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Cáp. VII: El Palacio de Tokio. Apariciones
Sailor Mercury y Tuxedo Mask se miraron una vez más y después caminaron hacia la entrada del lugar.
Al entrar les invadió una sensación de calidez, no lo podían explicar, pero lo sentían así.
Subieron unas escaleras y llegaron a una antesala espaciosa totalmente vacía. En el frente había una puerta cerrada y delante de ella estaba la criatura que se encontraba antes en el parque.
- Veo que ya llegaron – dijo con tono de ironía
- ¿Dónde está Sailor Moon?
- En esta sala, pero si quieren llegar a ella deberán pasar por encima de mi
- Estamos preparados – dijo Sailor Mercury
Los tres tomaron posición de pelea y se quedaron observándose detenidamente.
Dentro de la otra sala Sailor Moon se encontraba con Crisalia, que tan solo estaba jugando con el puñal. Todo su pecho y parte de sus brazos estaban cubiertos por el hielo. Sus ojos estaban llenos de lágrimas.
En ese momento escuchó ruido de pelea. Levantó su cabeza rápidamente.
- Parece que tus amigos ya están aquí – dijo Crisalia
- Por favor, por favor, déjalos ir...te ofrezco mi vida, termina con ella, pero deja a Sailor Mercury y a Tuxedo Mask, te lo suplico
Crisalia rió y se acercó a ella. Tomó su barbilla con su mano levantándole la cabeza.
- Tomaré tu vida junto con la de ellos, ¿aun no lo entiendes?
Afuera Sailor Mercury y Tuxedo Mask llevaban ventaja contra la criatura, pero aun no podían vencerla.
Sailor Mercury lanzó su ataque y lanzó a su enemigo lejos de la puerta.
- ¡Ve por Sailor Moon! – gritó Tuxedo Mask – yo me encargo de la criatura
Antes de que el enemigo se levantara del todo Sailor Mercury corrió hacia la puerta y la empujó.
- ¡Malditos! – chilló la criatura
Sailor Mercury cerró la puerta tras de sí.
- Conseguiste entrar Sailor Mercury – dijo Crisalia
- ¿Quién eres tú?
- Deja que tu amiguita te lo explique
Crisalia dio un paso a un lado y dejó que Sailor Mercury viera a Sailor Moon.
- ¡Sailor Moon!
- Sailor Mercury...vete de aquí, no quiero que te hagan daño
- No, no te dejaré
- Que momento tan enternecedor – dijo su enemiga con tono de burla
- No permitiré que le hagas daño a Sailor Moon – dijo Sailor Mercury enfurecida – terminaré contigo
Crisalia sonrió y de nuevo comenzó a reírse. Una risa escabrosa y siniestra, una risa de maldad, la risa de un enemigo que estaba dispuesto a todo.
- Que ilusa – dijo aun riendo
Sailor Mercury observó a su enemiga detenidamente y se dispuso a pelear. Corrió hacia ella y trató de golpearla, pero por más que lanzaba golpes y golpes Crisalia los evitaba sin tener ningún problema. Tras un momento de ataque Crisalia paró las manos de Sailor Mercury y segundos después golpeó su estómago fuertemente. Por un momento los ojos de la Sailor se volvieron totalmente inexpresivos debido al dolor. Se separó lentamente de la enemiga y pronto recuperó su expresión dulce.
- Sailor Mercury...por favor...ya no pelees más, no quiero que te hagan daño – dijo Sailor Moon entre sollozos – déjala, déjala ir
- ¿Todavía no lo entiendes? No los dejare ir, ninguno de ustedes saldrá vivo de aquí – dijo Crisalia mientras se apartaba el pelo de la cara para mostrar una sonrisa maléfica
Crisalia se acercó a Sailor Moon y prosiguió hablando. Mientras tanto Sailor Mercury analizó la situación detenidamente. Crisalia estaba entretenida con Sailor Moon en ese momento, era su oportunidad para atacarla por sorpresa.
- ¡Espiral acuática, estalla!
Crisalia volteó rápidamente y observó el poderoso chorro de agua que se dirigía a ella sin remedio. Chocó contra ella, y en ese momento, el ataque se convirtió en hielo y después cayó al suelo.
- ¿Crees que puedes vencerme con eso?
La cara de Sailor Mercury se tornó sorpresiva y también desesperada. Si su ataque no servía contra ella había muy pocas esperanzas de vencer en la batalla.
Crisalia sonrió ante la expresión de la Sailor. Se agachó y tomó el ataque convertido en hielo. Sus ojos tomaron un tono rojizo y el hielo formó una espada en sus manos. Dirigió su mirada a Sailor Mercury y se quedó sin hacer nada.
Por un momento cada una observó a la que era su enemiga detenidamente.
Sailor Mercury sentía temor, Crisalia era muy fuerte, pero no lo demostraba, no quería que lo notara.
Un silencio sepulcral invadió la habitación por unos segundos, unos segundos que se hicieron eternos.
Pronto fue roto por un enorme estruendo. Las puertas de la sala se abrieron precipitadamente y la criatura apareció cayendo al suelo. Tras ella apareció Tuxedo Mask.
- ¡Criatura inútil! – gritó Crisalia enfurecida
Juntó sus manos y la criatura despareció entre agónicos gritos de dolor.
- Ahora todo es entre nosotros
Los tres tomaron posición de pelea y la gran batalla comenzó. Sailor Moon miró hacia el suelo y cerró sus ojos fuertemente. Los sonidos de la batalla, los gritos, las caídas, los golpes resonaban en su cabeza como si fuesen trompetas. En cada momento su alma se iba rompiendo pedacito a pedacito. No comprendía porque ella tenía que luchar y porque sus seres queridos tenían que sufrir.
- Si hubiera algo... – pensó – si esta energía que siento desde que entré a este lugar...si pudiera usarla... ¿Qué es este lugar?
De repente su mente fue invadida por muchas imágenes.
Era el mismo palacio, pero parecía una época más antigua, ya que estaba en mejores condiciones. Su mente comenzó a recorrerlo hasta que llegó a una habitación. Allí había varias personas alrededor de una cama. Eran varias chicas, y todas ellas llevaban trajes de Sailor, de hecho, una de ellas vestía uno igual al de Sailor Mercury. También había un hombre muy apuesto que vestía como un príncipe, o quizá un rey. Había una última chica vestida con un traje blanco como de princesa, era realmente hermosa. En la cama se
encontraba una mujer. Cuando Patricia la vio se sobresaltó, era la mujer que había visto en su sueño, aquella mujer que le había entregado las plumas de transformación.
- Serena, debes luchar – dijo una mujer con un traje rojo
- Rei... – contestó – ya no me queda mucha vida, pero mi energía, mi alegría y mi amor quedaran en cada una de ustedes y en este palacio, lugar de felicidad...
En ese momento un estruendo sacó a Sailor Moon de su trance. Abrió sus ojos bruscamente y vio a Sailor Mercury que cayó a sus pies malherida.
- Sai...l... – trató de hablar, pero el hielo ya cubría la mayor parte de su cuerpo y no la dejaba respirar bien
- ¡Sailor Moon! – exclamó Sailor Mercury levantándose – debes aguantar...solo un poco más
Sailor Moon observó la sonrisa maliciosa de su peligrosa enemiga y notó como si su corazón se encogiera de pronto. Decidió que no podía permitirlo, no, no podía dejar a sus amigos sufrir de aquella manera para salvarla, debía hacer algo.
Su respiración comenzó a oírse cada vez más entrecortada, realmente le resultaba difícil respirar.
- Parece que todo acabará pronto para ti Sailor Moon – rió Crisalia – pero ya me cansé, hagámoslo más rápido
Crisalia apuntó su mano a Sailor Moon para expandir el hielo más rápidamente por su cuerpo, pero antes de que pudiera hacer algo una rosa se clavó en su muñeca. Alrededor de la herida todo se resquebrajó como si de cristal se tratara.
- Tus rosas no harán nada contra mi – dijo quitándosela de la muñeca
- Sailor Moon...debes resistir – dijo Tuxedo Mask con una mirada de confianza
Sailor Moon asintió con las pocas energías que le quedaban y cerró sus ojos de nuevo.
- Parece que se va a rendir – rió la enemiga – sigamos con nuestra pelea
Pronto los sonidos de la batalla inundaron de nuevo los oídos de Sailor Moon, pero no prestó atención. Si era verdad que la energía de esa mujer, la que estaba en sus sueños y en su mente, estaba en ese palacio ella la iba a usar para ayudar a sus amigos.
Trató de sentir su propia energía y pronto sintió como fluía lentamente en su interior como un abrazo de un ser querido, como unas alas que levantaran su alma rota.
Sailor Mercury, Tuxedo Mask y Crisalia pararon su pelea en ese momento y observaron a la encadenada guerrera. Irradiaba una luz casi imperceptible, pero una luz de bondad y calidez.
Sailor Moon se concentró en lo que había a su alrededor, en esa extraña calidez que había sentido al entrar a aquel lugar. Sintió una energía diferente, una energía de vida extraña pero buena.
Abrió sus ojos bruscamente y se encontró en un lugar completamente oscuro; pero se sentía segura. Un pequeño haz de luz atravesó el lugar y pudo ver al fondo una figura femenina vestida con un traje blanco. Sabía que era ella, la mujer que le hablaba, y, aunque estaba a gran distancia supo que le estaba sonriendo. Ella también sonrió y notó esa nueva energía que la invadía lentamente dándole poder, dándole alegría.
Los dos guerreros y la enemiga seguían mirando sorprendidos el cuerpo de Sailor Moon, que seguía irradiando aquella extraña luz. En ese momento abrió sus ojos y en su frente brilló una luna, a la vez que el lugar donde estaba su broche despedía una luz.
- ¡Sailor Moon! – exclamó Sailor Mercury sonriendo
Una luz cubrió toda la sala cegándolos a todos. Tanto Sailor Mercury como Tuxedo Mask sintieron lo mismo que Sailor Moon, una nueva energía de bondad que los invadía, mientras que Crisalia sintió una energía que le hacía daño.
Cuando la luz se disipó Sailor Mercury y Tuxedo Mask se encontraban de pie con una mirada de esperanza, Crisalia estaba en un rincón arrodillada con un rostro cruzado por el dolor y Sailor Moon se encontraba sentada en el piso respirando tranquilamente.
- ¡Malditos! – exclamó la adolorida enemiga
Sailor Moon se levantó lentamente y miró a Crisalia.
- No nos vencerás, no con esta nueva energía...pero te doy una oportunidad – sentenció la Sailor
- ¿Una oportunidad?
- Si, si tan solo me dejaras llegar a tu corazón, ser tu amiga. Si tan solo permitieras que el amor tocara tu corazón – dijo con una sonrisa
- No me hagas reír niña, no existe tal cosa como el amor, todo es pura basura – dijo Crisalia levantándose
Sailor Moon tan solo miró con tristeza a sus compañeros y levantó su cetro firmemente.
- ¡Resplandor de luna llena, purifica!
El ataque se dirigió a Crisalia. Esta trató de pararlo, pero aun se encontraba muy débil. El ataque le dio de lleno y la lanzó con unas puertas que había al otro lado de la sala. Las puertas se abrieron con el golpe y todos observaron una terraza.
Crisalia se levantó tras el impacto y se apoyó contra la barandilla. Los tres guerreros salieron a la terraza.
- Aun no me vencen, tan solo me han debilitado, pero en cuanto me recupere todo se habrá acabado para ustedes
- ¿Qué haremos Sailor Moon? – preguntó Sailor Mercury
- No lo sé, ella tiene razón, aun es muy fuerte para que nosotros podamos vencerla
Los tres guerreros se miraron indecisos. Crisalia aprovechando el momento de distracción se lanzó hacia Sailor Moon. Esta se volteó y vio como su enemiga se acercaba a ella rápidamente. El odio y la rabia cruzaban su cara y Sailor Moon podía sentirlo, y sabía que no podía evitar ser golpeada.
Cuando estaba esperando el golpe vio una gran bola de energía que se dirigía hacia Crisalia. Le impactó fuertemente y la empujó hacia atrás haciendo que cayera por el balcón.
Los tres guerreros fueron a la barandilla y observaron a Crisalia caer ahogada en un agónico grito de auxilio. Cuando llegó al suelo se rompió en pedazos como si de hielo se tratara.
Después miraron el lugar de donde provino la bola de energía, pero no vieron nada, tan solo escucharon unos pasos rápidos y firmes que se alejaban.
- Parece que todo terminó – anunció Sailor Mercury
- Si, aunque lamento no haber podido ayudarla
- No te preocupes, al igual que su cuerpo, su corazón era de hielo
- Si, y más que todo, me pregunto que habrá sido este lugar, quien es esa mujer, y esa energía
Por un momento Sailor Mercury observó a su compañera y dejó de ver a la llorona de Patricia, la niña cobarde, vio a una guerrera que se preocupa por la paz, vio a una guerrera valiente, vio a Sailor Moon, y eso la hizo sonreír.
- ¿Y quien será la persona que nos ayudó? – preguntó Sailor Mercury
- No lo sé, ¿sabes tu Tuxedo Mask? ¿Tuxedo Mask?
Las dos Sailors miraron a todos lados pero el guerrero enmascarado se había ido.
- Parece que se fue
- ¡Y no se despidió de mi! ¡BUUUUAAAA! – lloró Sailor Moon
- Ya volvió a la normalidad ^_^´- pensó Sailor Mercury
- Será mejor que volvamos a casa, tu mamá ya debe haber llamado a la policía
- Si...
Salieron del lugar y volvieron a la normalidad. Antes de irse Patricia miró por última vez el palacio.
- Este lugar tiene algo que ver con nosotras, creo que es una clave para descifrar este misterio
- Investigaré sobre él
- Gracias Lis
Las dos se alejaron, y mientras lo hacían una figura las observaba. Sin duda era una mujer pero no se distinguían sus facciones entre las sombras.
- Están empezando a averiguar – pensó mientras una sonrisa se dibujaba en su cara
Después caminó alejándose del palacio, aunque dándole una última y rápida mirada al extraño lugar.