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Capítulo 3: La batalla de Hikaru contra sus recuerdos

 

 

Todos observaban conteniendo el aliento los rápidos movimientos de las espadas. Casi eran idénticos, porque Hikaru había practicado mucho en ese tiempo y Luz, por ser una parte de ella misma, se movía casi igual. No había diferencia, y los ataques se sucedían uno tras otro. Ambas contrincantes se cansaban a ojos vistas, pero ninguna podía sobrepasar a la otra. ¡Esta era realmente una batalla extrañísima! Se parecía a un espejo... pero un movimiento en falso de cualquiera de ellas significaba una victoria para la otra. No podían fallar.

Mientras esto sucedía, Fuu vio una cosa brillante en el suelo. ¡La Gema de las Dos Lunas! Intento que la sorpresa no se traspasara a su rostro, para no desconcentrar a Hikaru. Pero Ferio se dio cuenta de que algo ocurría.

 

 

Ferio comenzó a moverse con cuidado para no molestar a las que luchaban. La Gema estaba tras una piedra, y el llego con cuidado, mientras Hikaru y Luz se alejaban del lugar, y la llevo de vuelta junto a Fuu y los demás.

 

 

Volvió a la pelea sangrando. Esta vez un brillo fiero se veía en sus ojos. Estaba realmente enojada.

 

<< Ahora si... >> pensaron todos, conociendo a Hikaru y su temperamento.

 

Y así fue. Hikaru peleo con mas fuerza que antes, tanto, que Luz solo se defendía, no atacaba, no tenia tiempo de hacerlo. Cuanto mas retrocedía, mas fuerte luchaba Hikaru. Hasta que al fin, Luz, desesperada, levanto su espada y grito: ¡Rayos negros de luz! mientras unos enormes rayos negros surgían de la espada en dirección a Hikaru.

 

 

Si enorme había sido el poder de Luz, el de Hikaru, incrementado por el enojo que tenia, sencillamente fue tremendo. El bosque cercano que estaba ahí ardió en llamas, y todos tuvieron que cerrar los ojos por el resplandor. Cuando los volvieron a abrir, vieron a Hikaru vestida con unas ropas muy raras que nunca le habían visto, una corona en su frente y las manos ardiendo en llamas. Pero al instante siguiente, la chica volvía a su estado normal, enojada aun. Y Luz, estaba tendida en el suelo, quemada en varias partes.

 

A todos les quedo una inmensa duda. ¿Qué había significado que Hikaru vistiera las ropas del Pilar de Céfiro? ¡Ella había anulado el sistema la vez anterior en que habían venido a este mundo!

Luz se levanto malherida.

 

 

Pero algo completamente inesperado sucedió. Hikaru, en la mitad, cayo al suelo con la espada a su lado, tomándose la cabeza.

 

 

Luz había aprovechado la oportunidad y pese a sus heridas se acercaba a Hikaru con su espada levantada, dispuesta a atacar. Hikaru, sin darse cuenta o sin poderse mover, yacía indefensa arrodillada en el suelo, tomándose la cabeza con las manos.

Ella sentía que el golpe iba a caer sobre ella, pero no podía hacer nada... no podía. De pronto, el sonido de unas espadas sonó a centímetros de su cabeza. Sorprendida, abrió los ojos, y con la vista obnubilada por el dolor, vio una espada negra protegiéndola, un hombre con una capa y armadura negras... ¡Latiz!

 

 

Llena de nuevo de energía, Hikaru ataco a Luz. En este nuevo asalto, Luz perdía a ojos vistas, porque ya estaba cansada y no tenia mas fuerza para luchar, como tenia Hikaru, pues esta ultima luchaba por todos los que quería.

Fue el asalto final. Hikaru, llevada por una fuerza desconocida, peleo mejor que nunca, mientras Luz no podía defenderse mas. En el ultimo minuto, Hikaru quedo mirando a Luz, y luego le enterró la espada. Y un segundo mas tarde, al darse cuenta de lo que había hecho, alcanzo a tomar a Luz, soltando su espada, antes de que cayera.

 

 

La chica se mantenía con la cabeza baja con la cabeza de Luz en su falda. Cuando Presea la remeció, cayo definitivamente al pasto húmedo. Tenia los ojos abiertos, sin brillo.

 

 

Todos se mantuvieron en silencio unos momentos, asimilando la idea de lo que Soa les habia dicho.

 

 

Todos se miraron entre si. Definitivamente, nadie entendía nada.

 

 

Todos la quedaron mirando. Cada uno tenia impreso en el rostro una mezcla de sentimientos muy compleja. Por un lado, Latiz estaba mirándola con una tristeza con un poco de angustia. Fuu y Umi la miraban pensando en que acababan de perder a una amiga. Presea y Caldina la miraban con una especie de tristeza resignada. Y Ráfaga... no se podía precisar lo que el pensaba del asunto.

 

 

Mokona salto a los brazos de Hikaru y se metió entre ellos, mientras la chica sonreía feliz. Todos la miraron. Definitivamente, esta Hikaru que estaba ante sus ojos, sin recuerdos, era mucho mas feliz que la Hikaru amargada y triste de los últimos tiempos.

 

 

Envolviendo a una sorprendida Hikaru con Mokona en brazos en una brillante esfera de luz, Soa la envío lejos. Luego, hizo una reverencia y se metió el mismo en una esfera de luz, alejándose al espacio tras Hikaru. Todos, porque había sucedido muy rápido, quedaron paralizados y cuando ya se dieron cuenta de lo que pasaba, era demasiado tarde.

 

 

Las chicas se metieron en los grandes robots, y se dispusieron a seguir a Soa y a Hikaru.

 

 

Todos estaban silenciosos. Ahora se hacia la luz en la mente de todos...

 

 

Un poco resentida y enojada por esta actitud de su amiga que ella consideraba incomprensible para la situación actual de todos, Fuu acompaño a Umi a la habitación que compartían con Hikaru. Ahí la chica con el pelo azul comenzó la historia.

 

 

Fuu se quedo callada, y Umi respeto su silencio. Cuando Presea se lo había dicho, ella había quedado igual. Pero de pronto... Fuu le dio un gran abrazo.

 

 

Las amigas se dieron un gran abrazo.

 

 

Capítulo 4