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Cap. VII: Haruka Tenoh y Michiru Kaiou, mentes confundidas, corazones unidos
Esa tarde de lunes Michiru se había quedado en la escuela. Quería practicar con su violín y necesitaba un lugar tranquilo. Se encontraba en la sala de música ejecutando un hermoso soneto para violín. Cuando terminó decidió tomar un pequeño descanso.
- Tocas muy bien – escuchó una voz
Apoyada en la puerta se encontraba Haruka. Miraba al horizonte mientras trataba de dibujar una sonrisa en su rostro.
- Muchas gracias – dijo Michiru sin atreverse a mirarla
Haruka pasó y comenzó a hojear las partituras de Michiru. Se fijó en una especialmente.
- Conozco esta melodía, es muy hermosa – dijo mostrándosela a Michiru
- Si, es cierto, pero va acompañada de piano
- Si gustas yo puede tocar contigo...
- ¿Tocas piano?
Haruka asintió. Ambas se miraron por un momento. Después de eso Michiru tomó su violín y se colocó delante de las partituras. Haruka se sentó frente al piano y ambas comenzaron a tocar.
Una hermosa melodía inundó la sala, pero no era solo la melodía. No, había algo más. Aquellas dos chicas tocando juntas...la conexión entre ellas que se podía sentir, aquel sentimiento de unión, todo era simplemente perfecto.
La melodía terminó y las dos chicas respiraron profundamente. Después Michiru comenzó a recoger su violín.
- Ya me tengo que ir – dijo
- Esta bien...si quieres te acompaño a tu casa
- Gracias, pero voy a ver a una amiga en el hospital
- Bien...entonces...ya nos veremos
Haruka se levantó y se dirigió a la puerta. Antes de irse miró hacia atrás.
Entonces se encontró con la intensa mirada de Michiru. Se miraron profundamente a los ojos. Un sentimiento extraño las recorrió, ninguna sabía que significaba, tan solo sabían que querían estar junto a la otra...pero...había algo, prejuicios quizás que no las dejaban expresar sus sentimientos.
- Adiós... – dijo Haruka
Michiru observó a la chica alejarse y después continuó guardando su violín.
Unos minutos después se encontraba caminando con dirección al hospital.
Le había prometido a Mina que iría a visitarla esa tarde, pero creo que no le serviría de mucho. No, ella estaba demasiado distraída. Por alguna razón aquella chica había cambiado toda su vida, una sola de sus miradas era suficiente para hacer que su corazón se acelerara. No lo entendía, no podía entender, ¿qué la unía de esa manera a esa chica?
En ese momento una niña pasó a su lado. Michiru se fijó en ella, ya la había visto antes, en el hospital el día anterior.
Hotaru se cruzó de nuevo con aquella chica de pelo azul...aquel sentimiento seguía en ella. Aquella extraña confusión...
Se volteó y corrió detrás de ella.
- ¡Srta., srta.! – gritó
Michiru se volteó y vio a la niña que se acercaba a ella.
- Dime, ¿qué deseas? – preguntó
- Tan solo debe decirle como se siente
Después de estas palabras de nuevo se alejó corriendo.
- Decirle lo que siento...pero es que no se que siento...
El viento chocaba contra la cabeza de Haruka alborotando su pelo mientras conducía su moto por las calles de Japón. El manejar siempre la había hecho sentirse mejor, pero esa vez era diferente, porque no se sentía mal, simplemente se sentía confundida. No lo entendía...por su apariencia masculina siempre le había gustado jugar con las chicas, le parecía muy divertido, pero solo eso...nada más. Sin embargo...esa chica, la había trastornado tanto, era...un sentimiento especial, una unión espiritual entre ellas que no entendía, tan solo conseguía confundirla sin saber que pensar.
Dejó su moto estacionada y comenzó a pasear por el parque. La noche iba a caer dentro de poco y un gran viento soplaba, pero a ella no le importaba, necesitaba pensar...pensar sobre lo que sentía.
- ¡Haruka! – escuchó que la llamaban
Se volteó y vio a su amiga Lita acompañada por otras dos chicas.
- Lita... – durante esos últimos días se había olvidado por completo de ella.
- ¿Qué tal? – preguntó Lita
- Bien, bien...
- Ellas son Rei Hino y Amy Mizuno – presentó a las otras dos chicas
- Lo sé, son conocidas en la preparatoria. Yo soy Haruka Tenoh
- También sabemos – dijo Amy
- Discúlpenme un momento – dijo Lita
Tomó a Haruka del brazo y la llevó un poco más lejos.
- ¿Te pasa algo? Te noto extraña – dijo Lita
- No, solo estoy algo confundida, necesito pensar
- Ok...pero, si estas confundida, no tienes que pensar, tan solo te confundirás más
- ¿Entonces que hago?
- Pregúntale a tu corazón
Lita se despidió de Haruka con la mano y se marchó junto con Rei y Amy.
Michiru se encontraba en el hospital junto con Mina y con Serena.
- ¿Cuándo te dan de alta? – preguntó
- Mañana
- ¿Tan pronto? – dijo Serena
- Si, tan solo me han dicho que no haga ejercicio y que trate de guardar reposo
- Ya veo...que bueno que no fue muy grave
- Si, en cuanto salga tengo que visitar a alguien
- ¿A quien?
- Bueno... – dijo bajando la cabeza – a Seiya y a Yaten, creo que les debo una gran disculpa
- Seguro la aceptan – sonrió Serena
- Oye Michiru...¿te ocurre algo? Te ves distraída – dijo Mina
- No...no es nada
- Bueno chicas, creo que deberían irse, ya es de noche, no quiero que sus padres se preocupen
- Yo me quedaré por un rato más – dijo Serena
- Yo ya debo irme, mañana las llamaré – dijo Michiru
Michiru se despidió de sus amigas y después salió a la calle. Como Mina había dicho la noche había caído. No se veían las estrellas, la noche era muy oscura. Comenzó a caminar hacia su casa. En mitad del camino comenzó a llover. Michiru sintió las frías gotas que caían sobre ella y observó el ambiente. Era precioso.
La oscura noche guardaba a la lluvia que caía lentamente realizando su baile junto al viento, sin miedo, sin miedo a estar juntos.
Era hermoso, realmente hermoso, evocaba la perfección.
- Haruka... – pensó
Su nombre era como el viento...
Cerró sus ojos y dejó a su cuerpo sentir la lluvia junto al viento...el viento, tan hermoso, tan perfecto...
Su corazón comenzó a latir muy fuerte dentro de su pecho, sentía la necesidad de abrazarla, de abrazar a Haruka...no lo entendía, pero lo sentía.
No sabía donde vivía la chica, pero decidió ir al parque para pensar en que decirle...en como explicarle los sentimientos que inundaban su ser.
Haruka aún seguía en el parque. La noche ya cubría el Japón y estaba lloviendo, pero no le importaba... observó la lluvia caer, parecía jugar con el viento como si fuese su eterno compañero.
En ese momento sintió algo, un sentimiento extraño en su corazón...quería, no, necesitaba abrazar a Michiru...algo se lo decía, esa lluvia cayendo sobre ella, el viento chocando contra su cuerpo...
- Michiru... – pensó
En ese preciso momento escuchó unos pasos que se dirigían hacia el parque.
Observó a la persona que venía y pudo distinguir a Michiru. Se sorprendió enormemente, pero un sentimiento de alegría inundó todo su ser, una alegría excepcional que no había sentido nunca.
Michiru caminó hacia al parque y distinguió una figura apoyada en un árbol.
Pronto vio que se trataba de Haruka, no podía creerlo, era como si el destino las hubiera unido allí.
Las dos se miraron incrédulas. Caminaron lentamente hacia la otra hasta que estuvieron frente a frente. Se tomaron de las manos mientras no dejaban de mirarse. Después, simplemente se abrazaron.
Y así, ambas quedaron abrazadas, envueltas por la lluvia y el viento...sin importar lo que pudiera pasar a su alrededor.