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CUATRO. HABLA BRUCE
La muerte de Daga tomó por sorpresa a todo OMAI.
Era increíble que un asesino pudiera haber llegado hasta la sede de México (en los sótanos del Museo Nacional) para apuñalar por la espalda a una agente... bueno, si Daga era famosa por algo, era por despistada, sin duda ni cuenta se dio; a San Pedro le tomará bastante tiempo explicarle su nuevo estatus. En fin, un fantasma más para la sección de Espectros, Fantasmas Aparecidos, Similares y Afines.
Mi nombre es Bruce Ikari, nombre clave: Bruce. Mi hermana gemela (Thalena) y yo somos parte de una familia de larga tradición dentro de OMAI y los dos hemos sido agentes desde la secundaria.
¿Por qué Bruce? En muchas mitologías, el primer dios no crea el mundo ni a la humanidad, sino que da vida a otros dioses y deja la creación del universo en manos de uno de ellos, ese es el Bruce. Los miembros más antiguos de la Élite Gris me pusieron así porque empecé a trabajar el mismo año en que se retiró mi abuelo. Por supuesto, él era Líder de la Élite Gris y yo, apenas un principiante, pero estaba muy claro ya desde entonces el hecho de que yo tomaré su lugar en algún tiempo. Es la tradición de la familia.
Un suspiro de mi hermana me sacó de mis pensamientos.
-¿Pasa algo, "güerca"? -(palabra que se usa en México para designar al más joven de la familia).
-Háblame en cristiano, que no te cuesta tanto. ¡Y yo soy tu gemela, no tu hermanita!
Je, odia que le recuerde nuestros 15 minutos de diferencia.
-Sólo quería asegurarme de tener tu atención. ¿Cuál es el problema? Estabas suspirando como si ensayaras para interpretar a Julieta en la escena del balcón. ¿Es la nueva misión?
-No, es el equipo. ¿Kitty? Paso, puedo soportar su existencia... ¿Pero Ocean y Ale? ¿En qué estaba pensando Cassie al formar un equipo semejante? ¡La Élite Gris no tiene por qué trabajar con dos inútiles de nivel III!
Sonreí a medias, Thalena no siempre está al tanto de todo, menos mal que estoy yo para cuidarla.
-Fueron órdenes de la Élite Azul. La opinión de Cassie no le importa a nadie.
Pude notar un brillo malicioso en sus ojos. A ella tampoco le simpatiza nuestra "jefa".
Kitty nos alcanzó entonces.
-¡Chicos!
Thalena la fulminó con la mirada, Kitty no lo notó.
-¿Saben la última?
-¿La última qué?
-La última noticia, hubo otro asesinato en el Santuario de Atena. ¡Mataron a Atena Saori, ni más ni menos!
Comprobado, el asesino está siguiendo el orden de la lista. Kitty se apartó un mechón de cabello que le caía sobre la frente y siguió hablando.
-Los testigos afirman que murió a manos del dios Ares, sin embargo... también fue vista por ahí una persona que se identificó como agente de OMAI. ¡Y esto es lo interesante! Dijo que era Daga.
Fruncí el ceño, sin necesidad de verla, supe que mi hermana había hecho lo mismo al mismo tiempo.
-¿El asesino suplantando a Daga? ¿Tenemos una descripción?
-Ni muy alta ni muy baja, cabello castaño,... pero lo que me incomoda es que Daga calzaba con la descripción del principal sospechoso que consiguieron Ale y OCean.
-También nosotros tres -dijo Thalena-. Pudo haber sido el asesino haciéndose pasar por ella.
-¿No deberíamos decir "la asesina", güerca?
Sabía que eso le iba a sentar como un tiro, y más si iba acompañado de la palabreja en cuestión, pero Thalena reaccionó con rapidez y me devolvió el tiro:
-¿Y cómo estamos tan seguros de que era una mujer, güerco? -¡auch! Sí, con los gemelos nunca se sabe quién es el mayor realmente...-. Si es agente de OMAI puede ser absolutamente cualquier cosa. ¿Te acuerdas de cuando tuvimos que trabajar con aquellos tres... los que cantaban?
-¿Seiya, Taiki y Yaten, Three Lights? ¡Estoy tratando de olvidarlo todavía!
Por un momento recordé a Taiki y nuestra última conversación, se me revolvió el estómago. A veces puede ser bastante peligroso esto de aceptar alienígenas en la organización... Por suerte para mí, Kitty no demostró interés en aquel asunto, mi querida hermana no habría dudado en contárselo todo (nota de la autora: tal vez yo se los cuente algún día... pero no esperen que sea muy pronto... o_~) .
En todo caso, ya habíamos llegado a la sala de conferencias, donde nos esperaban la comandante y los otros dos agentes.
Ale se veía incómoda, pero sexy a la vez. La cara de Cassie era tan ilegible como siempre, pero el lápiz que tenía en las manos no sobreviviría mucho tiempo. Ocean... ese tipo estaba tan tranquilo que me impresionó... o me habría impresionado si no conociera su fama de perfecto idiota.
Nos resumieron la historia (que ya sabíamos) lo mejor que pudieron y nos entregaron la lista que Daga le había dado a Cassie. Miles de agentes alrededor del mundo habían recibido orden de proteger a los citados en la lista.
A nosotros cuatro nos correspondería coordinarlos a todos y, además, mantener a salvo a Fox Mulder y Dana Scully, ex-agentes del FBI.
-Hay una cosa que me disgusta en todo este asunto -dijo Ale de repente.
-¿Qué será ahora? -murmuró Ocean, elevando los ojos al cielo...
-¿Se dan cuenta de que es la totalidad de OMAI lo que se está dedicando a un solo caso? ¿Qué pasará si los marcianos intentan invadirnos otra vez? ¿O si regresa Mzxtplx? ¿Y si el Ecoloco decide fabricarse una máquina del tiempo e ir a revolver las cosas en el pasado? ¿O si regresan los venomoides? En dos patadas: ¿qué vamos a hacer si surge alguna emergencia mientras nosotros estamos buscando a un asesino?
Tuve la impresión de que la temperatura de toda la oficina bajaba de repente.
-¿Estás insinuando...? -empezó Cassie.
-Sí, es muy probable que... -dijo Ale.
-Pero podría ser que... -dijo Thalena.
-Sin embargo, no podemos... -dijo Kitty.
-Pero aún así... -dije yo.
-¿QUÉEE? -exclamó Ocean-. ¿Es que ustedes no son capaces de terminar una frase?
Sentí que una gota de sudor resbalaba por mi frente.
-Pensamos que todo este asunto puede ser sólo una distracción para tener a OMAI ocupado mientras ocurre algo verdaderamente catastrófico -dijo Kitty con dulzura.
Ocean tardó más de quince segundos en asimilarlo.
Para entonces, ya estábamos fuera de la oficina, con rumbo a Estados Unidos.
Los años han tratado más o menos bien a Mulder y Scully, ahora son copropietarios del Hotel Twin Peaks en la comunidad del mismo nombre, y tienen dos socios más: Dale Cooper (ex-agente del FBI) y Harry S. Truman (ex-comisario de Twin Peaks).
-Escucha, jovencito -me dijo Cooper, algo molesto cuando le informé que estaría bajo custodia de OMAI hasta nuevo aviso-, nosotros capturábamos asesinos en serie desde antes de que tú nacieras.
-Me consta, todavía sigo sin entender cómo fue que descubrieron que el padre de Laura Palmer era el asesino en el último caso que investigó usted.
Puso mala cara cuando mencioné ese caso; supongo que le molestó recordar que luego el espíritu maligno que era el verdadero asesino se posesionó de él y estuvo un año en los sótanos de OMAI (sección Paranormal) repitiendo "fuego camina conmigo" como un disco rayado hasta que los Cazafantasmas consiguieron aislar a la entidad.
Me había correspondido hablar con él a solas, mientras los demás ubicaban al resto de los socios. El silencio se alargó.
-Mira, muchacho, no quiero que me cuiden -dijo pausadamente.
-Por favor, llámeme Bruce, si no es mucha molestia, no quiero que me confundan con el botones del hotel -yo ya estaba francamente disgustado-. Me temo que tendremos que protegerlo aunque no le guste, y a mí tampoco me agrada la idea. Usted y sus socios están en la lista y yo no tengo más remedio que cumplir órdenes. Aunque si fuera por mí, lo complacería con gusto y buscaría algo más interesante que hacer.
Eso realmente lo enfadó, je je, pero el gusto no me duró mucho. Kitty entró, con muy mala cara.
-Nos vamos, Brucey.
-¡Bruce!... ¿Y cómo está eso de "nos vamos"?
No me miró, nada más me hizo seña de que saliera (obviamente, no le hice caso), se acercó al señor Cooper y le habló muy suavemente.
-Lamento tener que darle esta mala noticia, señor,... sus amigos Fox y Dana murieron hace unos minutos.
La cara de Cooper se crispó.
Luego de enviar de nuevo a Cooper a la sección Paranormal (tuvo una especie de recaída), esta vez en compañía de Truman (menos mal que no quiso dejarlo solo, eso nos ahorrará vigilarlos aparte), Kitty y yo fuimos al lugar donde habían muerto los otros dos. Ocean, Ale (con esa cara de frustración tan linda) y Thalena ya estaban ahí.
-Una bomba -dijo Thalena, nada más vernos llegar.
Yo miré la masa de metal retorcido y humeante que alguna vez fue una nave marciana, un modelo clásico H.G. Wells de edición limitada.
-¿Segura?
-Humjú. Es una suerte bárbara que fuera un vehículo viejo y no uno de los nuevos, de cristales de dilitio, habríamos tenido un choque de materia/antimateria que habría podido abrir un hueco en la realidad.
-Tremendo, ¿no? -Deborah, la jefe forense llegó con una sonrisa y quitándose los guantes-. Hablé con el agente K, dice que no ha visto nada igual desde la última invasión del Sistema Arcturiano.
Lo que me agrada de los forenses es que no se asustan con nada.
-¿Tienes algún resultado con las víctimas? -preguntó Ale.
-Preliminares, les pasaré algo más detallado cuando haga la autopsia, pero, según el escáner básico, los dos habían bebido vino klingonés en abundancia, el nivel de alcohol es casi tóxico en ambos.
Eso me sorprendió.
-¿Segura de que es vino klingonés? No se puede importar desde que las Naciones Unidas le pusieron el embargo económico al imperio Klingon.
-¿Y tú cómo es que estás tan informado? -preguntó Ocean, ¡estuve a punto de empezar a ahorcarlo!
-¡Es algo que sabe todo el mundo, idiota!
-Bueno, bueno -intervino mi hermana-. No nos peleemos nosotros. Este asunto fue más espectacular de la cuenta, una nave H.G. Wells estrellándose en mitad del Central Park no es algo de todos los días, ¿estamos seguros de que es obra de nuestro asesino? Mulder y Scully tenían enemigos en muchos niveles, en la Tierra y fuera de ella.
-¿Insinúas que pudo ser una venganza del Sindicato Único de Extraterrestres y Lecheros? -dije yo-. No lo creo, habrían acabado como parte de un requesón o ahogados en un tanque de yogurt, o masacrados por las fuerzas especiales Gy-nyu, no con una bomba en el motor.
-¿Cómo sabes que fue una bomba en el motor? -preguntó Ocean, poniéndose suspicaz, Ale le dio un pisotón de antología, pero el quitó el pie antes de que lo alcanzara, vi que la pobre se ponía pálida tratando de aguantar el dolor. Me hubiera gustado ayudarla, pero quería levantar sospechas sobre nosotros dos.
-Perdónalo -me dijo ella, con una sonrisa nerviosa-, le ha dado por investigar a todos los agentes de OMAI con cabello castaño para encontrar a alguien que concuerde con el perfil.
-Hn. ¿Quién sigue en la lista?
Kitty le echó un vistazo al montón de papeles que llevaba consigo.
-No me lo van a creer. Tenemos que retroceder a la prehistoria.
-¿Qué? ¿Los Picapiedra? ¿O un chico llamado Cro? -pregunté alarmado.
-Er... no, más atrás: los Maximales y los Predacons.
-¡Atiza!
Cuatro horas después estábamos listos para partir. Logramos ponernos de acuerdo (¡milagro!) para usar una cápsula temporal estándar, son muy estrechas e íbamos a estar bastante incómodos, pero tienen mayor alcance.
Sin embargo, las cosas no salieron como esperábamos, al abrir el corredor dimensional para trasladarnos en el tiempo, la cápsula empezó a sacudirse violentamente. Kitty aterrizó en mi regazo, Ocean fue a caer encima de las piernas de Ale, que trató de golpearlo, pero una sacudida más desvió la trayectoria de su puño hacia uno de los páneles de control. Vi una pequeña caja plateada caer de ahí luego del puñetazo de Ale y (siempre rebotando) me apresuré a recogerla. Kitty consiguió estabilizar la cápsula, habíamos llegado... a alguna parte.
-¡¿Qué fue lo que pasó?! -gritó Kitty.
-¡¿Una alteración en el continuo espacio-tiempo?! -preguntó Ale.
-¡¡No, es peor todavía!! -grité.
-¿¡¿QUÉ?!?
Entonces les mostré el dispositivo que había en nuestro sistema.
-¡¡¡¡NOS SABOTEARON!!!!
Era una mala situación. Dondequiera y cuando quiera que estuviéramos, estábamos varados, todos los instrumentos habían dejado de funcionar, incluyendo nuestros comunicadores, armamento, sistema de camuflaje y equipo de supervivencia. Estábamos indefensos.
Abrí con precaución la puerta de la cápsula. El sol de la primavera entró a raudales, junto con los trinos de los pájaros, hojas y algo de polvo. Estábamos en un bosque.
-Esto no se parece a las imágenes que he visto de la Guerra de Bestias -señaló Thalena.
Decidimos separarnos para explorar. Luego de un par de horas de dar vueltas, sin encontrar nada más que unos cuantos jabalíes aterrorizados, decidí regresar a la cápsula y ver si los demás habían tenido mejor suerte que yo. Entonces oí un grito, un grito de mujer asustada (¿alguna vez han oído gritar a Ned Flanders?) y acudí corriendo al lugar de donde provenía. Por el camino saqué mi phaser y llegué a un claro del bosque listo para enfrentarme a lo que fuera.
Era un escena dantesca de cascos romanos aplastados, escudos romanos abollados, lanzas romanas hechas pedazos y soldados romanos completamente apaleados por una fuerza que no parecía de este mundo.
En medio de todo aquello había un guerrero galo de como un metro veinte de estatura, cabello rubio, gran nariz y gran bigote, tirado en el suelo y llorando. Cerca de ahí estaba el cadáver de otro guerrero galo, un sujeto grande y gordo, también narizón, de cabello castaño y un ridículo pantalón a rayas verticales, había sido apuñalado. Un pequeño perro blanco aullaba tristemente por la muerte de su amo. Y junto al cadáver estaba en pie... Ocean, con un puñal ensangrentado en la mano derecha y cara de desconcierto.
La mujer que había gritado era Ale y, mientras yo miraba sin comprender del todo la escena, la chica en cuestión cayó de rodillas sin apartar la mirada de su compañero, corrí con ella, la abrazé.
-¡¡¡¡OCEAN, IDIOTA, MATASTE A ÓBELIX!!!! -exclamé yo.