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Capítulo 3: En esclavitud
Pacientemente, Amy respondía a las preguntas que los visitantes del museo le hacían. Había pasado una semana desde que la capturaron y poco a poco sus esperanzas de ser encontrada comenzaban a desvanecerse. El sonido de una sirena la sacó de sus pensamientos. Los dos chicos que la habían estado acosando a preguntas al otro lado del cristal de su habitación se marcharon y las luces del cuarto se apagaron. Despacio, se dirigió a su cama y cayó en un profundo sueño.
Seis horas después Epsilon(el hombre que la había golpeado y traído hasta allí) la despertó. La condujo hacía su habitación de estudio y le proporcionó nuevo material.
- Mañana nos visitarán un grupo de estudiantes. Su campo de estudio es la formación de estrellas, así, que ya sabes, tienes 12 horas para convertirte en toda una experta en el tema o te pasará lo mismo que a tu compañero.- rugió Epsilon.
- Claro.- respondió Amy. Su voz sonaba distante y cansada, no sabía hasta cuando soportaría la presión.
- Dentro de tres horas vendré a buscarte para que almuerces. Procura avanzar.
Dicho esto, el hombre se marchó dejando sola a Amy que, resignada, comenzó a estudiar. Sin embargo, no podía concentrarse. Sabía que la vida le iba en ello pues aún recordaba el martirio que estaba sufriendo Carlos porque, agotado, había desafinado con el piano en medio de una visita, pero es que sólo podía pensar en el tiempo que quedaba para que Epsilon la llevara al comedor en donde vería al resto de los cautivos: Carlos, Alex, Inma y Julio(Juli). Ellos se habían convertido en su único apoyo.
Cuando llegó la hora, su carcelero volvió a buscarla para llevarla al comedor. Allí se encontró con Alex, Inma y Juli pero ni rastro de Carlos.
- ¿Cómo está?.- preguntó la sailor.
- Averigua.- respondió con indiferencia Alex.
- No te preocupes, él es fuerte, es el que más tiempo lleva aquí.- dijo con suavidad Juli tratando de calmarla.
- Tal vez sea mejor que muera, así acabará su sufrimiento.
- ¡¡¡¡Pero qué dices Inma!!!, ¡¡¡tenemos que seguir luchando porque algún día alguien nos ayudará y nos sacará de aquí!!!. Mientras tanto, permaneceremos juntos, vigilando los movimientos del enemigo y cuando menos se lo esperé le clavaremos la espada al toro.- gritó Juli presa de la excitación mientras realizaba uno de sus más famosos poses taurinos.
- Je, je, je.- rió Inma.
- ¡¡¡¡¡¡Necios!!!!!!.- gritó Alex presa de la ira.- ¿De verdad creéis que algún día saldremos de este zoo? ¡¡¡¡Estamos atrapados!!!! Todos y cada uno de nosotros pensábamos que éramos especiales, que teníamos un don. Julio es un gran torero, apuesto y consumado, Inma una gran doctora, la mejor, Carlos el más prodigioso pianista hasta ahora conocido, tu Amy un genio, y yo... yo iba a ser el mejor escritor de todos lo tiempos. ¿Pero para qué nos ha servido? ¿Para qué una loca nos capture, nos encierre en jaulas de cristal y nos obligue a sobreexplotar nuestras habilidades a golpes de látigo con la amenaza de una muerte lenta y dolorosa sino le damos lo que busca? ¡¡¡¡Abrid los ojos de una puñetera vez, jamás saldremos con vida de aquí!!!!.- terminó de desahogarse Alex mientras las lágrimas corrían por sus mejillas.
- Eso no es cierto.
Todos los presentes se giraron y contemplaron a Carlos. Acababa de llegar. Tenía el rostro amoratonado y una pierna vendada, sin duda, a causa de la paliza que había recibido. No obstante, su mirada estaba llena de esperanza.
- Llevo cinco años aquí y he visto cosas que ninguno de vosotros creería.
- ¿El qué?. Que no somos los únicos, que hay más seres encerrados aquí, seres que no son humanos. Vamos Carlos, nosotros también lo hemos visto, pero eso no cambia en nada las cosas. No cambia el hecho de que esa mujer del pelo fucsia, esa tal Shira, ha creado un zoo intergaláctico para los habitantes de su planeta en donde encierra a seres de distintos mundos que son considerados celebridades en el lugar de donde proceden. Eso es solo una muestra más de nuestra impotencia.- respondió Alex con su acostumbrado pesimismo.
- No es eso a lo que me refiero. Estoy seguro de que esto no es un simple zoo, estoy seguro. Hay algo más.
- Algo más.- se repitió Amy para sí misma.- Ella sabía mi identidad, dijo que buscaba a tres de mis compañeras. Tal vez...
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Shira se encontraba en una gran habitación cuyo único mobiliario consistía en una mesa pequeña situada en el centro y sobre la que descansaba una bola de cristal. La chica la miraba embobada, de la misma forma que un enamorado mira a su amada. A causa de esto, no notó como alguien llamaba a la puerta y, al no recibir respuesta, entraba en la habitación. En ese momento, el destello que hasta ahora había mostrado la bola desapareció y Shira salió del trance en el que parecía estar sumida. Girándose, contempló durante unos segundos al intruso que la había molestado. Las facciones de su rostro irradiaban ira pero poco a poco se fueron suavizando al reconocer a Epsilon.
- ¿Y bien?
- Crisela las ha localizado sólo espera vuestra señal para actuar.
- Que comience a ejecutar el plan mañana. Y dile que tenga cuidado, esas chicas son fuertes y astutas.
- Bueno, sino lo fueran no las habríamos escogido.- respondió con ironía el hombre. Sin embargo, la fría mirada de su superior lo hizo callar.
- Que capture también al cantante, el consejo comienza a sospechar y mucho me temo que ya han enviado a alguien para detenernos.
- Como usted mande mi señora, pero, ¿y la otra sailor?. ¿Aún no conocéis su identidad?
- No.- confesó muy enojada consigo misma.- Y la necesito, sin ella todo se vendrá a bajo. Epsilon, tú eres el único que conoce mis planes. Esa chica es especial no creó que pueda localizarla utilizando los mismos métodos que emplee con las demás, así que no me queda más remedio que utilizar a Amy Mizuno. Encárgate de que todo salga según lo planeado.
- Por supuesto Shira.- dijo el hombre al mismo tiempo que hacia una reverencia.- Yo...
Pero cuando Epsilon elevó la cabeza para seguir hablando con Shira, esta estaba nuevamente sumergida en la contemplación de la bola que había comenzado a brillar otra vez. El hombre no entendía que es lo que la mujer encontraba tan interesante porque él sólo veía una bola de cristal que brillaba.
Consciente de que su presencia allí sobraba se marchó. Jamás entendería a los seres vivos.
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Al teminar de leer el poema que él mismo había compuesto espero, con el corazón latiéndole a cien por hora, los aplausos de su público, pero estos no llegaron. Alex tembló de miedo, era la cuarta vez que sus escritos no gustaban a los turistas que venían a verle y eso podía suponer que Shira considerara que ya no lo necesitaba. Sus miedos más profundos parecieron hacerse realidad cuando, al terminar el horario de visitas, Epsilon fue a buscarle.
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- Así que os conocisteis aquí.- preguntó Amy a Inma y Juli.
- Pues sí, para que veas que este sitio no sólo trae desgracias.
- Bueno, en realidad yo si te conocía de antes, iba a verte a todas las corridas de toros que podía.- sentenció la morena mientras le dedicaba una tierna mirada a su novio.- ¿Y tú Amy?
- Bueno, yo no he encontrado aún a la persona que esperaba.- contestó la aludida algo sonrojada.
- Je, je, je, no te desanimes que a mí también me pasaba eso y ahora ya ves, soy la chica del hombre de mis sueños.
- Oye, no exageres...
- Je, je, je, je, je.- rieron todos mientras se comían su almuerzo.
Las risas fueron interrumpidas por la llegada de Alex que parecía nervioso y asustado.
-¿Y Carlos?.- preguntó angustiado.
- Se lo han llevado ya, ¿por qué? ¿ocurre algo?.- le preguntó Amy.
- ¡¡¡¡Tenemos que irnos!!!!
- Te has vuelto loco, es imposible salir de aquí.
- ¡¡¡No!!! ¡¡¡Estás equivocada Inma! Llevo meses preparando una fuga y este es el momento, ahora o nunca.
- ¿No decías que moriríamos aquí?.- se burló Juli. Pensaba que el chico sufría otros de sus ataques paranoicos.
- Entended, yo siempre me he mostrado pesimista, desde que llegué sólo hasta hace poco dos meses se me ocurrió la idea, tenía miedo de que si demostraba mi entusiasmo ellos se darían cuenta.
- Pero, no podemos marcharnos de aquí, Carlos no está.- dijo Amy muy preocupada por el chico.
-¡¡¡¡Tiene que ser hoy!!! ¿Es que no lo entendéis? Van a matarme, ya no les soy necesario, así que os venís o os quedáis.
- Pero....- continuó dudando Amy.
- ¡¡¡Vamos ya, os necesito, si no salimos de aquí jamás podremos ayudarle!!!
- Tiene razón Amy.- lo apoyó Inma.
- Pues vamos entonces.- los animo Alex muy exaltado.
Les contó su plan. Se había fijado en que cuando Epsilon iba a buscarlo para llevarlo a su jaula no había ningún otro guardia por los pasillos que recorrían y tampoco cámaras visibles. Además, también había observado una extraña puerta situada al lado de la suya. Había averiguado que esta puerta conducía a la sala en donde se encontraban las naves de los turistas, así, que lo único que tenían que hacer era golpear a Epsilon cuando viniera a buscarlo y dirigirse hacía las naves. Allí tomarían una y regresarían a la Tierra.
Los chicos torcieron la cabeza ante tal descabellado plan pues estaba basado en suposiciones. Sin embargo, deseaban tanto salir de allí que lo aceptaron. Siguieron charlando y comiendo como si nada y cuando el guardián de Alex vino a buscarle, este y Juli se situaron a ambos lados de la puerta. Cuando esta se abrió lo golpearon fuertemente dejándolo inconsciente. Rápidamente Alex agarró de la mano a Amy, y Juli a Inma y corrieron en dirección a la supuesta salida. Al llegar se encontraron con el primer problema, la puerta estaba cerrada y la alarma había comenzado a sonar. Habían sido localizados, el plan había fallado pero ya no tenía vuelta a atrás.
Mientras tanto Epsilon había recuperado el conocimiento y había ido a informar a Shira de la situación. Esta lo esperaba.
- El plan se ha puesto en marcha, pronto conoceremos la identidad de la última sailor.