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Capítulo 26

 

 

 

Lentamente, Sailor Urano se acercó a Neptuno y le acarició el rostro sin poder crear aún que su amiga estuviera bien, que estuviera a su lado otra vez y no en esa odiosa cama de hospital. Una lágrima se escapó por el rostro de la sailor de las profundidades marinas que llena de alegría abrazo a su compañera mientras le susurraba al oído un lo siento. Saturno sonrío, fuera lo que fuera la pesadilla en la que había vivido ya había acabado, tan solo las inners scouts permanecían aún en silencio sin reaccionar.

Aprovechando estos instantes de distracción por parte de Morus, Sonami(que ya estaba fuera del embrujo de Serena) se acercó a la princesa de la luna evitando mirarla y la agarró fuertemente para sacarla de allí lo antes posible, ya se preocuparía después de devolverla a la normalidad. No obstante y como era de esperar, Serena se resistió lo que llamó la atención de Morus que corriendo lanzó a Sonami lejos de allí(Sailor Plutón corrió a ayudarle) mientras atraía a Serena hacía él y fijaba su mirada desafiante en Sonami y después en Darien quien no había notado hasta ahora la presencia de Serena.

 

 

 

 

Millones de imágenes se sucedieron en la mente de Darien. El recuerdo de lo que ese hombre le había hecho pasar y de la acaricia en el rostro de su novia hicieron que le hirviera la sangre, pensando en lo que ese monstruo podría haberle hecho. La misma furia que le recorrió por vez primera en el hospital cuando Serena lloró entre sus brazos y por segunda vez en el lugar en donde lo habían encerrado volvió a él materializándose esta vez en la forma de una gran bola de energía que el chico lanzó contra el sacerdote oscuro. Sin embargo, este consiguió pararla.

 

 

 

Silencio.

 

 

 

Un hondo suspiro se escapó de las inners scouts al saber que todo lo que habían vivido no había sido real desde cierto punto de vista. Amy y Rei podrían volver a confiar la una en la otra, Mina se sentiría de nuevo unida a sus compañeras y Lita podría volver a creer en la amistad y en el amor...

 

 

 

...las chicas dirigieron sus miradas a Sailor Plutón con la esperanza de que nada malo le hubiera ocurrido a su princesa a pesar de lo que ahora presenciaban.

 

 

 

 

Furioso, Darien se lanzó contra él pero antes de que lo alcanzara Urano y Neptuno lo detuvieron. Había una irritante tranquilidad en sus rostros.

 

 

 

 

Morus sintió miedo al ver la gran bola de energía que se acercaba a él así que decidió jugar su última carta. Agarró a Serena del brazo y la puso entre él y la bola rezando porque esta se parase. Cuando vio la expresión de horror de sus enemigos suspiró aliviado pero su tranquilidad se esfumó al ver que no podían detener el ataque. Por segunda vez en su vida su corazón le traicionó haciendo que apartase a Serena de allí mientras esta le miraba sin comprender su actitud ni la de antes ni la de ahora. El sacerdote recibió de llenó el impacto. Sangrando se derrumbó.

 

 

 

 

Diciendo esto Morus pronunció, con su último suspiro, un hechizo que liberó a Serena. A continuación falleció lo que provocó un gran silencio en el lugar pues nadie comprendía porque había actuado así, ni siquiera Sonami que comenzaba a preguntarse si era posible que su ex-amigo fuera capaz de amar hasta tal punto.

Mientras tanto Serena, que había perdido el conocimiento tras lo sucedido, comenzó a incorporarse desorientada y temblando.

 

 

 

Cuando la batalla parecía terminada una oscura figura se visualizó en una de las esquinas de la habitación. Parecía la figura de un guerrero de cabellos cortos y aspecto musculoso mas su rostro no podía verse a causa de las tinieblas que lo rodeaban. El brillo de sus ojos atravesaba esta oscuridad provocando una sensación de estupor, miedo, dolor... era como si en aquel ser se hubiera materializado todo el mal del universo. Fue en ese momento, ante tal pensamiento, cuando Sonami, asustado, retrocedió unos pasos y pronunció un nombre, "Zoltan"

 

 

 

 

Nuevamente las sailors y Darien unieron sus poderesformando una gran bola de energía que dirigieron contra el Dios oscuro mientras Serena y Sonami permanecían parados sin hacer nada. La primera porque había perdido el cristal de plata y el segundo porque había perdido la esperanza.

 

 

 

 

La energía dio de lleno a Serena pero ante las miradas incrédulas de sus amigos y de Zoltan esta no la mató sino que la rodeo y le dio una nueva transformación. Vestida con un corpiño ajustado estilo marinero, una falda, ambas prendas de color blanco con puntitos dorados, una gran capa blanca y portando un cetro dorado, acababa de nacer SAILOR UNIVERS.

 

 

 

 

Todos los presentes se giraron para contemplar al dueño de aquella vez y entonces...

 

 

 

 

Ante la presencia de aquel hombre Zoltan sintió como si algo en su interior se revelará, como si quisiera escapar de él y unirse a aquel mortal.

 

 

 

 

Después de estas palabras la forma humana de Zoltan fue rodeada por una inmensa luz grisácea, símbolo de la neutralidad, que se introdujo en él buscando su esencia, la esencia del mal, para destruirla a continuación. Un profundo gemido se escapó del Dios y al cabo de unos minutos ya no quedaba nada de él. Atónitas las sailors volvieron su rostro hacia Eduard y Sere que mantenían sus manos entrelazadas. Eduard, en cuya vida anterior había sido Eruald el creador de Asirius y Zoltan y Sere, creada a partir de la piedra del templo en donde hace milenios había caído en forma de agua el último resto de la piedra sagrada. A partir de ahora un nuevo futuro le esperaba a su universo de origen, un futuro sin más guerras, por ahora. La pesadilla había terminado.

Ahora sólo quedaba algo por hacer...

 

 

 

 

Con un gesto de su mano sailors Univers formó una imagen en el aire. En esta se veía lo que ocurrió la semana en la que murió Maira.

Aquella mañana Maira se levantó muy temprano. Estaba furiosa, Sonami la había rechazado, ella le había ofrecido su amor y él no lo había aceptado. Acostumbrada a tener siempre todo lo que quería se sentía ultrajada y humillada y desde luego la reunión que había tenido hace diez minutos con el sumo sacerdote no había hecho cambiar su humor, al contrario, lo había empeorado. ¿Cómo se atrevía ese carcamal a decirle que su actitud no era la apropiada para una futura sacerdotisa y más aún amenazarla con hecharla si no la cambiaba? ¿Acaso no sabía que formaba parte de una de las familias más poderosas de todo el país? Desde luego esto no quedaría así pero antes se ocuparía de Sonami...

 

 

 

 

Maira se giró en redondo y se encontró con el estúpido rostro de Morus. No lo soportaba porque siempre le había parecido un don nadie sin ningún atractivo y sin futuro, no entendía como alguien como él podía ser el mejor amigo de Sonami. El chico había notado la furia de su rostro y amablemente había acudido a ver si la podía ayudar. Seguro, como si ella no supiera que estaba loco por ella... entonces se le ocurrió la idea.

 

 

 

 

Sumiso, Morus la siguió a su habitación dando comienzo a una relación en la que Maira sólo buscaba poner celoso a Sonami aunque no le dio muy buenos resultados. Al cabo de tres días de soportar a ese estúpido se enteró de que Sonami acababa de comprometerse con una chica de su ciudad. "Te mataré" fue lo único que Maira dijo al enterarse de la noticia.

Sailor Univers realizó otro gesto con su mano y esta vez aparecieron las imágenes correspondientes a la noche en la que la chica murió.

Lentamente, Maira se levantó de la cama en donde reposaba junto a Morus y salió de la habitación procurando no hacer mucho ruido. Se dirigió hacia sus habitaciones y cogió una daga envenenada que ella misma había preparado. A continuación, fue a la habitación de Sonami y, cuando iba a abrir la puerta, alguien la detuvo. Era Morus.

 

 

 

 

Maira se acercó a su amante segura de tenerle dominado pero estaba equivocada. Morus la quería más que a su propia vida y en cierta forma también era cierto que odiaba a Sonami pero, después de todo, este odio sólo era el producto de los celos y él tenía un corazón noble, nunca participaría en un asesinato y menos aún en contra de su amigo porque una parte de su corazón seguía apreciando a Sonami.

 

 

 

 

Maira se apartó furiosa de él ante esta negativa. Otro más, otro más que no cumplía sus deseos, el odio se apoderó de ella y un arrebato de locura decidió que no le importaría morir si con ello conseguía acabar con esos dos estúpidos.

Sin que Morus pudiera hacer nada por detenerla, Maira gritó con todas sus fuerzas pidiendo auxilio y después se clavó la daga en el corazón. El grito despertó a Sonami que corriendo salió de su habitación para ver lo que ocurría y entonces lo vio. Morus sostenía entre sus brazos el cuerpo moribundo de Maira quien antes de morir lo miró y gritó con su último suspiro, "ha sido él"

Cuando Sailor Univers hubo terminado Sonami se encontraba llorando sobre el cuerpo de Morus, pidiéndole perdón. El dolor de su corazón era demasiado grande y tal vez jamás se curaría. La sailor sonrió, alargó su cetro y dijo:

"Renacimiento". A continuación, una hermosa luz envolvió el cuerpo de Morus y cuando esta cesó el sacerdote abrió los ojos. La vida le había sido devuelta, pero no sólo eso sino también la capacidad de perdonar y olvidar. Ahora una nueva vida se abría ante sus ojos, una vida llena de felicidad.

 

"¡¡Increíble!!".- dijo Darien.

"No" respondió sailor Saturno, "por algo ella es la sailor de la vida"

 

 

Fin

 

************* 

 

Epílogo

 

 

Había pasado una semana desde el día en que Zoltan fue aniquilado por Eduard. Apoyada sobre la ventana del departamento de Darien, Serena contemplaba las estrellas mientras recordaba lo acontecido después de que ella le devolviera la vida a Morus.

Muy amablemente Eduard accedió a explicar todo lo que allí había sucedido. Las continuas batallas entre Asirius y Zoltan provocaron que el guardián de su mundo renaciera en otro universo y bajo otro aspecto a la espera de que el día de acabar con toda esa lucha llegara. Se suponía que cuando esto sucediera la piedra sagrada se destruiría pos sí sola para que todo el poder que albergaba volviera por sí solo a su dueño, a Eduard, así este volvería a ser Eruald y podría llevar a cabo su misión. Sin embargo, la destrucción de parte de ella por parte de los sacerdotes de ambos bandos adelantó el proceso. Eduard recuperó sus poderes pero no el conocimiento de quién era y del poder que tenía porque parte de su esencia cayó sobre otra piedra y dio lugar a un ser que era parte de él y que debía volver a él: Sere.

Por todo esto fue en la Tierra en donde la chica abrió los ojos por primera vez, con el cuerpo de una adulta, el saber de un recién nacido y un gran dolor en su corazón por saber en lo más profundo de su ser que ella era la causa de la contienda que tenía lugar en su universo de origen.

Sere y Eduard se encontraron y sólo fue cuestión de tiempo que el chico recobrara sus recuerdos para poder llevar a cabo su misión. La destrucción de los antiguos dioses del bien y el mal y la reconstrucción de un universo que no gozaba de paz desde hace ya mucho tiempo.

Al recordar esto, Serena sonrió. ¿Quién se hubiera imaginado que Sere fuera lo que quedaba de la piedra que tanto buscaban? Aún recordaba la cara que puso Sonami cuando se burlo de él en plan de broma pero también recordaba las palabras de Sere. "Cuida bien del sistema solar porque tú eres su guardiana".

Después de esto, Sere y Eduard se marcharon seguidos de Morus y Sonami que habían hecho las paces. Sus corazones habían sido purificados de cualquier sentimiento de rencor y volvían a casa dispuestos a rehacer sus vidas y no permitir que la amistad que existía entre ellos se volviera a romper.

Antes de marcharse, Morus se acercó a Serena y le agradeció el que le hubiera devuelto la vida. Esta, guiada por un impulso, quiso agradecerle lo que él hizo por ella y sin pensarlo lo beso haciendo que el sacerdote enrojeciera y Darien se enojara.

 

"Qué haces mi ángel?", le susurró un hombre al oído mientras la hacía girarse.

"Pensaba en la cara que pusiste cuando bese a Morus", respondió nuestra guerrera con una gran sonrisa.

"Ya no importa", proclamó Darien mientras tomaba a Serena entre sus brazos y la tumbaba sobre su cama. "Ya no importa, porque esta noche sellaremos nuestra promesa de amor para siempre"

"Sí", susurró Serena.

 

 

Y bajo la luz de las estrellas que penetraba por la ventana Serena y Darien se entregaron el uno al otro por vez primera.