendría algo de tiempo para descansar.

Mientras miraba sus apuntes el teléfono comenzó a sonar. Como se encontraba sola en la casa tuvo que atender.

 

- Residencia Mizuno, habla Elizabeth – contestó

- Hola Elizabeth, soy la mamá de Patricia

- Hola Sra. Tsukino, ¿desea algo?

- Si, quería preguntarte si Patricia sigue allí

- No, ya salió hace rato, ¿ocurre algo?

- Es que aun no ha regresado y ya estaba comenzando a preocuparme, además de que el joven Daniel vino a dejarme un colgante que encontró en el parque. Es de Patricia, y nunca se separa de él

- ¿Lo encontró en el parque no. 10?

- Si, ¿por qué?

- No, por nada...esto...no se preocupe, seguro paró por un helado o algo, usted sabe como es Patricia

- Si...una cabeza loca. Gracias Elizabeth

- No hay porque, adiós Sra. Tsukino

- Adiós – terminó para después colgar el teléfono

- Que extraño...espero que no le haya pasado nada malo

 

Sin preocuparse más, Lis se volteó hacia su escritorio para continuar trabajando, pero cuando lo hizo vio un bulto negro en la ventana.

 

- ¡¡¡Star!!! – gritó – me asustaste – dijo más calmada

- Lo siento – dijo la gata entrando en la habitación

- ¿Qué ocurre?

- Es Patricia...creo que el enemigo la ha secuestrado

- ¿Qué? ¿Estas segura? Yo creo que se desvió para tomar un helado

- Podría ser...conociéndola, pero tengo un mal presentimiento, ya lleva demasiado tiempo fuera y...ese colgante, siempre lo lleva consigo, es raro que no se diera cuenta de que lo perdió

- Esta bien, iré al parque a investigar

- Si, será lo mejor

- ¡Por el poder de Mercurio!

 

En el palacio de Tokio...

 

- Dime quien eres – exigió Sailor Moon

- Mi nombre es Crisalia – dijo la mujer – todos me conocen como la Dama de Hielo

- ¿Qué quieres de mi?

- ¿Es que acaso no lo sabes? Quiero matarte, ya interferiste suficiente con nuestros planes

- ¿Planes? ¿Qué planes?

- Conquistar este planeta por supuesto. La energía humana le devolverá a nuestra señora su poder y podrá terminar con todo

- ¡Malditos! ¡No lo conseguirán!

- Eso es lo que crees...¡criatura!

- ¿Si, ama? – contestó la aun arrodillada criatura

- Ve al parque no. 10 y ataca a alguien. Cuando la otra Sailor o ese guerrero aparezcan diles que si quieren ver a su amiguita viva deberán venir al Palacio de Tokio

- Si, señora

 

La criatura desapareció de nuevo.

 

- Déjalos a ellos fuera de esto – dijo Sailor Moon – suéltame y pelearé contigo, pero no les hagas daño a ellos

- Ohhh...que tierno, arriesgarías tu vida por ellos...pero eso no va a pasar, debo terminar con todos los insolentes que amenazan nuestros planes. Creo que comenzaré contigo...

 

Comenzó a acercase hacia Sailor Moon. Cuando llego a estar delante de ella puso su dedo en el broche de esta y una capa de hielo lo cubrió.

 

- El hielo comenzará a cubrirte poco a poco. En 15 horas serás una estatua y yo te destruiré y me quedaré con toda tu energía

 

La mujer rió y se fue del lugar.

 

- No...yo no quiero morir...no quiero... – lloró Sailor Moon

 

Mientras Sailor Moon se lamentaba Sailor Mercury se encontraba en el parque no. 10. La noche ya había caído y no había nadie allí.

Sailor Mercury tenía su computadora en la mano y el visor sobre sus ojos.

Miraba alrededor de todo el parque sin encontrar ningún resultado.

 

- No hay nada – pensó – su mamá debe estar preocupada...si pudiera contactarla...

 

En ese momento una mano tocó su hombro y, ella, automáticamente se volteó y le dio una patada a la persona que tenía detrás.

 

- Ouch...¡eso dolió Sailor Mercury! – dijo una adolorido Tuxedo Mask

- ¡Tuxedo Mask! Lo siento, lo siento mucho – dijo la Sailor avergonzada

- No importa...

- ¿Qué haces aquí?

- Te vi aquí sola y vine a ayudarte, ¿qué está pasando?

- Es Sailor Moon, ha desaparecido, el enemigo la ha secuestrado

- ¿Qué? ¿Cuándo?

- Lleva desaparecida desde esta tarde. Encontré un collar suyo aquí y vine para ver si encontraba algún tipo de rastro

- ¿Y...

 

Antes de que Tuxedo Mask terminara la frase la criatura apareció delante de ellos.

 

- Ya están aquí – dijo – así será más fácil

- ¿Quién o qué eres tú? – dijo Sailor Mercury adquiriendo su posición de pelea

- Tranquila, no vengo a pelear, tan solo traigo un mensaje de mi ama

- ¿Tu ama? ¿Quién es ella? – dijo Tuxedo Mask

- Ella tiene a la otra Sailor, si quieren verla con vida deberán ir al Palacio de Tokio

- ¿Quién es tu ama? – insistió el guerrero

- Si quieren saberlo vayan a donde les dice – dijo la criatura para después desaparecer

- Debemos ir allá – dijo Sailor Mercury

 

Tuxedo Mask asintió y después la tomó en sus brazos. Se alzó con ella en el aire y se dirigió al lugar. En unos instantes se encontraron frente al Palacio de Tokio.

Se quedaron unos instantes frente a él y se miraron aun indecisos...

 

Continuará...