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Cáp. VIII: Setsuna Meiou, una Sailor...
En este nuevo día el sol resplandece iluminando las almas de todas las personas de Tokio. Lentamente, por las calles, una figura femenina camina sumida en sus propios pensamientos, no es otra que Setsuna Meiou. Se dirigía hacia la casa de Mina Aino, el día anterior había salido del hospital y quería asegurarse de que estaba bien.
Ver que todas las chicas estuvieran bien...esa era su misión en esos momentos. En una parte se sentía feliz por esto, durante un tiempo había podido dejar la Puerta del Tiempo, su vida...
Toda la vida había estado en esa Puerta, sola, sin nadie con quien hablar, con quien llorar, con quien compartir...y eso, eso la dolía más que nada.
Mientras atravesaba el parque decidió sentarse, en esos momentos no se sentía con ánimos de ver a nadie. Le pasaba cada vez que esos pensamientos llegaban a su cabeza.
Le costaba tanto aguantar...siempre cuidando la Puerta...siempre, sin ninguna obligación más que esa. Y ahora, su misión era cuidar que todas las chicas que no había llegado a convertirse en Sailors estuvieran bien.
Pero le dolía tanto ver a todas haciéndose amigas, enamorándose, madurando, mientras ella tan solo podía observar...
Tras un enorme esfuerzo se levantó y comenzó a caminar de nuevo hacia la casa de Mina. Mientras observaba a su alrededor vio a una pareja que estaba sentada en el parque. Se trataba de Haruka y Michiru.
- Y ahora, ¿qué pasará? - dijo Michiru
- No lo sé Michiru...no tengo idea - contestó Haruka
Se miraron y ambas sonrieron, tan solo sabían que de alguna manera una unión especial había nacido entre ellas y no podía romperla, aunque no lo entendieran del todo.
Setsuna se sentía feliz por ellas, de alguna manera, ya habían comprendido lo que sentía la una por la otra.
- Les deseo suerte...pero...
Salió corriendo de allí, no podía soportarlo, no soportaba estar sola y ver a los demás felices junto a sus seres queridos.
Su misión la había impedido relacionarse y también expresar sus sentimientos. La gustaría tanto poder gritar como se sentía, como esa soledad eterna la estaba destrozando, pero no podía, debía reprimirse, debía cumplir con su misión...
Respiró profundamente por unos instantes y continuó su camino. Tras unos minutos llegó a la casa de Mina. Se quedó cerca pero donde no pudieran verla. Pronto observó como la chica salía de la casa junto con Seiya y Yaten. Los tres reían.
- Parece que ya arreglaron las cosas...
Una nueva alegría para sus "amigas" y un nuevo dolor para ella.
Se alejó de lugar, ya que aquel sentimiento le apretaba el pecho de nuevo.
No es que quisiera que las demás chicas perdieran su felicidad, pero...es solo...que no podía soportarlo...no podía aguantar ver todo aquello sabiendo que estaba condenada a la soledad...
Una pequeña lágrima resbaló por su mejilla y cayó en su mano.
- Lágrimas, más lágrimas... - pensó - es siempre lo mismo, una y otra vez, no quiero estar sola, no quiero ser la única con la responsabilidad de ser Sailor Scout...no quiero estar sola...
Se apoyó contra un muro y descansó allí hasta que las lágrimas cesaron.
- Todos están bien, por hoy descansaré - pensó
Decidió dirigirse a la casa que había alquilado para su estadía en la ciudad de Tokio.
Comenzó a caminar por la calle en la que se encontraba el Crown Center.
Probablemente se encontraría con alguna de las chicas por allí.
Por la misma calle una nueva pareja paseaba felizmente. Se trataba de Darien y Serena, que ya eran novios.
- ¿Me quieres Darien? - preguntaba nerviosa Serena
- Claro que te quiero
Una enorme sonrisa se dibujó en la cara de la chica. Sentía que había encontrado a su alma gemela y Darien, aunque le costara entenderlo, también.
Setsuna vio a Serena y Darien paseando, pasaron por su lado hablando alegremente.
Ella se quedó paralizada en ese instante. Siempre había guardado para si misma el amor que sentía por Darien y había soportado el verlo con Lita, pero verlo con Serena...no...no podía, le dolía demasiado. Sabía que algún día iba a suceder, ellos estaban destinados el uno para el otro, desde el Milenio de Plata, pero...no era capaz de aceptar la idea de que lo había perdido para siempre, de que nunca sería para ella, de que nunca correspondería su amor.
Una sensación de tristeza invadió su corazón, pero decidió que no iba a llorar, no otra vez por lo mismo.
Continuó caminando hacia el parque, ya que debía cruzarlo de nuevo para llegar a su casa.
Llegó al parque caminando lentamente, tratando de contener el llanto, pero finalmente el dolor la superó y las lágrimas comenzaron a surgir sin remedio.
Se fue detrás de un árbol y por fin se derrumbó definitivamente.
Sintió como las piernas le fallaban y todo su cuerpo se resistía a seguir de pie.
Se apoyó contra el árbol y trató de contenerse, pero era imposible, ya no podía aguantar más, llevaba toda una larga vida así y ya no podía soportarlo.
En el otro extremo del parque Hotaru corría lo más que podía. Mina había conseguido su dirección de alguna forma y la había invitado a una reunión con sus amigas. No quería llegar tarde.
Continuó corriendo hasta que casi había atravesado el parque, pero entonces algo la detuvo. Un sentimiento extraño...estaba confundida, eran demasiadas cosas a la vez...soledad, dolor, depresión, agonía...
Se dirigió detrás de un árbol y vio a una mujer que miraba al horizonte con ojos llorosos.
- ¿Usted...usted es Setsuna Meiou? - preguntó
Setsuna se sobresaltó y miró al lugar de donde procedía la voz. Con asombro vio que se trataba de la pequeña Hotaru que la miraba curiosa.
- Si, soy yo - contestó Setsuna
- El otro día choqué con usted y...ese sentimiento...aun no se ha ido - dijo como pensando en voz alta
- ¿Qué...qué es lo que dices?
- Dígame, ¿se siente sola?
Setsuna la miró extrañada...claro...ella podía percibir sus sentimientos, y, en cierta forma, era un alivio, le gustaba que sus sentimientos salieran a la luz...
- Si, ahora que lo dices me siento muy sola... - dijo en voz baja
- Voy a una reunión con unas amigas...¿vendría?
- ¿Yo? ¿No crees que les molestará?
- No, ¡claro que no! Vamos...llegaremos tarde
Hotaru tomó la mano de Setsuna y comenzó a correr.
Por unos instantes una sonrisa apareció en el rostro de Setsuna.
Tras unos minutos corriendo llegaron a un Templo.
- Templo Hikawa - leyó Hotaru - aquí es
Las dos subieron las escaleras y llegaron a una sala donde había varias personas. Setsuna se sobresaltó porque los que había allí eran...todos ellos, Serena, Amy, Rei, Lita, Mina, Haruka, Michiru, Darien, Taiki, Yaten y Seiya.
Rei miraba a todos lados con cara de confusión.
- Esto...¿por qué hay tanta gente aquí? Yo solo invité a Amy - preguntó Rei sobresaltada
- Bueno...yo invité a Lita - dijo Amy
- Y yo pensé en invitar a Haruka para que la conocieran y también a Serena - dijo Lita
- Ah, bueno...yo traje a mi querido Darien, a Mina y a Michiru - continuó Serena
- Pues yo invité a Yaten, a Seiya y a Hotaru - dijo Mina con alegría
- Nosotros trajimos a Taiki - dijo Seiya señalando a Yaten
- Y yo traje conmigo a Setsuna - dijo Hotaru finalmente
- Ya veo... - dijo Rei - ¿no les parece cómico?
- ¿El qué? - preguntó Serena
- Ay...Serena tonta...que todos termináramos reunidos siendo tan diferentes y sin apenas conocernos
- ¡Oye! No tienes porque llamarme tonta
Rei y Serena comenzaron a pelearse delante de todos.
Setsuna observó la situación, eran realmente impresionante como todos los guerreros habían terminado siendo amigos, y, además, ella estaba entre ellos, ya no era una simple sombra en sus vidas, era parte de ellas.
Todos vieron la pelea por unos instantes y pronto comenzaron a reír sin poder contenerse, hasta que las mismas Serena y Rei los acompañaron...todos estaban felices, habían encontrado grandes amigos.
*************
Epílogo
- Así que...¿eso creen? - preguntó Serena - ¿todos seríamos amigos sin ser guerreros?
- Probablemente - dijo Taiki - hay amistades que pueden con todo
- Pero...¿están seguros? - insistió Serena
- ¡Que si Serena! Ya no molestes - replicó Rei
- Ay...Rei es mala conmigo....BUUUUUUUAAAAAAA
Todos comenzaron a reír, al fin y al cabo, hay cosas que nunca cambian.
FIN.