Mientras todo esto ocurria, Fuu iba llegando a las Tierras Virgenes del Norte de Cefiro. Todas las tierras, desde que se salia de Cefiro, eran yermas y estaban desoladas, "perfectas para que Tanme crea que todo Cefiro es asi..." como penso una muy desalientada Fuu. Un poco fastidiada, penso que Umi no tenia razon al decirle que ella tenia mucha capacidad para la diplomacia, que no era verdad... ¡Si la mayor pregunta que se tenia ahora era que como iba a convencer a Tanme de la verdad! Y con Menhiko al lado....
<< Bueno, Fuu - se dijo a si misma - cuando estes alla lo veras... >>
Al cabo de un rato de vuelo muy rapido, se comenzo a perfilar en el horizonte una gran isla con un castillo sobre ella. "Ahí debe ser..." se dijo la chica.
Asi era. Al acercarse, y al irse agrandando rapidamente la isla, se fijo especialemente en una ventana que tenia una luz prendida. Cuando se acerco lo suficiente, Fuu alcanzo a ver una silueta de una mujer, y mas atrás de ella, un gran cofre. Ya no habia duda: ¡Ese era el castillo!
Fuu salio de Windom y se acerco cautelosamente al enorme porton del castillo. Toco tres veces una manilla con forma de leon y la puerta se abrio silenciosamente, por arte de magia. Fuu entro y se encontro en el enorme hall del castillo. Tomo aire y fue revisando las habitaciones, intentando hallar la manera de llegar a Tanme.
Estuvo varias horas abriendo y cerrando puertas, subiendo escaleras y bajandolas nuevamente, y no conseguia llegar a la habitacion con el cofre... estaba en una escalera, se sentia ya cansada y sin fuerzas para subir otro escalon, cuando oyo murmullos de una conversacion en la pieza que estaba al final. Fuu no sabia que ya sus amigas venian n camino con Latiz.
Subio con cuidado el ultimo tramo de escalones, y saco su espada. Luego la guardo recordando con un suspiro que venia a hablar, no a luchar. Ya la sacaria luego si la necesitaba.
- Tanme - oyo que decia la voz de Menhiko - ¿Cómo estas?
- ¡Menhiko! - dijo una voz que hizo que Fuu se sobresaltara. ¡Era tan parecida a una voz que ella no recordaba de quien era...! - ¡Te extrañe! Pense que ya no volverias...
- Ya lo ves, Tanme: he vuelto. ¿Y el cofre?
- ¿Cofre...? Esta bien - dijo la voz desalentada de Tanme - los espiritus se revuelven, saben que tienen una oportunidad... me siento muy cansada.
- ¡Pero no debes dejarlos escapar!
- ¿Por qué? Ya no tienen donde hacer daño; Cefiro esta destruido...
En este punto de la conversacion Fuu no soporto mas, y de un empujon abrio la puerta.
La escena era de lo mas extraña. Lo primero que Fuu vio fue un gran cofre tallado hermosamente en una de la paredes. Sobre varios cojines, estaba una chica palida, de grandes ojos. Y conversando con ella, estaba Menhiko, la ex novia de Latiz.
- ¿Quién eres? - pregunto Tanme, la chica palida
- Eh... soy Fuu Houji, la Guerrera Magica del Viento.
- ¿Has dicho guerrera magica? - dijo Tanme subitamente interesada
- Si... fui llamada hace algun tiempo con dos amigas mas, de mi mundo, por Esmeralda, la Princesa de Cefiro, para salvar a este mundo del mal. Luego, vine de nuevo a asegurar la paz de Cefiro de los tres planetas que querian ponerse como Pilares de Cefiro. Y ahora estoy aquí para...
- ¡Tanme! ¿Por qué escuchas a una extraña? - exclamo Menhiko
- ¡No soy una extraña! ¡Soy una Guerrera Magica! - Fuu sabia que por ahí iba la forma de convencer a Tanme, por el resplandor de asombro feliz que habia visto brillar en los ojos de la chica al decir su titulo.
- Dejala hablar, Menhiko... tiene todo el derecho.
- ¡Tanme! ¿Cómo puedes decir eso?
- Tanme, vine a decirte que Cefiro esta bien.
- ¿De que hablas? ¡Cefiro esta destruido!
- No, no lo esta. Mira, fuimos llamadas tres chicas por dos ocasiones distintas a cuidar de su paz; la segunda vez, una de nosotras fue elegida para ser el nuevo Pilar, y ella decidio que serian todos los habitantes de Cefiro, y sus corazones, los que decidirian como seria este mundo... desde entonces, es un remanso de paz.
- ¡No le creas, Tanme! - dijo Menhiko - esta intentando que le creas para tenerte aquí por siempre cuidando de ese cofre...
- ¿Es eso verdad? - le pregunto Tanme a Fuu
- Todo lo que te he dicho es verdad. Menhiko es la que esta intentando que abras el cofre para...
- ¡Ella no desea que yo abra el Cofre! ¡Ella siempre intenta que se mantenga cerrado!
- ... eso crees tu... te lo ha hecho creer ella. Creeme a mi, que soy una Guerrera Magica.. que protege a tu pais.
- Te creere si me muestras tus poderes - dijo Tanme
- Esta bien - accedio Fuu - Ven afuera y veras a mi Genio, y mis poderes.
Tanme asintio con un movimiento de su cabeza. Salieron a la enorme terraza que tenia esa torre. Fuu saco su espada.
Al instante, salio el Genio, y Tanme lo miro con ojos llenos de asombro.
- ¿Deseas verme volar en el?
- ¡Claro!
Fuu se metio dentro de su Genio. Comenzo a volar, y luego con su poder lanzo unas corrientes de aire hacia Tanme, quien las recibio riendo. Luego de esto, bajo, y Windom desaparecio.
- ¿Has visto? - dijo Fuu, luego que su traje cambiara
- Que hermoso era tu traje... ¿por qué ahora llevas armadura?
- Cuando estoy dentro de Windom, llevo diferentes ropas, aca afuera solo llevo armadura... esta armadura magica nos la dio Guru Clef.
- ¿Guru Clef? ¿Continua vivo?
- ¡Claro que si!
- ¿Por qué no estan tus amigas aquí?
- Ellas estaban combatiendo para salvar a Cefiro, porque una de ellas fue secuestrada... - le explico Fuu mientras volvian dentro.
- ¿Qué poderes posee cada una?
- Hikaru es la Guerrera del Fuego, Umi la del Agua y yo, como ya sabes, la del Viento.
- ¿Vendran a este castillo?
- Espero que pronto lleguen... - dijo Fuu, preocupada. ¿Cómo estarian Hikaru y Umi?
- Asi que Cefiro esta bien. No sabes cuanto me alegro.
- Tanme - dijo Menhiko - ¿de verdad le crees?
- ¡Claro!
- ¿Y si yo te contara... que es amiga intima de Latiz, tu hermano?
Los ojos de Tanme se llenaron de tristeza.
- ¿Lo eres?
- Lo conozco, si...
- Menhiko, te creo solo a ti ahora - dijo inesperadamente Tanme - no creo nada de lo que dices, Fuu.
- ¿Por qué? - dijo una Fuu muy desconsoloda. ¡Cuando ya iba pensando que todo estaba bien...!
- Latiz me engaño una vez. Lo haria dos, tres, trescientos mil millones de veces mas. ¡No le creo a el ni a ninguna de sus amigas ni amigos!
- No sabes lo que hablas - dijo Fuu
- ¡Si, lo se! - dijo Tanme poniendose de pie - ¡El es un falso, y te manda a ti para que yo crea! ¡Ya lo hizo una vez, y ahora lo hace de nuevo!
De pronto, salio de Tanme un enorme poder que arrojo a Fuu contra una pared. La chica la miro, y luego vio el Cofre.
- ¡Noooooooooooo! - grito al ver como se abria lentamente - ¡Detente!
- ¡Fuu! - grito una voz desde la escalera.
- ¡Hikaru, Umi! Tanme ha...
- Ja ja ja ja - rio Menhiko - ¡Al fin!
El Cofre estaba completamente abierto, fuera del control de Tanme. La chica se tomaba la cabeza con las manos, llorando, cuando desde detrás de Hikaru y Umi se perfilo una figura de un hombre. Latiz camino despacio hacia su hermana, y luego de tanto tiempo, la abrazo con todo su cariño. Todos contuvieron la respiracion para ver si Tanme rechazaba este abrazo, pero nada de eso sucedió. Es mas... como vieron todos, Tanme parecia no darse realmente cuenta de que habia alguien abrazandola.
- Tanme... sabes que no es verdad. Yo jamas te haria una cosa asi... yo preferiria sufrir yo mismo que hacerte sufrir a ti - le dijo Latiz en voz baja - Zagato ha muerto.
- ¡¿Qué?! - grito Tanme, horrorizada, mirando como si fuera la primera vez que lo habia visto, a su hermano - ¡¿Qué has dicho?!
- Es verdad. Se enamoro del Pilar...
- Un amor prohibido - murmuro Tanme - El lo sabia...
- El lo sabia, pero no pudo evitarlo. ¡Creeme, Tanme!
- Tanme, sabes que no es verdad - dijo una voz fria que helo a todos. Tanme miro a Menhiko - Lo sabes. Zagato no ha muerto... solo Esmeralda murio.
- Hermana. Mirame - dijo Latiz, serio - Yo soy tu hermano. Y te digo ahora tu deber: ayudarnos a encerrar nuevamente a esos espiritus en el cofre.
- Mi deber... ¿por qué es mi deber? - gimio Tanme - ¿Quién eligio este destino para mi?
- ¿Quién elige nuestro destino? Nadie lo sabe. Sucede, tan solo... - dijo Hikaru, mirando con tristeza a Tanme - Tanme, ayudanos a encerrar a estos espiritus y luego yo te ayudare a mantener esa cerradura.
- ¡Hikaru, no sabes lo que dices! - dijeron al instante Umi y Fuu
Hikaru mantuvo un silencio que no fueron capaces de romper ni Umi ni Fuu.
- Debemos ir a encerrar a esos espiritus antes de que salgan de las tierras virgenes - dijo Fuu - si consiguen llegar a Cefiro... destruiran todo.
- Vamos - dijo Umi
- Latiz... - dijo Hikaru
- Yo soy con ustedes - dijo Latiz
- ¡No, hermano, no me dejes! - grito Tanme - ¡No lo soportaria nuevamente...!
Latiz y Tanme se miraron fijamente, y se comprendieron.
- Creo que ya no hago falta aquí - dijo Menhiko, fria y furiosa por su fracaso.
- ¡Alto, Menhiko! Tenemos algunas cuentas pendientes... - dijo Latiz, tan frio como ella
- ¿Qué quieres decir?
- Saca un arma de ese cofre que esta ahí - dijo Latiz señalando un cofre que estaba en otra parte de la habitacion - yo tengo mi espada... lucharemos.
- Latiz, ten cuidado - dijo Hikaru
- Guerreras Magicas, vayan a encerrar esos espiritus - dijo Latiz
- Yo voy con ustedes - decidio Tanme
- ¡Vamos!
Las Guerreras Magicas llamaron a sus Genios y Latiz creo un caballo para su hermana. Cuando ya se alejaban del castillo, Hikaru creyo oir el choque de metal... y rezo con todas sus fuerzas para que no le sucediera nada a Latiz. Luego se concentro en la busqueda de los siete espiritus... Odio, Envidia, Soberbia, Mezquindad, Ira, Rencor y Miedo.
En la habitacion de la torre, Latiz luchaba contra Menhiko. Lo primero que resaltaba de esta batalla era su frialdad. Ninguno mostraba realmente que le importaba el resultado, ambos se limitaban a entrecruzar sus espadas. Latiz habia prometido no usar magia con su espada, y Menhiko tambien. Sin embargo, al no confiar en el otro, ambos se preocupaban de tener cuidado, puesto que cada uno creia al otro capaz de romper su promesa. Cualquiera que hubiese visto esta pelea desde fuera, hubiese pensado que era una simple sesion de practica... no se veia la furia que realmente movia a cada uno contra el otro.
Menhiko era una excelente sablista. Se defendia como la mejor contra los golpes de la espada de Latiz, quien era tambien muy bueno con su espada. Despues de un rato de estar parejos, se notaba el evidente cansancio por ambas partes. Sin embargo, seguian sin dejarse vencer por ningun motivo.
En otro lugar, Hikaru, Umi, Fuu y Tanme buscaban a los espiritus.
- ¡Ahí va uno! - grito Tanme, señalando una especie de bola de fuego que corria a una velocidad de miedo, pero no en linea recta, sino dando numerosas curvas - Ese es Ira, siempre revolcandose en contra de si mismo incluso... ¡Vean como embiste su propia estela!
En cuanto se acercaron Ira comenzo a escapar, aunque siempre dando vueltas. Los Genios y el gran caballo de Tanme tenian dificultades para seguirla entre sus numerosas vueltas. Al rato ya estaban todos un tanto mareados y sin poder alcanzarla.
- ¿No hay forma de detenerla? - pregunto Umi, exasperada
- ¿Cómo se detiene la Ira...? - se pregunto Tanme
- Pues... - dijo Fuu - la Ira siempre se va cuando se le deja sola por un tiempo...
- Pero no podemos estar eternamente aquí esperandola, y tampoco podemo dejarla sola - dijo Hikaru
- Yo me quedare aquí vigilandola cuando ya se empiece a calmar un poco - dijo Fuu - ustedes vayan a por el resto
- Fuu... ¿estas segura? - se preocupo Tanme - Es mejor que me quede yo, asi tu podras usar tus poderes...
- Pero sin ti no sabran que espiritu es cual. ¡¡Vamos, que se me va Ira...!!
Y Fuu no aguardo respuesta y se fue, siguiendo a Ira.
- ¡¡Fuu, ten cuidado con Ira!! ¡Puede hacerte sentir furiosa en cuestion de segundos! - le advirtio Tanme al alejarse la chica con Windom. Fuu le hizo una seña a lo lejos de haber comprendido.
Continuará...