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Capítulo 14
Cuando el resplandor provocado por el hechizo erróneo de Riak desapareció, él y Serena(que a causa de la caída se hallaban en una situación bastante comprometida) se encontraron en el interior de una habitación muy pequeña, vacía, sin ventanas y sin puertas iluminada por una antorcha sujeta a la pared. Lentamente, Serena se fue incorporando ante la mirada furiosa del sacerdote quién siguiendo su ejemplo hizo lo mismo. La joven, asustada, creyó oportuno transformarse pero antes de que pudiera hacer nada su enemigo la sujeto fuertemente de las muñecas impidiendo cualquier tentativa por su parte. Sin embargo, en el momento en que el hombre se disponía a acabar con la guerrera, la advertencia de Morus de que no tocase a la joven le detuvo dando paso al nacimiento de una gran idea: ella sería su seguro de vida.
Mientras tanto, el resto de los desaparecidos se encontraban en otra habitación similar a la anterior con la diferencia de que en el techo había un gran agujero. Rei miraba el agujero, Paolo y Arimi miraban a Rei, se miraban ellos y volvían a mirar a Rei, situación que continuó durante varios minutos hasta que alguien se atrevió a romper el silencio causado por la impresión.
Rei contemplo durante unos instantes a aquel hombre. Tendría unos 40 años, de tez morena, cabellos negros y mirada fría le recordaba a su padre, un político al que sólo le importaba el mismo y su ascenso hacía el poder. Eran iguales y por eso mismo sabía que podría contar con él, al menos, mientras se viera atrapado. Cuando salieran de aquella habitación avisaría a las chicas e intentaría volver a casa aunque su instinto le decía que la situación era mucho más peligrosa de lo que parecía.
Arimi obedeció a Paolo a regañadientes y cuando la torre estuvo formada, Rei trepó hasta lo alto y, tomando impulso, saltó y salió por el agujero lo que provoco que Paolo y Arimi perdieran el equilibrio y cayeran al suelo sin ver el impresionante salto que la guerrera había realizado.
Una vez fuera, la joven observó el panorama que se extendía a su alrededor, centenares de cubos metálicos similares a aquel en que ella había estado se expandían más allá del horizonte en una perfecta ordenación geométrica de cuadrados concéntricos, separados únicamente por estrechos pasillos de arena. La preocupación se reflejó en su rostro cuando al intentar contactar con sus amigas no recibió respuesta. Sin duda, todo esto era obra de sus enemigos pero aunque consiguiese vencerlos esto no significaba que lograría salir de allí, su única oportunidad era vagar por los alrededores en busca de ayuda(no sabía cuál) o esperar a que sus compañeras la rescatasen, si es que la encontraban.
Un fuerte sentimiento de angustia inundó su ser, no quería morir pero tampoco quería quedarse encerrada para siempre en aquel lugar al lado de un hombre, al que odiaba profundamente sólo porque le recordaba a su padre, y de una mujer egoísta y superficial, tenía unos sueños que cumplir, tenía alguien a quién amar... alguien a quién amar... Nicolás, aunque tal vez jamás lo reconocería pese a las constantes insistencias de Serena para que se lo dijera... Serena. Un extraño sentimiento de calor inundó su corazón, era el que siempre sentía cuando pensabaa en ella, su mejor amiga, la persona en la que más confiaba en este mundo, ella no la abandonaría, la encontraría y entonces volverían a pelearse.
Una vez recobrada la confianza en si misma, se dispuso a sacar de la habitación a Arimi y a Paolo, aunque ¿cómo lo haría?. Una idea pasó por su cabeza provocando que riera como nunca antes lo había hecho.
No muy lejos de allí, Riak y Serena( Serena llevaba atadas las manos a la espalda y Riak la mantenía sujeta del brazo obligándola a caminar) recorrían las calles de esta ciudad tan especial. De vez en cuando el hombre se detenía, tocaba un cubo, cerraba los ojos, entonaba una melodía algo extraña y retornaba su camino. Durante todo el trayecto Serena había permanecido callada todavía asustada a causa de la mirada que le había visto a su enemigo, sin embargo, el cansancio y la curiosidad comenzaban a hacer su efecto y la joven decidió que ya había permanecido en silencio demasiado tiempo.
Un gran escalofrío recorrió todo el cuerpo de Serena, Morus no quería que
muriese, quería un juguete y la había elegido a ella, pero, por qué. Un fuerte tirón por parte de Riak, que había continuado la marcha, la sacó de sus pensamientos, lo primero era salir de la situación en que se hallaba y después ya se preocuparía. No sabía si el sacerdote conocía su identidad secreta pero eso ahora no tenía importancia porque no era el momento de transformarse, si lo hacía, jamás encontraría a esas personas y eso era lo primero.
Volviendo con Rei, Arimi y Paolo...
Una fuerte explosión lanzó a Arimi contra una de las paredes metálicas.
Detrás de ella se encontraba Riak y un poco más lejos, Serena yacía en el suelo con el brazo izquierdo lleno de moratones consecuencia de la presión que el sacerdote había ejercido sobre él para obligarla a ir más deprisa una vez que había averiguado el paradero exacto de la criatura.
Paolo, dándose cuenta de la peligrosa situación en que se encontraban salió corriendo seguido de Rei. El sacerdote no se molesto en impedírselo, él quería a la mujer. Despacio, pero con pasos firmes y decididos se acercó a esta y la golpeó salvajemente en el estomago y en la cara haciéndola escupir sangre. Mientras tanto, Rei, ya como sailor mars(sma) se acercó sigilosamente a Serena para liberarla porque sabía que ella sola no podría con aquel hombre.
Cuando Riak hubo saciado su sed de venganza le exigió a Arimi que le entregara la caja que le había robado pero ante la negativa de esta, furioso, se dispuso a golpearla otra vez. Un poderoso ataque lo detuvo, sma y sm habían llegado.
El ataque combinado de las dos guerreros fue directo hacía Riak quién con otro de sus conjuros se lo devolvió e impactó sobre ellas dejándolas en mal estado.
Sm intentó golpear con la piedra a Riak pero este se la arrebató antes de que pudiera hacerlo, la soltó y a continuación esbozo una amplia sonrisa.
Haciendo un gran esfuerzo sma se acercó hacia sm y la abrazó fuertemente. La miró a los ojos y le confirmó lo que las dos sabían, para vencerle tenían que intentar llevar a cabo los hechizos que Sonami les había enseñado.
Cerraron los ojos y se concentraron en aquello que más calma les traía a su corazón. Poco a poco la imagen de Asirius se formó en su mente, Sonami les había repetido una y otra vez que el Nrek podía ser dominado por la totalidad de la raza humana pero que el Srek requería cierta habilidad que no todo el mundo poseía o al menos no en el mismo nivel. Pero ellas lo lograrían, sabían que podían hacerlo. Sus cuerpos comenzaron a temblar a causa del poder que empezaba a circular por su sangre, un poder que le había sido prestado pero que necesitaban. Transcurrieron unos segundos y abrieron los ojos, ya estaban preparadas.
Un potente rayo se dirigió hacia Riak que no reaccionó a tiempo, dejándole muy malherido.
Continuará...