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Capítulo 1: La vuelta a Céfiro
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Era un día normal en el dojo Shido. Hikaru, una chica de pelo rojo de 17 años estaba practicando con sus alumnos.
De pronto se abrió la puerta corrediza, y la cabeza del hermano de Hikaru, Kakeru, asomo la cabeza.
Sin cambiarse de ropa, fue a recibir a sus amigas y a invitarlas a pasar a la sala de practica mientras ella ordenaba y recogía todo.
La chica miro un momento al suelo antes de hablar.
Hikaru salió a cambiarse, luego de haber ordenado todo.
En ese momento volvió Hikaru, ya vestida. Todas habían conservado su costumbre de vestirse de un color, Fuu de verde, Umi de azul y Hikaru de rojo o negro. Todas habían crecido y madurado, aunque cada una conservaba su carácter. Como ninguna había conseguido olvidar realmente a Céfiro, ni a sus habitantes, ninguna tenia novio, aunque muchos habían querido serlo, sobre todo de Umi.
Caminaron conversando de toda clase de cosas. No tenían tiempo de verse a menudo y como estaban en diferentes universidades y lugares, no se encontraban por casualidad. Hoy había sido una suerte poder estar juntas sin nada que hacer las tres, por lo que aprovecharon que hacia buen tiempo y salieron a recorrer ese lugar inolvidable para ellas como era la Torre de Tokio.
Llegaron al lugar exacto en que habían estado con sus colegios la primera vez que habían sido lanzadas por medio de la Magia a los cielos de Céfiro. Aun estaba ahí el telescopio con el que Hikaru había disfrutado tanto en un paseo escolar. Ella lo acaricio, cuando de pronto una moneda se introdujo en la ranura, haciéndolo funcionar. Hikaru miro a su alrededor.
Las tres quedaron paralizadas por un momento. ¡Estaban repitiendo lo que había sucedido aquella vez! Al mismo tiempo, las tres chicas recordaron lo que había pasado a continuación: la Princesa Esmeralda, Pilar de Céfiro, había aparecido visible solo para ellas y les había suplicado que salvaran su mundo.
Y al pensarlo juntas y al mismo tiempo, una cosa sucedió. En el cielo, fuera de la Torre de Tokio, vieron el paisaje de Céfiro, tal y como estaba la primera vez. Y una figura se dibujo sobre este fondo.
Las chicas se consultaron con una mirada. Estaban todas de acuerdo.
<< Quiero ir para poder ver nuevamente a Ferio... >> suplicaba Fuu, y un halo de luz verde salió de su pecho hacia Hikaru
<< Quiero ver a Ascot y a Gurú Clef, y a Caldina, Ráfaga, Presea... otra vez...>> rezaba por su parte Umi, y un halo de luz, esta vez azul, salió de ella hacia Hikaru
<< Quiero ver a todos mis amigos y a mi amado mundo de Céfiro... y a Latiz de nuevo >> penso Hikaru. Llegaron las luces de sus amigas y ella las junto en una esfera blanca luminosa sobre su cabeza. De ella salió una roja y llego una morada de Gurú Clef desde el cielo. Hikaru sostuvo la esfera sobre su cabeza y luego la soltó y camino unos pasos hacia atrás, mientras la esfera se expandía y formaba un gran portal. De un salto, las tres chicas saltaron dentro de el sin prestar atención a las miradas asombradas de mucha gente allí en la Torre de Tokio.
Al otro lado del portal Gurú Clef las esperaba. Estaban en la sala del trono.
Luego de saludarlo, las Guerreras Mágicas preguntaron por los demás.
Llegaron al comedor donde reinaba un agradable ambiente. Todos conversaban, pero al ver llegar a Gurú Clef acompañado de unas jovencitas que se parecían en extremo a esas chicas que habían salvado su mundo... el comedor quedo en el mas absoluto silencio. Allí estaban Ferio en la cabecera, como Fuu comprobó complacida. A su derecha estaba un puesto vacío que Gurú Clef ocupo pronto, luego Ascot, Caldina al lado de Ráfaga... solo faltaban Presea y Latiz, como vio Hikaru cuando llego.
Pero no tuvo demasiado tiempo para pensar en el mientras duro la comida. Todos querían saber que había pasado con ellas en ese tiempo, como habían vuelto, etc. Entre las conversaciones se enteraron de cosas interesantes como que los tiempos de los mundos parecían haberse equilibrado, en Céfiro solo había pasado un año mas que en la Tierra, Ascot había pasado a ser un mago respetable que ayudaba bastante a Gurú Clef, Caldina y Ráfaga finalmente se habían casado... lo único que no supo Hikaru fue que había pasado con Latiz. Sabia que Presea estaba en el Bosque del Silencio haciendo armas nuevamente, y que Mokona la acompañaba, pero de Latiz... nadie había querido decirle nada y rehuían su mirada cuando ella intentaba sacar el tema.
Mientras caminaban por los pasillos Umi le dijo a Hikaru.
Viendo así a sus amigas Hikaru rió con muchas ganas, olvidándose de Latiz. Después de todo, no se preocupaba mucho de el, solo tenia deseos de volver a verlo.
Llegaron a su habitación y aunque era temprano decidieron dormir hasta el día siguiente. Al poco rato estaban todas profundamente dormidas.
Como había sucedido en otra ocasión, las Guerreras Mágicas se despertaron a mitad de la noche. Lo que cambio fue que la primera en despertar fue Hikaru.
<< No me gusta despertar por la noche... >> murmuro para si, quedándose despierta. Pero al poco rato comprendió que no se volvería a quedar dormida. Escurriéndose entre las sabanas, logro salir de la cama sin despertar ni a Fuu ni a Umi. Se vistió y trenzo su cabello, saliendo y cerrando suavemente la puerta.
La segunda fue Fuu. A ver que el espacio de Hikaru estaba vacío, se decidió y dejo la tibia cama para ir a vestirse. Umi tenia razón, dijo sintiendo nuevamente su cara arder. Quería conversar en privado con Ferio... iría a pasear al jardín mientras el se despertaba.
La ultima fue Umi. Viendo que estaba sola durmiendo, decidió despertarse bien e ir a los terrenos del palacio mientras amanecía. Se vistió y salió.
Fuu paseo durante mucho rato por los jardines. Como todos eran diferentes, uno de nieve, uno de desierto y así, no se aburrió y estuvo mucho rato paseando sin darse cuenta del tiempo. Cuando paso por frente la ventana del trono, vio que había una luz y se decidió a entrar. Dentro vio que Ferio estaba trabajando.
<< Has cambiado mucho desde que eras ese joven vagabundo en el Bosque del Silencio, Ferio...>> Y Fuu se decidió a entrar.
Y así hubiesen seguido si Ferio no se hubiera decidido.
Sabiendo muy bien que casarse con Ferio era entrar en una vida mil veces mas ajetreada que la que tenia y dejar la Tierra para vivir en Céfiro, Fuu lo penso bien. Pero amaba demasiado a Ferio y consintió mientras el la abrazaba y besaba lleno de alegría.
Umi también paseo, pero al llegar la madrugada tomo una capa y salió del castillo. Iba a buscar a Presea, deseaba preguntarle una cosa importante. Paseaba sin ser reconocida por nadie, además busco los caminos mas solitarios. No deseaba que la vieran sin compañía.
A eso de una hora de camino encontró la entraba del Bosque en donde vivía Presea y su casa. Toco la puerta y entro, sacándose la capa que llevaba.
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Mientras, Hikaru paseaba hasta llegar a un patio con una fuente en su centro. Aquí había visto a Latiz por primera vez. Su corazón comenzó a latir con fuerza.
Entro y se sentó junto a la fuente, y suspiro. ¿Dónde estaría Latiz?
Por el otro lado de la fuente le llegaron de pronto unas voces. Una era de Latiz, Hikaru estaba segura, y la otra... Hikaru estaba por dar la vuelta loca de contento al oír a Latiz, cuando se dio cuenta que la otra voz era de mujer.
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Dio la vuelta a la fuente justo para ver el final del beso. La inesperada interrupción hizo que la pareja se quedara mirando de hito en hito a la recién llegada.
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En una esquina del castillo, Hikaru lloraba y lloraba sin poderse contener. ¡Ella pensaba que Latiz la amaba aun! Saco su medallón, que siempre llevaba a todos lados, y se dijo que cuando lo viera de nuevo se lo devolvería. Fijándose con atención, vio que tenia una pequeña rajadura en una parte. Se pregunto si eso significaba que así estaba su amor por ella... de pronto, un dolor como un rayo le partio la cabeza, y dejo caer el medallon. Y escucho una voz dentro de ella.
<< Ven, Hikaru... déjame salir y podrás vengarte de el...>>
<< Déjame salir... déjame salir y seremos fuertes tu y yo>>
<< Lo siento, pero creo que las cadenas que me unen a ti están rotas. Los pensamientos tristes que abrigas me han liberado ya... y tu te me unirás esta vez>>
<< Ja, ja, ja, como intentas pensar en cosas alegres... pero estas cadenas nunca serán fuertes. Y yo quiero liberarme de ti... ya no me quieres, y quiero salir>>
Hikaru sintió que una fuerza la envolvía, y por un momento perdió conciencia de lo que hacia. Cuando volvió en si se dio cuenta de que estaba en el comedor tomando desayuno con todos.