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Capítulo 25
Estas fueron las últimas palabras que Haruka pronunció antes de ver como un automóvil arrollaba a su compañera de la eternidad. Ahora, en la sala del hospital, esperaba angustiada a que algún doctor saliera del quirófano en donde estaban operando a Michiru para decirle si estaba bien o.... Snif, snif, cómo había sucedido, era la primera vez que se peleaban, era como si...
Cuando llegó y la vio se derrumbó por completo y comenzó a llorar. "Haruka... Haruka... ", escuchó la sailor pero al elevar el rostro para mirar a Michiru está permanecía igual que antes, en silencio. ¿Qué estaba pasando? ¡¡¡¡¿Qué?!!!!
En el mundo de Michiru...
La aludida oyó como Haruka la llamada. Quiso abrir los ojos, quiso abrazarla, quiso decirle que sentía haberse peleado con ella, que sentía lo que había pasado, que la perdonase pero es que se sentía sola, su unión se había roto y no sabía por qué. Quiso decir y hacer todo esto, pero su cuerpo no respondía a sus deseos. "Haruka, ¿qué está pasando?, ¿qué está pasando?".
En el mundo de Mina...
En el mundo de Lita...
Lita se encontraba encerrada en una habitación oscura, acurrucada en una pared mientras se mecía suavemente y se preguntaba una y otra vez como había sido posible. Kazuma había vuelto a intentarlo aunque él sólo jamás habría podido con ella pero la aparición de Hiroshi la había tomado desprevenida. Entre los dos la habían reducido y la habían encerrado en este sótano oscuro. Durante la noche había oído unas voces, de cuatro hombres, dos de ellos eran Hiroshi y Kazuma y a los otros dos no los conocía pero había entendido perfectamente lo que decían. "No habréis tocado a la chica, ¿no?, porque en tal caso su precio bajará." El chico al que amaba y su hermano la habían secuestrado para venderla y nadie había venido a buscarla, ni siquiera Serena, ¿dónde estaban? ,¿dónde estaban sus amigas?. "Si pudiera transformarme" pensaba una y otra vez, pero ni eso.
En el mundo de Amy...
Amy paseaba por las concurridas calles de Tokyo, ¿qué la había llevado a hacerlo?, ¿qué la había llevado a besar a Nicolás?. Ella no sentía nada por él. ¿Por despecho?, ¿y su amiga?, le había hecho daño, ya no le hablaba, la odiaba. Qué esperas Amy, me has hecho daño, me has arrebatado lo que más quería y lo has hecho fríamente. Ni una disculpa, ni un lo siento, sólo un "ya te lo dije". Has seguido viéndole, me lo has restregado por la cara una y otra vez, es cómo si quisieras destruirme, es cómo si quisieras verme morir de dolor. ¿Por qué Amy, por qué?, pensaba Rei desde su mundo.
¿Por qué Rei, por qué no me perdonas? Te lo he pedido millares de veces y tu te muestras fría como el hielo, ¿es qué quieres verme morir de dolor? , ¿es qué quieres destruirme?.
En el mundo de Hotaru...
Esta afirmación pilló desprevenida a Haruka que guardó silencio durante unos instantes para volver, después, a golpear a Hotaru una vez más.
"No", dijo Hotaru mientras una lágrima resbalaba por su rostro.
El último mundo, el de Darien...
Darien se levantó de la cama y se dirigió hacia la ventana del dormitorio. Observó desde allí como Serena dormía plácidamente en su cama, desnuda, tras una noche de pasión. "Qué hermosa se veía". Durante mucho tiempo había deseado que ese momento llegará, el momento en que la haría suya, en que su cuerpo se agotaría de placer, su mente viajaría al cielo y su corazón estallaría de felicidad. Sin embargo, no era así como se sentía. El placer había sido sustituido por la agonía, su mente no había viajado al cielo sino al infierno y su corazón no había estallado de felicidad sino de tristeza y todo ello porque se sentía irremisiblemente atraído por ella, por una mujer a la que ya no amaba porque sabía que no era su Serena, no podía serlo, ella no era tan fría.
La impostora lo había embrujado y no sabía como liberarse porque cada vez que lo intentaba ella lo obligaba a mirarla y en su rostro veía una vez más a su verdadero amor, lo arrastraba mediante el engaño y cuando se daba cuenta ya era demasiado tarde para echarse atrás.
Se vistió y se marchó de allí antes de que ella despertarse sabiendo que esa noche volvería a buscarla con la esperanza de que la falsa Serena ya no estuviera allí y en su lugar volviera a estar su ángel.
Hacía días que no salía de su casa. Camino sin rumbo fijo y cuando quiso darse cuenta llegó a la puerta de una gran mansión. Serena le había dicho una vez que esa era la casa en donde vivían Sere y Eduard. Sin saber por qué llamó a la puerta, pero nadie le abrió, allí no había nadie.
"Qué extraño, en los otros mundos tampoco hay réplicas de Sere y Eduard", pensó Sailor Plutón desde la puerta del espacio. Desde hace días había observado como sus compañeras y Darien se consumían poco a poco sin poder hacer nada por impedirlo y, además, tampoco conseguía localizar la piedra sagrada. "Maldita piedra", pensó con tristeza.
Siguió su camino y sus pasos lo llevaron hacia el templo Hikawa en donde Rei rezaba delante del árbol sagrado.
Las dos chicas se miraron desafiantes y después, al darse cuenta de la presencia de Darien, de quién parecían haberse olvidado permanecieron en silencio.
Cabizbajo Darien se marchó de allí. En otros tiempos se hubiera negado, hubiera luchado por averiguar que pasaba pero se encontraba demasiado cansado y la necesidad de estar con Serena, que todo el mundo parecía querer recordarle, comenzaba a llamarle. Sin mirar para cerciorarse de que no pasaban coches cruzó la carretera. Se escuchó un gritó, un frenazo y después Darien cayó al suelo sangrando.
Cuando recuperó el conocimiento se encontró en la cama de un hospital. Serena estaba a su lado.
Darien la miró a los ojos y volvió a sentir otra vez aquella sensación de hechizamiento, sus labios rojos tan hermosos, tan jugosos... iba a besarla pero entonces entró una enfermera que discretamente se dirigió a atender a la otra paciente que parecía haber en la habitación. Darien se acercó y.... ¡Michiru!, exclamó.
Darien permaneció en silencio sin saber qué decir. Si Michiru había tenido un accidente lo lógico es que sus amigas estuvieran allí, qué Haruka estuviera, pero había estado sola. Sintió como Serena le cogía la mano y lo arrastraba fuera del cuarto. La siguió sin oponer resistencia y ella lo condujo hacia su departamento, hacía la cama. Lo envolvió con sus brazos y comenzó a besarlo.
En el interior de Darien, algo comenzó a despertar, era la voz de su planeta, el planeta que debía proteger, que pedía ayuda al ver como caía irremediablemente en el abismo de lo desconocido.
En el mismo momento en que Darien pronunció estas palabras llenas de determinación nueve hermosas luces brillaron, una para cada mundo, una azul para el mundo de Amy, una amarilla para el mundo de Mina, una roja para el de Rei, una verde para el de Lita, una negra para Setsuna que miraba asombrada desde la puerta del tiempo y el espacio lo que ocurría, una morada para el de Hotaru, una de tonos anaranjados y verdosos para el mundo de Michiru y Haruka y, la más hermosa de todas, aquella cuyo poder había sido despertado gracias al coraje de su dueño, azul como la noche, brilló para el príncipe de la Tierra rompiendo el hechizo de Morus.
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A las puertas de la muerte, Sonami se salvó de aquel beso mortal gracias al resplandor de nueve de las piedras que se encontraban en la habitación, que brillaron majestuosamente y después desaparecieron, en su lugar aparecieron nueve personas: ocho guerreros y un hombre.