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TRES. HABLA DAGA

 

Cuando entré, vi a la comandante Cassie echar a la basura los restos de unos pobres lápices que había masacrado ferozmente unos minutos antes.

Había escuchado que le daba por hacer eso cuando está nerviosa, pero no lo creí hasta que lo vi...

Mi nombre clave es Daga y soy agente de OMAI, pertenezco a la Élite Azul, en otras palabras, mi trabajo es secreto incluso para mis compañeros, sólo saben de mí algunos comandantes de secciones especiales y, por supuesto, el Consejo Supremo. Mis otros compañeros de OMAI creen que soy una agente de nivel III, común y corriente. Todo esto porque algunas veces (no siempre, claro) debo investigar posibles casos de corrupción... o simplemente evaluar la capacidad de algún agente, como esta vez, que he tenido que averiguar si Ale y Ocean realmente están ganándose el sueldo.

-¿Se encuentra bien, comandante? -le dije, con mi cara más inocente, yo sabía de sobra que para la pobre nada iba bien después de ver a Ocean y Ale.

Ella sabía que yo sabía, me fulminó con la mirada.

-Esos dos están acabando con mi paciencia. La poca que tengo. ¿La Élite Azul ha tomado alguna decisión con respecto a ellos? ¿Quieren que los retire del caso?

Aunque ella no quiera admitirlo, me doy cuenta de que aprecia mucho a esos dos.

-Por el momento, recomendaré que se forme un grupo especial, tal vez trabajando en equipo consigan hacer una labor más eficiente.

-O tal vez arruinen la labor de todo el equipo -dijo con amargura.

-Existe ese riesgo -admití-, pero el factor suerte de Ocean es algo que deberíamos investigar con más detenimiento, tal vez sea evidencia de alguna habilidad paranormal, que podría ser aprovechada por la subsidiaria Millennium.

Eso no le gustó, casi nadie de los que están fuera de las Élites confía mucho en ese grupo en particular, especialmente después de la misteriosa muerte de Frank Black. Pero lo dije con buena intención, en realidad, no veo otra manera de que Ocean pueda seguir formando parte de OMAI, como no sea poniéndolo en uno de los grupos especiales... tal vez en la sección de la Teoría del Caos que dirige el Dr. Ian Malcom en la Isla del Coco (también conocida como Isla Nublar)... aunque... pensándolo bien, tal vez no sea una buena idea poner a Ocean en contacto con los dinosaurios de la isla... Eso sí, pude darme cuenta de que los procesos de razonamiento de Ale están siendo afectados por la influencia de su compañero. Pronto no será capaz de hacer un racionamiento lógico si no es contrastando sus pensamientos con los de él... pobre chica...

La comandante sacudió la cabeza como para alejar malos pensamientos.

-Ocean y Ale creen que el asesino es mexicano y que es agente de OMAI -me dijo la comandante con voz quejumbrosa.

-No me sorprendería que tuvieran razón. Otro motivo para integrar un equipo especial, hay que tener a los amigos cerca y a los enemigos más cerca todavía.

- Estuviste siguiendolos todo el tiempo, ¿pudiste averiguar algo?

-No, todo estuvo demasiado bien planeado. No encontré huellas de ningún tipo, ni residuos radioactivos, ni de magia, ni de ectoplasma, ni rastros en el Ki, el cosmos o la Fuerza, nadie dejó su marca en el plano astral ni hay evidencia de viajeros del tiempo o interdimensionales en ninguno de los lugares donde se cometieron los crímenes atribuidos al asesino en serie. Quien haya sido, borró toda prueba de su intervención... o nunca dejó rastro alguno.

-Entonces estamos como al principio. A menos que llegaras a cada sitio antes de que sucediera el crimen...

Empezó a reírse en una forma bastante histérica. No hay duda de que esos dos están acabando con sus pobres nervios. Yo me encogí de hombros. Sería una crueldad parafrasearle a Gabriel García Márquez y decirle que "el buen investigador llega al incendio antes que los bomberos, al accidente de tránsito antes que la ambulancia y a la escena del crimen antes que el asesino". No hay tanta maldad en mí.

-Lo lamento, comandante. Permítame explicarle por qué entrevisté a varias de las víctimas antes del crimen -le dije, y saqué la lista. Ella contempló boquiabierta al documento-. Recibimos esto en Luna Dos la víspera de la muerte de Ren y Stimpy. Llegó antes que el e-mail de ellos porque venía con una paloma mensajera...

-¿¿Una paloma mensajera?? -exclamó ella-. ¡¡En el espacio exterior NO PUEDE haber palomas mensajeras!!

-Sí cuando vienen dentro del transporte de suministros de la estación, como parte de un embarque de animales de laboratorio.

Ejem, eso la dejó un poco aplastada, así que aproveché para continuar.

-Recibí la lista junto con la orden de evaluar el trabajo de Ale y Ocean; se trata de los nombres de todos aquellos a los que el asesino planea matar, como puede ver, no ha llegado todavía a la décima parte del documento. El Consejo Supremo quería que yo previniera a las posibles víctimas e intentara ponerle alguna trampa al asesino, y, al mismo tiempo, tenía que evaluar la labor de esos dos, una misión de rutina, he hecho cosas más complicadas. Pero todo ha salido bastante mal. Lo único bueno que logré fue dejarles un mensaje a Ocean y Ale en el lugar donde mataron a Ren y Stimpy, yo sabía que Ale reconocería la adivinanza y tendría buen cuidado de no acercarse a los cadáveres, pero no contaba con Scooby y Scrapy. El hacerme cargo de la evaluación interfiere con mi investigación de las muertes, por eso decidí dejar de estudiar a Ocean y Ale y dedicarme exclusivamente al asesino, lamento tener que dejar la evaluación a la mitad, pero me parece que esto es más importante.

-¿Desde cuándo los miembros de la Élite Azul se dedican a investigaciones de nivel básico? Creí que ustedes no investigaban homicidios a menos que afectaran el orden mundial, como mínimo.

Negué con la cabeza. Este asunto dejó de ser de nivel básico después del segundo crimen.

-Me temo que pronto tendremos que poner sobre alerta a todas las Élites, comandante Cassie. Esto podría ser el asunto irregular más importante en toda la historia de OMAI. Después de todo, si los personajes de anime desaparecen, los escritores de fanfics podrían quedarse sin material sobre el cual escribir y eso significaría una depresión generalizada sobre los seres pensantes de la Tierra. La desmoralización total y absoluta de ese valiosísimo 0,05% de la humanidad que mantiene en movimiento al resto, significaría el fin de la civilización.

¡Crac!

La comandante Cassie rompió un lápiz. Deduje que era mejor irme de ahí cuanto antes. Pero antes había que dejar en claro lo del equipo.

-Comandante, creo que las personas adecuadas para el equipo son Ale y Ocean, que ya conocen el caso, junto con Thalena, Bruce y Kitty.

Ella suspiró. Esos tres son de los agentes más experimentados de OMAI, miembros de la Élite Gris, que se ocupa exclusivamente de resolver los "casos imposibles", y responden directamente ante el Consejo Supremo. Me dolió un poco tener que pasarle por encima a la autoridad de Cassie al integrar algo como eso, pero con este asunto no podíamos andarnos por las ramas.

Cuando iba de salida, me encontré con Ocean y Ale.

-¿A dónde vas? -me preguntó Ale, con una gran sonrisa, me pregunto si sería tan amistosa conmigo si se enterara que pertenezco a la Élite Azul.

Yo acababa de ver el siguiente nombre en la lista: Saori Kido, en otras palabras...

-A Grecia. Escuché que están matando gente por esos rumbos.

Ale se rió un poco.

-Ten cuidado antes de entrar a cualquier sitio cerrado -me advirtió-, se ven cosas raras ahí.

-No más que aquí, pero tendré cuidado.

-¡Buena suerte, Daga! -dijo Ocean.

-Lo mismo para ti, mi amigo.

Luego seguí mi camino, dando vueltas en mi mente a todo lo que había percibido en los último días, debía haber alguna manera de descubrir al asesino en serie... Sin duda, era una persona de grandes recursos, ya que viajaba por todo el mundo... tal vez era un hombre de negocios, un predicador o era miembro de la tripulación de un avión comercial. No. Se movía con demasiada rapidez, casi era como si pudiera estar en más de un sitio al mismo tiempo. ¿Un mago? Habría residuos de su magia en alguna parte. ¿Un viajero del tiempo? Si lo era, debía ser de una época anterior al siglo IV (cuando se fundó OMAI) o posterior al siglo XCVIII (la época más lejana de la que hemos recibido visitantes)... No... La única posibilidad era que Ocean y Ale tuvieran razón y que el asesino en serie fuera un agente de OMAI. "¡Imposible! ¡Imposible!", me dije a mí misma, "Ocean y Ale no serían capaces de averiguar ni sus propios nombres si no los tuvieran escritos en la cédula de identidad", pero algo me hacía dudar...

En ese momento comprendí todo. Todo el asunto encajaba como (perdóneme el cliché) las piezas de un rompecabezas... Vi su rostro. Supe su nombre... Tenía el misterio resuelto... y una daga se clavó en mi espalda.

Caí, y, mientras caía, me golpée la cabeza contra un borde afilado. Lo último que vi fueron unos tenis que se alejaban y el arma del crimen, ya fuera de mi espalda y tirada en el suelo, junto a mí. Justo antes de morir, comprendí dos cosas... Primero, que el muy miserable había acabado conmigo valiéndose de mi propio apodo... Y la segunda fue que... tal vez se haya debido al golpe... el caso es que... ya no recuerdo el nombre del asesino...  

Fin

Aunque tal vez sea sólo el principio...

(fondo musical: el tema de "Psicosis" y una risa malévola) 

Notas póstumas de la autora:

Es probable que todos conozcan ya la solución de la adivinanza que mató a Goku, pero, por si acaso, aquí está la forma en que Ocean tenía que haberla escrito para poder entenderla: "Dos son tres, si bien se mira. / Tres son cuatro, si se advierte. / Cuatro son seis y, de esta suerte, / seis son cuatro, sin mentira". La solución está dentro de la adivinanza, ¿ven qué fácil?... Bueno, dicho de otra manera: la palabra "dos" tiene 3 letras, la palabra "tres" tiene 4 letras, la palabra "cuatro" tiene 6 letras y la palabra "seis" tiene 4 letras...

¡Oigan, espereeeeen!!! Antes de intentar cometer un daguicidio (ya sea por el fanfic, por la adivinanza o por las dos cosas juntas), recuerden que el asesino ya les ahorró el trabajo...

 

SIGUIENTE