Todas las guerreros, junto con Artemis y Luna, se encontraban reunidos en el templo Hikawa.
Lita: ¿Cómo sigue Darien?
Serena: Se está recuperando, posiblemente salga del hospital dentro de una semana, pero... (con lágrimas en los ojos) ¡no entiendo lo que le ha pasado, me dijo que se encontraba mal, que volvería enseguida... cómo se ha hecho esa herida... pare... pare... parecía como si una bola de fuego le... le...!
Ya no pudo seguir, las lágrimas se lo impedían.
Rei(abrazándola): Tranquila, da igual lo que pasará, se va a poner bien así que deja de llorar y concéntrate, tenemos que averiguar que es lo que está pasando.
Lita: Esta es la segunda vez que nos enfrentamos a ese hombre, la primera vez fue en la tienda y la segunda, ayer en el restaurante, pero en ambas ocasiones parecía como si atacara a la gente por pura diversión y lo peor de todo es que es muy poderoso.
Hotaru: Todo ser malvado busca algo más que diversión la cual sólo es una faceta de su personalidad.
Setsuna: Viene de un lugar muy lejano, un lugar en el que nunca se ha oído hablar de las guerreros porque no nos conoce pero no ha venido solo, su rival le ha acompañado es lo único que explicaría la presencia de la luz que los sacó de allí y el sueño.
Serena: ¿Qué sueño?
Silencio
Mina(con tono sarcástico y mirando principalmente a Haruka): Si vamos a colaborar no empezáis demasiado bien.
Michiru(tras mirar a Haruka): Hace poco tuvimos un sueño de un lugar muy hermoso en el que un hombre que estaba de espaldas nos pedía ayuda.
Amy: ¿Tuvisteis?
Haruka: Sí, lo tuvimos las cuatro pero lo verdaderamente importante es que tanto Michiru como yo sentimos, cuando estuvimos en esa especie de infierno, que era lo contrario a aquel lugar de la misma forma que lo es el bien del mal.
Rei: Serena, ¿seguro que no recuerdas nada de lo que pasó mientras estabamos dentro del laberinto?.
Serena:¡No, de verdad! Lo último que recuerdo es a aquel chico gritando y a partir de ahí todo es niebla pero creo que Sere tiene algo que ver en todo esto y... Richard también.
Hotaru: ¿Sere?
Serena: Es una chica que apareció de la nada, no sabía hablar, no parecía conocer el mundo y estaba muy asustada, el primo de Amy se la llevó para ayudarla, desde entonces no la hemos visto y creo que sería una buena idea hacerle una visita para ver cuánto ha progresado y si puede respondernos a algunas preguntas, en cuánto a Richard... bueno él es un chico de mi clase que llegó justo el día en que fuimos atacadas por primera vez y además
es...es.. no sé como explicarlo pero si lo vierais lo comprenderíais.
Rei: ¿Es el chico del que huiste en el restaurante? Porque si lo es, lo estás acusando injustamente aparte de que fuiste muy desagradable con él.
Haruka: No eliminemos esa posibilidad tan rápido.
Amy: ¿Por qué?
Haruka: Ese hombre conocía a Serena, la llamó por su nombre.
Mina: Será mejor que cada una siga con las investigaciones por su cuenta, si averiguamos algo, nos reuniremos aquí otra vez.
Todas las chicas aprobaron esa decisión dándose por concluida la reunión.
Mientras, el hombre causante de las preocupaciones de las chicas, que decía llamarse Morus y cuyo nombre no recordaba Serena, se encontraba en una habitación oscura, totalmente vacía en donde se escuchaban miles de voces de seres que sufrían. Aquello lo relajaba. No podía parar de pensar en aquella chica, Serena, a la que había conocido al hacerse pasar por Richard una vez que se deshizo de él. Había llamado su atención desde el primer momento, momento en que la había escogido para sus juegos pero después aparecieron esas guerreros, más fuertes que los humanos corrientes y por lo tanto mejores para sus propósitos. Esas palabras, las que Serena había pronunciado cuando le mordió, esperaba que algo sucediera y cuando él le había preguntado qué había dicho que nada pero estaba asustada, tal vez fuera una de esas guerreros, en tal caso... una figura deforme de un hombre mitad murciélago más conocido como vampiro le saco de sus pensamientos.
Morus: ¿Qué quieres?
Vampiro: El Maestro requiere tu presencia.
Morus cerró los ojos y entonó las plegarias, que tanto trabajo le había costado aprender para llegar a ser lo que era, que lo conducirían ante su Maestro. Este, como siempre, mantenía una mirada inexpresiva.
Maestro: ¿Has encontrado la piedra?
Morus: Aún no Maestro.
Maestro: En tu último juego se interpuso Sonami y eso empieza a ser preocupante. No me importa lo que hagas para divertirte, ni cómo lo hagas, tampoco me importa el tiempo que tardes en encontrar esa piedra porque para mí el tiempo carece de importancia pero si mi enemigo llega a hacerse con ella, será tu fin. Encuentra aliados en ese planeta que te ayuden a localizarla para aligerar la misión pero no me falles (al decir esto miró a su vasallo reflejando en sus ojos el terrible final que tendría si lo hacía pues su alma sería castigada a pasar por aquello que más detestaba, algo relacionado con su juventud, cuando aún seguía el sendero de Asirius).
Morus: Sí Maestro, ya sé quién me ayudara.
El domingo, las chicas se dirigían a casa de Eduard para visitar a Sere. Habían quedado allí a las cuatro, pero a causa de Mina y Serena iban tarde.
Rei: ¡Se puede saber qué os ha pasado ahora!¡Es una vergüenza que lleguen siempre tarde nuestra líder y nuestra princesa!
Luna: No te esfuerces, Serena no tiene remedio, estaba viendo una de sus series favoritas y no se ha movido hasta que ha terminado.
Lita: ¿A sí?
Artemis: ¡Je! Eso no es nada en comparación con Mina que se ha tirado una hora buscando no sé qué porque según ella hoy tenía que estar radiante para no sé qué.
Lita y Rei: ¿A sí?
Serena (colorada como un tomate haciendo juego con Mina): Esto...ya hemos llegado.
El grupo se detuvo delante de una gran mansión en donde salió a recibirles un mayordomo que las condujo a una habitación decorada muy seriamente y que parecía tratarse del despacho del primo de Amy. Al poco rato llegó este acompañado de Sere que al ver a Serena se lanzó loca de alegría a sus brazos.
Sere (ante el asombro de todas): ¡Qué alegría, pensaba que no vendrías a verme!
Serena: No digas eso, es que hemos tenido unos días muy ajetreados.
Eduard(jovialmente): ¿Qué tal?
Todas: Muy bien.
Eduard: Supongo que habéis venido a ver los progresos de Sere, ¿no?
Mina(tomándole del brazo y con una gran sonrisa): Aciertas, se nota que eres tan inteligente como Amy.
Eduard(sonriendo): Gracias.
Mina(pensando): Ha caído.
Lita: ¿Y bien?
Eduard: Lo cierto es que pronto no tendré nada que enseñarle. Tuve que empezar desde cero pero su capacidad de aprendizaje es asombrosa, en apenas una semana ha alcanzado casi vuestro nivel de educación, pronto le daré clases universitarias.
Serena: ¡Fantástico, tenemos otro genio!
Lita(dirigiéndose a Sere): Sere, nos gustaría hacerte unas preguntas, ¿te importa?.
Sere:No.
Rei: La pregunta es sencilla, ¿quién eres?, ¿de dónde vienes?
Eduard(en actitud protectora): Es mejor que os responda yo.
Sere:¡No! Yo lo haré. Lo cierto es que no lo sé, he intentado recordar pero todo ha sido inútil así que he decidido comenzar una nueva vida, yo...
Eduard: Sere, sé que tienes muchas ganas de estar con ellas, pero es mejor que nos dejes a solas, después podréis conversar, ¿de acuerdo?
Sere(que estuvo a punto de replicar pero al final se contuvo):De acuerdo.
Eduard(una vez que se aseguró de que se había ido): Me tiene preocupado, lo que os ha dicho no es del todo cierto, no recuerda nada, pero desde que llegó ha tenido noche tras noche horribles pesadillas cuyo origen he intentado encontrar recurriendo a la hipnosis, pero todo ha sido en vano. En sus pesadillas dos hombres se pelean por ella, la hacen sufrir, pero ella no los conoce. Sinceramente, nunca me había topado con un caso como este.
Amy: Eduard, tal vez yo conozca a alguien que la pueda ayuda, me gustaría que hablases con ella para ver si está de acuerdo o no.
Eduard: En estos momentos toda ayuda es buena.
En su mirada se notó un matiz de profunda tristeza como si hubiera convertido ese caso en algo muy suyo. Mina se percató de ello. Las chicas se quedaron un rato más charlando con Sere, a la que prometieron llevar de fiesta algún día de estos. Al despedirse esta le pidió a Serena que se quedará un rato más.
Serena: Lo siento, no puedo pero te prometo que mañana cuando salga de clases me pasaré y estaremos toda la tarde juntas, te llevaré de tiendas, ¿vale?
Sere:¡Sí!
Lita(ya afuera): ¿Qué es lo que tienes que hacer?
Serena(muy seria): Voy a ir a ver a Darien, hasta ahora no me lo habían permitido. Por cierto Amy ¿quién la va a ayudar?
Amy(sonriendo): Ya lo veréis.
Serena:Bueno, yo me voy por acá hasta mañana en clase.
Todas: Adiós.
Serena aceleró la marcha, tenía muchas ganas de verle, pero cuando se encontró delante de la puerta de su habitación en el hospital dudo unos instantes, no podía dejar de pensar que lo que le había pasado era su culpa por no haberle acompañado cuando se sintió mal. Las lágrimas amenazaron con surgir pero ella las contuvo y finalmente entró. Darien estaba sentado en la cama, tenía el pecho y los brazos vendados y cuando la vio le dijo que la estaba esperando y trató de incorporarse pero aún estaba débil y no pudo.
Serena corrió a su lado y lo sostuvo ayudándole a volver a tumbarse.
Darien: Me alegro de que hayas venido, casi he tenido que pelearme con los doctores para que te lo permitieran, pero necesitaba verte.
Serena: Yo también. Darien, ¿quién te hizo esto?
Darien: No lo sé, me atacaron por la espalda.
Serena comenzó a llorar al oír estas palabras ante lo cual Darien la abrazó fuertemente ignorando las protestas de su cuerpo. Un fuego recorrió todo su ser, la ira y la ternura que sentía lo alimentaban. Ira, hacía aquellos que le habían herido y que ahora hacían sufrir a su pequeña princesa y, ternura por ella, por el efecto que tenerla entre sus brazos le producía. Este fuego continuó creciendo y creciendo hasta que ya no pudo dominarlo y, sin soltarla, buscó sus labios y la besó, pero no como otras veces porque este beso estaba lleno de la fuerza que lo recorría, de pasión. Al principio Serena sintió el cambio e intentó separarse pero él la tranquilizó con besos más tiernos y dulces para volver, después, a besarla apasionadamente. En las habitaciones de Morus este vio como la piedra azul que había encontrado brillaba fuertemente y este fue el último día que Darien pasó en el hospital, sus heridas desaparecieron misteriosamente.