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GRANDES ESTRELLAS
Capítulo 1: Una nueva amiga y un nuevo enemigo
Como todas las mañanas Bunny Tsukino salió corriendo de su casa maldiciendo a ese estúpido despertador que no había querido sonar (el que la joven lo hubiera lanzado contra la pared, no contaba, por supuesto) y como todas las mañanas llegó tarde a clase.
- ¡¡¡Bunny Tsukino, castigada!!!.- gritó la profesora.
- ¡¡¡Por favor, piedad!!!.- sollozó Bunny.
- ¡¡¡Qué cruz!!!.- dijeron al unísono Amy, Patricia y Carola.
Pero como era costumbre también, Bunny terminó en el pasillo sosteniendo dos cubos de agua. Al cabo de un rato dos chicas se plantaron delante de ella, una de ellas de largos cabellos castaños y ojos marrones le sonrió pero la otra de cabello verde y mirada altiva la apartó de la puerta despectivamente y pasó seguida de la otra que no la cerró. Curiosa, Bunny dejó los cubos en el suelo y se asomó. La profesora interrumpió su charla y dio la bienvenida a las dos jóvenes.
- Bien chicos, hoy llegan a clase dos nuevas alumnas, ella es Crisela.- dijo la profesora señalando a la muchacha de los cabellos verdes.- Nació en Japón pero por asuntos de negocios se trasladó a Inglaterra para volver, diecisiete años después, a su país natal. Su familia es muy rica. Tienes algo que decir Crisela.
- ¡No!.- respondió la aludida no de muy buena forma. Estaba claro que el último comentario de la mujer no le había agradado pero esta se limitó a guardar silencio, al parecer pensaba que el padre de la nueva alumna, un hombre viudo, era muy buen partido y no le convenía ponerse a malas con su única hija.
Crisela se sentó detrás de Amy a la que lanzó una extraña mirada.
- Bien, sigamos. Ella es Maite, vive en España y está aquí como alumna de intercambio. Espero que la tratéis bien, habla bien el japonés pero.....puf, puf...
Todas las miradas se dirigieron hacia la entrada de la clase, en donde Bunny yacía en el suelo con un cubo en la cabeza y otro en el pie. Esta trató de sonreír quitándole importancia al asunto pero la mirada furiosa de la profesora le hizo tragar saliva.
Tres horas después las chicas almorzaban tranquilamente en el patio del colegio mientras Bunny se quejaba de su mala suerte.
- ¿Por qué es tan mala conmigo?.- gimoteaba Bunny.- ¿Por llegar tarde cinco minutillos de nada?
- Veinte minutos.- tosió Carola.
- ¿Por tropezar con unos cubos y estar a punto de matarme?.- continuó la chica sin prestar atención al comentario de Carola.- ¿por mantenerle reluciente el suelo?.
- De agua sucia.- tosió esta vez Patricia.
- ¡¡¡No es justo!!!, la chica nueva fue muy irrespetuosa con ella y no le dijo nada, ¿por qué a mi sí?.- seguía sollozando.
- Porque siempre llegas tarde, porque siempre tropiezas y porque eres una ceporra.- contestó Amy de muy mal humor.
Un profundo silencio se formó en el ambiente. Sería posible que Amy Mizuno hubiera dicho eso. Bunny estaba acostumbrada a la burla de las otras chicas, pero, de ¿Amy?. Inmediatamente sus sollozos se hicieron más profundos pero Amy tan sólo se levantó y se marchó sin disculparse si quiera. Crisela se cruzó en su camino y se marchó con ella.
- ¿Pero que le ocurre? ¿Por qué habrá dicho eso?.- se preguntó Patricia mientras Carola trataba de consolar a su pobre princesa sin mucho éxito.
- Es que tanto estudiar no puede ser bueno...
El tiempo se detuvo, el silencio se hizo, unos cuervos pasaron y unas enormes gotas de sudor se formaron en sus cabezas.
- ¿Ocurre algo?- preguntó una de las chicas nuevas rompiendo la espectral escena.
- Nada, nada.- se apresuró a responder Carola.
- Entonces, ¿por qué está llorando?.- insistió la joven.
- Oh, te refieres a ella, no le hagas demasiado caso, es que ha tenido un mal día.- dijo Patricia.
- ¡¡¡No lo digas como si fuera algo natural! Habría que ver como te lo tomarías tú.- le reprendió la aludida mientras se secaba las lágrimas.
- Pareces que ya estás mejor.- sonrió la joven.- Me llamo Maite y ¿vosotras?
- Yo soy Bunny, ella es Patricia y la rubia Carola.
- ¿Y la chica que se acaba de marchar?
- Es Amy, creo que ella también tuvo un mal día.- respondió algo triste Bunny al recordar el comentario de su amiga.
- ¡¡¡Una gran sonrisa es la solución!!!.- exclamó Maite.
Las tres jóvenes se quedaron algo cortadas ante tal comentario.
- Quiero decir que lo mejor es pasar de los malos ratos con una sonrisa guardando en tu corazón sólo los buenos, es una medicina muy buena que una amiga mía de España y yo solemos aplicar muy a menudo. Os aseguro que funciona.- aclaró la chica nueva.
- ¡¡¡Ah!!!.- respondieron las guerreras no muy convencidas, pero al final todas terminaron riendo, al parecer habían hecho una nueva amiga.
Cinco minutos más tarde sonó la campana que indicaba que los alumnos debían volver a clase. Bunny salió corriendo deseando hablar con Amy, seguro que no sentía lo que le había dicho antes pero se encontró con algo que terminó de desconcertarla. Amy no estaba en clase y cuando la señorita Haruna preguntó por ella uno de los alumnos le dijo que la había visto marcharse con Crisela. Por primera vez en su vida, Amy Mizuno había hecho novillos.
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- ¡Increíble, Amy! Ya veo que mereces la reputación que se te da.
- Yo... solo hago lo que puedo Crisela.- respondió la chica algo sonrojada.
- ¡Oh, vamos! No seas tan humilde y reconoce que te sientes orgullosa.
- No... yo...
- ¿Amy?
- Sí.
- Esa chica, la de las coletas rubias, ¿es amiga tuya?
- Sí, somos muy buenas amigas.
- Pues esta mañana no lo parecía.- comentó Crisela maliciosamente.
- No, es sólo que le dije algo que le dolió... no sé porque lo hice, fue como si alguien me lo ordenará.
- ¿Seguro que no le dijiste la verdad? ¿O es que acaso no llega tarde todos los días, o acaso no es una patosa? Personas como ella no merecen vivir.
- ¡¡¡Pero qué dices!!!.- exclamó Amy deteniéndose en seco.
- Tú eres especial Amy, eres una privilegiada y no deberías andar con personas como ella... - le susurró al oído.
En la mente de Amy resonaron una y otra vez estas palabras, no las creía pero no podía dejar de pensar en ellas. Comenzó a marearse y entonces sintió un fuerte golpe en la cabeza que le hizo perder el conocimiento. Un hombre de aproximadamente 30 años, con bigote y cabellos negros la había golpeado.
- Ya era hora, pensaba que al final tendría que hacerlo yo.- le dijo Crisela al recién aparecido hombre.
- Querida, ese es mi trabajo, tu vuelve a casa y procura encontrarnos otra mascota.
- Por supuesto.
Cuando Crisela se hubo marchado, el hombre tomó a Amy entre sus brazos y desapareció con ella. Una hora después Amy despertó y se encontró con que estaba encerrada en una habitación muy oscura. Asustada intentó contactar con las chicas pero su intercomunicador no funcionaba así que decidió transformarse. No era que eso fuera a serle de gran ayuda pues sus armas de combate nunca habían sido muy potentes y no tenía ni idea de en donde se encontraba, sin embargo, se sentiría más segura como sailor mercury. En el instante en que iba a pronunciar las palabras la habitación fue iluminada y una puerta se abrió mostrando a una mujer con un largo cabello color fucsia, ojos rojos y vestuario estrafalario.
- No intentes transformarse, tus poderes como sailor mercury no te servirán de nada en este lugar.- le dijo fijando sus profundos ojos en ella.
Ante aquellas palabras Amy sintió que su corazón se paralizada presa del temor aún así fue lo suficientemente fuerte como para encarar a esa extraña mujer que dada las circunstancias no podía tratarse más que de una enemiga.
- No... no sé de que me hablas.- le dijo Amy.
- No te hagas la tonta conmigo jovencita. Sé más de lo que crees, en realidad tu no eres ninguna de las tres sailors a las que vine a buscar pero tu sobrenatural inteligencia me hizo cambiar de opinión, encaja en mis planes.- le respondió la mujer con una siniestra mirada que hacia juego con su mirada.
- ¡¡¡¡¡Ellas me encontrarán!!!!!.- exclamó de pronto la chica.
- ¿Eso crees?.- se mofó la mujer.- Para eso antes tendrían que saber qué has desaparecido.