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Capítulo 4: La fuga
- ¡¡¡La puerta está cerrada!!!.- gritó Amy.
- No os preocupéis, tengo la llave. Se la quite a Epsilon cuando lo golpeamos.-respondió Alex.
Todos respiraron aliviados y, cuando la puerta se abrió, observaron que efectivamente se trataba de la sala de despegue. Una nave acababa de aterrizar y los turistas que habían venido en ella eran conducidos por un guía al zoo. Sin embargo, el lugar estaba lleno de guardias aunque no estaba claro si eso era algo usual o era debido a la alarma que acababa de sonar.
De todas formas no tenían tiempo que perder, seguramente ya los estarían buscando. Deslizándose con cuidado se ocultaron tras una gran caja que había al lado de la puerta. Dos metros más allá de esta se encontraba la nave que, afortunadamente, tenía la escotilla por la que habían bajado los pasajeros abierta.
- Bien, sólo tenemos que llegar hasta allí y despegar.
- Dime Alex, ¿acaso tu sabes pilotarla?. Porque lo es que yo no tengo ni idea y creo que no soy el único.- ironizó Juli.
- Bueno, yo esperaba que lo hiciera Amy.- contestó a la provocación el aludido. Eres inteligente, seguro que no te resulta difícil comprender el funcionamiento.
- Claro, claro.- continuó Juli.- Sólo tiene que coger el manual que todas las naves espaciales extraterrestres traen, leérselo en dos minutos y conducirnos a la Tierra que esta aquí al lado. ¡Ah!, y no nos olvidemos de los guardias, hombre, habrá que agradecerles el que nos dejen recorrer dos metros delante de sus ojos sin dispararnos. ¡¡Estúpido!! Hubiéramos hecho mejor en quedarnos donde estabamos, ahora, además de acabar contigo, lo harán también con nosotros.
- ¿Y ahora quién es el pesimista?.- se burló Alex.
- Te voy a...
-¡Chicos!. Ya basta, nos van a oír. Amy, ¿crees que puedes hacerlo?.-le
preguntó la morena.
Amy lo pensó durante un instante. Ciertamente no tenía ni idea pero con la ayuda de su miniordenador podría acceder al sistema de pilotaje automático(si es que lo tenía), averiguar en que lugar de la galaxia estaban y localizar las coordenadas de la Tierra para dirigirse hacia allá. Podía hacerlo así que movió la cabeza afirmativamente.
- ¡Estupendo!.-sonrió Alex.-Sabía que no me fallarías.
- ¿Y los guardias?.- preguntó Inma.
- Sólo tenemos que distraerlos. Alguien deberá llamar su atención y alejarlos de aquí.- explicó Alex.
- ¿Quién?.- preguntó temerosa Amy.
- Yo.- sentenció Alex.- He sido el que os he metido en esto así que es lo justo. Cuando los guardias vengan tras de mí correr hacia la nave y esperadme unos minutos, sino vuelvo, es que no lo he conseguido.
Todos permanecieron en silencio. El riesgo que iba a correr el chico era muy grande y por ello lo miraron con respeto, hasta Juli, que siempre lo había considerado un cobarde y un paranoico.
Tomando aire, Alex salió de su escondite y gritó llamando la atención de los guardias que salieron detrás de él. Sin embargo, hubo uno que se quedó al lado de la puerta por donde nuestros amigos habían entrado a la sala. Esto los atemorizó, todo estaba saliendo mal.
- ¿Ahora que hacemos?.-se dijo a sí misma Inma.- Si salimos corriendo nos verá y nos disparará.
- Le atacaré. Es la única solución que veo. Me acercaré a él por detrás y lo golpearé, mientras, vosotras correréis hacia la nave.
- Eso es muy arriesgado Juli. ¿Y si no lo consigues?
-Tranquila Amy, una vez que le quité su arma será como cuando estoy en el ruedo. Pan comido. ¿Tú que dices Inma?.- le preguntó el chico a su novia que se había quedado callada.
- ¡¡Te quiero!!.- exclamó la joven mientras lo besaba muy fuerte.
- Je, je, je.- se sonrojó el muchacho.
Una vez decidido que hacer el plan se puso en marcha. Muy despacio el chico se acercó al soldado y cuando estuvo a un paso de su espalda lo golpeó con fuerza en la cabeza haciendo que este perdiera el equilibrio. Este momento fue aprovechado por Amy e Inma para correr hacia la nave. Mientras tanto Juli ya había desalmado al guardia pero debido a la gran fuerza que este tenía, le estaba resultando bastante difícil derribarlo. Los puñetazos que el joven le daba a su contrincante parecían que sólo le hacían cosquillas, en cambio, los suyos tenían la fuerza de 10 toros(según Juli). Nuestro amigo estaba a punto de ser venció cuando Alex apareció y golpeó al soldado en la cabeza con un palo. El golpe tuvo el efecto esperado y el enemigo cayó inconsciente al suelo. Juntos fueron a buscar a las chicas que los esperaban a la entrada de la nave.
- ¡¡¡Eres un genio!!!.- gritó llena de alegría Inma mientras saltaba a los brazos de su novio.
- ¿Y yo qué? No hay ninguna palabra de consuelo para mí.- dirigiendo su mirada a Amy.- ¡Eh!, Hablo contigo.
- Lo... los has hecho muy bien.- respondió una sonrojada Amy.
- ¡Ahí están!.- se escuchó al fondo de la sala.
- ¡Oh, no! Los guardias nos han descubierto, deprisa a la nave.
- ¡Sí! Va... ¡ah!
-¡¡¡¡Inma!!!!.- gritó Juli al ver como su novia era apresada por un carcelero que había salido de detrás de la nave.
El chico fue corriendo en busca de la joven pero lo único que consiguió fue que lo cogieran a él también. Paralelamente a esto Alex había agarrado a Amy del brazo y se la llevaba al interior de la nave en contra de su voluntad pues la chica quería ir a ayudar a sus amigos.
-¡Suéltame!. Tenemos que ayudarles.- intentaba zafarse la joven de los brazos de Alex.
- ¡Ya basta! Si los ayudamos nos cogerán a nosotros también.
Estas palabras hicieron recapacitar a Amy. Su compañero tenía razón, si ninguno salía de allí no lograrían nada, pero, si al menos ellos dos lo hacían podrían avisar a las chicas y entre todas acabarían con los planes de Shira.
Rápidamente, Amy buscó la sala principal seguida de Alex. Cuando la encontró saco su miniordenador y comenzó a hacer cálculos. Por suerte la nave si poseía un piloto automático así que la sailor sólo tuvo que localizar su posición y calcular las coordenadas de la Tierra. Según sus cuentas estaban en el planeta Saturno así que sólo tardarían dos minutos en llegar a la tierra gracias a la tecnología de la que el vehículo hacia gala.
-¡Agárrate! Vamos a despegar.- le avisó la joven.
Los motores comenzaron a rugir, la colosal nave se elevó y antes de que sus enemigos pudieran reaccionar salió disparada rumbo a la Tierra. Por primera vez en siete días Amy respiró tranquila.
-¡¡¡Viva! Lo hemos conseguido.- exclamó Alex presa de la excitación.
-¿Qué haremos cuando lleguemos? Seguramente nos seguirán.
- No te preocupes, sé de un lugar perfecto en donde podremos escondernos mientras buscamos ayuda.
Amy sonrió al muchacho, sin embargo, tenía un mal presentimiento. Algo no andaba bien.
***********
- ¿Te encuentras bien gatita?
- No te preocupes Timmy, se me pasará.- le respondió la joven.
Preocupada Timmy se sentó al lado de Bunny. Vicky y ella estaban paseando por el parque cuando vieron, sentada en un banco, a su princesa que lloraba desconsoladamente. Sabían lo de Amy e intuían que ese era el problema.
- ¿Cuándo se marcha Amy?.- rompió Vicky el silencio.
Bunny se sobresaltó, no se imaginaba que estuvieran al corriente.
- Mañana, va a pasar un mes en Francia.
- ¿Sabes gatita?. No deberías preocuparte tanto, seguramente se sentía agobiada y necesitaba desconectar, seguro que cuando vuelva todo estará arreglado porque sino... ¡ tendrá que vérselas conmigo!.- le susurró la sailor del viento al oído.
Bunny sonrió, sabía que no era tan fácil como eso pero agradecía que intentasen animarla. Timmy y Vicky siempre se mostraban distantes pero en el fondo la querían y eso la hacía muy feliz. Ya más animada iba a pedirles que la invitasen a un helado cuando, de entre las sombras, surgió alguien inesperado.
- Vaya, nos volvemos a ver.- dijo el recién llegado dirigiéndose a Timmy y Vicky.
- ¡¡¡Crisela!!!.- exclamó Bunny.
- Vaya, no te había visto. No me digas que también eres amiga suya. - respondió sarcásticamente la joven.
- Por supuesto que lo es, ¿tienes algún problema?.- le retó Timmy.
- No, ninguno. En realidad ha sido una suerte encontraros aquí. Iba a ir a buscaros para invitaros a un concierto. Creo que el grupo que tocará serán los Hanson, no es muy conocido por aquí pero dicen que son muy buenos. Qué, ¿aceptáis?
- Estarás allí.- preguntó coquetamente Timmy.
-Claro.
- Pues entonces está bien, allí nos veremos.
Vicky cogió las dos entradas que Crisela les ofrecía y se despidió amablemente de la joven que se marchó con una extraña sonrisa. Mientras tanto Bunny había permanecido en silencio. Su corazón temblaba, ¿Timmy y Vicky amigas de esa chica?, ¿de la nueva amiga de Amy?. Vicky pareció captar su temor porque le puso una mano en el hombro y le dijo que sólo era una conocida. Un poco más tranquila se despidió de ellas y se marchó a casa. Cuando ya no se la veía Vicky se giró hacia su compañera.
- Creo que se ha quedado peor de lo que estaba. Tal vez deberíamos habérselo dicho.
- No. Es mejor que lo dejemos así, al menos hasta que averigüemos que está pasando y porque esa chica muestra tanto interés por nosotras. Tengo la sensación de que sabe que somos sailor urano y sailor neptuno.
- No lo dudéis.- rió Crisela que las observaba escondida tras unos matorrales.- Disfrutad de vuestra amistad mientras podáis porque pronto deseareis no haber nacido.