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CINCO. HABLA THALENA  

 

-¡¡¡¡OCEAN, IDIOTA, MATASTE A ÓBELIX!!!! -gritó mi hermano, mientras abrazaba a Ale y yo sentí vergüenza ajena. Un día de estos tendré que sentarme a hablar muy seriamente con Bruce... se adelanta a sacar conclusiones con tanta facilidad.

El guabero (es decir, "suertudo") de Ocean jamás sería atrapado con las manos en la masa de una manera tan fácil, su suerte lo impediría a menos que fuera para su beneficio.

Soy Thalena Karla Manson Hunter, nombre clave: Thalena. Puedo imaginarme el coro de gente preguntando "¿por qué Thalena?" Échenle la culpa a la escritora y su manía con la mitología... Un Thalena es una expresión de un dios, como una identitad secundaria, pero en esencia la misma persona. En OMAI me dicen así porque me parezco mucho a mi madre.

Mi hermano, Bruce, y yo somos de lo mejor de la Élite Gris de OMAI, eso quiere decir que estamos entre las personas con un cociente intelectual más alto, aunque a veces Bruce no lo demuestre, menos mal que estoy yo para ayudarlo...

-Bruce, por si no te has fijado, Ocean tiene ese puñal en la mano derecha.

-¿Y?- sin soltar a Ale, la cual lo abraza tambien

-¿No te has fijado que es la misma mano en la que lleva el reloj? Mi querido hermano, Ocean es zurdo.

Juá. Mi pobre hermano se puso como un tomate, se está volviendo poco observador. Escondió la cabeza en los brazos de Ale. Efectivamente, las heridas en el cadáver habían sido hechas por una persona diestra, orientadas de manera que descartaban por completo la posibilidad de que las hubiera hecho un zurdo, Ocean había usado la mano derecha para desclavar el puñal de Óbelix porque tenía la izquierda ocupada con... ¿eh?... ¿¿una piedra??

-¿Por qué la piedra, Ocean?

-Por si acaso, linda. Como los phasers no funcionan...

Vi que Bruce guardaba precipitadamente el suyo... En eso, Ale consiguió hablar finalmente.

-¡¡¡OCEAN, IDIOTA, TOCASTE EL ARMA HOMICIDA SIN LOS GUANTES!!!

Ah, muy cierto, y cubría completamente la empuñadura con la mano. Adiós huellas digitales, si las había habido...

De momento, lo más importante para nosotros era salir de ahí y reportar el incidente. Kitty tuvo un despliege de brillantez que me sorprendió: le indicó a Ocean que caminara en cualquier dirección hasta que encontrara algún campamento romano de los que rodean la aldea de irreductibles galos que resisten ahora y siempre al invasor, y que tratara de establecer contacto con alguno de los agentes de OMAI de este periodo histórico.

Mientras tanto, nosotros llevamos al afligido Ásterix y al no menos sufrido Ideafix a la aldea y los dejamos al cuidado del druida Panoramix luego de dar aviso de la tragedia.

Cuando regresamos a la cápsula, Ocean ya estaba ahí, acompañado por... nada más y nada menos que el jefe de OMAI para la Galia Transalpina...

-¡Ave! Soy Cayo Julio César, a sus órdenes, agentes -nos dijo con voz grave y calmada.

No le sorprendió que fuésemos del futuro, dada la importancia de su época y su propio papel en la historia de Occidente, suele recibir muchas visitas de viajeros del tiempo. De hecho, había unos cuantos científicos del siglo XXII de visita en el campamento de Petibonum, que se ofrecieron amablemente a reparar nuestra cápsula.

El diagnóstico fue sabotaje, alguien había hecho que la programación de la cápsula fallara de modo que nosotros nos desviáramos de nuestra ruta.

Luego de agradecer a nuestros amigos y despedirnos de César (Ocean tuvo la mala ocurrencia de pedirle que se cuidara de los idus de marzo, vale que, como se lo recomiendan con mucha frecuencia, lo más probable es que no haga caso), abordamos la cápsula, listos para viajar a la prehistoria.

-No lo entiendo -dijo Kitty-. Aunque hubiésemos estado aquí cien años, siempre podríamos aparecer en cualquier momento de la historia que quisiéramos hacerlo.

-No en cualquiera -señaló Bruce-. La alta concentración de energón en la Tierra durante la Guerra de Bestias distorsiona los portales dimensionales. Eso fue lo que ocasionó que los Maximales y los Predacones cayeran ahí en primer lugar. Su llegada cerró ese portal en forma definitiva. Ahora sólo hay otro portal que podemos utilizar para llegar hasta ellos. Y si el asesino modifica los acontecimientos estando ahí, podría hacer que se cerrara mientras nosotros turisteamos por París... digo, Lutecia.

-Lutecia me gusta más con la Torre Eiffel -señaló Kitty-. ¿Levamos anclas?

Los demás asentimos y activamos la cápsula por segunda vez.

-Hay una cosa que no entiendo -dijo Ocean de repente.

-¿Sólo UNA? -dijo Bruce con una media sonrisa, Ale se rió.

-Óbelix no estaba en la lista.

Eso nos hizo guardar un profundo silencio.

Todo estaba en orden cuando llegamos. Los Predacones en su base y los Maximales en la suya, sin que el asesino hubiese hecho acto de presencia, o al menos eso parecía.

Ambos grupos de transformers se sorprendieron hasta lo último al vernos llegar. Humanos de apariencia moderna no era algo que esperaran ver entonces. Cuando les dijimos que éramos agentes de OMAI, los Maximales creyeron que habíamos llegado a rescatarlos, se desilusionaron bastante cuando les explicamos que no podíamos hacerlo y que sólo estábamos ahí para evitar que murieran. Los Predacones no nos tenían ni pizca de confianza.

-¿Dices que también vienen a protegernos a nosotros? -le dijo Araña Negra a Bruce.

Llevábamos tres semanas ahí. Nos habíamos alojado con los Maximales, que eran más abiertos y ese era nuestro primer contacto con una Predacon.

Habíamos tenido que encadenarla a una roca, cerca de su base.

-Si quieren ayudarnos, ayúdennos a salir de este mugroso planeta -añadió ella, con algo de exasperación.

-¿Es que no has escuchado lo que te están diciendo? -dijo Tigretón, impaciente-. Todos estamos en peligro.

-¿Por un solo humano? ¡No me hagas reír!

-No estamos seguro de que sea humano.

-¿Ah, no? ¿Qué aspecto tiene?

-Er... no sabemos si es él o ella... Ni muy alto ni muy bajo, ni muy gordo ni... -(bueno, ustedes ya saben el resto)-. Parece ser bastante inteligente, al menos como para llegar hasta ustedes desde nuestra época.

-Jum -ella empezaba a considerar el asunto desde varias perspectivas-. ¿Y quiénes de nosotros están en ese famosa lista?

-TODOS, Maximales y Predacones por igual -dijo Dinobot.

-Bueno, en ese caso -y Araña Negra sonrió maliciosamente-, creo que le ahorraremos un poco de trabajo.

En ese momento empezó a sonar la alarma de la base Maximal, Araña Negra sonrió más ampliamente.

-Mientras nosotros estamos aquí conversando, Megatrón y los demás han invadido la base Maximal y esta vez acabarán con todos.

Entonces empezó a zumbar el comunicador de Araña Negra.

-<bxxzzz> ...¡Auxilio!... <bxxxzzzz>...a trampa! <bxxzzzz> ... el asesino!

Pude ver miradas horrorizadas en los ojos de mis compañeros, menos en Ale, que estaba cómodamente dormida en los brazos de Bruce, la alarma la despertó.

Soltamos a Araña Negra y corrimos hacia la base. Dinobot quiso abrir la puerta principal, pero conseguí detenerlo mostrándole las lecturas de mi escáner portátil.

-¡Dinobot! ¡Espera! ¡Mira esto! ¡Mira lo que está pasando adentro!

La base estaba sellada herméticamente. Y su interior se había convertido en un gigantesco horno de microondas.

Nos tomó cuatro horas desactivarlo.

Cuando entramos había restos de transformers a medio fundir por todas partes. Los reconocí por los colores más que por cualquier otra cosa. Sólo había tres sobrevivientes: Dinobot, Tigretón y Araña Negra...

-No puedo creerlo, no puedo creerlo -murmuraba Araña Negra, sentada en un rincón-. Todos están muertos...

-Lo tengo -dijo Ale, mostrándome una caja plateada-. Mira nada más, el asesino se las arregló para modificar el sistema interno de defensa y lo activó a control remoto cuando todos estuvieron dentro.

-¿Pero cómo? -pregunté-. Tuvo que haber entrado a la base para hacerlo.

-Tal vez lo hizo antes de que llegáramos y esperó escondido afuera en alguna parte hasta que vio la oportunidad perfecta.

Entonces vi a Ocean recogiendo piezas.

-¿Qué haces? -le pregunté.

-Creo que puedo salvar por lo menos a uno, no todos están igual de dañados.

Eso prendió una luz de esperanza en los ojos de Tigretón, Dinobot y Araña Negra.

Ocean trabajó muy duro durante toda la noche y a la mañana siguiente nos mostró lo que había logrado, reactivando a Cheetah.

No lucía muy bien... Qué digo, se veía horrorosamente maltratado, pero funcionaba.

Nada más había un problema, miraba a todas partes sin reconocer a nada ni a nadie...

-¿Qué le ocurre? -preguntó Araña Negra.

-Parece desorientado -dijo Tigretón.

-Pues yo lo veo normal... -dijo Dinobot.

Entonces, finalmente, Cheetah abrió la boca y habló:

-Avispanator se siente extraño...

Si fuéramos personajes de anime, todos nosotros nos habríamos convertido en versiones SD y habríamos caído al suelo entre miríadas de estrellitas.

-¡¡¡¡OCEAN, IDIOTA, ¿PERO QUÉ HICISTE?!!!!!

Fue un coro divino... Ocean se puso blanco.

-¿Por qué me miran todos así? Al único cuerpo recuperable que encontré le puse el único cerebro que no se había quemado.

-Avispanator quiere volver a casa -era increíble oír la voz de Avispanator en boca de Cheetah...

Tigretón y Dinobot se miraron el uno al otro (¡podría jurar que vi gotas de sudor en sus respectivas frentes!)

-¿Y ahora qué vamos a hacer? -preguntó Araña Negra-. Antes los Maximales tenían a un idiota y los Predacons a otro, y ahora tenemos un idiota al cuadrado.

-No, me temo que el idiota es propiedad nuestra -intervino Bruce, señalando a Ocean y hablando con aire resignado-. Encontraremos la forma de resolver esto.

Puede que sí, pero no en este siglo, de eso estoy segura. El cerebro de Cheetah quedó completamente inutilizado y el cuerpo de Avispanator... bueno... la colección de fragmentos suyos que guardaba Ratatrampa está en mejor estado que eso. Parece ser que lo único viable fue precisamente lo que hizo el idiota de Ocean, y lo que más me duele es que Ocean haya tenido la razón en eso. Creo que los demás estaban de acuerdo conmigo, aunque nadie lo mencionó, le dijimos de todo y en todos los idiomas habidos y por haber hasta que nos cansamos.

En fin, tuvimos que quedarnos casi un mes rescatando piezas y tratando de rearmarlos a todos... no conseguimos nada, excepto fundir a varios en uno solo... qué pesadilla.

Al final nos dimos por vencidos, y decidimos volver a nuestra época y enviarles unos cuantos especialistas a reconstruir a los Maximales y Predacones, o, ya en última instancia, reemplazarlos por copias. Sólo los tres sobrevivientes y... aquel otro sabrán la verdad.

El principal problema ahora es decidir si... ¿Avischita? ¿Cheetahnator? ¿Waschy?... es un Maximal o un Predacon.

Tuvimos otra falla en la cápsula cuando volvíamos a casa. Caímos desde muy alto... por un momento pensé que nos mataríamos...

Esta vez fui yo la primera en asomarme fuera, la cápsula había aterrizado sobre algo más o menos blando y bajé a examinar de qué se trataba.

Pese a todos mis años de experiencia, se me revolvió el estómago y no estuve en condiciones de hablar por un buen rato. Los demás bajaron a auxiliarme.

Entre tanto, estábamos siendo observados.

Un chico de aspecto más o menos (¿cómo decirlo?)... unisex, de cabello negro y peinado ligeramente parecido al de Betty Boop me ofreció algo de agua, cosa que agradecí profundamente. Cuando me sentí mejor, lo miré con más atención, llevaba ropa más o menos medieval... no, tirando más bien hacia el Renacimiento... ¡pero qué digo! Ejem, parecía ilustración de un cuento de hadas, con un traje azul, botas de montar, un gran sombrero con un lazo en tres tonos de azul, espada y una máscara... entonces me di cuenta de quién era.

-Gracias, Caballero Vengador.

Hizo un gesto más o menos de sorpresa. Otro muchacho, un poco más alto (no podía ser otro que el príncipe Franz), una chica rubia apenas vestida con un trajecito rojo (Hecket, sin duda alguna) y un niñito rubio con un traje verde y una gorra a lo Robin Hood con una pluma blanca se acercaron también.

-¿Quiénes son ustedes? -preguntó Franz.

-¿Están de nuestra parte o del ejército del Señor Infernal? -preguntó el Caballero Vengador.

-Los vi caer del cielo -dijo el niño, con candidez-, ¿los envía Dios?

Casi me reí.

-No, Cachito, estamos aquí por accidente.

-¿Y dónde estamos? -preguntó Ale, con aspecto de estar desconcertada, Bruce la abrazó

-En Valle Plateado -dije yo-, si no me equivoco, durante una de las últimas guerras.

A nuestro alrededor había un paisaje desolado, escenario de una batalla reciente. Y sin embargo, todos esos destrozos no llamaban tanto la atención como lo que había aplastado nuestra cápsula, eso era... er... mucho más colorido que todo lo demás...

Ale perdió interés en el paisaje para contemplar con fascinación los restos aquellos.

-Azul, amarillo, verde, rosa, rojo... uh... ¿Viste esto, Ocean?

-Sí, lo vi.

-¿Estás pensando lo mismo que yo?

-Eso creo, Ale, pero me parece que a fin de cuentas las hormigas no deben ser muy buenas bailando...

-¡¡Argh!! -exclamó Bruce-. ¡¡¡¿¿Ustedes copian esos diálogos de Pinky y Cerebro a propósito o es un accidente??!!!

-¿Pinky y Cerebro? ¿Y esos quiénes son? -preguntó Ocean.

Bruce se fue de espaldas...

-¿Aplastamos lo que me parece que aplastamos? -preguntó Kitty, que hasta entonces había estado muy callada.

-Me temo que sí -dije yo-. Chicos, hemos matado a los Mighty Morphing Power Rangers.

-No sólo a ellos -señaló ALe, luego de dar una vuelta alrededor de la cápsula-. También aplastamos a los Big Bad Beetle Borgs, a las Teenager Mutant Ninja Turtles y... esas antenas de ahí creo que son las de Masked Rider.

-¡Genial! ¿Algún otro personaje de Saban? -pregunté.

-Pues no sé,... puede que los Caballeros Místicos de Tir Na Mog estén ahí debajo también y no podemos verlos.

-¿Pero qué hacían todos ellos juntos? Podría entender si estuvieran todos juntos en el siglo XX, pero ¿¿¿aquí??? ¿¿¿Y haciendo qué??? -dijo Bruce.

-Aparecieron de la nada en medio de una batalla -dijo el Caballero Vengador-, temimos que fueran nuestros enemigos, pero estaban muy desorientados y no sabían de qué lado pelear.

-Por cierto, princesa Zafiro... -empezó a decir Ocean, antes de que nadie consiguiera callarlo.

-¿¿¿QUÉEE??? -exclamó Franz, como si una montaña acabara de caerle encima-. ¡¡¡¡¿¿¿Tú eres Zafiro???!!!! ¿¡¿¡¿Has estado engañándome todo este tiempo?!?!?

Zafiro se quitó la máscara y corrió detrás de él cuando vio que se alejaba.

-¡Franz! ¡Franz, espera, por favor! ¡Déjame explicarte! ¡Todo empezó antes de que yo naciera...!

Nosotros volteamos lentamente a mirar a nuestro ilustre compañero de equipo.

-No entiendo por qué se enojó tanto... -dijo él.

-¡¡¡OCEAAAAAAAAN!!!! ¡¡SE SUPONE QUE ÉL NO TIENE QUE SABERLO HASTA EL ÚLTIMO CAPÍTULOOOO!!

Bruce y yo lo golpeamos en la cabeza al mismo tiempo, Bruce con la mano izquierda y yo con la derecha. Debo añadir, con profundo orgullo, que no consiguió esquivarnos y recibió toda nuestra furia. No se quejó, pero luego nos miraba de una manera extraña... como con rencor...

 

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