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Capítulo 19

 

La luna brillaba en todo su esplendor aquella noche, Serena la contemplaba con fascinación mientras sentía como Darien se acercaba a ella por detrás y la rodeaba fuertemente con sus brazos. "Ya eres mía", le susurró al oído. Sintió los cálidos labios del chico sobre su piel y poco a poco se fue girando para poder besarle cuando...

 

 

Con la misma rapidez que si le hubieran dicho que su casa estaba ardiendo Serena se vistió(y se secó el pelo) y bajo corriendo las escaleras de su casa (afortunadamente su padre estaba de viaje por asuntos de trabajo) para lanzarse sobre un desprevenido Darien que por pocas no se golpea la cabeza contra la puerta.

Juntos se marcharon a la universidad a cuya entrada les esperaban los demás, incluido You que estaba un poco enfadado porque según él no era de compañeros abandonar a un amigo ante el peligro y menos aún ante un peligro como Mina Aino, además, el hecho de que Amy huyera de él cada vez que lo veía sin entender por qué empeoraba su malhumor. Por otro lado, Kazuma, su única salvación a la vista de que casi le deja un ojo morado por defender a Mina, no había vuelto a molestarla desde que esta le echara un buen sermón por atacar a su indefenso novio.

Estuvieron un rato charlando de cosas sin importancia, los profesores, el clima, el numerito de magia del otro día, verdaderamente bueno según You que seguía sin estar muy convencido de la explicación de Darien(claro no le iba a decir que su novia, él , la chica a la que amaba y el resto del grupo eran superhéroes y que el numerito era sin duda obra de sus enemigos) y después cada uno se dirigió rumbo a su correspondiente clase.

Serena permaneció unos minutos quieta contemplando como su amado se alejaba y hasta que no lo perdió de vista no se movió lo que provocó, como siempre, que se le volviera a hacer tarde. Sigilosamente abrió la puerta del aula intentando que el profesor(que estaba de espaldas) no la viera pero entonces...

 

 

La aludida se quedó de piedra cuando vio que la delatora no era otra que Sere pero peor se sintió cuando el profesor, un hombre de aproximadamente 50 años con gafas y aspecto de ogro(según habían acordado todos los estudiantes), se giró y miró a Serena con furia.

 

 

Esta vez Serena deseó que se la tragara la tierra cuando vio a Sonami levantado en mitad de la clase.

 

********

 

La oscuridad de la habitación de Morus era invadida por la tenue luz de las seis piedras que había conseguido hasta ahora: una azul oscuro, otra azul cielo, roja, blanca, verde y, por último, una de tonos anaranjados y azulados con reflejos verdosos. Las coloco en circulo sobre una mesa repleta de libros, que se localizaba en uno de los rincones del lugar, y espero a que sucediese lo que otras veces. El brillo de las piedras aumentó uniéndose en un remolino de colorines en cuyo interior se fue formando una imagen algo difusa. Parecía la figura de alguien que sostenía entre sus manos una piedra. No se podía distinguir el rostro pero el contorno de la imagen insinuaba las formas de una bella mujer.

Morus sonrió, sabía que esas piedras ocultaban un secreto y creía haberlo descubierto. Cuando las tuviera todas y pudiera ver el rostro de la joven conocería la identidad de quién poseía la piedra sagrada. Mentalmente llamó a Rianna quién acudió casi instantáneamente.

 

 

La joven se marchó y Morus se hundió en sus pensamientos. Al rato abrió los ojos desolado, esa sensación de angustia había vuelto, una sensación provocada por los recuerdos, que no desaparecería hasta que no borrara para siempre todo lo que con ella estuviera relacionado.

Con un gesto de la mano hizo aparecer el espíritu torturado de una joven de cabellos rubios y ojos verdes, Maira. La expresión de su rostro mostraba el eterno sufrimiento. Maira esperó a recibir las instrucciones de su amo pero lo único que él quería era apaciguar su angustia con su dolor. No obstante, en esta ocasión no funcionó, el sacerdote había abusado tanto de esta medicina que ya no le era suficiente, quería más, necesitaba más y sabía perfectamente a quién quería, a Sonami.

 

***********

 

 

Sonami se hizo el despistado, no podía decir nada hasta que no estuviera seguro.

 

 

El trío se dirigió a la heladería más cercana cruzándose en el camino con Morus pero ninguno se dio cuenta de la presencia del otro. El sacerdote oscuro caminaba en silencio, no sabía que hacía allí. Al pasar delante de un banco(era el banco en donde Serena había estado sentada) se detuvo y se sentó. Había ido a la Tierra ha desahogarse torturando a cualquiera que se encontrara en su camino para poder olvidarse de sus recuerdos, si es que ello era posible, pero en vez de eso estos habían vuelto a él con más fuerza. En medio de su agonía, oyó unas risas a la vez que sentía una cálida energía. Miró a lo lejos y vio a...Serena, era Serena, estaba con otra chica y con...Sonami, ese maldito ladrón, siempre igual, quitándole todo lo que era suyo porque Serena lo era al igual que lo eran sus padres.

 

Recuerdos

 

Su padre, muy serio, agarró a Sonami de los hombros y le dijo...

 

 

Sonami se quedó de piedra, ¿qué sus padres habían muerto?, pero cómo era posible, eso no podía ser, "no puede ser", gritó desesperado. "Lo siento mucho pequeño pero es la realidad, han muerto en manos de los sacerdotes de Zoltan".

 

Ese fue el primer día de la nueva vida de Sonami y,... de Morus. El pequeño fue acogido en la casa de su amigo y tratado como una más de la familia, sin embargo, esta igualdad en el trato fue desapareciendo poco a poco, inclinándose a favor del huérfano. Morus siempre fue un chico travieso, alocado pero a sus padres no parecía importarles, al menos hasta que llegó Sonami. Para él todos halagos para Morus sólo castigos y palabras duras.

A los 18 años ambos jóvenes se prepararon para entrar en la escuela de formación de los seguidores de Asirius. Morus estaba muy ilusionado, ingresar en ella había sido su sueño desde siempre y estaba seguro de estar lo suficientemente capacitado para llegar al nivel más alto pero como siempre Sonami lo estropeo todo. No solo lo superó en todo siendo más admirado que él sino que también se ganó el corazón de la chica a la que él amaba: Maira.

Morus sacudió fuertemente la cabeza tratando de dejar de pensar y miró furioso a su enemigo. Sonrió y se marchó pensando que el día de su venganza estaba muy próximo. Justo en ese momento Sonami se percató de su presencia y miró como se marchaba. Su corazón se encogió de dolor. "Te ocurre algo", le preguntó Serena, "no ", le respondió él. Cabizbajo acompañó a Sere hasta su casa y después él y Serena se dirigieron a casa de Haruka y Michiru.

 

 

Sonami miró a la chica durante algunos segundos. Parecía estar rodeada de una cálida áurea que te llamaba, que te hacía confiar en ella y él necesitaba tanto hablar con alguien, hacía tanto tiempo que no lo hacía.

 

 

Sonami ya no lo resistió más y comenzó a llorar y abrazo fuertemente a Serena tratando de mitigar su dolor.

 

Continuara....