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Capítulo 5: El concierto
Eran las once de la mañana, domingo. Bunny se encontraba subiendo las escaleras del templo Hikawa.
- Cuatrocientas noventa y ocho, cuatrocientas noventa y nueve y.... ¡¡¡Quinientas!!!. ¡¡¡Chicas, ya estoy aquí!!!.- exclamó victoriosa.
- ¿Debemos alegrarnos?.- preguntó Rei con picardía.
- Claro, claro, no todos los días sube alguien cinco mil escaleras.- ¿cinco mil? pensaron Carola y Patricia con una gota de sudor en la cabeza, ¿no eran quinientas?.
- Anda siéntate.- contestó resignada la sacerdotisa.
- Te hemos estado esperando para comernos los dulces.- le dijo alguien a su oído.
Precipitadamente, Bunny se giró y se encontró con el siempre jovial rostro de Maite.
- No sabía que ibas a venir.
- Carola me invitó.
-¡Ah!
- Como te encuentras.- se preocupó Patricia por la rubia. Desde que pasó lo de Amy no la habían vuelto a ver tan feliz.
-¡¡Oh!!. Ya estoy bien. Lo he estado pensando y seguro que cuando Amy vuelva ya todo estará bien.- contestó apresuradamente mientras se zampaba unos cuantos bollos.
- ¡¡¡Bunny!!!.- gritó Rei.- Quieres dejar de comer, no le vas a dejar a los demás.
- Ay, no me grites, si hay un... je, je, je, vaya, ya solo queda uno. Qué rápido desaparece aquí la comida.
- No importa, traje más.- intentó calmar el ambiente Maite.- Voy a por más.
Mientras la joven se alejaba hacia la despensa del templo, las chicas se sentaron en los escalones y comenzaron una entretenida charla. El tema del día era el concierto que los Hanson darían el sábado por la tarde en Tokyo. Había creado tanta polémica que las entradas ya se habían agotado. No obstante, Carola tenía cinco en su poder(nos abstenemos de comentar como es posible que una joven normal como ella hubiera conseguido unas entradas que eran codiciadas por medio mundo).
(Una que sabe, sobre todo... ji, ji, ji... si se trata de una poderosa y
bella sailor).
- ¿Creéis que esté bien?.- preguntó Bunny mientras concentraba su mirada en el cielo.
- ¡¡¡Por supuesto!!! Y aunque no lo esté, ¿qué más da?.- se exaltó Carola.- Están buenísimos.
- Creo que exageras.- la cortó Rei.
- Por supuesto que no. Si no me creéis comprobarlo vosotras.
De quien sabe donde Carola sacó un póster tamaño mediano de uno de los componentes del grupo: Taylor. Iba a decir algo cuando una gran polvareda se levantó y a continuación Carola y el póster desaparecieron. Asustadas, las chicas se dispusieron a transformarse cuando...
-¡¡¡¡¡¡Taylor!!!!!. Mi dios va a dar un concierto, aquí, en Tokyo, y yo... y yo... y yo... y yo... ¡¡¡¡¡y yo sin enterarme!!!!!!.
-¡¡¡Maite!!!. ¡¡¡Carola!!!.- exclamaron todas las chicas.
Porque quien había pasado como una apisonadora no había sido otra sino Maite, que se encontraba sentada encima de la pobre Carola con el póster en la mano y llorando de felicidad. Claro, la pobre Carola también lloraba pero de dolor, "quitádmela de encima", imploraba la chica.
- ¡Uf!, lo siento.- se disculpó Maite. Acto seguido se levantó y continuó brincando.
- ¿Estás bien Carola?.- preguntó Patricia.
- No... no... no os preocupéis, no es nada que un cirujano no pueda arreglar.
- ¡¡¡¡¡Taylor!!!!¡¡¡Yuju!!!¡¡¡Taylor!!!¡¡¡Yuju!!
- Maite para ya.- intentaron tranquilizarla pero la chica siguió con lo suyo.
- ¡¡¡¡¡Taylor!!!!¡¡¡Yuju!!!¡¡¡Taylor!!!¡¡¡Yuju!!
- Creo que se ha vuelto loca.- suspiró Rei.
- ¡¡Ah!! Está enamorada.- corearon a dúo Patricia y Bunny.
- Creo que tendré que invitarla.- suspiró Carola.
Y en ese momento Maite dejó de dar brincos, miró a Carola con lágrimas en los ojos y corrió a sus brazos. "Te quiero", exclamó la joven. "¡¡¡¡Socorro!!!!", gritó Carola, "¡¡¡Qué cruz!!!", pensaron las demás.
****************
Eran las cinco de la tarde, el sol brillaba con gran intensidad en el cielo y el ambiente era sofocante. Sin embargo, esto no parecía importar demasiado a la gente que pacientemente hacia cola para entrar en el pabellón en donde tendría lugar uno de los conciertos más esperados del año. O al menos casi nadie.
-¡¡¡¡Quiero irme!!!!.- gritó desesperada una joven de peinado extraño.
- No.- le respondió una chica que había a su lado.
- ¡¡¡Pero tengo sed!!!
- Bebe agua.
- ¡¡¡Estoy cansada!!!
- Como todas.
-¡¡¡¡Me voy a desmayar!!!!
- Te perderás el concierto.
-¡¡¡¡Rei!!!!
-¿Qué?
- Vamonos.
- No podemos, quedamos en hacer dos turnos para guardar cola, y el nuestro aún no termina.
- Pero llevamos dos horas esperando.
- Eso quiere decir que nos falta menos para entrar.
- Rei...
- ¿Que?
- ¡¡¡¡¡¡Faltan tres horas para que abran las puertas!!!!
- ¿Y?
- Nada.- le respondió resignada.
Sin poder hacer nada por cambiar su trágico destino, Bunny se dedicó a observar al resto de las personas que estaban en la cola. Todos charlaban animadamente y al parecer no les importaba que hiciera tanto calor. Debían estar igualmente de locas que las chicas y Maite que habían decidido(sin consultarle, por supuesto) que harían dos turnos de cinco horas cada uno para estar en la cola. Según ellas para coger unos buenos lugares. Por lo visto no habían sido las únicas porque cuando Rei y ella llegaron a las tres de la tarde para sustituir a Patricia, Carola y Maite se encontraron con que delante de ellas habría unas 200 ó 300 personas más o menos, casi nada(de suerte que el pabellón era muy pero que muy grande, aunque, seguramente eso no les libraría de pasar calor, hambre, peligro de asfixia, pisotones, puñetazos y quién sabe cuantas cosas más pero como era costumbre al parecer esos pequeños contratiempos sólo le afectaban a ella).
Cansada de mirar se dedicó a fastidiar a Rei que había aprovechado la situación para sentarse en el suelo y hacer ejercicios de relajación, aunque según Bunny era una pérdida de tiempo porque con el bullicio que había allí no creía que pudiera concentrarse demasiado.
Pero bueno, como iba diciendo tras molestarla unas cuantas veces, coquetear con un chico que se le había acercado(pena que Rei se diera cuenta y la amenazara con contárselo a Armando), discutir con una pareja que afirmaban que las sailors scouts eran un fraude y que Sailor Moon sólo era una mocosa con mal gusto(poco faltó para que la aludida no se transformara allí mismo y les diera un buen escarmiento al " par de mocosos"), volver de la enfermería que habían montado al lado del pabellón y en donde le habían intentado aliviar el dolor que sentía en la mejilla como consecuencia del golpe recibido por una fan al afirmar que Taylor no era tan guapo como parecía y que su Armando lo superaba con creces, insultar a un pobre chico que había intentado colarse y, desmayarse tras haber confundido a un chico, que se estaba besando al principio de la cola con una chica bastante guapa, con Armando, se abrieron las puertas media hora antes de lo esperado y la chica lloró de felicidad aunque poco le duró cuando vio lo que iban a tardar en entrar.
Media hora después llegaron el resto de las chicas y al cabo de otra media hora la espera llegó a su fin. Las chicas entraron muy emocionadas y se colocaron en donde pudieron, es decir, en medio del campo(ay que decir que Maite trató frenéticamente de abrirse paso entre la multitud para llegar a las primeras filas pero aunque parezca mentira había muchas otras chicas que estaban más locas que ella). Cuando el lugar estuvo lleno(incluidas las gradas) se encendieron las luces del escenario y una vez que la multitud se calmó el grupo comenzó a cantar uno de sus temas: "Smile"
Well this feeling that you'are feeling
<<Esto que sientes>>
is something I know you've felt before
<<es algo que se que has sentido antes.>>
when I see you I want to hold you
<<Cuando te veo quiero abrazarte>>
till the end of time anda little bit more...
<<hasta el fin de los tiempos y un poco más...>>
La canción era hermosa, te llegaba al corazón. Bunny miró a Maite. Miraba directamente hacia Taylor, y por la expresión de su rostro parecía estar volando por el paraíso. Era increíble como un estadio de la capacidad de este estuviese lleno y no se oyera ni el más mínimo ruido, tan solo la voz de los tres chicos. La sailor se fijó un poco más en el joven que había cautivado a su nueva amiga, era un chico de rostro dulce, bastante guapo aunque parecía muy joven.
De pronto vio algo que la desconcertó, tras el escenario estaban asomadas Timmy, Vicky y... Crisela. Sabía que irían al concierto pero no se esperaba que lo fueran a presenciar desde allí. Esto le dio una gran idea de la que se arrepentiría más tarde.
***********
- ¿Os gusta?
- Son buenos.- respondió Vicky.
- Pues yo prefiero oírte tocar a ti.- le susurró Timmy a la joven.
- El concierto está a punto de terminar, ¿si queréis puedo llevaros a ver a Taylor? Es un joven muy agradable.- intentó persuadirlas Crisela.
- ¿Por qué no?
Cuando el concierto terminó y los chicos se retiraron a sus camerinos(mejor dicho al vestuario), la joven condujo a sus invitadas hacia el lugar. Crisela llamó a la puerta(después de mostrar a los guardias de seguridad su pase) y entró seguida de las dos guerreras. En ese momento sólo se encontraba allí Taylor que fue corriendo a saludarlas. Crisela, que al parecer había conocido al chico en una cena que su padre había dado, le presentó a Vicky y a Timmy. Después se disculpó y se marchó no sin que Timmy le echará una mirada llena de sospecha que no pasó desapercibida por la chica.
Fuera del vestuario, Epsilon la estaba esperando.
- ¿Están los tres?.- preguntó fríamente el hombre.
- Sí, pero creo que sospechan algo.
Mientras tanto, Timmy no paraba de hacerle preguntas al chico sobre Crisela, quien, aunque se extrañaba bastante de que alguien hubiera ido a verle sólo para interrogarle acerca de una chica a la que no conocía demasiado respondió amablemente a todas las preguntas ("es que es un ángel", hubiera dicho Maite si se hubiera encontrado allí).
De repente, Vicky se sobresaltó y rápidamente sacó su espejo sin preocuparse de la presencia de terceros. Este le confirmó lo que ella había sentido pero era demasiado tarde, un extraño gas comenzó a salir del respiradero y en cuestión de segundos lo llenó todo haciendo que sus ocupantes perdieran el sentido y cayeran al suelo.
Al mismo tiempo que esto ocurría, en un chalet en plena montaña, Amy estaba a punto de cometer el peor error de su vida.
Continuará...