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Capítulo 12

 

Un camarero atendió a la señora y la guió hasta la mesa que había reservado en la mañana para ella y su cita, que por cierto iba tarde, lo cual la puso de muy mal humor pagándolas con el camarero a quién no paraba de llamar quejándose de todo, que si los vasos estaban sucios, que si ese no era el vino que ella había pedido, etc, etc, etc, hasta que el pobre muchacho harto ya de la señora le respondió que sino le gustaba el lugar se marchara, a lo que esta replicó que quería ver al dueño del local pero el muchacho se negó a molestarlo para tal payasada. La mujer, cuyo nombre era Arimi, se puso aún más furiosa y armó tal jaleo que algunos clientes comenzaron a marcharse, no hubo más remedio que avisar a Hiroshi, el dueño del establecimiento. El muchacho trató de explicarle a su jefe lo sucedido atestiguando que toda la culpa era de la mujer, testimonio que corroboraron los allí presentes pero este despidió al camarero y le encargó a Lita que se ocupara especialmente de aquella mesa. El joven se marchó abatido, Arimi se sentó satisfecha y más o menos todo volvió a la normalidad. No obstante, al ver lo injustamente que se había obrado nuestra guerrera intentó hablar con su amigo pero este se mostró grosero y malhumorado, incluso la amenazó con despedirla, con lo cual no le quedó más remedio que obedecer aunque, en su interior, estaba muy enfadada y dolida. Estaba claro que algo malo le había ocurrido a Hiroshi porque ayer él no era así pero fuera lo que fuera no justificaba su comportamiento ni hacia ella ni hacia los demás porque a los camareros los traía como locos, cualquier error y se los comía vivos. Resignándose se dirigió hacia la mesa de la señora , ¿o sería señorita? Seguramente esto último porque ¿quién querría casarse con alguien tan desagradable como ella?

 

 

Arimi sacó de su bolso una piedra bastante grande de color rojo y una cajita azul que al acercarla a la piedra brillaba con una suave luz.

 

 

Al cabo de unas horas el restaurante cerró y Lita se marchó sin esperar a Hiroshi como normalmente hacía. En la mano llevaba una piedra roja que encontró en la mesa de Arimi cuando esta y su acompañante se marcharon. Pensaba que haría muy buen juego con sus plantas y por eso la había cogido, de todas formas, si tenía algún valor ya volverían a por ella y en tal caso se la devolvería a su dueño.

En ese momento sintió como una mano la agarraba del brazo y asustada se giró bruscamente dispuesta a defenderse. Era Hiroshi, que después del golpe que ella le había propinado yacía en el suelo con un labio partido.

 

 

Lita salió corriendo y se escondió en el callejón aprovechando para transformarse. Riak, encolerizado, se acercó al muchacho que estaba recobrando la conciencia y amenazó con matarle si ella no salía de su escondite pero un fuerte impacto le hizo soltar al chico, Sailor Júpiter había llegado.

 

 

Sj esquivó el rayo como pudo, sabía que tenía pocas posibilidades de derrotarle pero se le había ocurrido una idea que tenía que llevar a cabo antes de que el villano la paralizara, le enviara monstruos indestructibles como la otra vez , o cualquier otra cosa. Volvió a introducirse en el callejón en busca de algo que le sirviera para sus planes, cuando lo encontró salió y se rindió. La reacción de Riak fue en un principio de sorpresa pero después en vez de pensar que tal vez se tratara de una trampa se dirigió a ella todo seguro de su supremacía. Muy despacio este se fue acercando hacia ella que mantenía la mirada fija en su oponente y cuando este le exigió la piedra , sj le mostró la mano izquierda en donde la tenía mientras que con la otra le agarró del cuello, soltó la piedra y le metió un pañuelo en la boca.

 

 

De entre las sombras apareció un joven que corrió hacia la chica provocando que esta se distrajera, lo que le permitió a su presa soltarse. Con los ojos llenos de furia y odio por haber sido engañado dos veces en un día Riak se dispuso a invocar su hechizo más poderoso para acabar de una vez por todas con la guerrera cuando percibió la presencia de alguien que sin duda si podría vencerle: Sonami. Se detuvo y aguantándose su rencor cogió la piedra que sj había dejado caer y desapareció.

Sj(no se había dado cuenta de que Sonami estaba allí aunque ya se había marchado), todavía temblando al pensar en lo cerca que había estado de su fin pero a la vez furiosa por la intromisión, miró al causante con tal ira en sus ojos que este salió corriendo tropezando en el camino con alguien que estaba tendido en el suelo y al que no se molesto en ayudar. Lita se dio cuenta de que el herido era Hiroshi y tras volver a la normalidad y tranquilizarse un poco acudió en su ayuda. Lo tomó entre sus brazos y lo llevó al hospital en donde estuvo esperando a que despertase. Afortunadamente no estaba gravemente herido y no tardó mucho en recobrar la conciencia.

 

 

La muchacha se marchó a casa y a la mañana siguiente se levantó muy temprano para cumplir su promesa. Cuando llegó al restaurante se encontró con Hiroshi que le pidió que cerrara los ojos y no los abriera hasta que él se lo dijera. Al cabo de un rato este le avisó que ya podía hacerlo y cuando lo hizo se encontró enfrente de dos individuos.

 

 

Lita no respondió, se había quedado sin palabras.

 

Continuará....