No; ¿cómo me vas a acompañar? Tu tienes que ir con Ferio y Fuu a ver a tu hermana- dijo Umi a Latiz. Windom ya se veía en la lejanía, y Ferio seguía agitando la mano.
Quiero hacerlo; Hikaru no sabe la verdad de la situación, y no quiero que seas tu quien se la explique. Mi hermana me detesta desde que cree que la engaño... si estoy alla sera peor para todos.
¡Voy quizás a luchar con Soa!
¡Entonces mejor razón para acompañarte! ¡Puedo luchar tan bien como tu!
Bueno, haz como quieras - dijo Umi, un poco exasperada
Toma, Umi - dijo Ferio, y tomándole una mano le puso la Gema de las Dos Lunas en la mano.
¿Por qué me la pasas?
Porque si es cierto que debes luchar, entonces lo mejor es que tengas algo mas fuerte con que luchar... Soa es fuerte, Hikaru MUY fuerte y... bueno...
Gracias, Ferio.
Toma, Umi - le dijo entonces Gurú Clef, apareciendo de una puerta. Alargo la mano y le dio un medallón.
Confía en mi - le dijo cuando vio la cara de desconcierto de la chica - vas a ver como luego me lo agradeces.
Gracias, Guru Clef - dijo Umi, intentando no demostrar sus sentimientos. Vamos, Latiz. ¡Seres!
El genio entro, y Umi se metió dentro de el. Latiz también se metió dentro de Seres, aunque en rigor no podía hacerlo, Umi ordeno a Seres que lo permitiera para poder entrar con mas disimulo en los territorios de Soa. Dos genios se ven mas que uno...
Era una cosa dificil: eso se veia desde que te acercabas. Pero Umi y Latiz no vieron que tanto hasta que llegaron cerca del castillo.
Habian por lo menos 20 genios guardando puertas y otras entradas menores, todos ellos alertas. Latiz y Umi no sabian como hacerlo... se quedaron vigilando una posible entrada, pero los genios no son como los humanos: no dormian, no bostezaban, no se movian... ¿no se movian?
- ¿No notas algo extraño? - pregunto Umi
- Algo extraño... pues he estado viendo y no, nada raro.
- ¡Los robots no se mueven!
- Claro que no... son maquinas, recuerdalo...
- Pero Seres, Windom y Rayearth nunca han permanecido tanto tiempo estaticos. Se mueven de vez en cuando...
- ¿Seran...?
- Yo creo que si. Vamos a ver.
Salieron de Seres y se acercaron con cautela a un genio. A diez metros se escondieron tras una gran roca. Y los miraron mas detenidamente.
- ¡Teniamos razon! - exclamo Umi
- No puedo creerlo... Genios de roca. Esta tan bien hechos que parecen de verdad. ¿Para que han hecho esto?
- Quien sabe. ¡Vamos pronto!
Entraron corriendo al castillo. No habia sadie en los corredores, todo era un silencio sepulcral solo interrumpido por el sonido de los tacos de Umi y la armadura de Latiz. Las antorchas eran mas frecuentes mientras bajaban por una escalera a un subterraneo muy oscuro. Latiz tomo una al final de la escalera, y se acerco a una esquina.
- Se oye una musica alla. ¿Vamos?
- Vamos - le respondio Umi, y corrieron alla.
Al final del corredor habia un gran balcon muy adornado. Una bella luz magica adornada todo un recinto que habia bajo ese balcon. De forma alargada, con vitrales y un altar al frente, Latiz tuvo toda la impresión de que ese lugar era...
- ¡Una iglesia!
- ¿Una iglesia? ¿Aquí?
- Claro! Soa quiere casarse con Hikaru y usarla para destruir Cefiro. Debe casarse con ella... en una iglesia.
- ¿Me dices que en este lugar se casaran Soa y Hikaru?
- No puedo equivocarme. ¡Mira!
Umi miro hacia abajo, y lo que vio la lleno de horror.
- ¡Llegan los invitados! ¿Qué hacemos?
- Tenemos que encontrar a Hikaru. ¡Corre!
Umi y Latiz salieron corriendo como locos buscando por todo lados. Subieron la escalera y se separaron para buscar mejor.
Latiz busco en el primer piso, y Umi comenzo a subir las torres. En cada una encontraba una habitacion, a veces con un balcon y otras con un jardin en las alturas. Latiz entraba en grandes piezas adornadas con esplendor y elegancia , todas vacias.
Pasaron angustiosos diez minutos, cuando Latiz sintio que Umi lo llamaba desde un balcon. Fue corriendo donde la chica, subiendo una larga escalera de caracol, y llego arriba. Se veia un jardin excelentemente cuidado afuera, en el balcon.
- ¿Qué pasa? - pregunto nada mas llegar
- Shhh.... - le dijo Umi, y le indico la cerradura de la puerta.
Latiz puso su ojo ahí. Estaban dentro Hikaru y Soa, la primera vestida con su traje de novia, y el segundo apresurandola.
- ¡Vamos, Hikaru! Dentro de un minuto empezara todo.
- No me apures.
- Voy yo abajo, te espero alla. No demores.
Latiz se separo de la cerradura, y fue con Umi a esconderse en silencio tras un arbusto. Se abrio la puerta y vieron salir a Soa, muy elegante tambien, y bajar apurado las escaleras. En cuanto se perdio de vista, entraron en la habitacion. Hikaru estaba de pie, mirando por una ventana. Parecia pensativa.
La chica se dio vuelta, asustada. Pero cuando vio quien era se relajo.
- Ah, eres tu... Umi. ¿Qué haces aquí?
- ¡No te puedes casar con Soa!
- ¿Por qué no? El me dijo que...
- No hay tiempo. Debes venir con nosotros. Esta en juego la sobrevivencia de varios planetas...
- ¿Sobrevivencia de varios planetas? ¿Por qué?
- Soa pretende destruirlos usandote a ti, luego de la boda.
- Yo no tengo poderes. ¿Cómo me va a usar?
- Creeme que tienes los mas grandes poderes que puedan soñarse. Pero ahora vamos.
Hikaru los miro.
- No puedo. Prometi casarme con Soa...
- ¿Me recuerdas, Hikaru? - dijo Latiz, hablando por primera vez.
- No... aunque tu cara me da un sentimiento de nostalgia - dijo Hikaru
- No recuerdas... ¿esto? - Latiz saco de un bolsillo el medallon. Aquel medallon que Hikaru habia dejado en una esquina del castillo, trizado.
Los ojos de Hikaru se abrieron enormemente, y parecio entrar en trance. Y una voz extraña para ese momento, aunque antes hubiera sido perfectamente normal, salio de sus labios. Era la voz de la antigua Hikaru, la amargada. Umi sintio un escalofrio cuando la oyo. La diferencia era asombrosa...
- ¿Por qué me muestras eso, Latiz? - dijo Hikaru con voz dolorida.
- ¡Me reconoces!
- Claro que si. Latiz, tu, quien me rompio el corazon...
- Yo no quise... fue por Cefiro.
- Pero lo hiciste. Y ahora, mirame... a punto de casarme. He perdido mis recuerdos. ¿Qué mas quieres?
- ¿Cómo sabes todo eso? ¡Se supone que los perdiste!
- Fui Pilar de Cefiro, aunque fuera por dos minutos... mi ultimo deseo, un poco contra mi voluntad, fue recordar toda mi vida... a la vista de algo que me fuera muy importante. Sabia que perderia los recuerdos, asi que desee eso antes de perderlos...
- ¡Hikaru, creeme, yo te amo! - dijo Latiz
- Pues no puedo creerte. Me has hecho mucho daño... por ti fue que sucedió todo esto. Por ti.
- Hikaru, escuchame - intervino Umi - lo que sucedió fue muy sencillo.
- No puedo escucharte.
- Dejame darte una explicacion al proceder de Latiz...
- Una. Y ahora, que luego nunca volvere a hablarles.
Umi, resumiendo lo mas posible, conto toda la historia de Tanme, Menhiko, y los espiritus. Y agrego lo de la batalla de Soa y los Pilares. A fin, Hikaru tenia los ojos brillantes de lagrimas.
- ¿Hiciste eso... por Cefiro?
- Si. ¡Nunca pense las consecuencias de mi acto! - dijo Latiz
- Por Cefiro... Cefiro... Cefiro... y yo quizas pelee luego con ese mundo!
En este punto de la conversacion sucedió algo extraño. Una luz roja se fue juntando al lado de Hikaru, muy pequeña. Y fue creciendo hasta que se transformo en una pequeña hadita... era Luz.
- ¡Luz!
- Hikaru... perdoname.
- No tengo que perdonarte. Soy yo quien tiene toda la culpa...
- No, yo deberia haber sabido que algo raro habia. Yo te queria, pero de pronto comence a querer matarte, y cosas asi. Lo siento.
Hikaru abrio los brazos, y una vez mas, acepto a Luz dentro de su corazon. Una Luz renovada, buena y casi angelical, que esta vez si nunca volveria a alzarse contra Hikaru.
De inmediato, la chica abrio los ojos que se llenaron de lagrimas.
- ¡Latiz!
- Por fin, Hikaru...
- ¿Hikaru? - llamo una voz.
- ¡Es Soa! - dijo Hikaru - ¡Vamonos!
Primero, la chica vistio rapidamente por una transformacion magica su ropa y su armadura. Y luego con la espada llamo a su Genio. ¡Rayearth!
Se subieron a la gran maquina de un salto, y cuando de un golpe se abrio la puerta de la pieza, ya ellos estaban bastantes lejos, acercandose al lugar donde Umi habia dejado a Seres.
Pero no todo era tan bueno. Iban pasando por entre los Genios de roca para irse, cuando de la torre mas alta del castillo, donde habia estado Hikaru, comenzaron a salir luces de colores, roja, morada, amarilla, y cada color tocaba a una roca. Y esa roca volvia a la vida y se tranformaba en un Genio.
- ¡Los Genios reviven! - grito Umi, mirando hacia atrás
- Entra en Seres, Umi, ahí esta - dijo Hikaru - Y vamos donde Fuu antes de que esos Genios nos alcancen.
Cuando Rayearth toco tierra, Umi salio del Genio y se fue a Seres. En cuanto entro ambos Genios se elevaron y comenzaron rapidamente a volar.
- ¡Ahí vienen! - grito Umi, mirando hacia atrás. Aparecian en el horizonte varios Genios que los perseguian. Uno especialmente grande y negro era el mas rapido, e iba ganando terreno con facilidad.
- ¡Flechas de Fuego! - grito Hikaru, y Rayearth lanzo las flechas. Algunas impactaron contra algunos Genios, quienes quedaron fuera de combate.
- ¡Dragon de Agua!
Lo mismo sucedió con el poder de Umi. Impacto contra bastantes, pero la gran mayoria seguia en pie, comandados por el gran Genio negro. Este se acercaba volando a una velocidad aterradora; los Genios lo seguian a distancia, como un gran enjambre.
- ¿Quién es ese Genio negro? - pregunto Umi, mirando hacia atrás.
- No lo se - respondio Latiz, en Rayearth - pero tiene un poder increible...
- ¿Sera Soa? - dijo Hikaru, intentando verlo bien.
- Esperemos que no; sino, tendremos que luchar con el... - dijo Umi
- No tenemos poder en contra de el. ¡Debemos escapar! - grito Latiz
- Si... lo tenemos - dijo Umi de pronto. Saco una Gema, y la sostuvo fuertemente.
- ¡La Gema de las Dos Lunas! - exclamo Hikaru, sorprendida - ¿Por qué la tienes tu?
- Ferio me la dio antes de que nos fueramos... me dijo que la necesitariamos. Y es verdad... ¿pero como se usa?
- Según la leyenda, esa Gema puede juntar muchas voluntades para luego lanzarlas como un solo gran poder - explico Latiz - pero solo el heredero de Cefiro tiene el poder de usarla... no se como pretendia hacerla funcionar Luz.
- ¡Ferio deberia saber esto! - dijo Umi, enojada con el chico ausente- ¿Cómo me la dio si sabia que no podiamos usarla?
- Quizas haya otra forma de activarla... pero tenemos un problema. ¡Ese Genio esta casi encima de nosotros! - dijo Latiz
- Si esto sigue asi, nos dara alcance antes de que lleguemos siquiera al castillo... y falta bastante aun para llegar. Ferio no nos podra ayudar...
Siguieron volando lo mas rapido que daban los Genios, pero asi y todo el Genio negro era mas rapido que Rayearth y Seres, y no podian usar la Gema de las Dos Lunas. La situacion se veia desesperada.
- ¿No se activara si usamos nuestra fuerza de voluntad? - dijo Hikaru
- Pero tu eres la que tiene mas de ese tipo de fuerza, y no te puedo pasar la Gema... - objeto Umi, desesperada
- ¡Usa la tuya! ¿Eres una Guerrera Magica o no? ¡Debes tener una de las mas poderosas tambien! - grito Hikaru
- ¡Y date prisa, Umi! - agrego Latiz - Si tan solo tuviera aquí mi caballo...
- Por favor, Gema de las Dos Lunas... - Umi cerro los ojos y comenzo a juntar toda su fuerza de voluntad en la Gema. Esta se volvia azul, pero nada hacia pensar que estuviera activandose. De pronto, al contacto de la luz azul que era la voluntad de Umi con el medallon que le habia dado Clef, este se levanto y se abrio. Dentro, se vio un espejo y en el se vio reflejada, primero borrosamente y luego mas nitida, una imagen. Era Ferio.
- ¡Ferio! ¿Eres tu? - dijo Umi
- ¡¡Devuelvanme a Hikaru!! - grito una voz de pronto atrás de Umi. era cierto: el Genio negro era Soa.
- ¡Si, Umi, soy yo! ¿Deseas usar la Gema?
- ¡Si! ¿La puedes activar desde alla?
- Si. Gema de las Dos Lunas, escucha a tu amo, el heredero del Trono de Cefiro. Deja libre tu poder...
La Gema, ahora si, comenzo a brillar con una luz blanquisima, que cego por completo a Umi durante unos momentos. Cuando abrio los ojos de nuevo, la luz habia pasado, pero la Gema aun brillaba levemente. Y llegaban a ella miles de rayos de luz direfentes con las voluntades de todas las gentes buenas de Cefiro.
- Hikaru... ¡ahora podemos enviar nuestra voluntad tambien! - le dijo Latiz.
Hikaru asintio. Y de Latiz salio un rayo de luz negro y de Hikaru, uno especialmente brillante, rojo.
- Gema de las Dos Lunas - ordenó Ferio - envia tu poder a ese Genio Negro que esta alla... ¡ahora!
La Gema cumplio con lo ordenado. Un enorme rayo de luz salio de Seres y se dirigio rapidamente a Soa. Este, gracias a la enorme velocidad que llevaba, no pudo desviarse y...
Se vio una explosion. Las chicas y Latiz la pudieron ver cuando se alejaban de alli volando a la maxima potencia, una explosion de luz que absorvio a todos los Genios, principalmente a Soa.
- ¡Soa...! - dijo Hikaru
- El poder de esta Gema es demasiado... - dijo Latiz - Soa debe haber explotado. Si sobrevive, debe tener un poder realmente asombroso. El mas poderoso de todos. Y no lo creo...
- ¡La Gema esta inutilizable! - dijo Umi de pronto. Ambos la miraron... y vieron que tenia razon. La Gema estaba rota por todo el poder liberado. Y el medallon de Guru Clef tambien esta roto, protegiendo a Umi del poder de la Gema, que al liberarlo esta habia salido en todas direcciones.
<< Gracias, Clef... - penso Umi - de verdad tenias razon en que este medallon me iba a servir. Ahora comprendo por que eres el mayor mago de Cefiro...>>
- ¿Vamos ahora a las Tierras Virgenes del Norte? - pregunto Hikaru
- Si, a ayudar a Fuu con Menhiko... ¿Tu iras, Latiz?
- No se que sera mejor. Quizas no deba ir... Tanme me odia.
- Pero debes hacerle comprender que Cefiro esta como tu se lo dijiste, no como Menhiko se empeña en hacerle creer.
- ¿Por qué nadie me cree? - rompio Latiz, enojado - he tenido solamente malos entendidos de aquí al ultimo tiempo... con Tanme, contigo...
Y mientras Umi miraba hacia otro lado (quizas solo por ella), Hikaru beso timidamente a Latiz, y a el se le quito el enfado de inmediato. Por fin se habian arreglado las cosas entre ellos.