Al poco rato del desayuno, llego al castillo Umi trayendo a Presea. Todos la saludaron con alegría, y las recién llegadas miraron a Hikaru, pero esta había logrado controlarse y aparecía perfectamente serena ya. Es mas, hasta lograba reírse de una manera que hacia pensar que estaba tan contenta por volver a encontrarse con sus amigos de Céfiro como sus amigas. Umi y Presea se sintieron tranquilas, y la primera se prometio a si misma decirle todo lo que le había contado Presea por el camino.
- ¿A dónde irán hoy día? - les pregunto Caldina
- No sabemos a donde iremos. ¿Qué dices tu, Ferio? - dijo Fuu - ¿a dónde vamos?
- Donde tu quieras.
- Primero quiero hablar una cosa con mis amigas - le dijo ella, olvidada ya de todo, o de casi todo.
- Bueno, yo estaré paseando por el jardín, luego vas y me encuentras, ¿si?
- Claro.
- Que románticos andamos, Fuu... - dijo Umi haciendo reír a Hikaru y a los demás y sonrojar a Fuu - bueno, por mi parte, quiero hablar una cosa con Presea, Hikaru y Fuu... pero eso será luego de que nos digas eso que quieres contarnos. ¿Y tu, Hikaru?
- Yo... quiero dar un paseo por Céfiro... sola. Lo que pasa es que quiero ver bien este mundo antes de que tengamos que volver - dijo rápidamente al ver la expresión extrañada de todos.
Umi y Presea la miraron un poco alarmadas. Ella no era así antes de llegar a Céfiro.
- Bueno - dijo Gurú Clef - yo iré a hacer unas cosas. Así que...
Se levanto, se despidió y salió caminando despacio. Ráfaga y Caldina se disculparon y se fueron también, Ferio salió como había dicho a dar una vuelta por los jardines, Presea salió un momento y Fuu se volvió hacia sus amigas.
- Bueno, chicas... es difícil decir esto... - enrojeció
- Es muy fácil saber lo que nos quieres decir, Fuu - dijo Umi
- ¿Y eso por que?
Y tanto Hikaru como Umi señalaron la cara roja de Fuu.
- Es Ferio, ¿no?
- Bueno... si. Me ha pedido que me case con el.
- ¡¿Qué que?! - exclamaron ambas
- Si... eso.
- ¿Y lo has aceptado?
- ¡¡Claro que si!! Se que eso significa quedarme aquí y ser Princesa y todo... y... - y Fuu no pudo terminar la frase bajo el abrazo aplastante de sus amigas
- ¡¡Es estupendo!! - exclamaba Hikaru
- ¿Cuándo es la boda? - pregunto Umi
- Ehh.... no lo hemos planeado aun... - dijo Fuu
- Bueno, pues anda a hablar con el sobre eso - dijo Umi sonriendo a su amiga - o si quieres quédate aquí y óyenos...
- Si, quiero aprovechar al máximo el tiempo con ustedes ahora. Ferio... - Fuu se ruborizo al decir su nombre - me podrá esperar un poco
- ¡¡¡PRESEA, VEN POR FAVOR!!! - grito Umi, y al instante se abrió la puerta y entro la armera de Céfiro.
Una vez instaladas en una de las salas del castillo, Umi comenzó a hablar.
- Bueno, Hikaru... no pude menos que preocuparme por ti cuando te vi tan triste a causa de Latiz... (Hikaru bajo la cabeza) y por eso le pregunte acerca de el a Presea, esta mañana temprano. Y ella me dijo... que... bueno, sigue tu, Presea
- Bueno, Hikaru, quería hablarte de la relación que tiene actualmente Latiz con...
- Ya lo se - dijo Hikaru con voz neutra, muy rara en ella.
- ¿Eh? - las demás la miraron. Fuu no comprendía mucho que sucedía, pero quería prestar igualmente su apoyo a Hikaru si ella la necesitaba.
Hikaru había estado toda la reunión intentando pensar en cosas felices para que este recuerdo no liberara. Pero ya no pudo mas. Pese a su gran fuerza de voluntad no podía evitar pensar tristemente en Latiz, porque la herida estaba aun abierta. De pronto, mientras mantenía la cabeza baja, sus ojos se volvieron rojos con una mirada malvada en ellos.
- Si, lo se. Y ahora... ¿no creen, Umi, Fuu, que seria bueno que Clef nos diera nuestras armaduras y Presea nuestras armas?
- ¿Qué? ¿Las armas? - dijo Presea - ¿Para que las quieres?
- Bueno - dijo Luz, que era quien hablaba en Hikaru - pense que seria lo mejor si es que alguien nos ataca. No tendremos por que llevarlas puestas todo el tiempo... pero es una buena medida de protección.
- Podría ser - dijo Umi
- Después de todo, no tendremos para que usarlas, es cosa de tenerlas con nosotras - dijo Fuu
- Bien. Vamos a la sala del trono - se decidió Presea, y sin que nadie la viera Luz esbozo una sonrisa.
Una vez con Gurú Clef y Ferio, Hikaru dio a conocer una vez mas su opinión. Aunque estaban sorprendidos, Ferio y Clef dieron su consentimiento, y Presea saco las espadas de las Guerreras Mágicas y se las dio. Luz tomo con secreto placer la empuñadura, cuando Clef grito, levantando su bastón:
Y al instante estuvieron vestidas con sus armaduras. Luz no necesitaba mas, solo ahora buscaba la ocasión de salir del castillo sin ser vista.
- Ahora podremos invocar a los Genios si es necesario, también... - dijo Fuu, acariciando su espada.
- Si, creo que después de todo fue lo mejor, ¿no lo crees así, Hikaru? - dijo Ferio
- Si, claro... - dijo Hikaru, sudando frío. Acababa de recuperar nuevamente consciencia de lo que hacia y ya iba entendiendo el plan de Luz. ¡No debía dejar que esto ocurriese! ¡Luz quería usar a Rayearth para destruir Céfiro y al castillo! Hikaru quería a su Genio y no iba a permitir que lo usaran para algo así. Y esto le dio fuerzas para soportar.
Durante todo el ida estuvo intentando disfrutar cada segundo para tener pensamientos felices. Lo mas difícil de lograr era estar realmente feliz cuando lo que mas quería era llorar amargamente, pero... ¡no! ¡Debía seguir pensando cosas alegres! Hikaru intentaba sonreír... sonreír, aunque su corazón sangraba.
Durante muchos días estuvo en esta incierta situación, acostumbrándose a vivir así. Por lo menos mientras estuviera en Céfiro debería andar con cuidado, porque en Tokio Luz no tendría de donde alimentarse. Pasaba las noches sin poder dormir bien a causa del miedo de soñar cosas tristes, y cada día se veía mas desmejorada. Además, muchas veces se quedaba absorta en cualquier cosa sin poner atención en la conversación, cosa muy rara en la Hikaru de antes. Realmente, pensaban todos, se estaba volviendo una extraña. Nadie la comprendía del todo, aunque sus amigas pensaban que era a causa de Latiz. Ambas pensaban que Hikaru sabia toda la verdad, aquello de que Latiz estaba atado de manos, pero Hikaru seguía creyendo que Latiz la había olvidado. Y ni Umi, ni Fuu, ni ningún otro, se atrevía a sacar el tema frente a Hikaru, por lo que el error quedo oculto y nunca fue sabido por Hikaru.
Hikaru no había vuelto a ver a Latiz desde aquella vez en la fuente. Le habían comentado que había vuelto a ir a Autozam, y la chica se preguntaba si habría ido con su novia o no. Ya no le dolía tanto pensar en Latiz, es mas, lo hacia a menudo, porque a fuerza de no querer sentir para liberar a Luz se estaba volviendo insensible. No había nada que la hiciera a sonreír, ni llorar, ni nada que la alterara en lo mas mínimo. Había levantado una barrera entre el mundo exterior a ella. Y Luz se aprovecho de este hecho para liberarse completamente de la voluntad de Hikaru.
Al estar sin sentir nada de lo que pasaba con las otras personas, y sin querer hablarles demasiado, Hikaru sostenía algunas veces conversaciones en su interior con Luz. Generalmente eran para oponer las voluntades de ambas en una batalla hasta que alguna (generalmente Luz) se rendía. Si sucedía lo contrario, Luz podía controlar un rato a Hikaru. Pero un ida, cuando Hikaru ya prácticamente parecía una maquina, Luz comenzó a charlar.
<< Hikaru, ¿qué pasa con tus amigas? ¿No te conversan ya?>>
- No son ellas, sino que soy yo. ¡Por tu culpa ya no puedo sostener una conversación sin temor!
<< ¿Por qué dices eso? Yo no tengo la culpa. Si me dejaras libre todo esto acabaría... >>
<< ¿Jamas? Es una palabra demasiado larga para ti... >>
- Puede ser. Pero si yo estoy aun viva, no te dejare el paso libre...
<< ¿Tendré que esperar a que mueras? Pero... ¿morirás por la causa de Céfiro? >>
<< ¿Hasta alejarte de todo y vivir como ermitaña? >>
- ¿No lo estoy haciendo ya?
<< ¿Y tus amigas no te ayudan? >>
- Umi y Fuu, bien lo sabes, no tienen idea de que tu puedes volver a salir...
<< ¿No les has contado? >>
<< Pues para recibir su ayuda. ¿No son para eso las amigas? >>
- Si, pero ellas están bien aquí. No quiero empañar sus vidas.
<< Estas haciendo todo un enorme sacrificio por ellas y no te dan las gracias... >>
- Ellas no lo saben - repitió Hikaru mirando por la ventana. Estaba sola.
<< Pero podrían darse cuenta, ¿no? Te conocen lo suficiente... quizás ellas se dan cuenta y no quieren ayudarte >>
- Ellas no harían una cosa así.
<< ¿Por qué no? Podría gustarles la rutina y la tranquilidad...>>
- No lo creo. Ellas no harían eso.
<< ¿No? ¿Cómo lo sabes? >>
En este punto de la conversación la opinión de Hikaru se dividió en dos. Por un lado seguía firme en su convicción de que Umi y Fuu eran inocentes, y otra parte, la que ya estaba cansada de vivir así, comenzó a decirle que ellas habían actuado así conscientemente. Hikaru no se había dado cuenta de lo que pasaba, pero Luz si, porque iba recibiendo energía de este pensamiento triste de Hikaru. Hasta que pronto tuvo la suficiente fuerza para liberarse. Y lo hizo con tanto disimulo que Hikaru no se dio cuenta. Suspirando se levanto y fue a la puerta del castillo con los demás a recibir a Ferio y Clef que habían salido a recorrer algunas zonas afectadas de monstruos.
- ¡¡Hikaru!! - dijo Umi - No te había visto hoy - el corazón de Hikaru, azuzado por Luz, comenzó a llenarse de rencor por estas palabras, que ella interpreto como que Umi no quería verla.
- Bueno... estaba viendo por la ventana...
- Queríamos dar un paseo, como no te encontramos pensábamos salir ahora mismo - le anuncio Fuu con una sonrisa. Pero Hikaru, ya absolutamente fuera de control, penso que Fuu había guardado el secreto voluntariamente para no llevarla.
- Bueno... salgan ustedes, que yo me quedare aquí. Me siento cansada hoy.
- Tienes grandes ojeras, Hikaru - dijo Presea, preocupada.
- No te preocupes, Presea - dijo Hikaru un poco brusca - bueno, váyanse ahora... se les hace tarde.
- Bien. Volveremos en unas dos horas, no mas, ¿si? - dijo Ferio
- No se preocupen por mi. Disfruten su paseo - dijo Hikaru
En cuanto se fueron todos, menos Gurú Clef que tenia trabajo, Luz puso manos a la obra. Primero, controlo a Hikaru porque la chica estaba ya vencida con todas las cosas que habían pasado. Y como ya podía hacerlo cuando quisiera, comenzó los preparativos. Saco la espada de Hikaru, y se puso la armadura de Clef. Luego fue a la habitación de Ferio y saco de un cofre una gema.
- ¡¡Ya es mía, por fin!! - grito Luz por Hikaru, sin que nadie la oyera - ¡¡La Gema de las Dos Lunas!! ¡Con ella y con Rayearth derrotare a todos!
Luz penso que nadie la había oído, pero era falso. Alguien estaba pasando por el pasillo cuando ella grito. Y esa persona era Latiz.
Latiz estaba en el pasillo, y cuando Hikaru grito esas palabras tan extrañas, sintió un escalofrío y entro apresurado en el cuarto de Ferio.
- ¡Hikaru! - dijo asombrado al ver a la chica con la mano alzada con la gema y la armadura puesta - ¿Qué haces?
La chica se dio vuelta, y Latiz quedo paralizado por el asombro. Tenia una mirada feroz, llena de rencor y odio por todos.
- ¡Yo no soy Hikaru, tonto! ¡Soy Luz, de quien todos ustedes se han burlado!
- ¡Luz! ¿Qué estas haciendo con Hikaru?
- Estoy aprovechando un momento en que ella se siente con el corazón roto y llena de pensamientos tristes que me liberan para desasirme de su voluntad y salir... ¡ya nadie me puede detener!
- ¿Corazón roto...?
- ¿No comprendes, verdad? ¡Hikaru llora en silencio por lo que le hiciste, y eso hace que mis cadenas a ella se vayan debilitando hasta desaparecer! - Luz sentía de verdad lo que Latiz le había hecho a Hikaru, aunque no lo demostrara, porque Luz era una parte de Hikaru - Y ahora, ella me ayudara para conquistar Céfiro.
- ¡Eso no es verdad! ¡¡CLEF!!
Gurú Clef oyó los gritos amortiguados de Latiz, y salió corriendo de la sala del trono a donde el se encontraba.
- ¡Estúpido! - dijo Luz - No importa. ¡No me detendrán!
Salto por la ventana y cayo en uno de los enormes jardines. Latiz salto fuera y en unos momentos también llegaba Clef ahí.
- ¡Hikaru! - dijo el mago, asombrado
- No es ella, Gurú Clef... - dijo Latiz - es Luz quien la controla.
- ¡Ahora me explico por que estaba tan extraña últimamente! ¡Debe haber estado usando toda su fuerza de voluntad para evitar que Luz se escapara!
- ¡Y todo es por mi culpa...! - dijo Latiz
- Tuya no, sino de esa mujer... - Gurú Clef se callo cuando vio que Hikaru, guiada por Luz, levantaba su espada.
- ¡¡Rayearth, aparece!!
El enorme genio apareció, y Hikaru se metió dentro de el. Rayearth llevaba en la mano la Gema de las Dos Lunas, y Luz, dentro del genio, salió del cuerpo de Hikaru y se paro a su lado.
- ¡Ahora, Hikaru! ¡Usa la Gema de las Dos Lunas para acabar con el castillo!
<< Ferio, Umi, Fuu, Presea, y todos los que están ahí... vuelvan al castillo; Hikaru, controlada por Luz esta atacando... >> dijo Gurú Clef telepáticamente a los que paseaban.
- ¿Qué? - dijo Umi - ¡No puede ser!
- ¡Hikaru esta siendo controlada por Luz! - grito Ferio corriendo de vuelta al castillo - ¡Llamen a sus Genios y vayan allá!
- ¡¡Seres!! - grito Umi, y se metió dentro del genio
- ¡¡Windom!! - grito Fuu, e hizo lo propio, volando ambas al castillo, del cual ya quedaba menos, pues la batalla de Hikaru y Clef y Latiz estaba destruyéndolo.
- ¡Llegaron, al fin! - dijo Clef, desfalleciente - ¡Hikaru esta muy poderosa, llevada por su odio!
- ¡Odio! - repitió asombrada Umi - ¡De que!
- ¡¡De todo!! - grito Latiz - ¡No hay tiempo de explicarlo ahora, hay que detenerla!
Rayearth lanzaba ahora un poderoso ataque con la Gema de las Dos Lunas. Ferio llego montado en una criatura, y la reconoció.
- ¡¡Ese es el tesoro Real mas importante!! ¡¡La Gema de las Dos Lunas!! Y... - añadió horrorizado - esta siendo ocupada por una persona con la fuerza de voluntad suficiente para ser el Pilar... ¡su poder debe ser monstruoso!
Anticipado por Ferio, no sorprendió a nadie cuando un poderoso rayo lanzado por Rayearth barriera con la mitad del castillo.
- ¡Detente, Hikaru! - grito Umi, y se lanzo a la batalla, seguida por Fuu.
Tras unos cortos momentos de lucha quedo Hikaru definitivamente como dueña dl campo de batalla, mientras estaban todos llenos de heridas tendidos en el pasto. Cuando iba a asestar el golpe final que mataría a Umi, Hikaru sintió un intenso dolor en la frente. Se llevo las manos a la cabeza, soltando la espada que cayo a un lado.
- ¿Qué te pasa, Hikaru? - pregunto Luz
- ¡No puedo matar a Umi! - dijo Hikaru - ¡No puedo combatir contra los míos!
Había recuperado al fin su consciencia, no estaba en ese estado de insensibilidad.
- ¡Debo combatir contra... ti, Luz! - y le costaba un esfuerzo enorme decir estas palabras - ¡Déjame fuera, Rayearth, y saca a Luz también!
El Genio hizo lo pedido, y luego desapareció. Las otras dos Guerreras Mágicas, Ferio, Latiz y Gurú Clef se pusieron de pie, curados por la magia de Fuu.
- ¿Contra mi? - dijo Luz, sin poderlo creer
- Con... tra ti... si... eso debo hacer - Hikaru apelaba a toda su fuerza de voluntad restante para no ser controlada nuevamente.
- ¡No puedes hacer eso!
- ¡Si! ¡Por lo que quiero, lo haré! - exclamo con fuerza Hikaru, sacándose de encima lo restante de la voluntad de Luz.
- ¿Por Latiz también, Hikaru? - dijo Luz
La chica se detuvo. Y, sin mirar a Latiz pronuncio las palabras que a él le dolieron mas que ninguna.
- El esta muerto para mi. No sacaras nada por recordarme que existe... Luz. Prepárate.
Hikaru tomo su espada y se alisto. Luz saco de la nada una espada idéntica a la de Hikaru, pero negra.
- Lista para la batalla. Que gane la mejor - dijo con voz sombría
- ¡¡Espera, Hikaru!! - grito Latiz, y fue absolutamente visible como Hikaru tembló al oír su voz - ¡Si matas a Luz... una parte de ti también morirá! ¡Perderás tus recuerdos!
- No me importa - dijo Hikaru - nada me importa. Perderé los recuerdos, pero también te olvidare a ti. Lo siento. No hay opción. ¡Prepárate, Luz!
- ¡Olvidaras a Céfiro!
- ¿Y que? - Hikaru se dio vuelta al fin, con el rostro bañado en lagrimas - ¡Céfiro se salvara! ¿Qué importa lo que me pase, si este mundo se salvara?
- ¡No podemos pagar un precio tan alto! - grito Presea
- ¡Basta! - y Hikaru se lanzo al ataque. Y había algo que nadie había visto, y era la Gema de las Dos Lunas caída cerca del lugar donde Hikaru y Luz luchaban.