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Capítulo VI: Hotaru Tomoe, ayudando
La pequeña Hotaru pudo sentir una punzada de dolor en su corazón. Después de eso vio a una chica que la pareció conocida siendo atropellada por un carro.
Pronto la imagen desapareció de su mente. Se sentó en su cama respirando entrecortadamente.
- Esas imágenes, esas chicas, ¿por qué veo estas cosas? – pensó
Le pasaba desde hacia un año más o menos. A veces veía a unas chicas. Veía como sufrían, era como si tuviese alguna conexión desconocida con ellas, como si ella pudiese percibir el dolor. Siempre le había pasado, podía percibir el dolor de las personas, la destrucción de sus vidas, de su corazón. Era como si la destrucción estuviese dentro de ella.
- No importa, no pasa nada – se dijo a si misma
Cerca de su casa una ambulancia recogía a una chica herida en un accidente con un carro. Por suerte el conductor había reaccionado rápido y el daño no había sido mucho. La chica, identificada como Mina Aino, había quedado inconsciente y tenía algún hueso roto, pero había tenido mucha suerte, fácilmente podía haber muerto.
Hotaru decidió salir a dar un paseo. La noche iba a caer pronto, pero esa imagen la había trastornado mucho. ¿Por qué le tenía que pasar a ella?
¿Es que no podía tener una vida normal como todos? No, ella tenía que percibir el sufrimiento de esa extraña forma. Había un poder especial, un poder dentro de ella. Ella lo sabía, lo podía notar. Una vez ese poder trató de manifestarse, fue la primera vez que supo de él. Vio a una extraña guerrera que decía tener el poder de Saturno, la guerrera le habló, y finalmente le dijo que no había llegado el momento de despertar, pero que algún día llegaría y que debía estar preparada. Desde ese día aquellas extrañas visiones habían llegado a ella.
Notó como chocaba con algo y luego caía al suelo. Levantó la mirada y vio a una mujer de pelo oscuro muy hermosa.
- Disculpe, iba distraída – dijo
- No te preocupes – dijo la mujer tendiéndole la mano
Hotaru tomó la mano de esa mujer y al hacerlo sintió algo, algo extraño. Le pareció conocer a la mujer.
- Esto...¿nos conocemos? – preguntó
- No lo creo
- ¿Cuál es su nombre?
- Setsuna Meiou
- ¡Gracias!
Después de esto salió corriendo hacia otro lugar.
- Setsuna Meiou... – pensó
- Pobre niña. Tiene tanto poder en su ser...pero no se convirtió en una Sailor, así que tuvo que buscar otra forma de manifestarse. Puede percibir el sufrimiento de las demás Sailors y de sus seres más queridos. Sin embargo su misión es hacer ver a todos la realidad de sus sentimientos – pensó Setsuna
- Será mejor que vaya a ver como esta Mina
- Se veía muy solitaria – pensó Hotaru
No importaba...no en ese momento. Una obsesión la carcomía en ese momento. Tan solo quería saber porque, el porque de todas las cosas que pasaban por su mente. Las imágenes, las punzadas en el corazón, todo. Además de todo esto, ¿quiénes eran esas chicas? ¿Por qué podía ver a esas chicas en su mente? Siempre eran las mismas. No podía ver sus caras con claridad, pero sabía que siempre eran ellas, era como si hubiese algo que las uniera.
Sintió algo extraño, un sentimiento de...confusión. Se volteó y vio a una chica de pelo azul cielo, era muy linda y...había algo en ella, algo en sus ojos...eran como el propio mar.
Michiru caminaba intranquila por la calle. Había recibido una llamada de Serena diciendo que Mina había tenido un accidente. Diría que estaba preocupada, pero no lo estaba en realidad. Lo sentía, era su amiga, pero había algo en su mente que la trastornaba mucho más.
- Es una mujer...
No lo podía entender, Haruka era una mujer...Sin embargo, había algo, un sentimiento extraño que no lograba entender, una felicidad excepcional que la unía a ella. Pero era tan extraño...era una mujer...
El sol comenzaba a ponerse poco a poco. Hotaru no sabía hacia donde se dirigía, sin embargo parecía como si llevara algún destino en especial, ya que en ningún momento había dudado hacia donde caminar. De pronto se detuvo.
Miro hacia su derecha y vio un hospital.
- Un hospital...aquella chica...
Pensó en la chica que había visto en su mente hacía poco. Había tenido un accidente con un carro, no era extraño que se encontrara en un hospital.
Pero...¿por qué había ido allí? ¿Acaso era ella la respuesta que buscaba para sus interrogantes? Pero no...ella sentía...sentía algo extraño, como si hubiera alguien allí a quien debía ayudar, ¿pero por qué? ¿Por qué ella?
Miro el hospital una última vez y se alejó de allí corriendo.
- ¡Serena!
Serena se volteó y vio a Michiru que se acercaba por el corredor.
- Hola Michiru
- ¿Qué pasó?
- Mina tuvo un accidente, como ya te dije. Un carro la atropelló
- ¿Es grave?
- No, tan solo tiene una costilla rota y un esguince en el tobillo. Por suerte no fue muy grave
- Que alivio
Hotaru se encontraba sentada en un banco del parque. Esa misma tarde había estado allí sentada tratando de animar a una chica que se veía triste.
¿Pero...por qué lo había hecho? ¿Por qué había sentido la necesidad de ayudar a esa chica? Quizá esa era su misión en la vida, ayudar a otros...pero no, ella no quería esa responsabilidad.
- Yo solo quiero una vida normal... – pensó
Ya era bastante el hecho de que podía curar las heridas...era una habilidad que tenía desde hacia mucho tiempo.
En ese momento un chico muy apuesto se sentó a su lado.
Sintió algo extraño, él, él estaba muy confundido no sabía que pensar.
Haruka tan solo se sentó en aquel banco junto con esa niña para pensar.
¿Por qué le había atraído tanto esa chica? Esos ojos...¿qué había en esos ojos?
Por Dios...era una mujer...
Una chica...eso era todo. Esa era la confusión del joven. Hotaru lo podía notar, lo podía sentir...entonces comprendió. Ese chico se sentía muy mal...y...ella...podía notarlo...y podía darle un consejo. Un buen consejo.
Quizá no era tan malo poder ayudar así a las personas.
- Oye – le dijo al chico
- ¿Si?
- Solo habla con ella y dile lo que sientes
Después de esas palabras se levantó y corrió al hospital de nuevo.
Cuando llegó lo miró una vez más y entró. Una vez allí no sabía a donde ir.
Comenzó a caminar por un corredor mirando a todos lados. Entonces chocó con alguien.
- Disculpe – dijo
Levantó la cabeza y vio a una chica de pelo azul, muy linda. Un momento...la había visto antes por la calle, y, aquel sentimiento...seguía en ella.
Quizá era ella por lo que debía estar allí. Decidió seguirla.
Entró al ascensor y subió al piso seis siguiendo a la chica. Caminó por un largo corredor hasta que la chica se paró en la puerta de una habitación. Se quedó un poco alejada. En la puerta de la habitación había otra chica. Tenía pelo largo y rubio sostenido en dos colas.
- ¿No piensas entrar? – preguntó Michiru
- No, aun no puedo perdonarla – dijo Serena
- Bueno...eso es tu decisión
Hotaru se acercó a la puerta y miró dentro de la habitación. Era la chica de su visión...sin duda. Pero...esa chica...era la misma de esa tarde, la que estaba sufriendo tanto...
- Disculpa, ¿la conoces? – preguntó la chica de las dos colas
Confusión, dolor, amistad...tantos sentimientos corrían por dentro de aquella chica...
- Si, algo así – dijo Hotaru – mi nombre es Hotaru Tomoe
- Yo soy Serena Tsukino
- ¿Es tu amiga?
- Era...
- Ya veo...debía ser por ti por quien sufría tanto
- ¿Cómo?
- La conocí esta tarde. Me dijo que le había hecho mucho daño a alguien y que se sentía muy mal...
- Si, debía ser por mi
- ¿Y no la perdonarás?
- No, no puedo hacerlo
- Haz lo quieras pero...ella se sentía muy mal. Además, ¿qué es una amistad sin una pelea? Ella se dio cuenta del mal que hizo y fue lo suficientemente valiente para pedirte perdón. Piensa si no se merece ser tu amiga
Después de estas sabias palabras Hotaru salió del hospital...todo lo que debía hacer estaba hecho. No estaba tan mal eso de ayudar a la gente.
Serena se quedó pensando...¿por qué estaba allí? ¿Por qué estaba tan preocupada por Mina si no era su amiga? Ella la apreciaba mucho...quizá era el momento de volver a ser amigas.
En ese momento Mina abrió los ojos lentamente. Lo primero que vio fue la sonrisa de Michiru.
- ¿Cómo te sientes? – preguntó Michiru
- Bien...
En ese momento miró a la puerta y vio a Serena.
- Mina, me alegro mucho de que estés bien
Con algunas lágrimas en los ojos Serena se acercó a la cama y abrazó a Mina lo más fuerte que pudo...una amistad se estaba recuperando.
- Lo siento...lo siento mucho – dijo Mina
- Ya no importa...