free web hosting | website hosting | Business Hosting | Free Website Submission | shopping cart | php hosting
affordable web hosting | Pets | web page hosting | web hosting | website hosting | web hosting service | web hosting | best web hosting

Capitulo 2: ¡Luz se despierta!

 

 

Al poco rato del desayuno, llego al castillo Umi trayendo a Presea. Todos la saludaron con alegría, y las recién llegadas miraron a Hikaru, pero esta había logrado controlarse y aparecía perfectamente serena ya. Es mas, hasta lograba reírse de una manera que hacia pensar que estaba tan contenta por volver a encontrarse con sus amigos de Céfiro como sus amigas. Umi y Presea se sintieron tranquilas, y la primera se prometio a si misma decirle todo lo que le había contado Presea por el camino.

 

 

Umi y Presea la miraron un poco alarmadas. Ella no era así antes de llegar a Céfiro.

 

 

Se levanto, se despidió y salió caminando despacio. Ráfaga y Caldina se disculparon y se fueron también, Ferio salió como había dicho a dar una vuelta por los jardines, Presea salió un momento y Fuu se volvió hacia sus amigas.

 

 

Y tanto Hikaru como Umi señalaron la cara roja de Fuu.

 

 

Una vez instaladas en una de las salas del castillo, Umi comenzó a hablar.

 

 

Hikaru había estado toda la reunión intentando pensar en cosas felices para que este recuerdo no liberara. Pero ya no pudo mas. Pese a su gran fuerza de voluntad no podía evitar pensar tristemente en Latiz, porque la herida estaba aun abierta. De pronto, mientras mantenía la cabeza baja, sus ojos se volvieron rojos con una mirada malvada en ellos.

 

 

Una vez con Gurú Clef y Ferio, Hikaru dio a conocer una vez mas su opinión. Aunque estaban sorprendidos, Ferio y Clef dieron su consentimiento, y Presea saco las espadas de las Guerreras Mágicas y se las dio. Luz tomo con secreto placer la empuñadura, cuando Clef grito, levantando su bastón:

 

 

Y al instante estuvieron vestidas con sus armaduras. Luz no necesitaba mas, solo ahora buscaba la ocasión de salir del castillo sin ser vista.

 

 

Durante todo el ida estuvo intentando disfrutar cada segundo para tener pensamientos felices. Lo mas difícil de lograr era estar realmente feliz cuando lo que mas quería era llorar amargamente, pero... ¡no! ¡Debía seguir pensando cosas alegres! Hikaru intentaba sonreír... sonreír, aunque su corazón sangraba.

Durante muchos días estuvo en esta incierta situación, acostumbrándose a vivir así. Por lo menos mientras estuviera en Céfiro debería andar con cuidado, porque en Tokio Luz no tendría de donde alimentarse. Pasaba las noches sin poder dormir bien a causa del miedo de soñar cosas tristes, y cada día se veía mas desmejorada. Además, muchas veces se quedaba absorta en cualquier cosa sin poner atención en la conversación, cosa muy rara en la Hikaru de antes. Realmente, pensaban todos, se estaba volviendo una extraña. Nadie la comprendía del todo, aunque sus amigas pensaban que era a causa de Latiz. Ambas pensaban que Hikaru sabia toda la verdad, aquello de que Latiz estaba atado de manos, pero Hikaru seguía creyendo que Latiz la había olvidado. Y ni Umi, ni Fuu, ni ningún otro, se atrevía a sacar el tema frente a Hikaru, por lo que el error quedo oculto y nunca fue sabido por Hikaru.

Hikaru no había vuelto a ver a Latiz desde aquella vez en la fuente. Le habían comentado que había vuelto a ir a Autozam, y la chica se preguntaba si habría ido con su novia o no. Ya no le dolía tanto pensar en Latiz, es mas, lo hacia a menudo, porque a fuerza de no querer sentir para liberar a Luz se estaba volviendo insensible. No había nada que la hiciera a sonreír, ni llorar, ni nada que la alterara en lo mas mínimo. Había levantado una barrera entre el mundo exterior a ella. Y Luz se aprovecho de este hecho para liberarse completamente de la voluntad de Hikaru.

Al estar sin sentir nada de lo que pasaba con las otras personas, y sin querer hablarles demasiado, Hikaru sostenía algunas veces conversaciones en su interior con Luz. Generalmente eran para oponer las voluntades de ambas en una batalla hasta que alguna (generalmente Luz) se rendía. Si sucedía lo contrario, Luz podía controlar un rato a Hikaru. Pero un ida, cuando Hikaru ya prácticamente parecía una maquina, Luz comenzó a charlar.

 

<< Hikaru, ¿qué pasa con tus amigas? ¿No te conversan ya?>>

<< ¿Por qué dices eso? Yo no tengo la culpa. Si me dejaras libre todo esto acabaría... >>

<< ¿Jamas? Es una palabra demasiado larga para ti... >>

<< ¿Tendré que esperar a que mueras? Pero... ¿morirás por la causa de Céfiro? >>

<< ¿Hasta alejarte de todo y vivir como ermitaña? >>

<< ¿Y tus amigas no te ayudan? >>

<< ¿No les has contado? >>

<< Pues para recibir su ayuda. ¿No son para eso las amigas? >>

<< Estas haciendo todo un enorme sacrificio por ellas y no te dan las gracias... >>

<< Pero podrían darse cuenta, ¿no? Te conocen lo suficiente... quizás ellas se dan cuenta y no quieren ayudarte >>

<< ¿Por qué no? Podría gustarles la rutina y la tranquilidad...>>

<< ¿No? ¿Cómo lo sabes? >>

 

En este punto de la conversación la opinión de Hikaru se dividió en dos. Por un lado seguía firme en su convicción de que Umi y Fuu eran inocentes, y otra parte, la que ya estaba cansada de vivir así, comenzó a decirle que ellas habían actuado así conscientemente. Hikaru no se había dado cuenta de lo que pasaba, pero Luz si, porque iba recibiendo energía de este pensamiento triste de Hikaru. Hasta que pronto tuvo la suficiente fuerza para liberarse. Y lo hizo con tanto disimulo que Hikaru no se dio cuenta. Suspirando se levanto y fue a la puerta del castillo con los demás a recibir a Ferio y Clef que habían salido a recorrer algunas zonas afectadas de monstruos.

 

 

En cuanto se fueron todos, menos Gurú Clef que tenia trabajo, Luz puso manos a la obra. Primero, controlo a Hikaru porque la chica estaba ya vencida con todas las cosas que habían pasado. Y como ya podía hacerlo cuando quisiera, comenzó los preparativos. Saco la espada de Hikaru, y se puso la armadura de Clef. Luego fue a la habitación de Ferio y saco de un cofre una gema.

 

 

Luz penso que nadie la había oído, pero era falso. Alguien estaba pasando por el pasillo cuando ella grito. Y esa persona era Latiz.

Latiz estaba en el pasillo, y cuando Hikaru grito esas palabras tan extrañas, sintió un escalofrío y entro apresurado en el cuarto de Ferio.

 

 

La chica se dio vuelta, y Latiz quedo paralizado por el asombro. Tenia una mirada feroz, llena de rencor y odio por todos.

 

 

Gurú Clef oyó los gritos amortiguados de Latiz, y salió corriendo de la sala del trono a donde el se encontraba.

 

 

Salto por la ventana y cayo en uno de los enormes jardines. Latiz salto fuera y en unos momentos también llegaba Clef ahí.

 

 

El enorme genio apareció, y Hikaru se metió dentro de el. Rayearth llevaba en la mano la Gema de las Dos Lunas, y Luz, dentro del genio, salió del cuerpo de Hikaru y se paro a su lado.

 

<< Ferio, Umi, Fuu, Presea, y todos los que están ahí... vuelvan al castillo; Hikaru, controlada por Luz esta atacando... >> dijo Gurú Clef telepáticamente a los que paseaban.

 

Rayearth lanzaba ahora un poderoso ataque con la Gema de las Dos Lunas. Ferio llego montado en una criatura, y la reconoció.

 

 

Anticipado por Ferio, no sorprendió a nadie cuando un poderoso rayo lanzado por Rayearth barriera con la mitad del castillo.

 

 

Tras unos cortos momentos de lucha quedo Hikaru definitivamente como dueña dl campo de batalla, mientras estaban todos llenos de heridas tendidos en el pasto. Cuando iba a asestar el golpe final que mataría a Umi, Hikaru sintió un intenso dolor en la frente. Se llevo las manos a la cabeza, soltando la espada que cayo a un lado.

 

 

Había recuperado al fin su consciencia, no estaba en ese estado de insensibilidad.

 

 

El Genio hizo lo pedido, y luego desapareció. Las otras dos Guerreras Mágicas, Ferio, Latiz y Gurú Clef se pusieron de pie, curados por la magia de Fuu.

 

 

La chica se detuvo. Y, sin mirar a Latiz pronuncio las palabras que a él le dolieron mas que ninguna.

 

 

Hikaru tomo su espada y se alisto. Luz saco de la nada una espada idéntica a la de Hikaru, pero negra.

 

 

Capítulo 3