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Una vida normal
Introducción
Todas las chicas se encontraban en el templo Hikawa junto con los Three Lights y Darien. La batalla contra Galaxia había sido unos meses antes y los tres chicos habían ido de visita.
- ¡Que bueno que regresaron a visitarnos! – exclamó Mina
- Si, este planeta es muy bueno, nos gustó mucho, además de que hicimos grandes amistades – dijo Taiki mirando a Amy
- Además, si aparece un nuevo enemigo podremos ayudar – dijo Seiya
- No necesitamos ninguna ayuda – replicó Haruka
Pronto una nueva pelea comenzó entre esos dos.
- Hoy estaba pensando en algo... – comenzó Serena
- ¿Tu pensando? ¡Que novedad! – naturalmente esa fue Rei
- ¡Ya deja de molestarme Rei!
- No importa, dinos que pensaste Serena – trató de calmar Amy
- Bueno, estaba preguntándome que hubiera pasado si no fuésemos guerreros
- ¿A qué te refieres? – dijo Seiya parando su pelea
- Es decir... si tuviésemos nuestros poderes pero nunca hubiésemos despertado como guerreros, y si ustedes tres estuvieran aquí pero porque que fueran de este planeta
- Yo sería la única que seguiría siendo una guerrera, ya que siempre estuve cuidando de la Puerta del Tiempo – dijo tristemente Setsuna
- Probablemente,...¿pero qué hubiera pasado con los demás?
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Capítulo. I: Serena Tsukino, un alma triste
La vida de Serena era tan normal como siempre. Todos los días se levantaba tarde, corría por las calles de Tokio para llegar temprano y pasaba la tarde con sus mejores amigas, Mina Aino y Michiru Kaiou o con su novio, Seiya Kou. Aquella era una mañana normal, Serena corría como loca por las calles para no retrasarse y que la dejaran fuera del salón. Mientras corría, uno de sus zapatos salió volando y cayó en la cabeza de un hombre de pelo negro. El hombre le tendió el zapato a Serena.
- Debes tener más cuidado cabeza de chorlito
- ¡¡¡No me digas así!!!! – gritó Serena
- Claro, claro, adiós cabeza de chorlito – dijo el hombre mientras se alejaba
- ¡¡¡Que desagradable!!!....¡Llego tarde!
Una vez más Serena se tuvo que quedar fuera de clase por llegar tarde. Una vez en el receso se reunió con Mina y con Michiru.
- No debes llegar tarde, eso puede afectar a tu reputación – regañó Mina
- Ay...Mina, ni que la popularidad fuese tan importante – dijo Serena
- ¿¡Qué has dicho!? ¿Cómo te atreves? Ser adorada, que te amen, poder pisotear a la gente, eso es ser popular, y es lo mejor que hay en mundo. Tú lo tienes, así que no lo desaproveches, ¿verdad que tengo razón, Michiru? Michiru...¡Michiru! ¿En que mundo estás?
- Ah, disculpa – dijo Michiru
La chica de pelo azul se había quedado viendo a un chico de ojos verdes y pelo rubio que estaba junto a una chica alta de pelo marrón.
- Mina...¿quién es él? – preguntó Michiru
- Su nombre es Tenoh Haruka, a pesar de su edad es un gran corredor de autos, sin embargo se la pasa con esa chica tonta, Kino Lita – explicó Mina
- ¿Son novios?
- No, ella tiene un novio llamado Chiba Darien, según creo
- ¡Darien! ¡¡¡Ese chico!!! No lo soporto – dijo Serena
- Ya calla Serena, no nos importa – dijo Mina
- Esta bien...
- ¡Hola bombón!
Serena se volteó y vio a un chico de pelo largo y negro acercarse a ella con una enorme sonrisa.
- Hola Seiya – saludó Serena
Seiya la tomó en sus brazos y se acercó a ella con la intención de besarla.
- Eso está feo – dijo Michiru (nota: en Japón están mal vistas las muestras de afecto en público)
- Tienes razón – se disculpó Seiya
Tomó la mano de Serena y la llevó a través del patio.
- ¿Dónde vamos? – preguntó Serena
Seiya no respondió, tan solo siguió caminando. Estaban dentro del edificio del colegio. Seiya abrió la puerta del cuarto de limpieza y empujó a Serena dentro.
- Seiya...pueden encontrarnos
- No te preocupes – dijo Seiya mientras la callaba con un beso
Serena recibió los labios de su novio y se juntaron en un apasionado beso. Pronto la mano de Seiya comenzó a meterse bajo la camisa de Serena. Serena se separó.
- ¿Qué haces? – preguntó indignada
- Vamos, bombón...nada pasará, no es que vayamos a ir más allá de eso
- Claro, ahora...¿pero y después? Luego querrás más...y...no, yo no estoy lista para estas cosas
- Ya veo
Seiya salió de la sala y se alejó por el pasillo. Serena salió y empezó a correr tras él.
- ¡¡¡Seiya!!!
El chico no se dio la vuelta, siguió caminando sin mirar atrás. Serena se apoyó en la pared. Una lágrima cayó por su mejilla. Tenía un nudo en la garganta, sabía que había más lágrimas que querían surgir, pero no, había hecho lo correcto, se había hecho respetar, aun a costa del que creía el amor de su vida.
Caminó por el pasillo sin mirar a donde iba. Chocó contra una chica de cabello azul y corto.
- Disculpa – dijo
- No te preocupes – dijo la chica
Serena se alejó; la chica se le quedó viendo.
- ¿Quién te convirtió en lo que eres Serena Tsukino? – dijo la chica
Tras el día de escuela Serena fue a su casa y se encerró en su habitación. Tomó en brazos a su gata negra. La había llamado Luna ya que tenía una media luna amarilla en la frente.
- Ay...Luna si pudieras escucharme – suspiró mientras acariciaba a la gata
- Puedo escucharte, pero tú no debes saber, no hasta que llegue el momento – pensó la gata
- Pero claro...tu no sabes de chicos. De todas formas sirve desahogarse. Seiya quiere algo más de mí, algo que yo no estoy dispuesta a darle...aún, pero creo que este es el final. Quizá deba hablar con él... aunque... mejor iré a ver a Mina
Serena bajó las escaleras.
- Voy a ver a Mina, mamá
- Esta bien, pero vuelve pronto, ya se acerca la noche – dijo su mamá
Serena caminó por las calles hasta llegar a la casa de Mina. Una vez allí llamó a la puerta. La mamá de su amiga le abrió.
- Hola Serena, ¿buscas a Mina?
- Si, señora
- Ella salió con un chico hace rato
- Gracias
Serena se dirigió a la cafetería pensando que podrían estar allí.
- Debe estar con Yaten, ellos si llevan un noviazgo feliz – pensó
Continuó caminando pensando en sus propios problemas y sin mirar por donde iba. Al girar en una esquina chocó con una chica de pelo largo y negro que llevaba el uniforme de su escuela. Todas las compras que esta llevaba en las manos estaban esparcidas por el suelo.
- ¿¡Pero es que tu no miras por donde caminas!? – gritó enojada la chica
- Disculpa – dijo Serena mientras la ayudaba a recoger
- Las personas como tú solo se preocupan por ellas mismas, deberías tener más consideración con los demás – dijo la chica mientras se alejaba
- "Las personas como tú solo se preocupan por ellas mismas" Quizá tenga razón – pensó
Se levantó y siguió su camino. Llegó a la cafetería y allí en la puerta estaba Mina. Estaba junto a un chico, pero no era Yaten, era Seiya y estaban besándose como si en ello les fuera la vida. Serena se quedó paralizada viéndolos. No lo podía creer, era demasiado para ella, no quería aceptarlo. Su mejor amiga....la había traicionado. El dolor que sentía en su pecho era insoportable. Se quedó unos segundas sin moverse y luego comenzó a correr sin ninguna dirección.
La oscura noche había cubierto la ciudad de Tokio. Las estrellas adornaban la noche mientras que la esplendorosa luna reinaba sobre el silencio. Serena caminaba por la solitaria calle. Sus ojos aún tenían las marcas del llanto.
Mientras caminaba pasó por su lado aquella chica de pelo azul de esa mañana.
La chica había tratado de consolarla, porque naturalmente sabía quien era ella, pero había rechazado la ayuda.
Se sentó en los escalones del Crown Center dejando las lágrimas surgir de nuevo.
- ¿Es que acaso nadie me quiere? ¿Estoy sola en este mundo? ¿No podré hallar a alguien que me aprecie por lo que soy?